Política

Milei minimizó las chances de inestabilidad pero aún no consolidó el ciclo

El inicio de la segunda mitad del mandato de Javier Milei estuvo marcado, por un lado, por la demostración en el Congreso de que el triunfo oficialista en las elecciones de medio término fortaleció al gobierno, reduciendo significativamente los riesgos de inestabilidad política; pero, por otro lado, por la evidencia que aportan las encuestas, que indica que ese respaldo recogido en las urnas aún resulta insuficiente y que será necesario exhibir logros adicionales para consolidar el apoyo social y viabilizar una eventual reelección en 2027. Esta segunda mitad de mandato tendrá mucho menos riesgo político que la primera, pero deberá seguir consolidando apoyos (atendiendo demandas) para poder asegurarse una consolidación del ciclo con un triunfo en 2027. 

En la historia política reciente se puede identificar dos ciclos que buscaron modificar el mismo régimen económico basado en la acumulación persistente de desequilibrios que predominó durante las últimas dos décadas. Ambos ciclos buscaban el objetivo de consolidar un marco macroeconómico más sólido que permitiera un crecimiento económico sostenible en el tiempo: el ciclo iniciado por Mauricio Macri en diciembre de 2015 y el encabezado por Javier Milei a partir de diciembre 2023. Ambos lograron sendas victorias en sus elecciones de medio término, y ambos han terminado sus primeros dos años con niveles de apoyo superiores al 40%. 

Pero ambos ciclos no terminaron de la misma forma sus primeros 2 años si miramos la cosa desde la perspectiva del rechazo. El de Milei recoge al final de sus primeros dos años más del 55% de rechazos, mientras que el de Macri sólo el 34%. El ciclo de Macri fue menos binario que el de Milei, en donde quien no está de acuerdo parece estar en desacuerdo y rechazando. Algo que el propio estilo de Milei pareciera provocar. 

Pero hay otra diferencia entre ambos ciclos, y tiene que ver con los resultados obtenidos en el proceso de ordenamiento macroeconómico. Mauricio Macri mostró resultados menos ambiciosos mientras que Javier Milei mostró resultados más avanzados, sobre todo en materia fiscal. De hecho, los mayores niveles de rechazo pueden estar asociados al mayor esfuerzo fiscal realizado por Milei: hubo más ajuste que con Macri.

Habiendo fortalecido el ciclo (triunfo electoral en 2025) y alejado los riesgos de inestabilidad política , para Milei el desafío en la segunda mitad de mandato será ver si logra un sendero de crecimiento que lo ayude a relajar los niveles de resistencia (más empleo y mejores ingresos) y a consolidar el ciclo con una reelección en 2027.

LA REELECCIÓN DE MILEI EN LA MANO DE LOS NI-NI: NI OFICIALISTAS, NI OPOSITORES

Milei acaba de ganar la elección de medio término, fortaleciéndose en el Congreso y relegitimándose frente al resto de los actores. Pero el triunfo no representa una señal indubitable de que transitaremos inexorablemente hacia la reelección de este ciclo. De hecho, el resultado de la elección legislativa trasladado a una elección presidencial obligaría a una segunda vuelta y a tener que buscar el 50+1 de los apoyos para ganar. 

Mirando su composición de apoyos, uno advierte que este oficialismo tiene más votantes que simpatizantes. Si uno le pide a la gente que se posiciones frente a este oficialismo, sólo un 31,4% se reconoce como “oficialista”, un 41,3% se reconoce como “opositor”, y un 25,5% prefiere reconocerse como “ni oficialista ni opositor”. Esto significa que si el gobierno tuviera que buscar el 50+1 de los votos en 2027, debería seducir a la gran mayoría de los ni-ni, es decir de los que se reconocen como ni oficialistas ni opositores. 

Como se puede advertir en el diagrama de Sankey (ver arriba) que nos muestra los flujos de respuesta de qué valoración hacen del gobierno los que definen su posición frente a este oficialismo, hay más de un 50% de esos ni-ni que valoran negativamente el desempeño del gobierno, con un 38,8% que valora “muy malo” ese desempeño. Ergo, si para juntar el 50+1 de los votos el oficialismo tiene que seducir a un 75% de esos ni-ni, debería lograr convencer a votantes que valoran negativamente su desempeño como gobierno. 

Una posibilidad es hacerlos cambiar de opinión, es decir ofrecerles respuestas a sus demandas (ver abajo), que en casi un 50% son prioritariamente “generar empleo” para ese segmento. La otra opción es que esos votantes, aún calificando mal el desempeño del gobierno, prefieran apoyarlo porque las opciones alternativas son peores. Entonces Milei deberá: 1) Gobernar mejor o 2) Favorecer la posibilidad de que enfrente suyo haya candidatos que más que seducir asusten a esos votantes en favor de la reelección de Milei. 



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