La realidad que atraviesa al sindicalismo podría estar resumida muy ilustrativamente en la débil resistencia que pudo ofrecer frente al avance del ambicioso proyecto de Reforma Laboral que impulsó el oficialismo y que finalmente aprobó en el Congreso esta semana. Fue tan débil la musculatura sindical para resistir, que la CGT ni siquiera decidió intentar simbolizar con una movilización, su ánimo de resistencia al proyecto, en el tratamiento que la iniciativa tuvo en revisión en el Senado esta semana. La decisión que tomó la mesa chica de la CGT fue la de apuntalar todos los cañones a la judicialización de la Ley y para ello realizarán una movilización a la plaza de Tribunales, frente al palacio de justicia, para tratar de presionar a los jueces que deberán resolver los planteos de inconstitucionalidad que el sindicalismo intentará interponer para frenar la reforma.

Hubo mucho del contenido de la reforma que el sindicalismo resistió desde un comienzo, pero que no pudo frenar. Entre ellos, cambios en las condiciones de contratación y de la jornada laboral, cambios en las indemnizaciones por despidos, cambios en materia de convenciones colectivas de trabajo, limitaciones del derecho a huelga y en la justicia laboral. Son precisamente parte de esos contenidos que la CGT buscará frenar en la justicia.

Los aumentos salariales mensuales siguen sin impulso para vencer al IPC
La tónica que se advierte en la dinámica de aumentos mensuales previstos en los acuerdos salariales sigue siendo la misma en los últimos 6 meses: el promedio de aumentos mensuales no alcanza la velocidad de los precios. Febrero se anticipa como un nuevo mes donde el IPC supera el promedio de las cuotas mensuales.




