El IPC GBA Ecolatina volvió a la zona del 3% en septiembre

En septiembre, el IPC GBA Ecolatina subió 3,2% respecto al mes anterior, acelerándose 0,7 p.p. respecto a agosto. De esta manera, la inflación acumuló 35,3% hasta el noveno mes del año y exhibió una variación de 50,1% en la comparación interanual.

El IPC Core creció 3,1%, levemente por debajo del Nivel General. Al interior, resaltaron las subas de los bienes de consumo masivo -que subieron 3,2%- y determinados servicios privados, como alquileres (+4,0%). De esta forma, el IPC Core mostró una suba de 54,1% interanual (4 p.p. por encima de la inflación) y de 39,0% hasta septiembre.

Por su parte, los precios regulados treparon por encima del 2% en el mes, acelerándose respecto al mes anterior. Al interior, resaltaron las subas de prepagas, cigarrillos y educación. Por otro lado, el IPC Estacionales creció por encima del Nivel General (en torno al 5%) por primera vez luego de cuatro meses consecutivos, como consecuencia de las subas en turismo e indumentaria.

Esperamos que la dinámica observada se extienda a nivel nacional y, en consecuencia, en septiembre se haya interrumpido la desaceleración inflacionaria observada a partir de marzo, cuando el índice trepó un 4,8% hasta disminuir a un 2,5% en agosto. Detrás de dicha evolución estarán los factores antes mencionados: un IPC Core que sigue en la zona del 3%, junto a precios regulados y estacionales que aportarán algo más al Nivel General en comparación al mes anterior.

Para el último trimestre del año, estimamos que la inflación mantenga un promedio en torno al 3%, incluso teniendo en cuenta la apuesta del Gobierno a mantener reducido el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, y a escasas subas de precios regulados, al menos hasta las elecciones generales de noviembre. De esta manera, la inflación terminaría en la zona del 48,5% en 2021.

La inflación se aceleró en la primera quincena de septiembre

Según el IPC GBA Ecolatina, la inflación fue de 3,1% entre la primera quincena de septiembre y el mismo periodo del mes anterior. De esta manera, se interrumpió la desaceleración observada en agosto, cuando el índice avanzó 2,5%.

A su vez, el IPC Core se ubicó en la zona del 3,0%. Esta evolución se explicó en mayor medida por la evolución de los precios de consumo masivo -que vienen recuperando terreno perdido tras el desarme del congelamiento- y determinados servicios privados. Vale mencionar que esta dinámica no se vio afectada por el precio de la carne, que se mantuvo muy por debajo del Nivel General.  El mantenimiento del IPC Core en torno al 3%, en línea con lo sucedido los últimos meses, muestra un mayor dinamismo en las otras categorías del índice durante el inicio de septiembre.

En este sentido, el IPC Regulados se aceleró, ubicándose por encima del 2% en la primera quincena. Si bien la mayor proporción de precios regulados continuaron actuando como ancla (como los combustibles, tarifas de servicios públicos y transporte público), impactaron las subas de prepagas, cigarrillos y educación. Además, a diferencia del periodo mayo-agosto, los precios estacionales traccionaron la suba del Nivel General. Al interior de esta categoría, resaltaron las subas de indumentaria y turismo.

Estimamos que el IPC GBA Ecolatina cierre en la zona del 3% para el mes de septiembre. Esta aceleración se corresponderá con los factores antes mencionados, que seguirán impactando en lo que queda del mes. No obstante, prevemos que la inflación mensual promedio del último trimestre se mantenga por debajo de este valor, ya que el gobierno continuará apostando a un fuerte control en los precios Regulados y en el tipo de cambio oficial, aunque no será suficiente para que la suba de precios logre perforar el 2% en alguno de los meses que restan del año, dejando en evidencia la fuerte inercia que posee el proceso inflacionario. Con estos números, esperamos que la inflación nacional se ubique en torno al 48,5% interanual para 2021.

En agosto, la inflación perforó el 3% por primera vez en el año

La inflación nacional alcanzó el 2,5% en el octavo mes del año según el INDEC, desacelerándose 0,5 p.p. respecto al mes anterior. De esta manera, exhibió una variación de 32,3% en los primeros ocho meses del año y de 51,4% en la comparación interanual.

La desaceleración vino de la mano de la reducida evolución de Alimentos y bebidas no alcohólicas (+1,5%), que exhibió la variación más baja de los últimos trece meses. De esta manera, el capítulo le aportó 0,4 p.p. a la variación mensual del Nivel General de agosto, luego de significar 1,0 p.p. en la inflación del mes previo (en julio la inflación fue de 3%). Al interior del capítulo, la desaceleración correspondió a la baja evolución de Carnes (que en 4 de las 6 regiones perforó el 1%) y Verduras. Sin embargo, esto solo compensa parcialmente las subas de los alimentos del último año ya que en la comparación interanual (+53,4% i.a.) se ubica 2,0 p.p. por encima del Nivel General.

Esta desaceleración es la quinta consecutiva desde el pico de marzo (cuando el IPC avanzó casi 5%). Si bien esto luce como algo positivo, también esconde el hecho de que en esos cinco meses, el IPC Núcleo -que alcanzó 3,1% en agosto- se ubicó por encima de la inflación, sin poder perforar todavía el 3%. Como este indicador -que no contiene a los de origen estacional o regulados por el Gobierno- capta de mejor forma la inercia inflacionaria, refleja lo transitorio de la desaceleración inflacionaria de estos últimos meses. Esta tensión se reforzará en los próximos meses si el “paquete electoral” se traslada rápidamente a los precios vía una mayor demanda y un posible incremento en la brecha cambiaria que pondere las mayores necesidades de financiamiento monetario.

En los últimos cuatro meses del año la inflación mantendrá un promedio inferior al 3% mensual. Esto se debe a que luego del resultado electoral, el gobierno no autorizará aumentos en los regulados (a excepción de los ya previstos para las Prepagas) y apostará a planchar el tipo de cambio oficial, especialmente en el período previo a las elecciones generales. De esta manera, esperamos que la suba de precios ronde 48,5% en 2021, volviendo a la zona de 2018-2019.

El IPC GBA Ecolatina se ubicó por debajo del 3% en agosto

En agosto, la inflación fue 2,5% según el IPC GBA Ecolatina, representando la variación más baja desde julio de 2020. De este modo, la suba de precios acumuló 31,1% en los primeros ocho meses del año y 49,1% en la comparación interanual.

A su vez, el IPC Core creció 2,9% en el mes. Hay que tener en cuenta que la suba de estos precios, que no tienen en cuenta a los de carácter estacional ni regulados por el Gobierno, se vienen ubicando por encima de la inflación general desde inicios del año. En este sentido, la inflación núcleo acumuló 34,8% hasta agosto, 3,8 p.p. por encima del nivel general.

En los últimos meses, esta tendencia se explicó en gran medida por la evolución de los precios de consumo masivo. Si bien en el primer trimestre del año se ubicaron muy por debajo de la inflación general, entre abril-agosto se aceleraron a un ritmo de casi 4% promedio mensual. En agosto, tanto los alimentos y bebidas empaquetados (+3,4%) como los bienes de cuidado personal y del hogar (3,9% promedio) exhibieron subas significativas.

Al igual que en los últimos dos meses, la suba del IPC Regulados (+1,8%) actuó como ancla inflacionaria creciendo por debajo del Nivel General. De todas maneras, se aceleró levemente respecto al mes anterior, considerando que impactó la autorización de prepagas (+9,0%) y educación (+3,4%). Por su parte, los precios estacionales también ayudaron a la desaceleración (+1,0%), donde incidió la baja de frutas y turismo.

Para los últimos cuatro meses del año, la inflación mensual promedio será inferior al 3%. Esto se debe a que el tipo de cambio oficial seguirá evolucionando muy por debajo de la inflación (trepó solo 1% promedio en julio y agosto), al menos hasta las elecciones. Además, descontando los dos aumentos ya pactados de prepagas (9% en septiembre y octubre), hasta ese momento no existirán nuevas autorizaciones significativas de precios regulados, lo cual ayudará a contener a la inflación general. De esta manera, la inflación cerraría el 2021 con una suba en torno al 48,5% anual a nivel nacional, acelerándose más de 10 p.p. respecto al 2020.

El IPC GBA Ecolatina continúa por debajo del 3%

Según el IPC GBA Ecolatina, la inflación fue 2,5% entre la primera quincena de agosto y el mismo periodo de julio. La menor evolución del tipo de cambio oficial (+1,0% en julio) junto a las escasas subas de precios regulados ayudaron a dicha evolución.

A su vez, el IPC Core creció 2,9% en el mismo periodo: la suba de estos precios, que no incluyen a los estacionales ni regulados por el gobierno, se está desacelerando a un ritmo mucho más lento que el Nivel General. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a pesar de esta rigidez, al analizar al interior de este IPC se observa que la dinámica fue heterogénea.

Los que están creciendo a un ritmo cercano al 4% hace tres meses consecutivos son los bienes de consumo masivo, mientras que el resto de los precios que componen a la inflación núcleo se ubicaron en línea con el Nivel General (+2,5%) ayudados en gran medida por la fuerte desaceleración del precio de la carne vacuna.

Por su parte, la suba de prepagas (+9%) explicó por qué los precios regulados se aceleraron levemente en la primera quincena (+0,7% en la primera quincena de julio vs +1,7% en la primera quincena de agosto), pero que, de todas maneras, siguieron funcionando como ancla para el nivel general. Por otro lado, los precios estacionales actuaron en la misma dirección, considerando que solo subieron 0,6% en el periodo como consecuencia de la baja en frutas y turismo.

Estimamos que el IPC GBA Ecolatina se ubicará en la zona del 2,6% para agosto, algo por debajo de la inflación nacional. Los regulados seguirán funcionando como atenuadores de la inflación, mientras que los precios de consumo masivo seguirán recuperando el terreno perdido y algunos servicios privados mantendrán una dinámica algo más elevada como resultado de la reapertura de paritarias.

Para el resto del año, esperamos que la inflación se ubique, con altibajos, en la zona del 3%. De esta manera, la suba de precios acumularía en torno al 18,5% en el segundo semestre, lo cual implicará una desaceleración respecto al semestre anterior (+25,3%). Teniendo en cuenta estos números, desde Ecolatina proyectamos que la inflación anual volverá a la zona de 2018 y 2019, cerrando el 2021 en torno al 48,5%.

Cerca de 2018 y 2019: en 2021, la inflación estará por encima del 48%

En julio, la inflación nacional fue de 3% según informó el INDEC. De este modo, se registró la variación más baja desde septiembre del año pasado, cuando había comenzado a acelerar impulsada por la flexibilización de la cuarentena. En sentido inverso, la suba de precios acumuló 51,8% en los últimos doce meses, alcanzando el mayor valor desde enero de 2020.

 

Con estos números, la inflación acumuló 29,1% entre enero y julio, casualmente el objetivo que se había propuesto el gobierno para todo el año. Esta aceleración “imprevista” -al menos, para el Poder Ejecutivo- forzó la reapertura de paritarias y las consecuentes actualizaciones salariales, algo que ya se refleja en el índice: los Servicios (+3,1%, +38,2% i.a.) se ubicaron por encima de los Bienes (+2,9%, +57,9% i.a.), por primera vez en ocho meses, motivados por la mayor incidencia del costo salarial en sus precios finales.

Considerando que los servicios públicos se mantuvieron congelados, la diferencia se explicó íntegramente por la mayor evolución de los servicios privados. En un contexto de baja evolución del tipo de cambio oficial y una continuidad en la mejora de salarios nominales, este comportamiento se mantendría durante el segundo semestre, achicando las diferencias acumuladas en el último tiempo.

Una cuestión para destacar es que el capítulo de Alimentos y bebidas (+3,4%, +56,4% i.a.) se ubicó por encima de la inflación en julio. En este sentido, impactaron las subas de varios productos de Consumo Masivo -como aceites, lácteos e infusiones- que siguen recuperando el terreno perdido tras el desarme de los controles de precios, así como la suba en las verduras.

Por su parte, el IPC Núcleo (+3,1%) se ubicó levemente por encima de la inflación agregada, evidenciando las dificultades para romper el piso de 3% del Nivel General. Además, cerca de 0,5 p.p. de la inflación del mes fue explicada por los Estacionales (+4,9%) mientras que los precios regulados continuaron funcionando como ancla (+1,4%) y ayudando a la desaceleración del Nivel General.

Esperamos que esta dinámica se mantenga en el segundo semestre y, en consecuencia, la inflación pase de la zona del 4% mensual en la primera mitad del 2021 a la del 3% en la segunda. La menor depreciación del tipo de cambio oficial y tarifas pisadas ayudarán a que en la previa electoral estos números sean inferiores, incluso contando reapertura de paritarias. En respuesta, desde Ecolatina proyectamos una inflación anual de 48,5% en 2021.

A diferencia de lo ocurrido durante buena parte del gobierno de Cambiemos, la marcada aceleración de la inflación -será más de 10 p.p. superior a la de 2020- no responderá a una corrección en los precios relativos. Parte de estos desequilibrios deberán ser corregidos en el marco del pronto acuerdo con el FMI, por lo que el año entrante también será agitado en materia inflacionaria, dejando un piso del 40% para 2022.

Desaceleración inflacionaria y recuperación del salario, sueño de un semestre de elecciones

La inflación es uno de los principales problemas de la economía argentina. Mientras que la actividad y el dólar oficial podrían cerrar 2021 en línea con los objetivos del Presupuesto, la suba de precios consumiría su meta anual entre enero y agosto, donde acumularía más de 30%.

Al comienzo de la pandemia, la inflación fue la única variable “beneficiada” por la cuarentena: las menores presiones salariales, en un contexto de aumento de la demanda precautoria de dinero y programas de control de precios, llevaron a este índice a la zona de 1,5% mensual por primera vez desde 2018. Sin embargo, en parte por las presiones acumuladas durante los meses de calma y en parte por factores nuevos, la inflación se aceleró en el cuarto trimestre del año pasado, y no logró bajar sensiblemente desde entonces. Así, pasó de 3,7% promedio mensual entre octubre y diciembre de 2020, a 4,1% entre enero y marzo de 2021 y a 3,5% entre abril y junio.

En julio, la suba de precios habría estado por debajo de 3% por primera vez desde septiembre pasado. Pareciera entonces que llegó la desaceleración. Ahora bien, respondido el cuándo, tiene sentido preguntarnos por el cómo: las razones de la baja nos permitirán precisar su duración, además de su sostenibilidad y los cambios que podría producir al interior de la economía. Cuanto más forzada sea la baja, más insostenible será. Veamos.

Una de las principales anclas del proceso desinflacionario serán los precios regulados. Sacando los aumentos ya anunciados en prepagas (+29% en el segundo semestre), a priori no existirían otros grandes ajustes en los próximos meses en estos capítulos. Por el contrario, en la primera mitad del año habían mostrado algunas subas relevantes -a pesar, es cierto, del congelamiento extendido de las tarifas de servicios públicos-. A modo de ejemplo, entre enero y junio, los combustibles subieron 34%, las prepagas 14%, la telefonía 18%, en tanto que electricidad y gas aumentaron 9% y 6%, respectivamente.

Estos precios no sólo impactan de manera directa sobre el IPC -representan un quinto de éste-, sino que suelen tener efectos de segunda ronda. En este marco, las casi nulas actualizaciones en insumos y logística ayudarían a relajar tensiones sobre otros bienes y servicios finales, aun cuando sus precios, virtualmente, estén libres. Por lo tanto, la ayuda que darán los precios regulados será mayor a ese 20% que explican de manera directa.

Por otro lado, el alza de commodities a nivel global, que tuvo un rol relevante en el primer semestre -aunque, claro está, tan relevante como lejos de exclusivo- también pareciera haberse moderado en las últimas semanas. En este sentido, resaltan las subas de casi 10% mensual promedio en el Mercado de Liniers entre noviembre del año pasado y abril de 2021, explicadas, entre otros factores, por la suba de los precios internacionales de los alimentos, principales insumos en la cría de ganado vacuno. En respuesta a este salto, la carne minorista avanzó 6% promedio mensual en el primer semestre según nuestras estimaciones, sumando tensiones al nivel general de precios y al bolsillo de los argentinos.

En sentido contrario, a finales de junio se observó una baja de 5% en el Mercado de Liniers, que se sintió en las góndolas en julio cuando la carne vacuna subió 1%, muy por debajo de una inflación que habría acumulado poco más de 2,5% según el IPC GBA Ecolatina. Si bien el cierre de las exportaciones de carne fue poco efectivo para controlar precios, un dólar oficial planchado y precios internacionales que dejaron de subir permitieron lograr los resultados que la medida perseguía, aunque más no sea parcial y tardíamente.

Entre febrero y junio, el dólar oficial subió menos de 11%, ubicándose 10 p.p. por debajo de la inflación general. Si bien la apreciación de las monedas emergentes permitió relajar parte de la pérdida de competitividad, sumó algunas tensiones sobre el proceso inflacionario local. Por caso, si el Real se aprecia, tal como pasó en el primer semestre (-2,4%), hace falta una mayor cantidad de dólares para importar la misma cantidad de bienes brasileños que antes, exigiendo, en última instancia, más pesos.

Luego de un julio con menor influjo de capitales netos hacia los países emergentes, y depreciación de sus monedas -concretamente, el Real avanzó 2,6% durante el mes pasado-, este factor desaparecería en los próximos meses. En el mismo sentido, el ancla del dólar oficial está ganando efectividad en las últimas semanas, reforzando este proceso.

El endurecimiento del cepo de comienzos de julio marcó que el Banco Central restringirá todavía más las cantidades si lo cree necesario, en lugar de convalidar ajustes en el precio de la divisa. Si bien esta decisión recorta tensiones en el corto plazo sobre algunos bienes de primera necesidad -básicamente, alimentos y bebidas-, que no tendrían problemas en acceder al mercado oficial de cambios, no es gratuita en materia de precios.

Como se verificó al cierre del año pasado y a principios de este, si aumenta el costo de reposición de algunas empresas, porque tienen que comprar con dólares propios en el exterior -es decir, dólares valuados hoy a 170 pesos-, la inflación se acelerará inevitablemente en aquellos rubros afectados. En este sentido, resalta que los productos importados saltaron 5,3% promedio mensual entre octubre 2020 y marzo 2021, según el Índice de Precios Internos Mayoristas que elabora el INDEC, muy por encima de un dólar oficial que aumentó “solo” 3,2% promedio mensual.

La incertidumbre sobre los costos de reposición es relevante. Una suba del “dólar efectivo importador”, una suerte de suma ponderada de las importaciones que se hacen al tipo de cambio oficial y las que necesitan de dólares propios, resultado de un ajuste eventual en la cantidad de empresas que tiene que valuar sus divisas a 170 pesos, ralentizaría el proceso de desaceleración inflacionaria.

Programas como Ahora 12, que alientan el consumo en cuotas de bienes durables, marcan que la prioridad del gobierno es apuntalar la recuperación de la actividad, aun cuando esto pueda implicar un retroceso en la lucha contra la inflación -y en su objetivo de controlar al dólar oficial, en tanto muchos de los productos incluidos en el programa son importados y demandan divisas para su consumo-.

En la misma línea se inscribe la reapertura de paritarias, alentada desde el Poder Ejecutivo. Motivados por algunos gremios públicos, que cerraron actualizaciones mayores al 40%, los bancarios lograron una suba de casi el 50% en sus haberes, un valor muy similar al del sindicato de Camioneros. De esta forma, el poder adquisitivo tendría su mejor semestre desde 2017, pudiendo fortalecer el consumo de los hogares, pero al costo de una mayor nominalidad. El nuevo equilibrio, entonces, aparece claro: más actividad, pero también precios más altos.

La inflación bajará en el segundo semestre. Más allá de algunos factores que puedan operar en sentido contrario -salarios y dólar paralelo-, los grandes motores se alinearán para que la suba de precios se relaje a partir de julio -dólar oficial y tarifas de servicios públicos- y deje los niveles particularmente elevados de la primera mitad del año: si el acumulado enero-junio se repitiera entre julio y diciembre, la inflación rozaría el 60% en 2021. Sin embargo, desde Ecolatina proyectamos que la suba de precios estará apenas por debajo del 50% este año, pasando de un promedio mensual de 4% en el primer semestre a otro de 3% en el segundo.

El gran problema es que esta baja no será duradera, sino que se volverá insostenible por su propio peso. Cuando las anclas son forzadas y se acumulan atrasos, la dinámica termina pasando factura más temprano que tarde. En consecuencia, no solo tendremos una inflación mayor al 40% en 2021: también será así en 2022.

 

Julio, con inflación por debajo de 3%

En julio, la inflación fue de 2,6% mensual según el IPC GBA Ecolatina, acumulando 28% en los primeros siete meses del 2021. Con esta variación, tuvimos el avance más bajo desde septiembre de 2020, lo que representa una buena noticia: a pesar del arranque de año agitado, la suba de precios empezó a desacelerar en los últimos meses, ayudada por las anclas cambiarias y tarifarias.

Por su parte, alimentos y bebidas también estuvo por debajo del 3% por primera vez en el año. La mayor estabilidad obedeció al aumento moderado de carne vacuna (+1,0%, en comparación con 7,0% promedio mensual en el primer semestre), a la vez que la baja estacional de frutas también ayudó a este resultado. Por otro lado, los alimentos de consumo masivo siguieron creciendo por encima del 4% mensual en promedio, consecuencia del desarme de Precios Máximos.

A contramano de los últimos meses, los servicios les ganaron la carrera nominal a los bienes, algo que había ocurrido solo dos veces desde que empezó el congelamiento tarifario en abril de 2019. Si bien los servicios públicos siguieron congelados, los privados mostraron una aceleración relevante (+4,0%) y crecieron muy por encima de los bienes (+2,6%). En un contexto de reapertura de paritarias y dólar oficial planchado, esta dinámica podría repetirse en los próximos meses, achicando las diferencias acumuladas en los últimos años.

Más allá de la baja del Nivel General, vale destacar que la inflación núcleo siguió por encima del 3% en julio: los precios regulados contuvieron otra vez a la variación agregada, marcando que los atrasos siguen profundizándose. En agosto, las subas ya anunciadas de prepagas y GNC (+9% y +5%, respectivamente) impulsarían a este componente, pudiendo generar que la inflación de este mes se ubique levemente por encima de la de julio.

Aún con una aceleración puntual en este mes, la inflación bajaría en la segunda mitad del año, y pasaría de la zona del 4% mensual en el primer semestre (60% anualizado) a la del 3% (40% anualizado). Un menor efecto de la emisión récord de 2020, sumado al ancla tarifaria y una moderada suba del tipo de cambio oficial ayudarán a controlar la suba de precios, incluso en un escenario de suba nominal de los salarios.

Antes de cerrar, vale destacar que Ecolatina proyecta una inflación de 48,5% para 2021 (para los números del IPC Nacional de INDEC, no los del IPC GBA Ecolatina que sirven de base para este informe). El gran problema no será solo la suba de precios de este año: con un dólar y tarifas congelados, y un acuerdo con el FMI pronto a firmarse, la primera mitad de 2022 también podría ser agitada en materia inflacionaria, dejando un piso de 40% para el año que viene.

La inflación no logra romper el piso del 3%

En junio, la inflación nacional fue de 3,2%, desacelerándose 0,1 p.p. respecto al mes anterior. De esta manera, el primer semestre del año cerró con una suba de precios de 25,3% (equivalente a 57% anualizado) y de 50,2% en la comparación interanual.

En lo que respecta a los capítulos, 8 de 12 se ubicaron por encima del 3%, mientras que en mayo solo habían sido 5. Dentro de las mayores evoluciones se ubicó Comunicación (+7,0%), como consecuencia de los aumentos en telefonía e internet, y Bebidas alcohólicas y tabaco (+5,0%) por el aumento de cigarrillos. Por su parte, se destacó la dinámica de Alimentos y bebidas no alcohólicas (+3,2%), que por segundo mes consecutivo se ubicó cerca de 3%, mostrando una marcada desaceleración respecto al 4,4% promedio que había mostrado en el primer cuatrimestre del año. De todas maneras, el desarme de precios máximos y las subas del precio de la carne otorgaron presiones al capítulo.

Por otro lado, el IPC Núcleo -que excluye bienes y servicios Regulados o con componente estacional- trepó 3,6% (+27% acumulado), por encima del IPC Regulados (+3,2% en junio, +24% en el acumulado) y del IPC Estacionales (+0,5% en el mes, +18% en el primer semestre). La referida dinámica de la inflación núcleo, que capta con mayor precisión la inercia, viene ubicándose por encima del 3,5% desde octubre del año pasado, dando cuenta la importante rigidez presente en el proceso inflacionario, especialmente considerando que no hubo un salto importante del tipo de cambio oficial.

Por su parte, una vez más los Bienes (+3,4%) se ubicaron por encima de los Servicios (+2,7%), acumulando subas de 27,6% y 20,2% respectivamente hasta junio. En este sentido, la menor evolución mensual de los Servicios se mantuvo durante todo el primer semestre, gracias a la reducida dinámica de los servicios públicos. En los próximos meses, la reapertura de paritarias, en un contexto en el cual perdió relevancia la pauta del 29%, podría reavivar nuevas presiones (principalmente) para los servicios privados, achicando la diferencia entre ambos grupos.

Además, hay que tener en cuenta que el menor alcance de los controles de precios tras el desarme de los precios máximos generará que los bienes de consumo masivo no muestren una desaceleración importante. A pesar de estos factores, el menor ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial y reducidas autorizaciones de subas de los precios regulados en la previa electoral ayudarían a que la desaceleración mensual del Nivel General se reafirme en el segundo semestre del año.

De esta manera, luego de observar una inflación promedio del 3,8% en el lapso enero-junio, esperamos que esta se ubique en torno al 2,8% mensual promedio en el segundo semestre. Con estos números, la interanual se mantendrá en la zona del 50% durante los meses del segundo semestre y cerraría con una suba aproximada de 48% en 2021, dejando atrasos pendientes para el año entrante: difícilmente la inflación pueda perforar el 40% en el 2022.

La inflación siguió arriba del 3% en junio

¿Cómo evolucionó la inflación?

Según el IPC GBA Ecolatina, la inflación alcanzó 3,6% en junio. De esta forma, acumuló 24,7% en el primer semestre de 2021, representando la cifra más alta desde 2016. Además, se ubicó en 48,7% i.a. para los últimos doce meses del año.

¿Qué sucedió al interior del IPC?

El capítulo que mayor incidencia tuvo sobre el índice fue Alimentos y bebidas (+4,1%), que acumuló una suba de 28,5% en el primer semestre y de 57,3% i.a. Al interior, la suba fue generalizada en junio: de las 65 categorías que componen al capítulo, 46 se ubicaron por encima del 3%. Por un lado, el desarme de precios máximos impactó sobre los productos de consumo masivo, donde se destacaron las subas de panes, lácteos y aceites. Por el otro, la evolución de carnes también se mantuvo elevada -por encima del 4%-, y ya acumula una suba de 51% en lo que va del 2021.

En lo que respecta al resto de los capítulos, solo 2 de 9 mostraron una evolución menor al 3%. En este sentido, resaltó la evolución de Indumentaria (+4,3%) y Transporte y comunicaciones (+3,9%), considerando que ambos se ubicaron por encima del Nivel General.

Un análisis complementario se observa con las categorías que componen al IPC. El IPC Core, que está compuesto por los precios que se encuentran más “expuestos” a la coyuntura económica, creció 4,1% en el mes (+26,9% acumulado y +52,2% i.a.). Al interior, tanto los precios de consumo masivo (+3,7%) como el resto (+4,2%) exhibieron dinámicas elevadas: los primeros, comenzaron a recuperar el terreno perdido tras varios meses de congelamiento, mientras que los segundos vienen ubicándose por encima de 3,8% luego de nueve meses consecutivos, dejando en evidencia que el proceso inflacionario actual cobró una importante inercia y es difícil de desarmar.

Por otra parte, el IPC Regulados subió 3,2% en el mes, como consecuencia de subas en cigarrillos, teléfono, mantenimiento de los vehículos y combustibles. De esta manera, acumuló una suba de 20,8% en los primeros seis meses y de 31,8% i.a.: la pequeña diferencia entre estas variaciones corresponde a que la corrección de regulados se concentró en los primeros meses del 2021. A contramano, el IPC Estacionales creció solo 1,5% (+18,8% acumulado y +69,9% i.a.), principalmente por la baja suba de frutas.

¿Qué esperamos?

Como consecuencia de una suba de precios que se desacelera más lento de lo proyectado al principio del año, desde Ecolatina modificamos nuestra estimación y esperamos que la inflación ronde el 48% en 2021. Sin embargo, para que esta cifra se cumpla, seguimos pensando que habría una paulatina desaceleración en la segunda parte del año. Luego de una inflación promedio de 4% en los primeros seis meses, la suba de precios debería ser levemente menor al 3% en el periodo julio-diciembre para que se concrete nuestra proyección anual.

Detrás de estos números, se encuentra el hecho de que el impacto del alza de precio de los commodities, las presiones del Mercado de Liniers sobre el precio de la carne minorista y la autorización de subas de combustibles (que poseen fuertes efectos de segunda ronda) serían factores que ya no estarán presentes en la segunda parte del año. A su vez, el atraso tarifario y un menor deslizamiento del tipo de cambio oficial también ayudarán a este fin, pero dejarán correcciones pendientes para el 2022.