El IPC GBA Ecolatina se aceleró en la primera quincena de marzo

De acuerdo con los relevamientos quincenales del IPC GBA Ecolatina, la inflación alcanzó 2,7% en la primera quincena de marzo respecto al mismo periodo del mes anterior. De esta forma, el IPC se aceleró 0,5 p.p. respecto a la primera quincena de febrero.

La aceleración es explicada por la dinámica observada en los capítulos de Educación (+14%) e Indumentaria (+6%), producto del inicio de clases y el cambio de temporada, respectivamente. Vale destacar que, excluyendo estas variaciones, los precios mostraron un avance del 2%, en línea a lo observado en febrero.

Por otra parte, Alimentos y bebidas creció 2,8%. Si bien el capítulo se mantuvo levemente por encima del Nivel general, se observa una desaceleración respecto a la primera quincena de febrero (-0,4 p.p.).

En lo que respecta a las categorías, el IPC Núcleo mostró un aumento del 3,3% (0,5 p.p. por encima del nivel general y se aceleró casi 1 p.p. respecto al IPC Núcleo del mismo periodo de febrero). Por otra parte, el IPC Regulados exhibió un incremento del 1,6%, explicado casi en su totalidad por la aceleración en Educación. Por último, el IPC Estacionales trepó 2,0%, debido a la dinámica observada en ropa exterior.

Si el tipo de cambio se mantiene estable, esperamos que los aumentos en la segunda parte del mes se mantengan en línea con lo observado en la primera quincena. Así, esperamos que el IPC GBA Ecolatina exhiba un alza de 2,7% en marzo, acelerándose respecto a los dos primeros meses del año.

La inflación continuó desacelerándose en febrero

¿Cómo fue la inflación en febrero?

De acuerdo con el INDEC, la inflación nacional fue de 2% en febrero, mostrando una desaceleración de 0,3 p.p. respecto a enero y alcanzando la variación mensual más baja desde enero de 2018. De esta manera, el IPC acumuló una suba de 4,3% en los primeros dos meses del año y una variación de 50,3% respecto al mismo mes del año anterior.

La desaceleración se vio explicada por la estabilidad en los capítulos de Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (+0,6%) y Salud (+0,4%), producto del congelamiento de los servicios públicos y el acuerdo del gobierno con los laboratorios por el precio de los medicamentos.

Por su parte, el mayor dinamismo lo tuvo Restaurantes y hoteles con una suba del 3,1% y Alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,7%). Esta última apertura acumula una suba de 7,5% en los dos primeros meses del año, 3,2 p.p. por encima que el acumulado del Nivel general.

En lo que respecta a nivel categorías, el IPC Núcleo continúa creciendo por encima del Nivel General (+2,4%), mostrando una variación de 53,6% i.a. Por otra parte, el IPC Estacionales fue de 2,5% y IPC Regulados se mantuvo prácticamente estable (+0,7%), con una evolución del 40,1% i.a.

¿Qué esperamos a futuro?

La inflación podría continuar mostrando un dinamismo acotado en la primera parte del año, siempre y cuando se mantengan tres principales factores: tarifas públicas congeladas, tipo de cambio oficial estable y acuerdos paritarios acotados.

De todas maneras, producto de la incertidumbre acerca de la renegociación de la deuda y el complejo escenario financiero global -conflicto entre Arabia Saudita y Rusia por el precio del petróleo y el brote mundial de Coronavirus- podrían existir turbulencias cambiarias que interrumpan la desaceleración de la inflación en los próximos meses.

De todos modos, continuamos con nuestra proyección de inflación en torno a 38% para el cierre del año.

El IPC GBA Ecolatina fue 2% en febrero

¿Cómo evolucionó la inflación en febrero?

De acuerdo con los relevamientos del IPC GBA Ecolatina, la inflación fue del 2% en febrero, mostrando una desaceleración de 1,1 p.p. respecto a enero. De esta manera, el IPC acumuló 5,2% en el primer bimestre del año y tuvo una suba del 52,2% i.a.

Alimentos y bebidas nuevamente fue el capítulo con mayor dinamismo (+3,5%), creciendo considerablemente por encima del Nivel general y acumulando un aumento del 56,4% i.a. De esta manera, la incidencia del capítulo en el Nivel General pasó de 31% en el promedio del año pasado a 55% en los primeros meses del 2020.

Por lo tanto, pese al ancla cambiaria y tarifaria a la que el gobierno ha recurrido desde su asunción, la lograda desaceleración de la inflación esconde una significativa regresividad: los mayores incrementos en alimentos impactan principalmente a los hogares de menores ingresos que destinan una mayor proporción del gasto a estos bienes.

Además, los otros capítulos que evolucionaron por encima del Nivel general fueron Otros bienes y servicios (+2,7%), Equipo y mantenimiento del hogar (+2,5%) y Esparcimiento (2,4%). De esta manera, el IPC Núcleo -que descuenta la evolución del IPC Regulados y Estacionales- mostró una evolución del 2,5%. Al mismo tiempo, IPC Regulados se mantuvo prácticamente estable (+0,6%) producto del congelamiento de los servicios públicos y combustibles, mientras que los Estacionales subieron 2,9%.

¿Qué esperamos para el resto del año?

Teniendo en cuenta que los servicios públicos se mantendrán congelados en el primer semestre (a excepción de transporte, donde el congelamiento es por 120 días), la inflación en los próximos meses dependerá primordialmente de lo que suceda con el tipo de cambio y los salarios.

Por un lado, si se mantiene el deslizamiento del tipo de cambio oficial observado en las últimas semanas, el proceso desinflacionario podría encontrar un límite, sumado a que la incertidumbre que conlleva la renegociación de la deuda también podría generar tensiones en la brecha cambiaria y tener un impacto marginal sobre el nivel de precios. Por su parte, las negociaciones paritarias determinarán lo que suceda con el costo de las empresas y los precios de bienes y servicios.

De esta manera, de mantenerse un tipo de cambio sin sobresaltos en conjunto con acuerdos salariales contenidos, esperamos la inflación perfore el 40% en el cierre del año.

¿La desaceleración de la inflación es sostenible?

¿Qué sabemos de la inflación en lo que va del año?

El resultado de las PASO y el consecuente salto cambiario llevó la inflación a la zona del 4% mensual en el último cuatrimestre de 2019. En gran parte, esto se correspondió al impacto que tiene la propia dinámica del dólar en el nivel de precios, aunque también ayudó un comportamiento precautorio de las empresas ante la posibilidad de un acuerdo de precios y salarios tras el cambio de gobierno.

Si bien los lineamientos generales en materia económica están atados a la reestructuración de la deuda, las primeras decisiones dieron cuenta que controlar la inflación, al menos en el corto plazo, es un objetivo no menor para el gobierno. En este sentido, se anunció el congelamiento de las tarifas de Servicios Públicos hasta junio, del Transporte Público hasta mayo, a la vez que se mantuvo estable la cotización del dólar oficial durante los primeros días de la gestión. Asimismo, se suspendieron aumentos en prepagas y, tras negociar con laboratorios, se alcanzó una baja en el precio de los medicamentos (que revirtió parcialmente el aumento de casi 10% en la previa del acuerdo). Por el contrario, las presiones sobre los costos siguen vigentes a través del aumento salarial otorgado por decreto ($4000 a asalariados registrados del sector privado), que implicaría una suba de 5,5 % del costo laboral, según estimaciones del Ministerio de Trabajo.

La combinación de los incrementos precautorios en el cierre del 2019 y la vuelta al ancla tarifaria y cambiaria en los primeros 45 días de este año trajo buenos resultados en materia de precios. La inflación nacional se desaceleró a 2,3% en enero -en parte ayudada por la salida del índice de los bonos pagados en diciembre a los encargados de edificios y personal doméstico- y, según el IPC GBA Ecolatina, la tendencia continuaría a la baja: el avance de los precios fue de 2,2% entre la primera quincena de febrero e igual período de enero.

No obstante, un hecho significativo es que la inflación en alimentos no cede. A contramano de lo que sucedió con el nivel general, las subas de los alimentos y bebidas durante el primer mes y medio de 2020 es superior al de los últimos meses del año pasado. Una de las principales causas de esta dinámica fue la reimposición del IVA en algunos alimentos de la canasta básica, que por su significativo peso traccionaron el índice. Asimismo, también se observó durante enero un avance en el precio de la carne, que por cuestiones asociadas al ciclo ganadero pospuso el traslado a precios del salto del tipo de cambio.

En este sentido, tras la disparada del dólar de agosto pasado, la inflación en el último cuatrimestre del año fue de 11,7%, levemente por encima del avance de los alimentos y bebidas (+11,3%), cuyo precio es muy sensible a la dinámica cambiaria. En cambio, pese a la estabilidad en la cotización de la divisa durante los primeros dos meses del año, el aumento de los alimentos duplicaría el del nivel general (8% vs 4,5%, según nuestras estimaciones preliminares) en este período.

Esta reversión refleja la regresividad del proceso inflacionario perjudicando en mayor medida a los hogares más vulnerables, quienes ocupan una mayor proporción del gasto en alimentos. Este fenómeno también podría limitar el efecto expansivo sobre el consumo de la política de ingresos progresiva -priorizando aumentos de sumas fijas en lugar de porcentuales-que está llevando a cabo el gobierno justamente en favor de los sectores más postergados.

¿Desaceleración transitoria o permanente?

La reciente baja en la inflación aparece como una buena noticia de cara a las próximas negociaciones paritarias, un instrumento clave para lograr contener la nominalidad de la economía. Sin embargo, el uso del ancla cambiaria y tarifaria en pos de este objetivo también desprende otros interrogantes.

En primer lugar, muestra que la calma cambiaria es central para moderar la suba de precios. Esto no es ninguna novedad, pero pone de manifiesto que complicaciones en las negociaciones de la deuda presionarían sobre dólar oficial imponiendo un límite al proceso de desinflación. En este sentido, el deslizamiento del tipo de cambio en las últimas ruedas, especialmente si se sostiene en las próximas semanas, es una prueba de fuego para la dinámica inflacionaria: una depreciación lenta pero sostenida evita el atraso cambiario impidiendo que la inflación mensual perfore el 2%.

Por otro lado, incluso en un escenario favorable en términos de la renegociación, el congelamiento tarifario -a priori vigente hasta mayo/junio- resulta difícil de sostener. Eventualmente, el gobierno deberá permitir que los Servicios Públicos y los combustibles suban a un ritmo similar al de los costos, a fin de evitar que el peso de los subsidios económicos crezca. Además, considerando que en el año próximo se celebran las elecciones de medio término, es probable que el oficialismo quiera concentrar estos ajustes durante el segundo semestre de 2020.

Estos elementos reflejan que la tregua inflacionaria es frágil. Incluso en el mejor de los casos -éxito en la renegociación y estabilidad cambiaria- se vería afectado por la necesidad de mostrar austeridad fiscal limitando los subsidios económicos, al menos en la segunda mitad del año.

A fin de contrarrestar el impacto directo y de segunda ronda de estos eventuales aumentos, el gobierno cuenta con dos cartas. Por un lado, todavía mantiene caudal político y buenas relaciones con los sindicatos, por lo que de mantenerse una inflación “aceptable”, sin bruscas aceleraciones, podría transitar el año sin demandas salariales que presionen excesivamente sobre los costos empresariales. En segundo lugar, la baja del costo del financiamiento tras la aparición de líneas de crédito subsidiadas para empresas podría colaborar en un contexto de lenta recuperación de las ventas.

En definitiva, considerando los riesgos y limitaciones del uso del ancla cambiaria y tarifaria para atacar la inflación se deberá echar mano a otras herramientas para continuar con un proceso sostenible de desaceleración de la inflación. En cambio, el exceso en la utilización de alguno de los elementos disponibles será más un impedimento que un facilitador para alcanzar la estabilidad nominal en el futuro.

El IPC GBA Ecolatina se desacelera en la primera quincena de febrero

De acuerdo con el relevamiento quincenal del IPC GBA Ecolatina, los precios crecieron 2,2% en la primera quincena de febrero con respecto al mismo período del mes anterior. De esta manera, la inflación cedió 1 p.p. respecto a la primera quincena de enero.

La desaceleración se explica por la estabilidad de los capítulos de Educación (-0,1%), Atención médica y gastos para la salud (+0,1%), Vivienda y servicios básicos (+0,2%) e Indumentaria (+0,7%). Por su parte, el rubro con mayor dinamismo fue Alimentos y bebidas, que avanzó casi 4% y continúa considerablemente por encima del Nivel general. Este factor no es despreciable ya que impacta en mayor medida en las familias con menor poder adquisitivo (dado que destinan mayor parte de su ingreso en consumir estos bienes) y en la percepción que la sociedad tiene del proceso inflacionario.

De no mediar un mayor deslizamiento del tipo de cambio, esperamos que los aumentos continúen desacelerándose en la segunda parte del mes. Sin embargo, por el momento esta dinámica no sería suficiente para perforar el 2%.

La inflación fue de 2,3% en enero, según INDEC

¿Qué sucedió con la inflación en enero?

El INDEC informó que la inflación nacional alcanzó 2,3% en el mes de enero, mostrando una desaceleración de 1,4 p.p. respecto a diciembre de 2019. Luego de cinco meses consecutivos, el IPC General rompió el piso del 3%. Con estos números, acumuló una suba del 52,9% respecto a enero del año pasado.

Analizando por capítulos, la principal reducción se la llevó Salud (-2%), producto del acuerdo del gobierno con los laboratorios por el precio de los medicamentos, que exhibieron una disminución del 5% en el mes. Por su parte, Equipamiento y mantenimiento del hogar mostró una reducción del 1,3%. Esta contracción respondió a la baja del rubro Servicio doméstico, debido a que en diciembre – y a diferencia de enero – se incluyó la asignación extraordinaria y no remunerativa del salario doméstico.

Por su parte, Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles tuvo un leve incremento del 0,6%. La estabilidad de este capítulo se explicó por el rubro Expensas, dado que en diciembre hubo un considerable aumento de estas, producto de la bonificación anual del 20% a encargados de edificios en el cierre del año. Es importante remarcar que, quitando los efectos de los rubros de Servicio doméstico y Expensas, la inflación mensual habría sido un 2,6% en enero. Por otro lado, Comunicaciones y Educación se mantuvo prácticamente estable, mostrando subas del 0,1% y 0,5% respectivamente.

A contramano, uno de los aumentos más elevados fue el de Alimentos y bebidas no alcohólicas (+4,7%), mostrando una considerable suba de 2,4 p.p. por encima del Nivel general. Este incremento se vio explicado por la reincorporación del IVA en algunos precios. A su vez, se observó un elevado aumento de Recreación y cultura (+5%), Bebidas alcohólicas y tabaco (+4,3%) y Restaurantes y hoteles (+4,2%).

En lo que respecta a las categorías, se observó una fuerte suba del IPC Estacionales (+3,6%). A contramano, el IPC Regulados trepó solo 1,1%, producto del congelamiento de las tarifas de servicios públicos y de combustibles. Por último, el IPC Núcleo exhibió una suba del 2,4% (0,1 p.p. por encima del Nivel general y 1,3 p.p. menos que el IPC Núcleo de diciembre) como consecuencia de la estabilidad cambiaria y la dinámica explicada anteriormente.

¿Qué pasará en los próximos meses?

Por el congelamiento de tarifas, esperamos que los Precios regulados muestren un dinamismo acotado. Por otro lado, el dólar oficial permanece prácticamente anclado y cómo evolucione dependerá primordialmente del resultado de la renegociación de la deuda. Además, en un contexto de cepo cambiario, un aumento de la incertidumbre podría incrementar la brecha cambiaria, y como consecuencia, tener un impacto en el margen sobre los precios. En cuanto a los salarios, será necesario tener en cuenta como impactarán las negociaciones paritarias en los precios.

Por otra parte, es necesario tener en cuenta que la dinámica observada en los capítulos Equipamiento y mantenimiento del hogar y Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles correspondieron a un componente especifico del mes de enero, y, por lo tanto, no se mantendrá en los próximos meses. Por el contrario, el rubro Salud continuará exhibiendo una dinámica acotada por el acuerdo del precio de los medicamentos.

De mantenerse los factores vinculados a los salarios y el tipo de cambio, esperamos que la inflación continúe mostrando una variación por debajo del 3% en los próximos meses.

El IPC GBA Ecolatina fue de 3,1% en enero

De acuerdo con el IPC GBA Ecolatina, en enero la inflación alcanzó 3,1%, desacelerándose 1 p.p. en relación a diciembre (+4,1%). De este modo, acumula una suba de 54,6% respecto a enero del año pasado.

En lo que respecta a las categorías, el IPC Núcleo mostró una variación de 3,5% en el mes y alcanzó una suba de casi 60% i.a., considerablemente por encima del Nivel General. Dado que excluye los precios Estacionales o Regulados por el gobierno, esta categoría muestra con mayor claridad la inercia del proceso inflacionario, que cede con mayor lentitud.

Por otro lado, los precios Estacionales crecieron sensiblemente (+3,9%) debido al salto en frutas y verduras (9,5% y 12,3% respectivamente). Por el contrario, los precios Regulados se mantuvieron más estables al avanzar apenas 1,8%. Dentro de este rubro se destaca el aumento de cigarrillos (7,1%), pero se debe destacar que tanto el congelamiento tarifario como el de combustibles contuvieron la dinámica de este grupo.

En lo que respecta a los capítulos, el que más aumentó fue el de Alimentos y bebidas (+5,1%), 2 p.p. por encima del Nivel General. Este incremento fue explicado en gran medida porque algunos precios de alimentos volvieron a incorporar el IVA: se registraron considerables subas en fideos, arroz, pan envasado, entre otros. A su vez, se registró un fuerte aumento de carnes y verduras, mostrando un aumento de 7,5% en ambos casos.

Por el contrario, vale destacar que el acuerdo del gobierno con los laboratorios por el precio de los medicamentos permitió que Atención Médica y gastos para la Salud exhiba una caída de casi 2% en el mes. Sin embargo, en la comparación interanual todavía se ubica por encima del Nivel General (+63% i.a.).

Para los próximos meses, el congelamiento de las tarifas de los Servicios Públicos seguirá vigente, por lo que la dinámica inflacionaria dependerá de lo que suceda con el dólar y los salarios. En el primer caso, un resultado favorable con los acreedores extranjeros permitirá que el tipo de cambio se deslice sin mayores sobresaltos. En el segundo, será clave ver si las negociaciones paritarias impactaran en los precios de los bienes y servicios. En principio, las mismas deberían ser algo más acotadas de lo que se creía algunos meses atrás dado que deberán absorber el reciente aumento del gobierno otorgado por decreto.

Estos factores implicarán una paulatina desaceleración de la inflación, que perforará el 3% en los próximos meses. Esa tendencia podrá ser interrumpida en tanto alguno de los factores antes mencionados muestre un dinamismo fuera de lo esperado.

La inflación alcanzó 54% en 2019 y no se desaceleró significativamente en enero

¿Cómo fue la inflación del último año?

El IPC Nacional exhibió una suba de 3,7% en diciembre. Así, la inflación se desaceleró 0,6 p.p. con respecto al mes previo y finalizó el año con un aumento de 53,8%. Este dato muestra un avance de 6,2 p.p. con respecto al año previo, tornando al 2019 el año más inflacionario desde 1991, luego de la salida de la hiperinflación.

La dinámica de los precios no fue homogénea: gracias al congelamiento tarifario del segundo semestre, los Regulados crecieron 48,2%, más de 5 p.p. por debajo del Nivel General. En el mismo sentido variaron los Estacionales, que subieron 48,9% en los últimos doce meses. Por el contrario, el IPC Núcleo trepó 56,7%, impulsado por el salto del dólar (+58,1% anual). En este sentido, los Bienes, que al igual que la canasta core son más sensibles a los movimientos cambiarios, escalaron 58,4%, mientras que los Servicios hicieron lo propio en 45,7%. Esta diferencia refleja el atraso relativo de los salarios, que poseen una mayor participación en la estructura de costos de los últimos.

¿Cómo evolucionaron los precios en el inicio de enero?

De acuerdo con los relevamientos del IPC GBA Ecolatina, en la primera quincena del mes los precios crecieron 3,2% con respecto al mismo período del mes anterior. El principal motivo de la desaceleración fue el retroceso de Atención médica y gastos para la salud, por el acuerdo alcanzado entre el gobierno y los laboratorios. Mientras tanto, el rubro con mayor dinamismo fue Alimentos y bebidas, que se incrementó por la suba en carnes, frutas y verduras. Esperamos que los aumentos se aceleren ligeramente en las últimas dos semanas del mes, haciendo que enero concluya con una inflación del 3,4%.

¿Cuáles son las perspectivas inflacionarias para 2020?

Varios factores estarán detrás de la dinámica de los precios en los primeros meses del año. En primer lugar, el bono a asalariados privados, o en su defecto la aplicación de cláusulas gatillos incrementarán los costos de producción. En simultáneo, el relajamiento de la política monetaria podría generar presiones inflacionarias. Por último, la demora en alcanzar un acuerdo de precios y salarios generaría que muchos oferentes continúen adelantándose al mismo incrementando sus precios.

Por estos motivos, a pesar de que el gobierno mantendrá el congelamiento de los servicios públicos y el transporte, difícilmente se verá una contracción significativa de la Inflación en los primeros meses del año. Finalmente, proyectamos que la inflación se ubicará por encima de 40% en 2020.

La inflación se encamina a la zona del 54% en 2019

Conforme al IPC GBA Ecolatina, la inflación fue de 4,1% entre la primera mitad de noviembre e igual período de diciembre. De esta forma, el ritmo de aumentos se aceleró levemente en relación a la dinámica mostrada durante el último mes.

A nivel capítulos, los avances mas significativos fueron de Salud (casi 10% tras fuertes aumentos en prepagas y medicamentos), Otros bienes y servicios (dinámica ligada a los artículos y servicios de cuidado personal), Esparcimiento (turismo, artículos de deporte e internet) y Transporte y Comunicaciones (combustibles, servicio telefónico y remises).

Por su parte, y a contramano de lo que sucedió con el Nivel General, se observó una desaceleración del IPC Núcleo entre quincenas (alcanzó 3,6% entre la primera mitad de noviembre e igual período de diciembre), que fue mas que compensada por un nuevo salto en Estacionales (+6,7%) y en Regulados (+4,2%, pese a la continuidad del congelamiento tarifario).

Como consecuencia de una proceso inflacionario con elevada inercia y más sensible a shocks, no es obvio que las nuevas medidas económicas (desdoblamiento de facto del tipo de cambio, por caso) sean neutrales en materia de precios. En este sentido, esperamos que la inflación se mantenga alrededor de 4% en el mes de diciembre, cerrando la inflación anual en la zona del 54%.

La inflación permanece elevada en el cierre del año

¿Cómo fue la inflación en noviembre?

El INDEC informó que la inflación nacional alcanzó 4,3% en el mes de noviembre, mostrando una aceleración respecto al mes previo (en octubre la suba de los precios fue de 3,3%). De este modo, a falta de un mes para que termine el año, la inflación acumulada alcanzó 48,3% y la suba respecto al mismo mes de 2018 fue de 52,1%. En consecuencia, la dinámica del año continua en línea con el IPC Ecolatina (+47,9% en el acumulado y +52,2% en los últimos doce meses).

La aceleración en noviembre fue homogénea. El mayor dinamismo fue exhibido por los bienes y servicios Estacionales (+7,3%) que, debido a incrementos en frutas, verduras e indumentaria, continúan corrigiendo el atraso relativo acumulado en la primera mitad del año.

Por detrás se ubicaron las subas del IPC Núcleo (+4,0%) y de los Regulados (+3,8%). En el primer caso, el avance respondió principalmente al crecimiento superior al 5% de los Bienes, cuyo comportamiento estuvo relacionado a ajustes precautorios ante un eventual acuerdo de precios y/o mayores controles por parte del actual gobierno. El aumento de precio de la carne vacuna (casi 10%) también fue un factor que alimentó esta dinámica.

Por su parte, pese a la vigencia del congelamiento tarifario, los Regulados subieron como resultado de los incrementos en combustibles, servicios educativos, servicios telefónicos, cigarrillos y prepagas.

¿Qué esperamos para diciembre?

Para diciembre esperamos una desaceleración de los Estacionales y Regulados -pese a que en este último mes pesarán los aumentos de combustibles y prepagas-. Sin embargo, ambas categorías representan combinadas apenas un tercio del índice. En este sentido, será clave el comportamiento del IPC Núcleo, el cual se mantendrá calmo en tanto el tipo de cambio oficial y la brecha con las cotizaciones paralelas no muestren un comportamiento al alza. A pesar de esto, esta categoría también depende de otros factores. No solo es posible que queden ajustes por realizar ante la posibilidad de un acuerdo de precios, sino que también habrá que seguir prestando atención a lo que suceda con la carne, ya que por motivos estacionales, es posible que el traslado del ajuste cambiario no este completo.

En definitiva, prevemos que la suba de precios en diciembre se ubique alrededor de 3,5-4%, lo que implica que el año cierre con una inflación en el rango de 53-54%.