Se despertó la brecha cambiaria

En medio de una semana cooptada por el viaje del Presidente Javier Milei a la cumbre internacional de Davos, sus repercusiones y las reuniones con autoridades del FMI, en el ámbito local mostraron una mayor presencia ciertos riesgos (esperables y anticipados) que desafían la sostenibilidad del esquema cambiario-monetario vigente: el repunte en la brecha cambiaria y resultados opacos en la nueva licitación del BOPREAL. No obstante, durante la última semana el BCRA logró sostener las compras netas en el MULC y el Tesoro continúo captando financiamiento neto en sus licitaciones.

¿Qué podría explicar el reciente repunte en la brecha? 1) La percepción de un atraso real y una oportunidad de inversión en los USD alternativos ante la aceleración inflacionaria; 2) La reversión estacional en la demanda de dinero, que se irá profundizando en los próximos meses; 3) Las prácticamente nulas opciones de inversión para resguardarse frente a los mayores niveles de nominalidad junto con la vigencia de una tasa de interés sumamente negativa en términos reales que quita incentivos a ahorrar en pesos; y 4) Las opacas licitaciones de BOPREAL no permiten descomprimir demanda de USD asociada a deuda comercial.

El esquema cambiario-monetario instrumentado por el Gobierno es audaz e involucra riesgos no menores, tanto por cuestiones estacionales como por una demora en el impacto de las medidas implementadas: tanto la oferta excepcional de divisas como su acotada demanda tienen “patas cortas” y difícilmente logren sostenerse durante el verano sin instrumentar nuevas medidas.

 

En medio de una semana cooptada por el viaje del Presidente Javier Milei a la cumbre internacional de Davos, sus repercusiones y las reuniones con autoridades del FMI, en el ámbito local mostraron una mayor presencia ciertos riesgos (esperables y anticipados) que desafían la sostenibilidad del esquema cambiario-monetario vigente: el repunte en la brecha cambiaria y resultados opacos en la nueva licitación del BOPREAL. No obstante, durante la última semana el BCRA logró sostener las compras netas en el MULC y el Tesoro continúo captando financiamiento neto en sus licitaciones.

En primera instancia, durante las últimas ruedas los USD alternativos retomaron el sendero alcista y llevaron a la brecha cambiaria por encima del 50%. De esta manera, la brecha pasó de un mínimo de 15% (el 27/12) a casi 55% con subas semanales en los USD alternativos entre el 9% y el 18%.

¿Qué podría explicar el reciente repunte en la brecha cambiaria? En nuestros últimos informes no descartábamos un repunte en los USD alternativos producto de una serie de factores que podrían generar una mayor demanda de USD: 1) La percepción de un atraso real y una oportunidad de inversión en los USD alternativos ante la aceleración inflacionaria; 2) La reversión estacional en la demanda de dinero que se irá profundizando en los próximos meses; y 3) Las prácticamente nulas opciones de inversión para resguardarse frente a los mayores niveles de nominalidad junto con la vigencia de una tasa de interés sumamente negativa en términos reales que quita incentivos a ahorrar en pesos; y 4) Las opacas licitaciones de BOPREAL no permiten descomprimir demanda de USD asociada a deuda comercial.

Con respecto al tercer punto, con las recientes subas los USD financieros muestran rendimientos bastante por encima de la tasa de interés en pesos (desaparece el carry trade en USD). Dicho riesgo no es para nada menor (estaría al menos hasta la llegada de la cosecha gruesa), dado que el comportamiento de los USD alternativos es sumamente volátil y puede llegar a sobrereaccionar, rompiendo así la estabilidad cambiaria.

Más allá de la brecha, la historia es distinta para el caso del MULC: el BCRA aún muestra un nivel de compras netas relativamente elevado gracias a una oferta de USD que se sostiene pese al ruido de fondo y una demanda de divisas que mostró un leve repunte, pero aún permanece restringida.

Sin embargo, el esquema cambiario instrumentado por el Gobierno es audaz e involucra riesgos no menores, tanto por cuestiones estacionales como por una demora en el impacto de las medidas implementadas: tanto la oferta excepcional de divisas como su acotada demanda tienen “patas cortas” y difícilmente logren sostenerse durante el verano sin instrumentar nuevas medidas.

Por un lado, frente a una inflación corriendo a un ritmo del 20% mensual, el crawling peg del 2% mensual no es suficiente para evitar un importante atraso cambiario en las próximas semanas, lo cual paulatinamente le quitará incentivos a los exportadores para liquidar divisas.

A su vez, desde mediados de enero comenzó a impactar con mayor fuerza los pagos por importaciones postergados con el cambio de sistema, lo cual podría generar una especie de cuello de botella elevando abruptamente la demanda de divisas.

Por su parte, los BOPREALES (títulos de deuda del BCRA a suscribir voluntariamente en pesos y pagaderos en dólares, únicamente disponible para importadores que registren deuda con sus proveedores del exterior) aún no logran seducir a los importadores pese al repunte en la brecha cambiaria (un mayor nivel del CCL debería hacer más atractivo el TC implícito en dichos instrumentos). Tras el resultado favorable de la semana pasada, el BCRA captó apenas unos USD 340 M en su cuarta licitación. Con este resultado, el acumulado obtenido desde el inicio de estas operaciones alcanza los USD 1.644 M. ¿A qué podría deberse dicha postura? Estimamos que los importadores adoptaron una estrategia un “wait and see” para tomar la decisión una vez que dichos bonos muestren una mayor liquidez en el mercado secundario.

En paralelo a la dinámica cambiaria, el Gobierno continuó implementando su estrategia monetaria para reducir los desequilibrios acumulados y administrar el excedente de pesos presente en la economía. Concretamente, en la licitación de la semana el Tesoro adjudicó deuda en pesos indexada a la inflación por casi $4 billones (proveniente mayormente de Pases) y recompró títulos públicos en cartera del BCRA (T5X4) por $ 875.000 M (reduciendo en esta magnitud la Base Monetaria).

Recordemos que la estrategia oficial para la corrección de los desequilibrios monetarios heredados apela a una combinación de: (1) Reducir las fuentes de emisión al cortar con el financiamiento monetario directo del déficit fiscal; (2) Una tasa de interés negativa del BCRA que permitiría “licuar” el stock de pasivos remunerados; y (3) Una migración del stock de pesos hacia instrumentos de deuda del Tesoro.

El BCRA sostiene las compras en el MULC

El BCRA compró casi USD 800 M esta semana, acumulando más de USD 5.100 M desde el cambio de mandato (28 ruedas de compras al hilo). De esta manera, la autoridad monetaria logró sostener el ritmo de compras diarias evidenciado desde principios de año (USD 160 M), aunque se ubica por debajo del visto durante diciembre luego de la devaluación (USD 240 M). Con todo, las Reservas Netas (considerando los DEG pero excluyendo el resto de los pasivos del BCRA) mostraron una leve recuperación, aunque persisten en mínimos históricos en torno a los – USD 8.800 M.

Reacción al alza en USD alternativos

Los dólares alternativos mostraron un marcado repunte en la última semana e impulsaron una (esperable) suba en la brecha, que alcanzó máximos para la gestión Milei-Caputo. Puntualmente, mientras el blue se incrementó un 9% ($1.220), el MEP ($1.275), el CCL vía CEDEAR ($1.308) y el CCL vía GD30 ($1.256) mostraron subas semanales de entre el 14% y el 18%, frente a un dólar oficial que avanzó apenas un 0,5%. Como resultado, la brecha promedio mostró un repunte de 18,2 p.p., cerrando la semana rozando el 55%.

Idas y vueltas en los futuros del dólar

Los futuros del dólar mostraron leve bajas a principios de semana que luego fueron más que compensadas con subas en las ruedas posteriores. Concretamente, si bien los contratos con vencimiento entre enero y abril cerraron la semana en niveles similares al cierre semanal previo, el resto de los contratos (con menor volumen) evidenciaron subas semanales entorno al 4%. Más allá de los movimientos semanales, el mercado continúa sin poner en precios la estrategia oficial de sostener el crawling peg al 2%, descontando que se abandonaría a partir de febrero (se espera un 4% para dicho mes).

Del “veranito” a “pasar el verano”

En medio de las tensas discusiones en el Congreso, los riesgos a los que está sujeta la estrategia cambiaria-monetaria de la nueva administración y un dato de inflación que confirma el duro golpe a los ingresos reales en diciembre, esta semana tuvieron lugar eventos favorables para el Gobierno.

 Entre ellos: (1) Un renovado acuerdo con el FMI alineado con el ambicioso, audaz y riesgoso programa oficial, despejando un foco de incertidumbre para el programa económico y generando un alivio para las arcas del BCRA; (2) Una tercera licitación de BOPREAL que por primera vez fue exitosa; (3) Una brecha cambiaria que detuvo su tendencia alcista; (4) Un BCRA que mantuvo el ritmo de compra de divisas de la semana pasada; (5) Una descompresión de la curva de futuros de dólar (aunque sin “creerle” al 2% mensual); (6) Una mejora en las perspectivas de la cosecha gruesa (soja y maíz).

Como ya comentamos en las últimas semanas, el esquema cambiario-monetario instrumentado por el Gobierno es audaz e involucra riesgos no menores, tanto por cuestiones estacionales como por una demora en el impacto de las medidas implementadas: tanto la oferta excepcional de divisas como su acotada demanda tienen “patas cortas” y difícilmente logren sostenerse durante el verano sin instrumentar nuevas medidas.

 

La tercera fue la vencida para el BOPREAL. Tras los magros resultados de las primeras dos licitaciones (se adjudicaron sólo USD 125 M frente a los USD 750 M en ambos llamados), la tercera subasta de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (BOPREAL) marcó un resultado exitoso: se adjudicaron USD 1.179 M, acumulando USD 1.304 M en estas tres últimas licitaciones realizadas. Recordemos que la relevancia del BOPREAL es múltiple: contribuye a resolver la elevada deuda comercial acumulada; a absorber pesos; y a estabilizar el dólar CCL. En la semana Economía informó que el Padrón de Deuda Comercial con Proveedores ya alcanzó los USD 21.000 M.

Renovado acuerdo con el FMI. En línea con lo esperado, tras las reuniones de los últimos días entre el equipo económico y el Fondo Monetario Internacional (FMI) el miércoles el organismo comunicó que Argentina llegó a un acuerdo a nivel de staff por la séptima revisión del programa de facilidades extendidas (EFF) correspondiente a las metas del tercer trimestre 2023 (la octava revisión será en mayo), pendiente desde noviembre. El comunicado fue elogioso respecto de las intenciones del Gobierno, y estuvo acompañado por una conferencia de prensa del ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del BCRA Santiago Bausili, quienes aportaron detalles adicionales.

A continuación, los destacados:

• No implica un nuevo acuerdo. Se reflota el que estaba caído producto del incumplimiento de las metas “por amplio margen” bajo la administración anterior desde el segundo trimestre de 2023.

• No hay fondos nuevos, sino una reprogramación del esquema de desembolsos para que no presionar sobre las reservas hasta la cosecha gruesa. La aprobación del Board del FMI (hacia finales de enero, según Caputo) habilitaría un desembolso de USD 4.700 M (3.500 M de DEG), mayor al que debía llegar por el cumplimiento de las metas del tercer trimestre (USD 3.300 M), recordando que Argentina se quedó sin DEG a finales de octubre. El giro implicaría además adelantar el desembolso que llegaría en marzo (USD 1.100 M), por la revisión del cuarto trimestre 2023 (metas se incumplieron); y parte del desembolso de junio (USD 1.100 M) correspondientes a la revisión del primer trimestre 2024. Además, será utilizado para pagar los vencimientos de capital de diciembre, devolviendo el préstamo puente recibido de CAF (cerca de USD 950 M); de enero y de abril.

• Nuevas y más exigentes metas. Se ratifica la ambiciosa meta de superávit fiscal primario de 2% del PIB (consistente con el equilibrio financiero propuesto por el Gobierno), cuando antes era de un déficit de 0,9% del PIB; se establece una meta de acumulación de USD 10.000 M de reservas netas en 2024 (vs USD 8.200 M antes), permitiendo contabilizar los USD 2.700 M acumulados en las últimas semanas de diciembre); y se confirma la vocación por terminar con el financiamiento monetario del déficit fiscal. No hay menciones sobre el esquema de crawling peg actual (2% mensual) ni sobre el tipo de cambio real (esto estuvo presente con el gobierno anterior), dinámica clave en la necesidad de acumular reservas; así como tampoco sobre la búsqueda por tasa real positiva en pesos que apoye la demanda de pesos, lo cual apoyaría la estrategia de “licuación” del exceso de pesos del Gobierno.

• El rol de la gobernabilidad. Frente a un delicado punto de partida, el FMI hizo alusión al apoyo político (relevancia de la Ley Ómnibus) y la gestión de la conflictividad social como claves de la implementación del programa económico y las reformas propuestas, uno de los principales desafíos que afronta un Gobierno con minoría en el Congreso (y ningún gobernador); una situación socioeconómica compleja en el arranque y sujeta a un deterioro adicional en las condiciones de vida (caída en ingresos reales; licuación de los pesos; ajuste fiscal); y finalmente el y el rol que pueda desempeñar la Justicia en trabar el avance de ciertas medidas.

Con todo, se mantienen latentes los riesgos asociados a la sostenibilidad del esquema cambiario-monetario actual (sin constituir un programa de estabilización) en la transición hacia la cosecha gruesa.

En las próximas semanas convivirá una tendencia decreciente en la demanda de dinero con una expectativa de tasa de interés real fuertemente negativa (que ya comenzó a influir en la brecha), al tiempo que continuará la apreciación cambiaria, reduciendo en el margen incentivos a los exportadores a liquidar divisas, mientras los importadores comienzan de a poco a demandar nuevamente divisas en el mercado cambiario. Esta dinámica deterioraría la posición compradora del BCRA durante el verano a la espera de la llegada de la cosecha gruesa. De hecho, el mercado (REM-BCRA y futuros de USD en Matba-ROFEX) prevé que desde febrero se abandone el crawling peg al 2% mensual.

Respecto a esto último, en la semana la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) mejoró sus proyecciones de producción de maíz y soja: elevó en 3 M/Ton su estimación de cosecha de maíz 2023/24 a 59 M/Ton (+64% vs 36 M/Ton en campaña pasada), lo que marcaría un récord productivo; mientras que mejoró en 2 M/Ton la estimación de cosecha de soja, pasando a 52 M/Ton.

El BCRA aprovecha la ventana en el MULC

El BCRA compró USD 805 M en la última semana, acumulando más de USD 4.300 M desde el cambio de mandato (23 ruedas de compras netas al hilo). Si bien este viernes la autoridad monetaria se hizo de USD 300 M (monto más elevado desde el 28/12), el promedio diario semanal (USD 160 M) estuvo en línea con el de la primera semana del año, siendo inferior al visto durante diciembre tras la devaluación (USD 240 M). No obstante, las Reservas Netas (considerando los DEG pero excluyendo el resto de los pasivos del BCRA) mostraron un deterioro en la semana (se abonaron USD 1.500 M en bonos Globales y Bonares) hacia la zona de los – USD 9.300 M.

El blue hizo que la brecha trepara levemente en la semana

Tras la sobrerreacción en los primeros días del mandato y el posterior rebote, en los dos últimos días de esta semana los dólares financieros pausaron su tendencia ascendente, aunque la brecha subió (ligeramente) por tercera semana. Mientras que el dólar oficial siguió moviéndose a un 2% mensualizado (+0,5% en la semana), cerrando este viernes en $816, el blue trepó 9,3% en la semana ($1.120), mientras que el MEP ($1.084) cedió 0,3%, el CCL vía CEDEAR cayó 1% ($1.130) y el CCL vía GD30 ($1.102) avanzó 0,5%. Como resultado, la brecha promedio trepó 2,2 p.p. en la semana, cerrando en 36%.

Descomprime la curva de futuros de dólar

Los futuros del dólar mostraron caídas para todos los plazos: concretamente, mientras que los contratos a enero y febrero mostraron bajas semanales del 0,6% y 2,4%, respectivamente, el resto de los contratos (con menor volumen) evidenció mermas aún mayores (de alrededor del 6%). Más allá de los movimientos semanales, a partir de febrero el mercado deja de poner en precios un crawling peg en la zona del 2%: la devaluación mensual implícita de febrero es de 4,2%, mientras que en marzo salta al 10,9% y 11,4% en abril.

El esperable “ruido” cambiario

Tras casi un mes de “luna de miel” en términos cambiarios para el Gobierno, en la última semana aparecieron una serie de noticias con sabor semiamargo para la sostenibilidad de la estrategia cambiaria-monetaria: 1) El BCRA sostiene sus compras elevadas en el MULC, aunque con una notoria moderación y a costa de un bajo acceso a importadores; 2) La brecha cambiaria continúa en niveles bajos, pero en la última semana evidenció un esperable repunte; 3) Los BOPREALES aún no logran seducir a los importadores pese a los recientes incentivos añadidos; y 4) Los futuros del dólar amagaron con bajar a principios de semana pero luego rebotaron sobre el final.

Como ya comentamos en las últimas semanas, el esquema cambiario-monetario instrumentado por el Gobierno es audaz e involucra riesgos no menores, tanto por cuestiones estacionales como por una demora en el impacto de las medidas implementadas: tanto la oferta excepcional de divisas como su acotada demanda tienen “patas cortas” y difícilmente logren sostenerse durante el verano sin instrumentar nuevas medidas.

El Tesoro otorgó al BCRA Letras Intransferibles (USD 3.200 M) a cambio de USD para hacer frente a los pagos al FMI (USD 2.000 M) y a bonistas (más de USD 1.500 M) del martes que viene. Dicho mecanismo entra en cortocircuito con el objetivo de un saneamiento de la hoja de balance de la autoridad monetaria. Paralelamente, en los próximos días se espera que se retomen las conversaciones formales con el FMI para renegociar un acuerdo. Según trascendidos, el Gobierno estaría buscando un financiamiento adicional al pendiente del programa virtualmente caído.

 

Luego de casi un mes de “luna de miel” en términos cambiarios para el Gobierno, en la última semana aparecieron una serie de noticias con sabor semiamargo para la sostenibilidad de la estrategia cambiaria-monetaria:

1) El BCRA sostiene sus compras elevadas en el MULC, aunque con una notoria moderación (pese a una mayor liquidación del agro) y a costa de un bajo acceso a importadores. Las compras netas pasaron de promediar USD 241 M a USD 158 M diarios.

2) La brecha cambiaria continúa en niveles bajos, pero en la última semana evidenció un esperable repunte: pasó de un mínimo de 15% (el 27/12) a 34% con subas semanales en los USD financieros de entre el 11% y el 18%.

3) Los BOPREALES (títulos de deuda del BCRA a suscribir voluntariamente en pesos y pagaderos en dólares, únicamente disponible para importadores que registren deuda con sus proveedores del exterior) aún no logran seducir a los importadores pese a los recientes incentivos añadidos. En su segunda licitación, el Gobierno volvió a ofrecer un máximo de USD 750 M, pero las empresas demandaron apenas el 8% (unos USD 57 M). ¿A qué podría deberse dicha postura? Estimamos que los importadores optaron por un “wait and see” para tomar la decisión una vez que dichos bonos operen en el mercado secundario. En tal sentido, en su primer día cotizando, el CCL implícito para importadores se ubicó en la zona de $1.300 (si logran mantener sus paridades puede cobrar cierto atractivo en caso de que los USD financieros superen dicho umbral).

4) Los futuros del dólar amagaron con bajar a principios de semana, pero luego rebotaron sobre el final.

5) Se incrementó la demanda por instrumentos en pesos con cobertura cambiaria (bonos DUALES y DLK) frente a las dudas sobre la sostenibilidad del crawling peg.

6) El Tesoro otorgó al BCRA Letras Intransferibles (USD 3.200 M) a cambio de USD para hacer frente a los pagos al FMI (USD 2.000 M) y acreedores privados (más de USD 1.500 M) del martes que viene. Dicho mecanismo entra en cortocircuito con el objetivo de un saneamiento de la hoja de balance de la autoridad monetaria.

7) Las mediciones privadas convalidaron la aceleración inflacionaria en diciembre (el IPC GBA Ecolatina captó un incremento en los precios del 24,7% mensual) en la previa a conocer el dato oficial la semana entrante. ¿Qué harán el Tesoro y el BCRA con sus tasas de interés? Estimamos que frente a niveles de inflación tan elevados difícilmente las autoridades se guíen por la evolución de los precios para decidir el nivel de la tasa, sino que la utilización del instrumento hoy en día tiene un mayor tinte cambiario (por ejemplo, sostener la tasa por encima del crawling peg para fomentar la liquidación de divisas y/o contener la brecha cambiaria).

8) Los bonos soberanos en USD cortaron su rally, tanto por motivos externos (indicadores económicos de EEUU) como internos (mayor ruido político y social que genera ciertas dudas sobre la implementación del programa del Gobierno).

A aquellas noticias se le sumaron sobre el final del viernes rumores sobre una “mega canje” de títulos públicos en pesos (cambiar vencimientos en 2024 por 2025, 2026 y 2027) por más de USD 70.000 M. Si bien era esperable que se anuncie un canje en algún momento para patear los vencimientos de títulos en manos del BCRA (no puede participar en las licitaciones), habrá que seguir de cerca la noticia y analizar su impacto en el mercado de deuda en pesos ante la falta de precisiones o confirmación oficial.

Como ya comentamos en las últimas semanas, el esquema cambiario-monetario instrumentado por el Gobierno es audaz e involucra riesgos no menores, tanto por cuestiones estacionales como por una demora en el impacto de las medidas implementadas: tanto la oferta excepcional de divisas como su acotada demanda tienen “patas cortas” y difícilmente logren sostenerse durante el verano sin instrumentar nuevas medidas.

En cuanto al MULC, frente a una inflación corriendo a un ritmo del 25-30%, el crawling peg del 2% mensual no es suficiente para evitar un importante atraso cambiario en las próximas semanas, lo cual paulatinamente le quitará incentivos a los exportadores para liquidar divisas. A su vez, desde mediados de enero comenzarán a impactar con mayor fuerza los pagos por importaciones postergados con el cambio de sistema, lo cual podría generar una especie de cuello de botella elevando abruptamente la demanda de divisas.

Con respecto a la brecha, no descartamos que en las próximas semanas el mercado perciba un atraso real en el CCL-MEP y comience a considerarlos como una oportunidad de inversión, lo cual coincidiría con la reversión estacional en la demanda de dinero desde febrero y la mayor demanda en el MULC. Claramente, el llamativo nivel negativo de la tasa de interés en términos reales podría generar una caída adicional en la demanda de dinero.

De hecho, con las recientes subas los USD financieros ya muestran rendimientos por encima de la tasa de interés en pesos (desaparece el carry trade en USD). Dicho riesgo no es para nada menor (estaría al menos hasta la llegada de la cosecha gruesa), dado que el comportamiento de los USD alternativos es sumamente volátil y puede llegar a sobrereaccionar, rompiendo así la estabilidad cambiaria.

Por su parte, en los próximos días se espera que se retomen las conversaciones formales con el FMI para renegociar un acuerdo. Según trascendidos, el Gobierno estaría buscando un financiamiento adicional al pendiente del programa virtualmente caído (más de USD 3.300 M correspondientes a la postergación de la séptima revisión).

El BCRA aprovecha la ventana en el MULC

El BCRA compró USD 630 M en la última semana y acumuló más de USD 3.500 M desde el cambio de mandato. Más allá de una mayor liquidación del agro (suba semanal del 20%), el BCRA redujo su ritmo de compras en un 35%. Con todo, las Reservas Netas (considerando los DEG pero excluyendo el resto de los pasivos del BCRA) mostraron una leve recuperación, aunque persisten en mínimos históricos en torno a los – USD 8.500 M.

¿Se despertó la brecha cambiaria?

Los dólares financieros mostraron un marcado repunte en la última semana e impulsaron una (esperable) suba en la brecha, que aún se mantiene en niveles bajos. Puntualmente, mientras el blue cerró en los mismos niveles que la semana previa ($1.025), el MEP ($1.088), el CCL vía CEDEAR ($1.153) y el CCL vía GD30 ($1.097) mostraron subas semanales entre el 11% y el 18% frente a un dólar oficial que avanzó apenas un 0,5%. Como resultado, la brecha promedio mostró un repunte de 11,4 p.p. (34%).

Idas y vueltas en los futuros del dólar

Los futuros del dólar bajaron a principios de semana (2% en promedio) pero luego rebotaron sobre el final (6% en promedio). Concretamente, si bien los contratos a enero y febrero mostraron bajas semanales entre el 1% y el 1,5%, el resto de los contratos (con menor volumen) evidenciaron subas semanales entorno al 5%. Más allá de los movimientos semanales, el mercado continúa sin creerle al Gobierno la estrategia de sostener el crawling peg al 2% de febrero en adelante.

 

¿Cuál es el horizonte del “veranito cambiario”?

Pese a los contrapuntos (políticos y sociales) evidenciados recientemente y a los diversos impactos que tuvo el primer paquete de medidas económicas de la nueva gestión, una sorprendente calma cambiaria ha sido la constante desde la asunción de Javier Milei. ¿Qué explica dicha dinámica? ¿Qué tan sostenible es en el tiempo? ¿De qué factores depende?

Desde el 11/12 el BCRA acumuló compras netas en el MULC por casi USD 2.900 M, la mejor racha desde septiembre de 2022. Este buen desempeño encuentra su explicación tanto en la oferta como en la demanda de divisas. Ahora bien, tanto por cuestiones estacionales como por una demora en el impacto de las medidas implementadas, los factores que hoy se encuentran jugando a favor del BCRA achicarán su aporte e incluso podrían revertir su postura.

Por su parte, la brecha cambiaria evidenció una abrupta reducción en las últimas semanas (pese a una leve suba reciente). Si bien la convergencia de los USD financieros con el dólar oficial juega a favor de la unificación cambiaria, esto no implica que en caso de que se levanten las restricciones vigentes aquel sería el nivel para el tipo de cambio único y libre. En otras palabras, pese a que ambos mercados casi se igualaron en precio, aún faltan desregular las cantidades, donde el stock de pesos atrapados en el CEPO seguramente presione al alza. De manera análoga a lo que ocurre con las compras del BCRA en el MULC, la dinámica positiva de la brecha cambiaria muy probablemente se tope con algunos obstáculos a partir de febrero (aunque no descartamos que pueda suceder antes).

 

Pese a los contrapuntos (políticos y sociales) evidenciados recientemente y a los diversos impactos que tuvo el primer paquete de medidas económicas de la nueva gestión, una sorprendente calma cambiaria ha sido la constante desde el arribo de las nuevas autoridades. Concretamente, la brecha cambiaria mostró una marcada reducción, mientras que el BCRA sostiene una racha considerable de compras elevadas en el MULC. ¿Qué explica dicha dinámica? ¿Qué tan sostenible es en el tiempo? ¿De qué factores depende?

Desde el 11/12 el BCRA acumuló compras netas en el MULC por casi USD 2.900 M, la mejor racha desde septiembre del 2022. El favorable desempeño encuentra su explicación tanto en la oferta como en la demanda de divisas. Por un lado, el salto discreto en el tipo de cambio oficial, el esquema del dólar exportador 80-20% y el encarecimiento del apalancamiento en pesos al compararlo con la evolución del dólar oficial generaron una reaparición de la oferta de divisas en las últimas semanas. En cuanto a la demanda, el esquema de acceso diferido al mercado cambiario para los nuevos flujos de importaciones abrió una ventana de tiempo que juega a favor de las compras del BCRA en el corto plazo, donde la autoridad monetaria compra la mayor parte del volumen operado en el mercado cambiario.

Ahora bien, tanto por cuestiones estacionales como por una demora en el impacto de las medidas implementadas, los factores que hoy se encuentran jugando a favor del BCRA achicarán su aporte e incluso podrían revertir su postura. En otras palabras, tanto la oferta excepcional de divisas como su acotada demanda tienen “patas cortas” y difícilmente logren sostenerse durante el verano sin instrumentar nuevas medidas.

Por un lado, frente a una inflación corriendo a un ritmo del 25-30%, el crawling peg del 2% mensual no es suficiente para evitar un importante atraso cambiario en las próximas semanas, lo cual paulatinamente le quitará incentivos a los exportadores para liquidar divisas. A su vez, desde mediados de enero comenzarán a impactar con mayor fuerza los pagos por importaciones postergados con el cambio de sistema, lo cual podría generar una especie de cuello de botella elevando abruptamente la demanda de divisas.

Por tal motivo, el BCRA puso en marcha los BOPREAL para acotar y administrar la demanda de divisas asociada a los pagos por la deuda comercial remanente. Sin embargo, el bono no tuvo el debut esperado, dado que el BCRA adjudicó sólo 9% del monto máximo ofrecido (USD 68 M sobre USD 750 M). Consecuentemente, la autoridad mejoró algunas condiciones del instrumento para mejorar el desempeño en las futuras licitaciones, a la espera de la demanda crezca cuando “se vayan aclarando los procesos operativos para la suscripción y la documentación asociada requerida al efecto”.

Por su parte, la brecha cambiaria evidenció una abrupta reducción en las últimas semanas (pese a una leve suba reciente), e incluso los USD financieros operaron estables por debajo del dólar importador. Nuevamente, su reducción se explica tanto por una mayor oferta de USD como por una menor demanda. En cuanto a lo primero, la liquidación del 20% de los exportadores al CCL impone una presión a la baja en su cotización. Paralelamente, la percepción de estabilidad que brindaron recientemente los USD financieros le resto atractivo para los inversores frente a la aceleración inflacionaria y el rally de los títulos del Tesoro en un contexto de suba estacional en la demanda de dinero menos amenazada por la expectativa de una eventual dolarización.

Si bien la convergencia de los USD financieros con el dólar oficial juega a favor de la unificación cambiaria, esto no implica que en caso de que se levanten las restricciones vigentes aquel sería el nivel de convergencia en un esquema de tipo de cambio único y libre. En otras palabras, pese a que ambos mercados se igualaron en precio, aún faltan desregular las cantidades, donde el stock de pesos atrapados en el CEPO seguramente presione al alza el tipo de cambio.

De manera análoga a lo que ocurre con las compras del BCRA en el MULC, la dinámica positiva de la brecha cambiaria muy probablemente se tope con algunos obstáculos a partir de febrero (aunque no descartamos que pueda suceder antes). El llamativo nivel negativo de la tasa de interés en términos reales frente a la baja de tasas y la fuerte aceleración inflacionaria podría inducir una nueva caída en la demanda de dinero, donde los USD financieros podrían recobrar cierto atractivo para el mercado. Por ende, la estrategia del carry-trade en dólares será sostenible siempre y cuando los USD financieros no se perciban como “baratos” en términos reales.

Justamente, si la aceleración inflacionaria es mayor a la esperada, no descartamos que en los próximos meses el mercado perciba un atraso real en el CCL-MEP y comience a considerarlos como una oportunidad de inversión, lo cual coincidiría con la reversión estacional en la demanda de dinero desde febrero y la mayor demanda en el MULC. Dicho riesgo no es para nada menor (estaría al menos hasta la llegada de la cosecha gruesa), dado que el comportamiento de los USD alternativos es sumamente volátil y puede llegar a sobrereaccionar, rompiendo así la estabilidad cambiaria.

En conclusión, el Gobierno deberá “rendir examen” durante el primer trimestre de 2024 (como mínimo hasta la llegada de la cosecha gruesa), donde la relativa calma en los mercados cambiarios dependerá de: (1) La evolución de la demanda de dinero, en donde cobrará una especial importancia el manejo de las expectativas; (2) La dinámica de la aceleración inflacionaria; (3) La trayectoria que adopten los USD financieros; (4) El resultado de las licitaciones de BOPREAL (junto con su desempeño en el mercado secundario); y (5) El nivel de la demanda de USD cuando comiencen a impactar los pagos por importaciones.

El BCRA sostiene compras elevadas en el MULC

El BCRA compró casi USD 1.000 M en las últimas 4 ruedas y acumuló casi USD 2.900 M desde el cambio de mandato. De esta manera, la autoridad monetaria acumuló durante diciembre compras por casi USD 2.100 M, cerrando así el año con un saldo levemente positivo por debajo de los USD 500 M. Gracias a las recientes compras, las Reservas Netas (considerando los DEG pero excluyendo el resto de los pasivos del BCRA) mostraron una leve recuperación, aunque persisten en mínimos históricos en torno a los – USD 9.000 M.

Leve repunte en la brecha cambiaria

Los dólares paralelos mostraron una leve suba sobre el cierre de la semana, aunque la brecha se mantiene en niveles bajos y relativamente estable. Puntualmente, tanto el blue ($1.025) como el MEP ($976), el CCL vía CEDEAR ($975) y el CCL vía GD30 ($959) mostraron subas semanales entre el 3% y el 4% frente a un dólar oficial que avanzó apenas un 0,5% durante la última semana. Como resultado, la brecha promedio mostró un repunte de 3,6 p.p. y roza el 23%.

Los futuros incorporaron mayor incertidumbre

Los futuros del dólar recalibraron al alza sus expectativas en el medio de la incertidumbre política. Concretamente, los TC correspondientes a los contratos con vencimiento en enero, febrero y marzo (los más representativos en cuanto a volumen) mostraron una suba semanal promedio de casi el 8%. Consecuentemente, la devaluación implícita para el primer trimestre del 2024 pasó de un 26% al 35%.

 

El laberinto de los pesos

Partiendo de la necesidad de implementar un programa consistente que integre los frentes fiscal-monetario-cambiario con el objetivo de comenzar a recuperar la demanda de dinero, la estrategia oficial para la corrección de los desequilibrios monetarios heredados pareciera apelar a una combinación de (1) Reducir las fuentes de emisión, al cortar con el financiamiento monetario directo del déficit fiscal; (2) Una tasa de interés negativa del BCRA que permitiría “licuar” el stock de pasivos remunerados; (3) Una migración del stock de pesos hacia instrumentos de deuda del Tesoro a tasa fija (también negativa en términos reales); y (4) Una contracción monetaria asociada a las licitaciones de los BOPREAL.

¿Cuáles son las implicancias de esta estrategia? (1) Los depósitos en pesos pasarán de estar respaldados por LELIQ y Pases del BCRA a estar respaldados por Pases y Títulos del Tesoro (mayormente LEDES); (2) Se incrementará la liquidez disponible para el financiamiento del Tesoro; (3) Se acotaría parcialmente la indexación del perfil de vencimientos del Tesoro al licitar instrumentos a tasa fija y recomprar instrumentos indexados, aunque incrementaría en términos netos la deuda con privados; y (4) Si bien con la migración a LEDES y la recompra del Tesoro se achicaría la hoja de balance del BCRA, también cambia la composición de sus deudas al canjear pasivos no indexados (Pases, LELIQ o Base Monetaria) por un instrumento atado al dólar (BOPREAL).

¿Cuáles son los potenciales riesgos asociados? En primera instancia, si bien con el anuncio del objetivo de equilibrio fiscal el Gobierno procura dar la señal de una menor dominancia fiscal, la realidad es que aún persiste el riesgo de una emisión asociada al rescate de títulos públicos en caso de que los bancos decidan ejercer las opciones de venta (puts) ofrecidos por el BCRA. En segundo lugar, el llamativo nivel negativo de la tasa de interés en términos reales frente a la baja de tasas y la fuerte aceleración inflacionaria podría inducir una nueva caída en la demanda de dinero, donde los USD financieros podrían recobrar cierto atractivo para el mercado.

 

En medio de una semana agitada en términos políticos, el Gobierno brindó señales más detalladas acerca de cuál será la estrategia monetaria para reducir los desequilibrios acumulados y administrar el excedente de pesos presente en la economía.

En más de una oportunidad analizamos las posibles alternativas para resolver el “problema de los pasivos remunerados”, dentro de las cuales mencionábamos tanto propuestas de shock como graduales. En el contexto actual, los hacedores de política económica se inclinaron por un camino intermedio: una jugada audaz y con riesgos no menores que consiste en redireccionar los stocks de pesos hacia instrumentos con una tasa de interés fija menor a la inflación esperada con el fin de reducirlos en términos reales.

En otras palabras, partiendo de una elevada inercia inflacionaria y una aceleración en la velocidad de los precios producto de la devaluación y el ajuste de precios relativos, y aprovechando la continuidad del cepo, las autoridades optaron por una licuación de los stocks monetarios y un achicamiento del balance del BCRA para acotar los desequilibrios heredados sin la necesidad de un evento disruptivo (como podría serlo un Plan BONEX), pero que claramente tendrá costos asociados para buena parte de los agentes (tanto bancos como inversores reducirán su rentabilidad o posibilidad de cobertura).

A modo de repaso, recordemos cómo fue el armado e implementación de dicha estrategia:

1) Migración precautoria de LELIQ a Pases por parte de los bancos frente a los rumores sobre una “solución al problema de las LELIQ” planteada por el presidente Javier Milei luego de ganar la segunda vuelta (19/11);

2) Reducción de la tasa de los Pases pasivos (de 126% TNA a 100% TNA) en el anuncio del programa económico (12/12).

3) Prorrateo del BCRA en la licitación de LELIQ: adjudicó apenas un 20% de lo que demandaban los bancos en su intento por revertir la migración a Pases (14/12).

4) Eliminación de las LELIQ y anuncio de la tasa de Pases como Tasa de Política Económica (18/12), es decir, el instrumento que será la principal herramienta de absorción de excedentes monetarios.

5) Alineamiento de incentivos para direccionar liquidez de bancos hacia instrumentos del Tesoro (principalmente LEDES: letras a tasa fija a 30 días): a) Ofrecimiento de puts (seguro de liquidez) para minimizar riesgo y asegurar su precio de venta a los bancos; b) Flexibilización de los límites de los bancos a la exposición de títulos públicos nacionales; c) Flexibilización de la normativa de encajes para ampliar la posibilidad de integrarlos con títulos públicos, ;y d) Si bien bajaron la tasa regulada de los Plazos Fijos (del 133% al 110% TNA – 9% TEM), aún se ubica por encima de la tasa de Pases (100% TNA – 8,3% TEM menos IIBB), obligando a los bancos a migrar hacia LEDES para reducir la pérdida de rentabilidad.

6) Rechazo de buena parte de las ofertas por LEDES (se adjudicaron poco más de $2 billones frente a ofertas por más de $11,7 billones, es decir, más de un 80% de rechazo) en la licitación del Tesoro (20/12) y convalidación de una tasa fija inferior a la esperada inicialmente por el mercado (8,66% TEM frente a una expectativa entre 12% y 15%), incluso por debajo de la tasa de los Plazos Fijos. Como resultado, buena parte de la liquidez excedente se orientó hacia títulos del Tesoro en el mercado secundario.

7) Tesoro anuncia recompra de bonos al BCRA (20/12): con el financiamiento captado en la licitación, las autoridades anunciaron una recompra de Títulos Públicos en poder del BCRA por unos ($2,9 billones). Si bien inicialmente se rumoreaba que se utilizarían dichos fondos para cancelar Adelantos Transitorios (“licuables”, porque no pagan tasa), se optó por recomprar títulos indexados (DICP y TDF24), priorizando así el despeje del perfil de vencimientos del Tesoro por sobre el saneamiento de la hoja de balance del BCRA.

8) Anuncio de licitación de los BOPREAL para “proveer previsibilidad a los pagos asociados con el stock de deuda comercial de importadores acumulada”. Puntualmente, consisten en títulos de deuda con vencimientos en 2025, 2026 y 2027 a suscribir voluntariamente en pesos y pagaderos en dólares, únicamente disponible para importadores que registren deuda con sus proveedores del exterior. Si bien parte del objetivo consiste en canalizar la demanda de divisas destinada a cancelar deuda comercial, la otra cara de la moneda implica una absorción de pesos mediante su adjudicación. Si bien buena parte de los pesos que poseen los importadores ya se encuentran retenidos en instrumentos que les brindan cobertura, otra porción no puede suscribir dichos títulos debido al Compliance que establecen sus casas matrices.

En suma, los pesos atrapados por el CEPO están perdidos en un laberinto en el cual no encuentran instrumentos que les permitan cubrirse frente a la fuerte aceleración inflacionaria esperada para los próximos meses: (1) Los bonos (o letras) ajustables por inflación (CER) muestran precios demasiado elevados; (2) Los bonos DUALES o dollar linked lucen como una buena opción a mediano plazo, pero no lucen atractivos en el corto frente a un crawling peg del 2%; (3) La tasa de interés ofrecida por los instrumentos a tasa fija se ubica muy por debajo de la inflación esperada; y (4) Si bien los bonos soberanos en USD (GD30, AL30, etc.) pueden brindar cierta cobertura, muchos actores no pueden acceder a ellos producto de las restricciones vigentes.

¿Cuáles son las implicancias de esta estrategia? (1) Los depósitos en pesos pasarán de estar respaldados por LELIQ y Pases del BCRA a estar respaldados por Pases y Títulos del Tesoro (mayormente LEDES); (2) Se incrementará la liquidez disponible para el financiamiento del Tesoro; (3) Se acotaría parcialmente la indexación del perfil de vencimientos del Tesoro al licitar instrumentos a tasa fija y recomprar instrumentos indexados, aunque incrementaría en términos netos la deuda con privados; y (4) Si bien con la migración a LEDES y la recompra del Tesoro se achicaría la hoja de balance del BCRA (se reduce el pasivo con la migración de Pases y LELIQ, mientras que se achica el activo con el desprendimiento de títulos públicos producto de la recompra), también cambia la composición de sus deudas al canjear pasivos no indexados (Pases, LELIQ o Base Monetaria) por un instrumento atado al dólar (BOPREAL).

¿Cuáles son los potenciales riesgos asociados? En primera instancia, si bien con el anuncio del objetivo de equilibrio fiscal el Gobierno procura dar la señal de una menor dominancia fiscal (emisión asociada a financiar al Tesoro), la realidad es que aún persiste el riesgo de una emisión asociada al rescate de títulos públicos en caso de que los bancos decidan ejercer las opciones de venta (puts) ofrecidos por el BCRA. En consecuencia, será fundamental para las autoridades evitar cualquier tipo de evento disruptivo en el mercado de deuda en pesos. En esta misma línea, será igual de importante cumplir con el sendero fiscal comprometido para una buena señal al mercado.

En segundo lugar, el llamativo nivel negativo de la tasa de interés en términos reales frente a la baja de tasas y la fuerte aceleración inflacionaria podría inducir una nueva caída en la demanda de dinero, donde los USD financieros podrían recobrar cierto atractivo para el mercado. Por ende, la estrategia del carry-trade en dólares será sostenible siempre y cuando los USD financieros no se perciban como “baratos” en términos reales.

Justamente, si la aceleración inflacionaria es mayor a la esperada, no descartamos que en los próximos meses el mercado perciba un atraso real en el CCL-MEP y comience a considerarlos como una oportunidad de inversión, lo cual coincidiría con la reversión estacional en la demanda de dinero desde febrero y la mayor demanda en el MULC. Dicho riesgo no es para nada menor (estaría al menos hasta la llegada de la cosecha gruesa), dado que el comportamiento de los USD alternativos es sumamente volátil y puede llegar a sobrereaccionar, rompiendo así la estabilidad cambiaria-monetaria.

En conclusión, partiendo de la necesidad de implementar un programa consistente que integre los frentes fiscal-monetario-cambiario con el objetivo de comenzar a recuperar la demanda de dinero, la estrategia oficial para la corrección de los desequilibrios monetarios heredados pareciera apelar a una combinación de (1) Reducir las fuentes de emisión al cortar con el financiamiento monetario directo del déficit fiscal; (2) Una tasa de interés negativa del BCRA que permitiría “licuar” el stock de pasivos remunerados; (3) Una migración del stock de pesos hacia instrumentos de deuda del Tesoro a tasa fija (también negativa en términos reales); y (4) Una contracción monetaria asociada a las licitaciones de los BOPREAL.

Claramente, la sostenibilidad de dicha estrategia dependerá de: (1) La evolución de la demanda de dinero, en donde cobrará una especial importancia el manejo de las expectativas alineadas al éxito (o no) del programa económico; (2) La estabilidad del mercado de deuda en pesos; (3) La dinámica de la aceleración inflacionaria; y (4) La trayectoria que adopten los USD financieros.

Como comentario final, cabe señalar que las medidas instrumentadas son consistentes con una posible búsqueda de dolarizar la economía una vez resuelto el desequilibrio monetario y posterior a la unificación cambiaria. Este escenario aún no puede ser descartado.

El BCRA sostiene compras elevadas en el MULC

El BCRA compró casi USD 1.170 M en las últimas 5 ruedas, el nivel más alto para una semana desde septiembre del 2022. De esta manera, la autoridad monetaria acumula en el mes compras netas por casi USD 1.120 M. Pese a un repunte en el volumen operados en los últimos días, la demanda de USD aún se encuentra en niveles bajos y probablemente se normalice cuando comiencen a impactar los pagos comprometidos a 30 días o más (mediados de enero). Paralelamente, el Gobierno canceló un vencimiento de capital con el FMI por cerca de USD 960 M haciendo uso de un préstamo de la CAF. Gracias a las recientes compras, las Reservas Netas (considerando los DEG pero excluyendo el resto de los pasivos del BCRA) mostraron una leve recuperación, aunque persisten en mínimos históricos en torno a los – USD 10.000 M.

La brecha cambiaria continúa achicándose

Los dólares paralelos mostraron en promedio una relativa calma durante la última semana, llevando la brecha cambiaria a mínimos desde fines del 2019. Puntualmente, mientras el blue avanzó apenas un 2,6%, el CCL (vía CEDEAR), el MEP y el CCL vía GD30 mostraron recortes semanales del 5,4%, 7% y 2,3%, respectivamente. Como resultado, con un crawling peg del tipo de cambio oficial avanzando al 2% mensual, la brecha promedio se ubicó por debajo del 20%, lo cual implica una reducción de casi 5 p.p. contra la semana previa.

Continúa la recalibración en los futuros

Los futuros del dólar continuaron recalibrando sus expectativas durante la última semana. Concretamente, si bien el mercado de futuros no creería que el Gobierno pueda sostener el crawling peg del dólar oficial en torno al 2% de enero en adelante, las depreciaciones implícitas cedieron en el margen: los TC en los contratos a enero, febrero y marzo (los más significativos en cuanto a volumen luego de diciembre) mostraron un recorte semanal superior al 4%, lo cual refleja una devaluación promedio implícita cercana al 8% (9% en la semana previa).

 

Las primeras reacciones al “Plan Caputo”

Luego de iniciar la semana con dos virtuales feriados cambiarios, el martes por la noche el Ministro de Economía Luis Caputo comenzó a brindar las primeras precisiones del tan esperado programa económico de la administración entrante. Dentro de sus anuncios, se hizo hincapié en la necesidad de corregir los acentuados desequilibrios macroeconómicos heredados, teniendo como pilar el equilibrio fiscal, tendiendo a un ordenamiento de las variables económicas para encarar una estabilización de la economía. La lógica de las medidas son opuestas a lo implementado desde finales de 2015: shock fiscal y gradualismo en el desarme del cepo cambiario.

Se confirmó la orientación de la política cambiaria hacia un sinceramiento del dólar oficial (pasó de $367 a $800), compensado mediante un alza en las retenciones, y un horizonte de mayor normalización de las operaciones financieras y comerciales. Paralelamente, no sólo se estableció que el tipo de cambio efectivo será distinto para exportaciones e importaciones, sino que ahora el dólar que pagarán los importadores será mayor al que cobren los exportadores (inversamente al esquema previo).

La primera reacción de los mercados fue positiva: 1) La brecha cambiaria se desplomó, alcanzando mínimos desde principios del 2020; 2) Los futuros del dólar recalibraron sus tipos de cambio implícitos y esperan un crawling peg mayor al anunciado (2%); 3) Los Bonos Soberanos en USD continuaron con su rally; y 4) El mercado en pesos pasó de buscar cobertura cambiaria a cobertura inflacionaria. Hacia adelante, el ritmo de la inflación será lo que determinará cuánto tiempo tendrá el Gobierno para acumular los USD necesarios para encaminarse hacia una unificación cambiaria.

 

Luego de iniciar la semana con dos virtuales feriados cambiarios, el martes por la noche el Ministro de Economía Luis Caputo comenzó a brindar las primeras precisiones del tan esperado programa económico de la administración entrante.

Dentro de sus anuncios, se hizo hincapié en la necesidad de corregir los acentuados desequilibrios macroeconómicos heredados, teniendo como principal pilar el equilibrio fiscal, tendiendo a un ordenamiento de las variables económicas para encarar una estabilización de la economía.

En esa misma línea, se confirmó la orientación de la política cambiaria hacia un sinceramiento del dólar oficial y un horizonte de mayor normalización de las operaciones, lo cual fue confirmado posteriormente con la flexibilización de algunas restricciones por parte de la CNV en cuanto a la operatoria de dólares financieros.

Puntualmente, el tipo de cambio oficial (A3500) subió de $367 a $800 a fin de recrear incentivos a las exportaciones y desalentar importaciones, buscando una mejora de la balanza comercial para facilitar la recuperación de las reservas internacionales. De hecho, en tan sólo 3 días el BCRA adquirió casi USD 730 M en el MULC (montos no evidenciados desde fines del 2022).

El tipo de cambio efectivo será distinto para exportaciones e importaciones: (a) Se modifica el esquema mixto MULC-CCL para las exportaciones, donde los exportadores deberán liquidar sus divisas en un 80% al tipo de cambio oficial y el 20% restante al dólar financiero, dando como resultado un dólar exportador en torno a los $850; y (b) Aumento en las retenciones a las exportaciones al 15% (salvo complejo sojero); (c) Aumento del Impuesto País a las importaciones, que pasa del 7,5% al 17,5% (dólar “importador” de $940), mientras que para los servicios se mantiene en 25% (excepto fletes y servicios digitales); (d) Una reducción de los recargos impositivos al dólar Tarjeta/Turista y Ahorro, que quedarán con un recargo del 60% (era de 155%), llevando estos dólares a la zona de los $1300.

Si bien con este salto el tipo de cambio se ubica en un nivel sumamente elevado en términos reales (similar al de la salida de la Convertibilidad), el equipo económico buscó ganar margen (“no quedarse corto”) esperando una apreciación real en los próximos meses (buscando anclar expectativas de inflación): por caso, si el crawling peg anunciado al 2% mensual se mantuviera, con una inflación mensual del 25%, en do meses los $800 actuales pasarían a ser de cerca de $520 en moneda constante.

En paralelo al sinceramiento cambiario, el BCRA anunció que se ofrecerán títulos de deuda a suscribir voluntariamente en pesos y pagaderos en dólares (BOPREAL) dirigidos a importadores que registren deuda comercial. La medida apunta a reprogramar hacia adelante el acceso a los USD en el MULC asociada a la cancelación del crédito comercial acumulada principalmente desde 2022 (próximo a los USD 30.000 M entre bienes y servicios).

¿Cuál fue la reacción de los mercados? 1) La brecha cambiaria se desplomó, alcanzando mínimos desde principios del 2020; 2) Los futuros del dólar recalibraron sus tipos de cambio implícitos y esperan un crawling peg mayor al anunciado; 3) Los Bonos Soberanos en USD continuaron con su rally; y 4) El mercado en pesos pasó de buscar cobertura cambiaria a cobertura inflacionaria.

En el ámbito internacional, las medidas anunciadas recibieron el respaldo del FMI y de distintos organismos internacionales. De hecho, Argentina recibiría financiamiento de la CAF para cancelar los vencimientos con el FMI correspondientes a diciembre (poco más de USD 900 M).

En cuanto al frente monetario, las primeras señales del equipo económico apuntan en la dirección de una solución más gradual que de shock al problema de los pasivos remunerados (ver informe para los detalles).

Hacia adelante, lo que resta ver es si el Gobierno complementaría la búsqueda por recuperar colocaciones en LELIQ (a mayor plazo y rentabilidad que los Pases) con una migración hacia colocaciones de deuda del Tesoro para limpiar el balance del BCRA. De hecho, en la última licitación de LELIQ el BCRA no sólo renovó el 100% de los vencimientos, sino que adjudicó apenas un 20% de la demanda de los bancos, lo cual podría implicar que buscan redireccionar dicha liquidez hacia las LEDES que se ofrecerán en la licitación del Tesoro de la semana entrante.

De todas formas, más allá del redireccionamiento de la liquidez en los bancos, en los próximos meses se espera una reducción en términos reales de los pasivos remunerados dada la fuerte aceleración inflacionaria producto de la inercia, la devaluación oficial y el ajuste de precios relativos.

Con vistas a los próximos meses, pese a que en nuestros escenarios contemplamos un intento de unificación cambiaria en algún momento de 2024, el ritmo de la inflación será lo que determinará cuánto tiempo tendrá el Gobierno para acumular los USD necesarios para unificar. Por un lado, las autoridades necesitan engrosar las Reservas para poder defender la paridad del tipo de cambio luego de la eventual unificación. Pero, al mismo tiempo, si la inflación no cede luego de implementar las correcciones, la apreciación real del tipo de cambio dificultará la recuperación de las Reservas, complejizando así la salida del CEPO y exigiendo una nueva corrección cambiaria para no perder competitividad.

Volvieron las compras del BCRA en el MULC

El BCRA compró casi USD 730 M en las últimas tres ruedas posteriores a la corrección cambiaria. De esta manera, la autoridad monetaria adquirió en la última semana más de USD 750 M, cortando así una racha de ventas por más de USD 900 M en las seis ruedas previas. Consecuentemente, las Reservas Netas (considerando los DEG pero excluyendo el resto de los pasivos del BCRA) mostraron una leve recuperación, aunque persisten en mínimos históricos en torno a los – USD 11.000 M.

Desplome de la brecha cambiaria

Tras el salto discreto del tipo de cambio oficial, los dólares paralelos mostraron en promedio una relativa calma, llevando la brecha cambiaria a mínimos desde principios del 2020. Puntualmente, mientras el blue y el CCL (vía CEDEAR) mostraron recortes semanales en torno al 2% y 5%, el CCL vía GD30 y el MEP mostraron subas de apenas el 0,5% y 1%, respectivamente. Como resultado, la brecha promedio se ubicó por debajo del 24%, lo cual implica una fuerte reducción de casi 150 p.p. contra la semana previa.

Recalibración en los futuros del dólar

Los futuros del dólar recalibraron sus expectativas luego del salto discreto en el TC oficial. Si bien el TC implícito a diciembre cerró la semana en $800, lo cual implica que el mercado creería que el Gobierno podría sostener lo anunciado hasta fin de año, distinta es la historia para los meses siguientes. Puntualmente, los contratos a enero, febrero y marzo (los más significativos en cuanto a volumen luego de diciembre) reflejan una devaluación promedio implícita superior al 9%, por encima del 2% anunciado por las autoridades.

 

El desafío de las LELIQ y los Pases

El debate sobre los pasivos remunerados del BCRA, enmarcado en la discusión pública como “la bola de las LELIQ”, volvió al centro de la discusión económica de las últimas semanas, luego de que Javier Milei planteara como condición necesaria para levantar el cepo cambiario “solucionar el problema de las LELIQ”. Como consecuencia de sus declaraciones y ante el temor de las alternativas a implementar, en las últimas semanas la “bola de las LELIQ” se fue desarmando, dando paso a una “bola de Pases”.

Más allá del elevado nivel de los pasivos remunerados, el problema no reside en su stock per se, sino en los depósitos que respaldan: ¿qué conducta podrían adoptar los tenedores de depósitos en moneda nacional ante el desarme de las restricciones cambiarias vigentes? Aquí reside el temor del Gobierno: ¿cómo podría evolucionar una demanda de dinero que históricamente ha sido “volátil, difícil de predecir y de controlar”? (según las propias palabras de un informe del flamante ministro Luis Caputo).

Las primeras señales del equipo económico apuntan hacia una solución más gradual que de shock a este frente. Partiendo de la necesidad de implementar un programa consistente que integre los frentes fiscal-monetario-cambiario con el objetivo de comenzar a recuperar la demanda de dinero, la estrategia oficial se centraría en una combinación de (1) Reducir las fuentes de emisión al cortar con el financiamiento monetario directo e indirecto del déficit fiscal; (2) Una tasa de interés negativa del BCRA que permitiría ir “licuando” el stock de pasivos remunerados; y (3) La posibilidad de migrar el stock de pesos hacia instrumentos de deuda del Tesoro.

 

El debate sobre los pasivos remunerados del BCRA, enmarcado en la discusión pública como “la bola de las LELIQ”, volvió al centro de la discusión económica de las últimas semanas, luego de que Javier Milei planteara como condición necesaria para levantar el cepo cambiario “solucionar el problema de las LELIQ”. Como consecuencia de sus declaraciones y ante el temor de las alternativas a implementar, en las últimas semanas la “bola de las LELIQ” se fue desarmando, dando paso a una “bola de Pases”.

Ahora bien, ¿qué son las LELIQ y los Pases? ¿Cómo funcionan? ¿Cuál es su propósito? ¿Son un verdadero problema y riesgo? ¿Qué alternativas existen para tratar este frente?

En primera instancia, a partir del depósito que una persona física o jurídica realiza en un banco comercial, los bancos buscan darle un destino a esos fondos a fin de obtener una determinada rentabilidad. El negocio por excelencia de los bancos es proveer crédito a empresas y familias, aplicando tasas de interés superiores a las que pagan a los depositantes. Sin embargo, en una economía como la argentina con elevadas y crecientes tasas de inflación, la proporción de “crédito/PIB” se ubica en mínimos históricos.

En consecuencia, los bancos comerciales comenzaron a direccionar su liquidez excedente hacia otros instrumentos, como títulos del Tesoro Nacional (producto especialmente de regulaciones del BCRA) o deuda colocada por el BCRA abonando un interés a cambio: los célebres pasivos remunerados, que son las LELIQ (Letras de Liquidez), con vencimiento a 28 días, calzando con los plazos fijos; y los Pases, con vencimiento a 1 día, calzando con los depósitos a la vista (cajas de ahorro, cuentas corrientes).

¿Por qué el BCRA emite pasivos remunerados? Mediante estos instrumentos, así como el nivel de la tasa que remuneran, la autoridad monetaria busca influir tanto en la cantidad como en la velocidad a la que circulan los pesos en la economía para evitar desequilibrios monetarios frente a una débil demanda de dinero (sostenida en parte por la vigencia del cepo).

¿Por qué cobraron tanta importancia?

Sumado a la recurrente dominancia fiscal (emisión monetaria asociada al financiamiento del Tesoro), en los últimos años parecieron diferentes canillas de emisión monetaria que generaron un exceso de pesos en la economía. Como respuesta, el BCRA buscó contener los desequilibrios monetarios absorbiendo dicho excedente vía pasivos remunerados, lo cual elevó considerablemente su nivel.

Recientemente, frente a las declaraciones de Javier Milei acerca de la magnitud del “problema de las LELIQ”, los bancos comerciales comenzaron a desprenderse de LELIQ (que tienen un plazo más largo, a 28 días) y hacerse de Pases, que cumplen el mismo rol pero con un plazo más corto de vencimiento (diario). De esta manera, los últimos datos oficiales muestran que del total de los pasivos remunerados (LELIQ + Pases), los Pases llegaron a ser más del 85%, cuando hasta mediados de noviembre eran del 40%.

¿Es relevante el problema?

En suma, las LELIQ y los Pases son instrumentos de deuda que (i) Son emitidos y forman parte de los pasivos del BCRA; (ii) Son demandados por los bancos comerciales; (iii) Pueden ser entendidos como “dinero no demandado”, producto de que los agentes se quieren desprender rápidamente de los pesos; y (iv) Son la contrapartida de los depósitos de empresas e individuos.

Más allá del elevado nivel de los pasivos remunerados, el problema no reside en su stock per se, sino en los depósitos que respaldan: ¿qué conducta podrían adoptar los tenedores de depósitos en moneda nacional ante el desarme de las restricciones cambiarias vigentes? Aquí reside el temor del Gobierno: ¿cómo podría evolucionar una demanda de dinero que históricamente ha sido “volátil, difícil de predecir y de controlar”? (según las propias palabras de un informe del flamante ministro Luis Caputo).

Por este motivo, el problema es más de demanda de pesos que de oferta, aún en medio de una demanda dinero que ya ha venido cayendo sistemáticamente -aún con cierta contención del cepo cambiario-.

Alternativas hacia adelante

La incertidumbre reside así en la eficacia del manejo de las expectativas: comunicar un programa integral, creíble y con respaldo político constituye un elemento crucial para el anclaje de expectativas y en colaborar para que los pesos no corran tan rápidamente contra los dólares. En este sentido, las primeras medidas del Gobierno apuntan en esta dirección. Sin embargo, frente a una aguda escasez de reservas, una débil demanda de dinero que costará reconstruir y una inflación corriendo a un ritmo anualizado próximo al 300%, los riesgos no son menores.

Volviendo a los pasivos remunerados, el Gobierno entrante ha descartado un desarme de shock del cepo cambiario por considerarlo un camino hacia la hiperinflación (licuando los pesos excedentes); mientras que también desestimó la implementación de un canje o reperfilamiento forzoso al estilo del “Plan Bonex” (1990).

En su lugar, las primeras señales del equipo económico apuntan en la dirección de una solución más gradual (apuntando a una recuperación de la demanda de dinero en el mediano plazo) que de shock al problema de los pasivos remunerados. Puntualmente, se destacó la orientación hacia un menor financiamiento directo e indirecto del déficit fiscal, mientras que se mantuvo sin cambios la tasa de política monetaria (LELIQ a 28 días) en 133% de TNA y se redujo la tasa de los Pases pasivos (a 1 día) del 126% al 100% TNA, buscando así elevar el costo para los bancos de preferir Pases antes de LELIQ.

Hacia adelante, lo que resta ver es si el Gobierno complementaría esta búsqueda por recuperar colocaciones en LELIQ (a mayor plazo y rentabilidad que los Pases) con una migración hacia colocaciones de deuda del Tesoro para limpiar el balance del BCRA. De hecho, en la última licitación de LELIQ el BCRA no sólo renovó el 100% de los vencimientos, sino que adjudicó apenas un 20% de la demanda de los bancos, lo cual podría implicar que buscan redireccionar dicha liquidez hacia las LEDES que se ofrecerán en la próxima licitación del Tesoro.

De todas formas, más allá del redireccionamiento de la liquidez en los bancos, en los próximos meses se espera una reducción en términos reales de los pasivos remunerados dada la fuerte aceleración inflacionaria producto de la inercia, la devaluación oficial y el ajuste de precios relativos.

En suma, partiendo de la necesidad de implementar un programa consistente que integre los frentes fiscal-monetario-cambiario con el objetivo de comenzar a recuperar la demanda de dinero, la estrategia oficial pareciera apelar a una combinación de (1) Reducir las fuentes de emisión al cortar con el financiamiento monetario directo e indirecto del déficit fiscal; (2) Una tasa de interés negativa del BCRA que permitiría “licuar” el stock de pasivos remunerados; y (3) La posibilidad de migrar el stock de pesos hacia instrumentos de deuda del Tesoro.

 

Quiero ver, ¿quiero entrar?: la hora de las definiciones

Como suele suceder en la previa a un evento disruptivo esperado por el mercado, la última semana estuvo cargada de novedades y movimientos de cobertura frente al inicio de la nueva gestión presidencial desde el domingo 10 de diciembre (10-D). Si bien el mercado sigue sin poner en precios una dolarización (al menos en el corto plazo), en la semana se advirtió una ligera mayor incertidumbre: el BCRA intensificó su ritmo de ventas y la brecha cambiaria mostró un fuerte salto en las últimas ruedas, aunque los futuros del dólar se mantuvieron relativamente estables.

Los bancos continuaron renovando un bajo porcentaje de los vencimientos de las LELIQ, redireccionando la liquidez remanente mayormente hacia Pases pasivos. Si bien la “bola de LELIQ” (vencimientos a 28 días) se ha transformado paulatinamente en una “bola de Pases” (con vencimientos diarios), hasta el momento no representa más que una maniobra precautoria de los bancos que achican balances ante la incertidumbre generada por la “solución de mercado” que el presidente electo declaró que emplearía para resolver este frente. ¿La reunión de hace dos semanas con el próximo ministro de Economía, Luis Caputo, no despejó inquietudes?

A partir del inicio de gestión del próximo gobierno, nuestros escenarios incorporan que la unificación cambiaria llegaría en algún momento de 2024. No obstante, en diciembre la nueva administración buscaría comenzar a eliminar algunas regulaciones/restricciones sobre el mercado cambiario para comenzar a dar señales favorables, lo cual podría venir acompañado de una corrección cambiaria (¿sigue el Impuesto País?), sobre la base de que la mayor parte de la economía ya viene operando con un tipo de cambio efectivo mayor.  Con todo, será fundamental que aquellas correcciones iniciales estén acompañas por un conjunto de medidas enmarcadas en un programa de estabilización técnicamente sólido, creíble y con apoyo político.

 

Como suele suceder en la previa a un evento disruptivo esperado por el mercado, la última semana estuvo cargada de novedades y movimientos de cobertura frente al inicio de la nueva gestión presidencial desde este domingo 10 de diciembre.

1) El BCRA incrementó sus ventas netas en el MULC: La intensificación de la demanda y la escasa oferta de USD llevaron a las autoridades actuales a incrementar el ritmo de ventas para sostener el crawling peg del tipo de cambio, acumulado así ventas netas por USD 570 M en las últimas 6 ruedas.

2) El BCRA siguió convalidando un crawling peg del tipo de cambio oficial a un ritmo mensualizado del 4,3%, finalizando así el mandato de Alberto Fernández con una cotización en torno de los $364. Como resultado, el dólar oficial sufrió desde el viernes previo a las PASO una apreciación superior al 9% en términos reales (pese al salto discreto inicial), y un 30% en toda la gestión de gobierno, lo cual exigirá necesariamente una corrección en el corto plazo.

3) Los futuros de dólar se mostraron relativamente estables en las últimas ruedas. De tal forma, el tipo de cambio contenido en el contrato de diciembre terminó prácticamente en los mismos niveles que la semana previa ($752-$755), con una devaluación mensual implícita del 107%. Estos valores reflejan que el mercado no está poniendo en precios una unificación cambiaria para este mes que logre cerrar la brecha.

4) Los USD alternativos mostraron un fuerte repunte en las últimas ruedas, volviendo a tocar máximos nominales. Consecuentemente, la brecha promedio rozó el 175%, similar a los niveles de crisis posteriores a la primera vuelta. ¿Cuál podría ser la explicación del salto repentino? Estimamos que este mayor nerviosismo podría responder a la incertidumbre en torno a la viabilidad de la implementación del ambicioso plan fiscal-monetario de Milei para lograr una estabilización, frente a los enormes desafíos económicos, políticos y sociales por delante.

5) Los bancos continuaron renovando un bajo porcentaje de los vencimientos de las LELIQ, redireccionando la liquidez remanente principalmente hacia Pases pasivos para reducir la duración de sus activos (vencimiento a 1 día en lugar de 28, a costa de una leve pérdida en la rentabilidad), producto de la incertidumbre sobre la “solución de mercado” que el presidente electo emplearía como condición necesaria para levantar el cepo cambiario. Como resultado, los últimos datos disponibles muestran que actualmente el stock de Pases ya representaría el 73% de los pasivos remunerados, cuando a mediados de noviembre rozaba el 40%.

Con respecto al último punto, si bien la “bola de LELIQ” se transformó paulatinamente en una “bola de Pases” con vencimiento diario, hasta el momento no es más que una maniobra precautoria de los bancos ante la incertidumbre generada. Sin embargo, el stock de plazos fijos privados cayó más de $780.000 M desde el 13/11, aunque dicha caída es insignificante frente a la reducción de las LELIQ durante el mismo periodo (-$7,3 billones sin contemplar las caídas del 6 y 7 de diciembre).

Como mencionamos en más de una oportunidad, la gravedad del “problema de las LELIQ y Pases” dependerá crucialmente de la postura que adopten los depositantes frente a la incertidumbre. Entonces, ¿quiénes son los dueños de los pesos retenidos en los balances de los bancos? Si tomamos la totalidad de los depósitos en moneda nacional del sector privado (no financiero), de cada $100: $42 corresponden a personas físicas y $58 a personas jurídicas. Dentro de estos $58, $27 se encuentran en manos de Fondos Comunes de Inversión (FCI), mientras que el restante pertenece mayormente a empresas (donde $10 son PyMEs).

¿Por qué es importante marcar esta particularidad de los depósitos? Buena parte de aquellos pesos retenidos reflejan directa o indirectamente el capital de trabajo de las empresas, lo cual implica que no podría volcarse en tu totalidad a presionar al dólar frente a una flexibilización de las restricciones vigentes, dado que aún necesitarían pesos para operar en el día a día.

A partir del inicio de gestión del próximo gobierno, nuestros escenarios incorporan que el desarme completo del cepo cambiario no sería la prioridad (a diferencia de 2015) dentro las primeras medidas de la nueva administración, sino que la unificación cambiaria llegaría en algún momento de 2024.

No obstante, en diciembre la nueva administración buscaría comenzar a eliminar algunas regulaciones/restricciones sobre el mercado cambiario para comenzar a dar señales favorables, lo cual podría venir acompañado de un salto discreto del tipo de cambio oficial, sobre la base de que la mayor parte de la economía ya viene operando con un tipo de cambio efectivo mayor.

Claramente, para que la estrategia implementada por el gobierno de Javier Milei tenga cierto nivel de éxito, será fundamental que aquellas correcciones iniciales estén acompañas por un conjunto de medidas enmarcadas en un programa de estabilización técnicamente sólido, creíble y con apoyo político.

Seguramente la semana próxima haya novedades que nos permitan responder al menos algunas de las numerosas preguntas presentes hoy en día: ¿cuándo se implementará la corrección cambiaria? ¿a qué nivel de tipo de cambio se apunta como norte en términos reales? ¿será únicamente un salto discreto? ¿cómo reaccionarán los exportadores e importadores? ¿qué restricciones se relajarían? ¿cuál es el horizonte de unificación cambiaria? ¿Habrá un plan de estabilización que reviva al Peso, o serían medidas contempladas en un plan para dolarizar más adelante?

MULC bajo presión, reservas a la baja

El BCRA intensificó su ritmo de ventas en el MULC durante la última semana. Puntualmente, la autoridad monetaria vendió USD 377 M en las últimas 4 ruedas, cuando la semana previa había mostrado un saldo negativo por USD 143 M (con una rueda adicional). Consecuentemente, las Reservas Netas (considerando los DEG pero excluyendo el resto de los pasivos del BCRA) se hundieron a mínimos históricos próximos a los – USD 11.000 M.

Brecha cambiaria: fuerte ajuste al alza sobre el final

Los dólares alternativos mostraron un fuerte repunte en las últimas ruedas, volviendo a tocar máximos nominales. Puntualmente, mientras el blue y el MEP mostraron subas semanales en torno al 3% y 7%, el CCL vía CEDEAR mostró un incremento del 10%, y el CCL vía GD30 un salto de casi el 17%. Como resultado, la brecha promedio tocó el 173%, casi 15 p.p. por encima del cierre semanal previo (158%).

Futuros a la espera del lunes

Los futuros de dólar se mostraron relativamente estables en las últimas ruedas. De tal forma, el tipo de cambio contenido en el contrato a diciembre terminó prácticamente en los mismos niveles que la semana previa ($752-$755), con una devaluación mensual esperada del 107%, consistente con un dólar oficial que, aún con este salto, no lograría cerrar la brecha cambiaria (estos precios no descuentan una unificación en diciembre).

Llegando al tramo final

La última semana estuvo caracterizada por una relativa calma en el frente cambiario, junto a algunas novedades considerables en cuanto a factores monetarios-bancarios. Cuando quedan sólo 4 ruedas por delante de cara al cambio de mandato, el mercado y los bancos continuaron readecuando sus estrategias financieras y cambiarias de acuerdo con las medidas implementadas por las actuales autoridades y las confirmaciones o rumores de la gestión entrante.

Ante el crecimiento exponencial de las LEDIV (letras dollar linked) y sus riesgos asociados a futuro, el BCRA en primera instancia limitó la posibilidad de suscripción (achicando los sectores elegibles) para luego descontinuar por completo sus licitaciones y eliminar la obligación de que los bancos ofrezcan nuevas cuentas remuneradas atadas al dólar oficial. Por su parte, los USD financieros mostraron una caída en la última semana (pese a un repunte no menor sobre el final), la cual inferimos que se explica por una serie de señales bien recibidas por el mercado.

Los bancos continuaron renovando un bajo porcentaje de los vencimientos de las LELIQ, redireccionando la liquidez remanente mayormente hacia Pases pasivos. Si bien la “bola de LELIQ” (vencimientos a 28 días) se está transformando paulatinamente en una “bola de Pases” (con vencimientos diarios), hasta el momento no es más que una maniobra precautoria de los bancos ante la incertidumbre generada por la “solución de mercado” que el presidente electo declaró que emplearía para resolver este frente.

 

La última semana estuvo caracterizada por una relativa calma en el frente cambiario, junto con algunas novedades considerables en cuanto a factores monetarios-bancarios. Cuando quedan sólo 4 ruedas por delante de cara al cambio de mandato, el mercado y los bancos continuaron readecuando sus estrategias financieras y cambiarias de acuerdo con las medidas implementadas por las actuales autoridades y las confirmaciones o rumores de la gestión entrante:

1) El BCRA volvió a vender divisas en el MULC: El repunte de la demanda más que compensó una oferta de USD por el piso. Pese a la vigencia del “dólar exportador”, la liquidación del agro continúa en niveles relativamente bajos (según CIARA-CEC, en noviembre se liquidó poco más de USD 1.000 M, lo cual implica una caída del 41% i.a.).

2) El BCRA siguió convalidando un crawling peg del tipo de cambio oficial a una TEM del 4,3% (promedio 5 ruedas), finalizando así la semana en $361.

3) Los futuros de dólar se mostraron relativamente estables e incluso mostraron una tendencia a la baja. De tal forma, el TC implícito a diciembre terminó en $752, con una devaluación mensual esperada del 108%.

4) Ante el crecimiento exponencial de las LEDIV (letras dollar linked) y sus riesgos asociados a futuro, el BCRA en primera instancia limitó la posibilidad de suscripción (achicando los sectores elegibles) para luego descontinuar por completo sus licitaciones y eliminar la obligación de que los bancos ofrezcan nuevas cuentas remuneradas dollar linked. Recordemos que las LEDIV funcionaban para los bancos como contrapartida de las cuentas remuneradas dollar linked que se ofrecían como un “seguro cambiario” barato frente a una devaluación. Ante la expectativa de una devaluación discreta y el crecimiento de la deuda comercial su stock pasó de poco más de USD 2.000 M a principios de octubre a más de USD 5.100 M.

5) Los USD financieros mostraron una caída en la última semana (pese a un repunte no menor este viernes), la cual inferimos que se explica por una serie de señales bien recibidas por el mercado: una dolarización que parece dejarse de lado en el corto plazo; la positiva reunión del próximo ministro de Economía (Luis Caputo) con banqueros; el viaje de Milei a USA y sus diferentes contactos con el FMI; y las señales de cambio de régimen económico. A esto se le suma el influjo del 50% de las liquidaciones de los exportadores al dólar financiero a partir del desdoblamiento vigente.

6) Los bancos continuaron renovando un bajo porcentaje de los vencimientos de LELIQ, redireccionando la liquidez remanente principalmente hacia Pases pasivos para reducir la duración de sus activos (vencimiento a 1 día en lugar de 28, a costa de una leve pérdida en la rentabilidad), producto de la incertidumbre sobre la “solución de mercado” que el presidente electo emplearía como condición necesaria para levantar el cepo cambiario. Como resultado, los últimos datos disponibles muestran que actualmente el stock de Pases ya sería más del doble que el de LELIQ.

Con respecto al último punto, si bien la “bola de LELIQ” se está transformando paulatinamente en una “bola de Pases” con vencimiento diario, hasta el momento no es más que una maniobra precautoria de los bancos ante la incertidumbre generada. De hecho, mientras el stock de LELIQ se redujo a casi la mitad en las últimas semanas (cayeron cerca de $4,5 bn entre el 13/11 y el 28/11), el stock de Plazos Fijos privados cayó apenas un 10% de dicha reducción (-$430.000 M) durante el mismo periodo.

Las reservas del BCRA, “pidiendo la hora”

El BCRA volvió a vender divisas en el MULC durante la última semana. Puntualmente, la autoridad monetaria vendió USD 150 M en las últimas 5 ruedas, cuando la semana previa había mostrado un saldo levemente positivo (USD 7 M). Consecuentemente, las Reservas Netas (considerando los DEG pero excluyendo el resto de los pasivos del BCRA) se mantienen relativamente constantes en mínimos históricos (- USD 10.300 M).

Ajuste a la baja en la brecha cambiaria

Pese a un repunte no menor este viernes, los USD alternativos mostraron una tendencia bajista en la última semana. Puntualmente, mientras el MEP y el dólar blue mostraron recortes semanales en torno al 4% y 5%, el CCL vía CEDEAR mostró una reducción del 2%, y el CCL vía GD30 una caída del 7,5%. Como resultado, la brecha promedio tocó mínimos de 138% para cerrar la semana en 158%, más de 12 p.p. por debajo del cierre semanal previo (170%).

Relativa estabilidad en los futuros del dólar

Los futuros de dólar se mostraron relativamente estables e incluso mostraron una tendencia a la baja en la semana. No obstante, aún esperan una abrupta devaluación en el TC oficial para diciembre: si bien el TC implícito terminó en $752 (baja del 6% contra la semana previa), los precios reflejan una devaluación en torno al 108% mensual para diciembre.

La dolarización, ¿avanza?

En el marco de una delicada macroeconomía, el resultado del ballotage redujo un importante foco de incertidumbre (quién gobernará los próximos cuatro años), pero dio lugar a otros. Especialmente: 1) Las inquietudes sobre si habrá cooperación en la transición hasta el 10/12 (por el momento sin disrupciones a la vista); 2) La influencia que puedan ejercer las señales que brinde Javier Milei de su programa y su equipo económico sobre las expectativas a futuro, principalmente en el plano cambiario, fiscal y monetario; y 3) Las medidas que tome la actual gestión en este marco.

El Gobierno mantiene el statu quo de su política cambiaria (crawling peg, desdoblamientos, restricción a importaciones, intervenciones), sin realizar correcciones y con poco uso del swap con China en medio de operaciones limitadas y exiguas liquidaciones del agro; mientras que el mercado se reacomoda ante el resultado de la elección, busca cobertura y no termina de incorporar la idea de que habrá dolarización en el corto plazo en un marco de volatilidad ante los distintos rumores que se van precipitando (como el posible alejamiento de Emilio Ocampo). Por su parte, los bancos rotan su posición en LELIQ (a 28 días) a Pases (a 1 día) ante la incertidumbre que despierta la “solución de mercado” de Milei para desarmar rápidamente el stock de LELIQ como condición necesaria para salir del cepo cambiario lo antes posible y fortalecer su credibilidad.

Hacia adelante, si bien los primeros días de la transición dieron señales de un Javier Milei algo más moderado/pragmático que dogmático, buscando garantizar una mayor gobernabilidad y una transición relativamente ordenada, aún persisten incógnitas que seguramente afecten la dinámica de los mercados en las 9 ruedas restantes hasta el cambio de mandato. ¿Quién presidirá finalmente el ministerio de Economía y el BCRA? ¿Cómo sería la mencionada “solución de mercado” al problema de las LELIQ? ¿Cuál es el horizonte para la unificación cambiaria? ¿El mercado Se pone en stand-by la dolarización?

 

El resultado del ballotage redujo un importante foco de incertidumbre (quién gobernará los próximos cuatro años), pero dio lugar a otros. Especialmente 1) Las inquietudes sobre si habrá cooperación en la transición hasta el 10/12 (por el momento sin disrupciones a la vista); 2) La influencia que puedan ejercer las señales que brinde Javier Milei de su programa y su equipo económico sobre las expectativas a futuro, principalmente en el plano cambiario, fiscal y monetario; y 3) Las medidas que tome la actual gestión en este marco.

Ya finalizada la primera semana de transición (quedan 2 por delante), podemos analizar el impacto tanto del resultado como de los mencionados focos de incertidumbre sobre los distintos mercados, así como de la gestión llevada adelante por el Gobierno.

1) El Gobierno mantiene el statu quo (“más de lo mismo”) de su política cambiaria: sostiene el crawling peg del tipo de cambio oficial (a un ritmo mensualizado del 4,3%; renovó y mejoró el “dólar exportador” (el esquema pasó de liquidar un 70% al TC oficial y un 30% al CCL a un 50%-50%, llevando al TC implícito cercano a los $650); ante la presión de los USD financieros al alza y la brecha que se generó con el “dólar tarjeta”, el Gobierno dispuso un aumento de impuestos para llevarlo a la zona de los $950; mientras que el BCRA acentúa sus restricciones a la demanda para evitar convalidar ventas netas en el MULC y que se siga diezmando el poder de fuego de la autoridad monetaria, frente a unas liquidaciones del agro y una utilización del swap de monedas con China en mínimos. Esto da lugar a un volumen operado en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) que cae esta semana cerca del 60% frente a la semana pasada (pasó de USD 340 M diarios a USD 170 M).

2) En medio de los rumores sobre un alejamiento del BCRA por parte de Emilio Ocampo, se registraron señales de menor expectativa de dolarización en el corto plazo:

a) Si bien tras la victoria de Javier Milei los USD alternativos mostraron una tendencia al alza esta semana, cerraron este viernes por debajo de la barrera de los $1.000: cotizaciones que no estarían reflejando plenamente la expectativa de una dolarización en el corto plazo. ¿Por qué? Dada la escasez de divisas (el BCRA no tiene reservas, sino que debe dólares), el exceso de oferta de pesos actual y un riesgo país superando los 2.000 puntos, sólo parece posible dolarizar a partir de un tipo de cambio de mercado mucho más alto que el actual, lo cual llevaría a que la demanda busque anticiparse para adquirir dólares más baratos.

b) Los contratos a futuro del dólar mostraron un reacomodamiento al alza en la última semana (+20% en promedio), en medio de una marcada volatilidad asociada a las distintas declaraciones del presidente electo y rumores (desmentidos posteriormente) sobre una eventual unificación cambiaria a $650 en diciembre, lo cual generó en aquel momento una baja en el TC implícito para diciembre. Con todo, el contrato a diciembre llegó a la zona de $800, lejos de un valor consistente con la expectativa de dolarización.

c) En medio de un rally en bonos de deuda soberana y acciones (incluyendo la de los bancos, más expuestos a los riesgos de la dolarización), sin bien los títulos que ajustan por inflación (CER) mostraron una performance relativa peor, se registró una fuerte tendencia hacia la cobertura cambiaría vía instrumentos DUALES y Dollar Linked, reflejando confianza en que estos títulos se pagarán, en línea con las declaraciones de Javier Milei sobre que “se cumplirán a rajatabla los compromisos”.

3) En la semana los bancos renovaron un bajo porcentaje de los vencimientos con LELIQ y decidieron redireccionar la liquidez remanente hacia Pases pasivos para reducir la duración de sus activos (vencimiento a 1 día en lugar de 28) sin resignar rentabilidad, producto de la incertidumbre sobre la “solución de mercado” que el presidente electro emplearía para desarmar el stock de estos pasivos remunerados como condición necesaria para levantar el cepo cambiario.

Hacia adelante, si bien los primeros días de la transición mostraron un Javier Milei más moderado (donde el pragmatismo se impuso sobre el dogmatismo) y una transición relativamente ordenada, aún persisten incógnitas que seguramente afecten la dinámica de los mercados en las 9 ruedas restantes hasta el cambio de mandato. ¿Quién será el ministro de economía y su equipo económico? ¿Cómo sería la tan mencionada solución al problema de las LELIQS (según Milei, condición necesaria para levantar el CEPO)? ¿Cuál es el horizonte para la unificación cambiaria? ¿Se pone en stand-by el intento de dolarización?

El BCRA restringe la demanda en el MULC

Escasas compras del BCRA en el MULC esta semana, cortando incluso con una racha de 22 ruedas positivas. En la semana, la autoridad monetaria adquirió apenas USD 6 M netos, registrando este viernes la primera rueda de ventas desde el pasado 20/10. En este marco, la perspectiva de una corrección cambiaria al inicio del nuevo gobierno puede estar restándole atractivo para liquidar divisas al tipo de cambio efectivo que surge del nuevo esquema “50%-50%). Consecuentemente, las Reservas Netas (considerando los DEG pero excluyendo el resto de los pasivos del BCRA) se mantienen relativamente constantes en mínimos históricos (- USD 10.200 M).

Fuerte repunte de la brecha, pero cotizaciones por debajo de los $1000

Los dólares alternativos mostraron una tendencia alcista en la semana, aunque con volatilidad. Los incrementos fueron liderados por el MEP (+12,2%), mientras que el CCL vía CEDEAR (+5,9%) y el blue +4,7%) treparon en menor medida, al tiempo que el CCL vía GD30 subió 8,3%. Como resultado, la brecha promedio terminó la semana en la zona del 170% (en la semana llegó a rozar el 190%), 20 p.p. por debajo del fin de la semana pasada.

Elevada volatilidad en los futuros del dólar

Los contratos a futuro del dólar treparon con fuerza en la semana, en torno a un +20%. Así, siguen reflejando una fuerte devaluación a inicios del nuevo mandato, con un dólar oficial posicionándose en torno a los $800 (+120% en diciembre). No obstante, este viernes se registraron recortes en la mayor parte de los contratos (-3,5% promedio entre enero y marzo 2024), mientras que el de diciembre se mantuvo constante.