¿Cómo le fue al fisco en febrero?
El Sector Público Nacional No Financiero registró en el segundo mes del año un superávit primario de $1,2 billones. Con intereses que ascendieron a $0,9 billones, el superávit financiero resultante fue de $0,3 billones. Siguiendo la tónica observada en enero, el gasto primario creció más que los ingresos totales, que lograron revertir la contracción registrada en enero en la comparación interanual. No obstante, tanto el desempeño de los recursos como el de las erogaciones se encuentran condicionados por una baja base de comparación del año previo.
¿Qué explicó el resultado fiscal de febrero? En esta oportunidad, los ingresos tributarios registraron una nueva alza real de 8,8% i.a y acumulan tres meses de expansión. A diferencia de enero, los recursos provenientes del Comercio Exterior registraron incrementos reales, mientras que tributos clave como el IVA, Ganancias y las Contribuciones a la Seguridad Social siguieron respaldando la recaudación, en un contexto de nulos ingresos excepcionales y sin contar con el soporte esencial que representó el Impuesto PAIS en 2024. Por su parte, el gasto primario profundizó su recuperación, pero se encuentra en niveles históricamente bajos, situación que se replica para el gasto de capital y las transferencias a provincias que aumentaron con fuerzaen la comparación interanual, impulsados por la baja base de comparación de febrero de 2024.
Los Ingresos Totales crecieron 5,4% en la comparación interanual, pero terminaron un 14% por debajo de lo recaudado en enero. Históricamente febrero no es un mes de altos ingresos fiscales, sin embargo, este mes se encuentra en mínimos históricos registrados en el segundo mes del año (solo superado por 2020 y 2024).
Al interior de los ingresos tributarios se mantuvo la estructura observada en enero, con excepción de los ingresos provenientes del comercio exterior que en esta oportunidad contribuyeron positivamente creciendo 21% i.a real.
Sumado a ello, el repunte de los ingresos vinculados al nivel de actividad ha sido clave para dar sostén a la recaudación. Tanto IVA, como Ganancias y Seguridad Social volvieron a marcar contundentes mejoras reales respecto a los números de 2024, sin embargo, se redujeron en la comparación mensual. En detalle, el Impuesto al Valor Agregado, si bien cayó 14% respecto a lo recaudado en enero, avanzó 2,5% en la comparación interanual traccionado tanto por el IVA DGI como por el IVA DGA (que creció 9% i.a real luego de 11 meses de caída ininterrumpida).
Por su parte lo recaudado por el impuesto a las Ganancias evidenció un crecimiento interanual real de 33% y acumula un cuatrimestre de subas ininterrumpidas. Cabe destacar que en los primeros meses del año anterior no se encontraba vigente el impuesto a las ganancias para la cuarta categoría hasta la puesta en marcha del Paquete Fiscal de la Ley Bases. En sintonía, los ingresos vinculados a la Seguridad Social avanzaron en términos reales un 32% interanual acumulando un semestre en alza.
Por el lado de las erogaciones, el Gasto Primario continúa en ascenso incrementándose en términos reales 19% i.a. De hecho, al analizar los números registrados en febrero de los últimos diez años, se observa que el monto ejecutado en esta ocasión solo supera al alcanzado en febrero del año pasado.
En cuanto al Gasto Social, las prestaciones crecieron 31% con incrementos en todas las partidas (excepto el item Otros Programas). En detalle, las Jubilaciones y Pensiones (incluyendo las Pensiones No Contributivas) le ganaron 50% a la inflación en la comparación interanual y acumulan cuatro meses de crecimiento real. En sintonía, la AUH sostuvo su crecimiento real (+58% i,a) y las Prestaciones del PAMI avanzaron 32%.
Tanto el Gasto de capital como las Transferencias a Provincias experimentaron un marcado crecimiento real interanual, pero la explicación radica en una baja base de comparación, ya que ambas partidas se encuentran en niveles históricamente bajos. De la misma manera, las erogaciones en Subsidios Económicos (que en 2024 redujeron su participación en términos del PIB en 0,6 p.p.) se ubican en su cifra más baja registrada en los últimos diez años. Esta partida cayó en febrero 37% y acumula 14 meses en rojo.
Por último, al descontar el efecto precios los Gastos en Funcionamiento (mayormente salarios) se mantuvieron a raya en relación al mismo mes de año previo, mientras que las Transferencias a Universidades se mantuvieron en terreno negativo un 60% i.a. por debajo de lo transferido en febrero 2024.
¿Qué esperamos hacia adelante?
El logro fiscal obtenido en 2024, producto de un marcado recorte del gasto público, le ha permitido dar al Gobierno una clara señal acerca de su compromiso con el orden fiscal. Sin embargo, en 2025 (año electoral donde históricamente aparecen mayores presiones sobre el gasto) sobran los argumentos para desviarse del rumbo elegido.
En concreto, el Gobierno apela a que una pronta recuperación de los tributos vinculados al nivel de actividad motorice la recaudación, ya que no cuenta con el aporte del Impuesto PAIS y no se prevén otros ingresos excepcionales.
En caso de que la economía interrumpa su recuperación, el orden fiscal deberá mantenerse pasando el bisturí sobre el gasto primario, que se encuentra ya en mínimos históricos. Considerando que más de la mitad del gasto se encuentra indexado por la nueva Ley de Movilidad Jubilatoria, un cambio en la composición de este ya no será tan flexible como lo fue en 2024.
En suma, con una pronta recuperación de la economía y manteniendo la austeridad fiscal el Gobierno debería poder alcanzar un superávit primario en 2025. No obstante, la magnitud de este dependerá de como se desarrolle el escenario electoral.