El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) registró una caída del 0,3% s.e. en noviembre, siendo la segunda caída mensual consecutiva. A su vez, es la primera vez en catorce meses que presenta una variación interanual negativa (-0,3%).
Vuelven a destacarse los sectores ganadores del modelo: la intermediación financiera (+13,9% i.a.), la agricultura (+10,5% i.a.) y la explotación de minas y canteras (+7,0% i.a.). En contraste, las principales caídas interanuales continúan concentrándose en la industria manufacturera (-8,2%), el comercio (-6,4%) y la construcción (-2,3%).
Por el lado de la construcción, el Índice Construya avanzó 3,2% s.e. y los despachos de cemento un 0,9% s.e. En contraste, la industria dio señales negativas: la producción de automóviles cayó 3,4% s.e., mientras que el patentamiento de vehículos 0 km cayó 0,4% s.e., siendo el quinto mes de caídas consecutivo. Por su parte, los datos sobre consumo presentaron mejoras en diciembre: las ventas minoristas PYME avanzaron 5,2% s.e., y compensaron parcialmente la caída de 9,1% s.e. en noviembre. A su vez, el crédito al consumo viene moderando su crecimiento mes a mes, hasta sumar dos meses consecutivos de caídas (-0,4% s.e. dic).
¿Qué pasó con la actividad en noviembre?
El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) registró una caída del 0,3% s.e. en noviembre, siendo la segunda caída mensual consecutiva. A su vez, es la primera vez en catorce meses que presenta una variación interanual negativa (-0,3%). Excluyendo al agro, la caída hubiera sido del -1,7% i.a. De todos modos, en el acumulado del año el estimador se encuentra 4,5% por encima del 2024.

La persistencia de la caída de la actividad en el período posterior a las elecciones pone de manifiesto que el deterioro no respondió únicamente a un factor estrictamente coyuntural (como el proceso electoral de octubre), sino que refleja cambios profundos en la estructura productiva a nivel sectorial. Esto se debe a la estabilización macroeconómica y a la mayor apertura de importaciones. En este sentido, como viene ocurriendo mes a mes, vuelven a destacarse los sectores ganadores del modelo: la intermediación financiera (+13,9% i.a.), la agricultura (+10,5% i.a.) y la explotación de minas y canteras (+7,0% i.a.). En contraste, las principales caídas interanuales continúan concentrándose en la industria manufacturera (-8,2%), el comercio (-6,4%) y la construcción (-2,3%).
Esto también se evidenció en los ultimos datos brindados por INDEC sobre la cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra. En el tercer trimestre del año, la participación del excedente de explotación bruto (EEB) cayó 1,53 p.p. en la comparación interanual, explicada principalmente por la Industria manufacturera (-2,24 p.p.) y el Comercio (-2,46 p.p.), sectores tradicionalmente intensivos en empleo. En contraste, sectores como intermediación financiera registraron una incidencia positiva de +0,66 p.p. en la participación del EEB, mientras que actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler aportaron +2,59 p.p.
Esta divergencia sectorial también se refleja en el mercado de trabajo. Si bien los puestos de trabajo totales crecieron 2,0% i.a., el aumento se explicó por el fuerte crecimiento de los puestos no asalariados (+5,2%) y de los asalariados no registrados (+2,8%), mientras que el empleo asalariado registrado no mostró variación i.a. (0,0%). En la misma línea, las horas trabajadas de los asalariados registrados cayeron 1,7% i.a., frente a un aumento de 3,6% en las horas de los asalariados no registrados, lo que da cuenta de una recomposición del empleo hacia modalidades más precarias, coherente con una estructura productiva menos intensiva en empleo formal.

¿Qué esperamos hacia adelante?
Desde la segunda mitad del año, la actividad fue dejando atrás la recuperación para ingresar en una etapa de enfriamiento, intercalando meses de subas y bajas. Los últimos meses estuvieron marcados por un contexto de elevada incertidumbre electoral, que afectó las decisiones económicas y se reflejó en una mayor volatilidad financiera. No obstante, el año parece cerrar manteniendo esta dinámica de serrucho: tras un noviembre en rojo, diciembre muestra algunas mejoras en los indicadores adelantados de la actividad.
Por el lado de la construcción, el Índice Construya avanzó 3,2% s.e. y los despachos de cemento un 0,9% s.e. En contraste, la industria dio señales negativas: la producción de automóviles cayó 3,4% s.e., mientras que el patentamiento de vehículos 0 km cayó 0,4% s.e., siendo el quinto mes de caídas consecutivo. Por su parte, los datos sobre consumo presentaron mejoras en diciembre: las ventas minoristas PYME avanzaron 5,2% s.e., y compensaron parcialmente la caída de 9,1% s.e. en noviembre. A su vez, el crédito al consumo viene moderando su crecimiento mes a mes, hasta sumar dos meses consecutivos de caídas (-0,4% s.e. dic).
Con el desempeño de noviembre, prevemos un crecimiento promedio apenas por encima del 4% para 2025, en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, considerando que la actividad se mantendría prácticamente estable. De este modo, el 2025 no aportaría un arrastre estadístico relevante para el 2026.

