La economía cayó por segundo mes consecutivo en marzo, ¿fin de la recuperación?

¿Qué pasó con la economía en marzo?

En marzo, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) creció 11,4% en términos interanuales, acumulando un avance de 2,4% en el primer trimestre del año. Dicho esto, vale remarcar que la economía se había derrumbado 9,9% en 2020, producto del inicio de la pandemia y la cuarentena, de modo que la base de comparación es particularmente baja: al contrastar con marzo de 2019 se observa un retroceso de casi 1%.

Por otra parte, en marzo de 2021 la actividad se contrajo 0,2% en términos desestacionalizados, marcando el segundo mes al hilo en terreno negativo. Como resultado, la economía se ubicó casi 2% por debajo de los niveles pre-pandemia.

¿Cómo fue la dinámica sectorial?

A nivel rama de actividad, tanto los Bienes como los Servicios mostraron un avance importante en relación con marzo del año pasado, influidos, una vez más, por la baja base de comparación: mientras que los primeros saltaron 17,8%, los segundos treparon “solo” 6,3%. Más allá de estos números, sobresale que los bienes están trabajando por encima de los niveles pre-pandemia (+2,5%) e incluso de 2019 (+2,6%), mientras que los servicios están por debajo de ambas fechas (-5,0% y -3,9%, respectivamente). En este sentido, las menores opciones de gasto que deja la pandemia y las mayores limitaciones a las ramas de servicios explicaron parte de la recuperación de los bienes en un contexto de caída del salario real -y de recuperación de los puestos de trabajo-.

En términos sectoriales, la Industria Manufacturera creció casi 29% respecto de marzo 2020 y 9,2% en relación con 2019. Por su parte, la Construcción se estancó de manera desestacionalizada, pero siguió por encima de la pre-pandemia y 45% arriba del tercer mes del año pasado. Por su parte, el Comercio mayorista y minorista también continúa en terreno positivo, marcando un avance de 23,3% i.a. y de 7,3% respecto de marzo 2019. Del lado de los perdedores, la lista la encabezan los servicios: Hoteles y restaurantes cayó 22,3% i.a., en tanto Transporte y comunicaciones se redujo 1,7% i.a.

Por lo tanto, podemos afirmar que se repitió el patrón de crecimiento de los últimos meses: industria, construcción y comercio lideran, lo que representa una buena noticia para el empleo, mientras que los servicios asociados al esparcimiento son los grandes perdedores de esta crisis.

¿Cómo seguirá la actividad?

Hasta el momento, las restricciones a la circulación buscar golpear lo mínimo indispensable a la actividad económica. En este marco, aunque podrían seguir las caídas desestacionalizadas en abril y mayo, especialmente en los rubros afectados o de mayor trabajo nocturno, las mismas no serían tan relevantes como lo fueron el año pasado. Habrá que ver cómo siguen las medidas en las próximas horas para conocer qué pasará en el cierre de este mes, y también en junio.

En cambio, durante el segundo semestre podrían advenir mejores noticias. En un contexto de inflación descendente -por caso, el REM proyecta un 47,3% de inflación para 2021, por debajo del 62,5% anualizado del primer cuatrimestre- y actualización salarial, el consumo podría recuperarse impulsado por la llegada de vacunas y el calor que traería la baja de los contagios. A la vez, la apreciación del tipo de cambio oficial podría sumar buenas nuevas, transitorias, a la dinámica general.

En este marco, la economía volvería a crecer de manera desestacionalizada en la segunda parte del año. Al igual que la recuperación pos-cuarentena anterior, el rebote cercano a las elecciones estaría liderado por los Bienes: la industria y la construcción son los grandes ganadores del nuevo patrón de crecimiento. Por el contrario, los Servicios seguirían más rezagados, esperando el final de las restricciones por un lado y la recuperación del empleo y con él de la demanda, por el otro. Las expectativas de devaluación que podrían arreciar cerca de la votación configurarían un patrón de crecimiento similar al del cierre de 2020: compra de bienes dolarizados y adelanto de producción, en virtud de cubrirse de los potenciales efectos de un ajuste cambiario pos-electoral.

Antes de cerrar, vale destacar que, si se mantuviera el valor de marzo, la economía avanzaría alrededor de 7% este año. Dado que desde Ecolatina proyectamos un 6% de crecimiento para el PBI en 2021, también estamos asumiendo una caída desestacionalizada de la actividad en el corto plazo, que se transformará en rebote más cerca del cierre del año. Como resultado, la actividad recuperaría este año poco más de la mitad de lo perdido en 2020. Habrá que ver si las correcciones que advendrían después de las elecciones y el nuevo acuerdo con el FMI permitirán que esta tendencia continúe en el 2022.

Dos salarios mínimos no alcanzaron a cubrir la canasta total de una familia

¿Cómo evolucionaron las canastas en abril?

La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que muestra el ingreso necesario que debe tener una persona para ubicarse sobre la línea de indigencia, creció 3,9% en abril, desacelerándose 0,7 p.p. respecto al mes anterior y exhibiendo un incremento de 49,1% en la comparación interanual. Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que señala el ingreso necesario para que un individuo se ubique en la línea de pobreza, aumentó 3,4% en el mes (-1,5 p.p. respecto a marzo) y 47,8% en los últimos doce meses.

En este marco, la inflación abril (+4,1%) se ubicó por encima de la variación de las canastas. De todas maneras, analizando el acumulado del año, la CBA se ubicaba por encima de la de la inflación (17,6% vs. 17,2%, según el IPC GBA, radio de análisis de las canastas), mientras que la CBT se mantuvo por debajo (+16,1%).

Estas cifras se dieron en un contexto de fuertes aceleraciones en los precios de los alimentos: este capítulo creció 18,8% en lo que va del año en GBA, otorgándole un piso importante a la evolución de las canastas. En este marco, resaltó la evolución acumulada de panes y cereales (+16,0%), carnes y derivados (+22,2%) y lácteos (23,7%), donde la aceleración se dio en un escenario de controles de precios que ya no tienen completa efectividad, resultado de los atrasos acumulados en el año anterior. Para poner un ejemplo, la suba de lácteos en los primeros cuatro meses del 2021 (+23,7%) ya superó al incremento de todo el 2020 (+20,2% i.a.), dejando en evidencia que, a pesar de que el programa de Precios Máximos continúa, las correcciones de precios son inevitables.

Los ingresos, nuevamente rezagados

Como viene sucediendo en meses anteriores, la compensación otorgada por el incremento de los ingresos no es suficiente para cubrir las necesidades básicas. En este sentido, en abril una familia compuesta por cuatro integrantes (dos adultos y dos niños) necesitó $62.957 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y no ser pobre, a la vez que precisó de $20.374 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y ubicarse por encima de la línea de indigencia.

Con las actualizaciones del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) de marzo y abril, la variación acumulada del salario mínimo fue de 14,4% en los primeros cuatro meses del año (ubicándose por debajo de la inflación, las canastas y los alimentos) y alcanzó los $23544. Por su parte, con la actualización del mes de marzo la Asignación Universal por Hijo se ubicó en $4016 en abril (+8,1% acumulado en el año).

De esta manera, el ingreso de una familia tipo compuesto por un salario mínimo y dos AUH se ubicó en $31.577, alcanzando a cubrir la totalidad de la CBA (casi un 120%), pero solo la mitad de la CBT. Si a este monto le agregamos el cobro de la Tarjeta Alimentar (que en abril se ubicó en $9.000 para las familias que tienen hijos menores a 6 años), los ingresos alcanzaron a cubrir un 64% de la CBT, dejando en evidencia que siguió sin alcanzar para que superen el umbral de pobreza.

¿Qué esperamos para los próximos meses?

En mayo, la evolución de las canastas difícilmente perfore el 3%: según nuestros relevamientos, los precios de los alimentos se ubicaron cerca del 4% en la primera quincena (resaltando algunos productos de consumo masivo y carnes), lo cual no permitiría que las canastas se desaceleren considerablemente. Por el lado de los ingresos, en mayo hubo un nuevo incremento del salario mínimo ($24408), a la par que se reforzó la tarjeta alimentar (podrá ser cobrada con hijos menores de 14 años) y se implementó un bono de $15000 a beneficiarios de la AUH y monotributistas de las categorías más bajas residentes en AMBA, con el objetivo de apaliar los efectos de las mayores restricciones. En este marco, el ingreso de los sectores más bajos se vería reforzado en el corto plazo, pero no será de igual alcance que el del año pasado (con el pago del IFE) en un contexto de escaso margen fiscal.

A partir del segundo semestre podría materializarse una desaceleración inflacionaria, pero que no alcanzará para mejorar notablemente los ingresos reales. El endurecimiento de los controles de precios, la prohibición de las exportaciones de carne durante un mes (que podría tener un efecto sobre estos precios en el muy corto plazo, pero con una importante aceleración en el mediano) y el menor ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial serían factores que ayudarían a reducir la dinámica nominal en los meses previos a las elecciones. De todas maneras, esta desaceleración no alcanzará para que los salarios le ganen a la inflación, desencadenando cuatro años consecutivos de caída del salario real en el promedio anual y ralentizando la reducción de la pobreza.

En mayo, la inflación perforará el 4%

  • Entre la primera quincena de abril e igual período de mayo, el IPC GBA Ecolatina avanzó 3,4%. De esta forma, marcó una desaceleración importante en relación con el último mes, cuando había escalado 4,4%.
  • Las restricciones a la circulación nocturna, a la vez que algunas ofertas en indumentaria y electrodomésticos, ayudaron a esta desaceleración. En este marco, todavía falta para decir que la desaceleración se mantendrá más allá de algunas semanas: los primeros rasgos son más transitorios que permanentes.
  • Alimentos y bebidas seguirá por encima del nivel general en mayo. Aumentos generalizados en carnes, lácteos y bebidas provocarán que este capítulo de suma relevancia esté alrededor del 4% en este mes, agravando el carácter regresivo de la suba de precios.
  • La actualización de 9% en la tarifa eléctrica para los hogares del Gran Buenos Aires -con mayor impacto en el IPC GBA Ecolatina que en el IPC Nacional de INDEC- y la suba de combustibles, prepagas y comunicaciones generarán que los precios regulados sigan en alza. Aunque este último ajuste todavía no fue avalado oficialmente, ya está impactando en el IPC -y podría hacerlo posteriormente a la baja si se revirtiera-.
  • Por último, Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, afirmó: “en los primeros cinco meses del año, la inflación acumulará más de 20%, dando por tierra no solo con la meta oficial del Presupuesto (29%), sino también con las posibilidades de lograr una desaceleración este año (en 2020, el índice de precios avanzó 36%, un piso claro para este año). En este marco, desde Ecolatina proyectamos que la inflación rondará el 45% en 2021, y que recién podría perforar el 3% en el segundo semestre del año”.

La industria se mantiene en niveles superiores a los de 2019

En marzo, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) creció 32,8% en comparación a marzo de 2020. Hay que tener en cuenta que la base de comparación fue baja, dado que en ese mes el nivel de actividad ya había sido perjudicado por la pandemia y las restricciones sanitarias. De todas maneras, la industria a su vez mostró un crecimiento de 10,2% en comparación al mismo mes de 2019, dejando en evidencia que la recuperación continuó reafirmándose. En este sentido, hay que tener en cuenta que marzo de 2019 tuvo 3 días hábiles menos que 2021, lo cual también influyó al alza la variación del mes.

Luego de la caída de febrero (-1,5%) donde el número se vio afectado por tomas de vacaciones en las plantas, el índice retomó la recuperación creciendo 0,7% en términos desestacionalizados. En este sentido, si bien todavía no se recuperaron los niveles de enero 2021, la producción en marzo se ubicó en niveles más altos que los de todo 2019 y 2020.

Teniendo en cuenta que las variaciones interanuales dan números muy altos debido a la baja base de comparación, analizaremos el desempeño de los distintos sectores productivos comparándolos con los niveles de 2019. En este sentido, 11 de los 16 sectores aumentaron en comparación a marzo de 2019.

El sector que mayor variación tuvo fue Maquinaria y equipo (+41,8% respecto a marzo de 2019), donde la mejora estuvo liderada ampliamente por maquinaria agropecuaria (+83,7% respecto a igual período) y aparatos de equipo domestico (+53,1%). En el primer caso, impactó el alza en el precio internacional de los granos y el lanzamiento de líneas de créditos que dinamizaron al sector, mientras que en el segundo resaltó la mejora de producción de heladeras, lavarropas y cocinas. En este sentido, la demanda se vio dinamizada gracias a los programas de Ahora 12 y Ahora 18, en un contexto donde la inflación se aceleró y al que se le sumo un mayor tiempo en el hogar producto de la pandemia.

Por su parte, le siguió el desempeño de Vehículos automotores y otros (+28,2% vs marzo 2019) donde resaltó el desempeño de remolques (+85,8% i.a.) y vehículos automotores (+43,3% i.a.). Además, Otros equipos de informática creció 22,8% i.a. en comparación al mismo mes de 2019, donde influyó la variación de aparatos de informática (+69,5% en comparación a marzo de 2019) impulsado por la mayor producción de teléfonos celulares.

Alimentos y bebidas creció 14,5% en comparación a marzo de 2019, donde hubo una mejora de la mayor parte de la producción (carnes, molienda de oleaginosas, gaseosas, vino y otros productos alimenticios, entre otros). A su vez, Sustancias y productos químicos (+9,0%) y Productos minerales no metálicos (+8,9%) también exhibieron una mejora respecto a marzo de 2019. En el caso del primero, resaltó la evolución de la producción de plástico (por la mayor demanda de la construcción), caucho, neumáticos y agroquímicos. En el segundo, el dinamismo del sector de la construcción permitió que los productos de arcilla (ladrillos, entre otros) crezcan 40,3% i.a. y vidrios 20,0% en comparación a marzo de 2019.

Además, otros sectores que exhibieron una mejora en comparación al tercer mes de 2019 fueron Muebles y colchones (+10,2% i.a.), Productos textiles (+5,1% i.a.), Productos de tabaco (+5,0% i.a.), Madera y papel (+4,5% i.a.) e Industrias metales básicas (+1,7% i.a.). A contramano, los sectores que aún se ubicaron por debajo fueron Prendas de vestir (-0,1% i.a.), Refinación del petróleo (-4,4% i.a.) donde la producción se ve afectada por las restricciones a la circulación y el magro desempeño del sector de Transporte, Productos de metal (-6,4% i.a.) y Otro equipo de transporte (-18,1% i.a.).

Para finalizar, hay que resaltar que el sector industrial ya se encontraba en recesión antes de la pandemia, dado que cayó 6,3% en el promedio anual de 2019. En este marco, al comparar con los niveles de marzo de 2018 (año en el cual el sector también se contrajo en el promedio anual), solo 4 de los 16 sectores productivos mostraron crecimiento. Por lo tanto, si bien la producción manufacturera ya superó los niveles pre-pandemia y también se ubicó por encima de los niveles de 2019, aún resta un camino importante de recuperación que recorrer.

¿Qué esperamos?

Los datos disponibles de abril 2021 muestran que el impacto de la segunda ola se hizo sentir sobre la producción industrial. Pese a esto, la variación interanual será elevada porque se comparará con el mes de cuarentena más estricta del año anterior, pero el índice exhibiría un retroceso en términos desestacionalizados, recortando la recuperación que se vio en el primer trimestre de 2021. Si bien las nuevas restricciones implementadas no impactan directamente a la producción, la alta circulación del virus generó que muchas industrias se vieran obligadas a cerrar temporalmente sus puertas en la medida que hubo contagio de personal.

En este sentido, esperamos que la recuperación de la industria se ralentice durante el segundo trimestre, mientras que la segunda parte del año, y en la medida que la pandemia lo permita, el desempeño industrial será más favorable, ayudado por la recuperación de la construcción (que dinamiza a muchos sectores asociados), las políticas destinadas a dinamizar la demanda en la previa electoral (como el mencionado Ahora 12) y menores restricciones a la circulación en general.

Teniendo en cuenta que la recuperación del sector en los últimos meses del 2020 fue elevada, el arrastre estadístico supera los 10 p.p. para 2021. En otras palabras, si el nivel de actividad industrial se mantendría sin modificaciones durante todo el año, el sector crecería en torno al 10% en el promedio anual de 2021. Por lo tanto, si bien la alta circulación del virus podría afectar al sector durante determinados meses de la pandemia, esperamos que la industria crezca dos dígitos en el promedio anual de este año.

La inflación no afloja: trepó más de 4% en abril

El IPC GBA Ecolatina subió 4,4% en abril, acelerándose 0,5 p.p. respecto al mes anterior. De esta manera, la inflación acumuló 16,4% en el primer cuatrimestre del año, el mayor registro desde los primeros cuatro meses de 2016, cuando la salida del cepo se combinó con fuertes aumentos tarifarios, y se ubicó en 43,3% en la comparación interanual.

Lo más destacable es que 7 de los 9 capítulos se ubicaron por encima del 4%, algo que no sucedía desde octubre de 2019, tras el salto cambiario luego de las PASO. La mayor variación la exhibió Indumentaria (+7,2%) que trepó 66,3% en los últimos doce meses, muy por encima del nivel general y del resto de los capítulos. Además, Transporte y comunicaciones creció 5,6%, donde impactó la suba de subtes y taxis (en CABA) y el nuevo incremento de combustibles, los cuales acumulan 21,5% en el año.

Por su parte, Atención médica para la salud y Educación crecieron 5,1% en el mes, donde impactó el incremento de prepagas y el inicio de clases, respectivamente. Misma variación registró Esparcimiento, donde se destacó las subas de equipos tecnológicos, clubes, parques, entre otros. En este último caso, la aceleración tuvo lugar en la segunda mitad del mes.

De todas maneras, debido a su peso en el índice, el capítulo que mayor incidencia tuvo fue Alimentos y bebidas (+4,1%). Si bien se ubicó por debajo del Nivel general, ya acumula 6 meses consecutivos por encima del 4%, subiendo 19,4% en el primer cuatrimestre del año y 49,8% en los últimos doce meses. Vale destacar que en abril se observó un incremento generalizado de la mayor parte de los productos, particularmente dinamizado en la segunda mitad del mes, destacándose las subas de carnes, lácteos, panificados e infusiones.

En lo que respecta a las categorías, el IPC Núcleo creció 4,7% en el mes (+17,7% acumulado), exhibiendo la variación más alta desde octubre 2019 y dejando en evidencia la fuerte inercia que vienen mostrando los precios, dado que no tiene en cuenta los factores estacionales o subas de precios regulados. En este sentido, el IPC Estacionales creció 4,5% (+15,6% acumulado) y el IPC Regulados trepó 3,7% (+12,9% acumulado).

¿Qué esperamos?

Para mayo difícilmente la inflación perfore el 3%. Además de la elevada inercia, que genera que el IPC Núcleo no se desacelere, existirán nuevas subas de combustibles (con los efectos de segunda ronda que trae aparejados), prepagas y telecomunicaciones. A su vez, existiría un incremento en la tarifas de electricidad, que llevan casi dos años congeladas. De todas maneras, la magnitud del mismo, 9%, distará de ser suficiente para terminar con el atraso de precios relativos.

Si bien la inflación de junio se mantendría en torno al 3%, en el tercer trimestre del año la inflación podría exhibir una desaceleración en comparación a la primera parte del año. Esto se debe a que el Ejecutivo mantendrá la política de reducción del ritmo de depreciación de la cotización oficial, acentuándolo en la previa electoral para apuntalar el salario real e intentar dinamizar al consumo, muy golpeado con la pandemia y las diversas restricciones. A su vez, los controles a los precios de los bienes de consumo masivo serán extendidos a productos de electrónica y electrodomésticos.

Si bien podría haber autorizaciones de incrementos puntuales, el gobierno insistirá con esta estrategia en los meses más cercanos a las elecciones por lo que prevemos una continuidad en la desaceleración de la inflación en el segundo semestre. En este marco, la inflación anual rondaría el 44,0% para 2021, ubicándose casi 10 p.p. por encima del 2020.

Freno a la recuperación: luego de 9 meses, la actividad se contrajo en febrero

En febrero, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se contrajo 2,6% en la comparación interanual, acumulando una caída de -2,4% i.a. en los primeros dos meses del 2021. A su vez, retrocedió 1,0% en términos desestacionalizados, terminando con la tendencia de nueve meses consecutivos de recuperación, desde mayo de año pasado. De esta forma, el nivel de actividad se encontró en febrero aún un 2,4% por debajo del primer bimestre de 2020.

A nivel sectorial, 6 de 15 ramas mostraron un crecimiento interanual en el mes, con los Bienes registrando una mejor performance que los Servicios. En este sentido, la producción del primero se mantuvo estable en febrero (+0,3% i.a.), desacelerando su mejora en comparación a los dos meses anteriores (cuando habían avanzado cerca de +2% i.a.) y generando que su producción volviera a ubicarse por debajo de los niveles pre-pandemia.

Al interior, la ralentización se explicó principalmente por el desempeño de la Industria manufacturera pese a que subió 1,6% i.a., dado que desaceleró su mejora producto de los parátes de planta para limpieza y la toma de vacaciones. Además, impactó el magro desempeño de Electricidad, gas y agua (-8,7% i.a.) y Explotación de minas y canteras (-9,8% i.a.). A contramano, sobresalió la evolución de la Construcción (+11,7% i.a.), que ya encadenó cuatro meses consecutivos de crecimiento interanual gracias a la reanudación de obras de mayor magnitud y la elevada demanda de insumos.

Por su parte, los Servicios volvieron a contraerse (-4,3% i.a.) y se mantienen en niveles inferiores a la pre-pandemia. Los sectores más golpeados continúan siendo los que tuvieron las mayores restricciones para operar: Hoteles y restaurantes (-38,2% i.a.), Otras actividades de servicios (-17,7% i.a.) y Transporte y comunicaciones (-15,6% i.a.). Por su parte, los dos sectores que se mantuvieron en niveles superiores a la pre-pandemia fueron Comercio (+3,4% i.a.) e Intermediación financiera (+3,5% i.a.).

¿Qué esperamos? 

Desde marzo, el nivel de actividad comenzará a mostrar un crecimiento en términos interanuales, dado que se comparará con los meses pandémicos, donde los puntos de partida son muy bajos. Por otra parte, la actividad retornaría al crecimiento desestacionalizado en marzo: los datos de producción automotriz, acero y materiales para la construcción mostraron un buen desempeño el mes pasado, marcando que la segunda ola de COVID todavía no había impactado en la producción.

Más adelante, entrado el segundo trimestre, el nivel de actividad se verá afectado por las mayores restricciones que traerá la aceleración de contagios de COVID. Hay que tener en cuenta que las nuevas limitaciones implementadas hace unos días son más focalizadas y orientadas a la circulación, y no afectan sensiblemente la producción de bienes y servicios a nivel agregado. De todas maneras, esto no alcanzaría para evitar que haya un retroceso sobre el nivel de actividad: los comercios achicaron sus horarios de venta al público, las personas comenzaron a resguardarse más en los hogares por la alta circulación del virus y algunas industrias y/o comercios podrían verse obligados a cerrar temporalmente en la medida que haya contagios del personal.

En este sentido, el impacto final sobre la economía estará determinado principalmente por la duración de la nueva ola de contagios, las nuevas restricciones y el ritmo de vacunación. A su vez, teniendo en cuenta que el contexto social es delicado, el Gobierno podría incrementar nuevamente su déficit para apaliar la crisis. En este sentido, ya se anunció el cobro de un bono para beneficiarios de AUH y monotributistas de las dos categorías más bajas, con un impacto fiscal acotado (representa un 0,1% del PBI, en tanto el paquete del año pasado rozó 3% del producto).

Además, al tratarse de un año electoral, el Ejecutivo se enfocará en mejorar rápidamente el poder adquisitivo de los hogares y bajar la inflación, y para lograrlo ya redujo la tasa de la depreciación del tipo de cambio oficial. Si bien nuestro escenario más probable no contempla una restricción generalizada a las importaciones, si se endurecen las trabas para acceder al mercado oficial de cambios, la actividad podría verse afectada, ralentizando la recuperación.

Si el nivel de actividad del primer bimestre se mantuviera sin variaciones en lo que resta del año, la economía crecería un 7,5% en 2021. Partiendo de este elevado arrastre estadístico, entonces, la actividad se recuperará en 2021, aunque más ayudada por bajas bases de comparación que por una recuperación genuina. Más allá de la dinámica económica, y de la misma forma que en 2020, el resultado estará muy determinado por la evolución del frente sanitario: es probable que la actividad retroceda de manera desestacionalizada en el segundo trimestre de 2021 (el propio gobierno espera un 7% de crecimiento, por debajo del arrastre estadístico actual), más explicado por un aumento de los contagios y una vuelta de las restricciones que por problemas en la recuperación. De esta forma, proyectamos un crecimiento de 6% en el promedio anual, siempre que los contagios no se disparen: en ese caso, el rebote podría ser menor.

 

La inflación sigue alta: acumuló 4,5% entre la primera mitad de abril e igual período de marzo

  • El IPC GBA Ecolatina trepó 4,5% entre la primera quincena de abril y el mismo período de marzo. Esta dinámica incluye la aceleración que tuvieron los precios hacia el cierre del mes pasado, reflejada en el IPC INDEC de marzo publicado ayer, de modo que esperamos que la suba de precios se desacelere en la segunda mitad de este mes.
  • Sin embargo, esta baja no alcanzaría para perforar el 4% en el promedio mensual. Como resultado, la inflación acumularía 17% en los primeros cuatro meses del año, consumiéndose casi el 60% del objetivo anual de 29% fijado en el Presupuesto 2021.
  • Durante abril, los aumentos más significativos serán los vinculados a la indumentaria, a los que se sumarán los incrementos en prepagas, combustibles, expensas, cigarrillos y el ajuste en la tarifa de subtes y taxis (CABA).
  • Por su parte, los alimentos y bebidas crecerían por debajo del Nivel General en abril. Sin embargo, seguirían en niveles elevados (en torno a 3,5%), también acumulando más de 17% en los primeros cuatro meses del año (+2 p.p. en comparación al comienzo del 2020). De esta forma, se verifica el carácter regresivo de la inflación, que afecta más a los que menos tienen.
  • Matias Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, anticipó que “a diferencia del año pasado, las restricciones a la circulación no tendrán un impacto desinflacionario. Sin embargo, es probable que la suba de precios se desacelere en los próximos meses: un dólar oficial planchado ayudará a contener presiones en un contexto de ajustes tarifarios y salariales moderados”.
  • Ecolatina proyecta que la inflación alcanzará 42,5% en 2021.

La inflación más alta desde el salto cambiario pos-PASO

La inflación nacional fue de 4,8% en marzo, acelerándose 1,2 p.p. respecto a febrero y mostrando la variación más alta desde septiembre de 2019, mes siguiente a la devaluación pos PASO. A su vez, exhibió una variación acumulada del 13,0% en el primer trimestre del año y de 42,6% en la comparación interanual.

En lo que respecta a los capítulos, Educación (+28,5%) e Indumentaria (+10,8%) son los que mayor evolución exhibieron en el mes. Estas variaciones pueden ser explicadas por factores esencialmente estacionales: en el primer caso, por incrementos en las cuotas escolares, y en el segundo por el cambio de temporada. Por su parte, resaltó la evolución de Bebidas alcohólicas y tabaco (+6,4%) donde se destacó el incremento de cigarrillos y Recreación y cultura (+5,3%) en donde impactó la reapertura de cines.

De todas maneras, el capítulo que mayor incidió en el mes fue Alimentos y bebidas no alcohólicas (+4,6%) producto de su importante ponderación y peso dentro de la canasta general. Este rubro acumuló una suba de 13,8% en el primer trimestre del año, agravando el carácter regresivo de la inflación. En este sentido, se destacaron las subas de Carnes (que ya acumulan un alza de 17,5% en el primer trimestre) y Verduras. Además de los productos frescos, resaltaron los avances de determinados bienes de Consumo Masivo (como lácteos, aceites y panes). Esta dinámica se dio a pesar de la continuidad del programa de Precios Máximos (en el cual no autorizaron nuevas subas en los comercios adheridos) y un menor deslizamiento del tipo de cambio oficial (principal driver de los bienes transables).

En lo que respecta a las categorías, el IPC Estacionales exhibió la variación más alta de los últimos cinco meses (+7,2%), acumulando 13,8% en el primer trimestre (+67,9% i.a.). Por su parte, el IPC Núcleo saltó 4,5% en el mes, acumulando 13,0% en los primeros tres meses del año y 45,7% en los últimos doce meses. Por su parte, mientras el IPC Regulados creció también 4,5% en marzo (+12,3% acumulado y 22,2% i.a.).

¿Qué esperamos?

En los próximos meses, el Ejecutivo mantendría la política de reducción del ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial en el periodo previo a las elecciones para mejorar el poder adquisitivo de los hogares en lo inmediato. A su vez, el incremento de las tarifas de Servicios Públicos se ubicaría por debajo del ajuste necesario para corregir el atraso de precios relativos.

Además, cabe nombrar que como consecuencia del elevado dato de marzo decidió implementar mayores controles de precios. Por un lado, incrementó las presiones sobre las empresas de Consumo Masivo y los controles en los supermercados para garantizar que el programa de Precios Máximos se cumpla y se eviten problemas asociados al desabastecimiento. A su vez, tomó medidas en torno a los alimentos frescos (controles sobre el precio de la carne y programas para acceder a precios mayoristas frutas y verduras) y también sobre productos de electrónica y electrodomésticos (mantener fijos los precios actuales de las principales cadenas de comercialización de estos productos).

Hay que tener en cuenta que este tipo de medidas de controles son ineficientes para bajar la inflación. En este marco, la suba de precios podría mostrar una desaceleración en la previa electoral, pero como consecuencia principalmente de la menor depreciación del tipo de cambio oficial.

La suba de precios mostraría una desaceleración en abril, ya que los factores estacionales (subas de educación e indumentaria) ya no estarán presentes. De todas maneras, esperamos que la inflación núcleo -que muestra con mayor precisión la inercia del proceso inflacionario- se mantenga en niveles elevados (en torno al 4%). Esto se daría como consecuencia, en mayor medida, de la elevada dinámica que mantendrán los precios de los alimentos. A su vez, habrá nuevos incrementos de subtes, taxis, prepagas y combustibles.

En este marco, la inflación promedio entre abril-diciembre debería ser del 1,5% para cumplir con la meta oficial presentada en el Presupuesto 2021 (29% anual), cifra que ya quedó descartada. Por lo tanto, si bien el Gobierno podría lograr que la inflación perfore el 3% mensual en los meses previos a las elecciones (entre el segundo y tercer trimestre), esperamos que la inflación anual cierre cómodamente por encima del 40% en 2021.

Industria: caída en febrero, pero recuperación en el bimestre

¿Cómo evolucionó la industria en el primer bimestre del año?

En febrero de 2021, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) exhibió un incremento de 1,6% respecto al mismo mes del año anterior y mostró un retroceso de 1,6% en comparación a enero. Hay que remarcar que los números del mes se vieron afectados por paros en las plantas por toma de vacaciones. Además, cabe tener en cuenta que en el 2020 esto mismo sucedió en el mes de enero: por lo tanto, mientras que el dato de enero 2021 fue mejor gracias a este factor estacional, el de febrero se vio perjudicado por la misma razón.

En este marco, analizar en conjunto al primer bimestre del año nos dará información más precisa de cómo evolucionó el sector en el arranque del 2021: las paradas de planta que frenaron la producción en febrero la habían “impulsado” en enero. La industria mostró un crecimiento de 2,9% en el promedio enero-febrero 2021 en comparación al mismo periodo de 2020, a la par que también se ubicó un 2,5% por encima del primer bimestre de 2019. A su vez, el nivel de producción promedio de los primeros dos meses del año fue el más alto desde agosto de 2018. De esta manera, se observa que el sector recuperó los niveles pre-pandemia, pero no sus picos pre-crisis.

¿Qué sectores explicaron la mejora?

La primera rama que resalta es la Industria metal básica, que exhibió un incremento de 16,2% en comparación al primer bimestre del 2020. Esta mejora fue explicada principalmente por la industria siderúrgica (+34,2% i.a.), como consecuencia de la mayor demanda por parte de la construcción (de hecho, según el indicador de la construcción (ISAC) el consumo de hierro y acero llegó a crecer un 56,4% i.a.). Por su parte, los Productos minerales no metálicos también mostraron una importante mejora en el bimestre (+22,8% i.a.). Al interior, resalta la mayor producción de cemento (+20,1% i.a.) como consecuencia de un mayor dinamismo de la obra pública y también de los productos de arcilla y cerámica (+47,8% i.a.) gracias a la mayor demanda (el consumo de artículos de cerámica creció 60,1% i.a. y de ladrillos huecos 34,4% i.a., según el ISAC).

Por otro lado, la producción de Maquinaria y equipo trepó 21,6% i.a. en el primer bimestre, gracias al desempeño de la producción de maquinaria agropecuaria y de aparatos de uso doméstico (+66,4% i.a. y +30,2% i.a., respectivamente). En el primer caso, resalta la mejora de la demanda de tractores y sembradoras, donde ayudó el alto precio internacional de los granos que dinamizó a la producción. Respecto al segundo, se destacó una mayor demanda de bienes durables como heladeras, lavarropas, calefactores y estufas. Cabe destacar que esta demanda se da en un contexto de falta de alternativas de ahorro por el cepo cambiario, que a la vez incentiva el consumo de bienes dolarizados, y la implementación de planes oficiales para dinamizar al consumo (como el programa Ahora 12).

La producción de Otros equipos, aparatos e instrumentos también mostró un buen desempeño en el bimestre (+12,9% i.a.), explicado por la evolución de Equipos de informática, televisión y comunicaciones (+42,2% i.a.), donde resaltó la producción de telefonía celular.

Por su parte, el sector de Alimentos y bebidas creció 0,5% i.a. en los primeros dos meses del año con un comportamiento heterogéneo al interior. La mayor incidencia positiva vino de la mano de Molienda de oleaginosas (+22,2% i.a.) principalmente gracias al incremento de los precios internacionales. A contramano, se ubicó la producción de Vino (-11,3% i.a.), Carne vacuna (-7,0% i.a.), Carne aviar (-11,8% i.a.), Azúcar y otros (-5,5% i.a.), Molienda de cereales (-4% i.a.) y Galletitas (-3,3% i.a.).

De todas maneras, no todos los sectores mostraron crecimiento. La refinación de petróleo, coque y combustible cayó 9,1% i.a. en el bimestre, a pesar del buen desempeño de la producción de asfalto (+59,2% i.a.) y como consecuencia de las caídas en la producción de nafta (-5,2% i.a.), fueloil (-14,3% i.a.) y otros productos de refinación (-25,3% i.a.). Por su parte, los Productos de tabaco cayeron 10,2% i.a., la producción de Prendas de vestir y calzado -7,3% i.a., Muebles y colchones -5,5% i.a. y las Sustancias y productos químicos -2,7% i.a.

 

¿Qué esperamos?

Los datos que permiten adelantar la producción industrial de marzo son positivos. De todas maneras, cabe destacar que a partir de ese mes las variaciones interanuales darán números muy altos, en tanto comenzarán a compararse con los meses de la pandemia y la cuarentena más estricta. Sin embargo, también esperamos que el sector muestre una mejora mensual respecto a febrero de 2021.

La producción automotriz alcanzó en marzo 43.160 unidades, exhibiendo un avance de 97,9% respecto al mes anterior. Por su parte, los despachos de cemento se ubicaron un 3% por encima de marzo del 2019 y la producción de materiales para la construcción medida por el Grupo Construya se ubicó un 23% por arriba del mismo mes de 2019.

Para el resto del año la evolución del sector estará en parte ligada a cómo siga la pandemia y las restricciones sanitarias. A fines de marzo comenzamos a transitar la segunda ola y con ello se implementaron nuevas medidas de cuidado. De todas formas, gracias al aprendizaje del 2020, esperamos que las limitaciones sobre la industria manufacturera sean menores a 2020, producto del aprendizaje -además de las “exigencias” del año electoral-. En este marco, esperamos que la producción industrial crezca por encima del 10% en 2021, en parte como consecuencia del arrastre estadístico positivo que dejó el 2020 del casi 12%.

La inflación continúa en la zona de 4% mensual

El IPC GBA Ecolatina creció 3,9% en marzo, acelerándose 0,5 p.p. respecto al mes anterior. De esta manera, la inflación acumuló una suba de 11,5% en el primer trimestre del año, por encima del 7,9% del primer trimestre del año pasado y del 10,9% de igual periodo de 2019. A su vez, exhibió una variación de 39,9% i.a., la más alta de los últimos siete meses.

En lo que respecta a los capítulos, los que mayor desempeño mostraron fueron Educación (+16,0%) e Indumentaria (+10,1%) como consecuencia de factores estacionales (cambio de temporada e inicio de clases).

Sin embargo, se destaca la evolución del capitulo de Alimentos y bebidas (+4,2%), que se ubicó por encima del Nivel general por quinto mes consecutivo traccionada por los incrementos en carne vacuna (8,5%) y determinados bienes de consumo masivo (quesos y aceites, entre otros, que llegaron a crecer hasta 8%).

En lo que respecta al último punto, el IPC que solo contempla bienes de consumo masivo trepó 2,2% en el mes pese a que no hubo autorización para nuevos incrementos en el programa de Precios Máximos. En este sentido, en los meses del 2020 donde rigió plenamente el congelamiento del programa solo un 10% de los precios en promedio mostraban incrementos (es decir, exhibían variaciones superiores a 0%). Ahora, esta cifra alcanzó al 30% de los precios que componen nuestros relevamientos en el periodo enero-marzo 2021, volviendo a la dinámica de los primeros meses de 2020, cuando aún no existía el programa de Precios Máximos. De todas maneras, a pesar de este comportamiento, estos precios acumularon solo una suba de 6,6% en el primer trimestre del 2020, 4,9 p.p. por debajo de la inflación.

Por su parte, el IPC Núcleo creció en línea con la inflación (+3,9%), pero ubicándose por encima en la comparación interanual (+42,9%). El IPC Estacionales subió 3,6% (+72,5% i.a.) y el IPC Regulados trepó 4,1%, exhibiendo la variación más alta de los últimos veintitrés meses. Dicha evolución se explicó por las subas en subtes y taxis, educación, prepagas, cigarrillos y telefonía. A pesar de este desempeño, la variación de los últimos doce meses sigue rezagada (+21,3% i.a.).

¿Qué esperamos para los próximos meses?

A partir del segundo trimestre, el Gobierno acrecentará los esfuerzos para desacelerar la inflación y mejorar el poder adquisitivo con el objetivo dinamizar a la actividad en la previa electoral. Para lograrlo, apuntaría a reducir la depreciación del tipo de cambio oficial y mantener programas como Precios Máximos –que en principio se extiende hasta mayo- para contener los precios de los alimentos. A su vez, podrían existir incrementos en las tarifas de Servicios Públicos que aún resta confirmar, pero se ubicarían por debajo del ajuste necesario para corregir los atrasos de precios relativos.

Cabe destacar que la estrategia oficial no está exenta de riesgos. Comenzamos a transitar la segunda ola en el país y con ello el Gobierno deberá implementar nuevas restricciones a la circulación y producción. A pesar de que las mismas serían menores a las del año pasado como consecuencia del aprendizaje de producir bajo pandemia, se encuentra latente el riesgo de cubrir un mayor déficit -por posible desplome en la recaudación y mayor gasto para apaliar la crisis- con emisión, lo cual podría generar nuevas presiones cambiarias en un contexto de menos reservas. En este marco, a pesar de que la suba de precios pueda llegar a desacelerarse en los meses previos a las elecciones, esperamos que la inflación cierre el año en torno al 42% en 2021.