La inflación nacional fue 2,5% en noviembre

Según el INDEC, la inflación de noviembre fue 2,5%, desacelerándose 1 p.p. respecto al mes anterior. De esta manera, perforó el 3% mensual solo dos veces en el año, junto a agosto. Así, acumuló un 45,4% en los primeros once meses y alcanzó 51,2% en la comparación interanual.

En lo que respecta a los capítulos, los que mayor variación exhibieron fueron Restaurantes y Hoteles (+5,0%) y Prendas de vestir y calzado (+4,1%). Estas dos divisiones vienen ubicándose por encima del 4% mensual desde septiembre: en el primer caso, impactan la dinámica del precio de los alimentos, la reapertura total de las actividades y la eliminación de aforos, y en el segundo las subas estacionales por cambio de temporada. Luego, Equipamiento y mantenimiento del hogar (2,7%) fue la tercera división con mayor alza en noviembre, en la que incidió la suba de muebles y electrodomésticos.

Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 2,1%, desacelerándose 1,3 p.p. respecto al mes de octubre y ubicándose como la división con más alta incidencia en la mayoría de las regiones. Al interior, el aumento de la Carne y derivados fue el de mayor incidencia, en tanto le aportó más de 0,2 p.p. a la variación mensual a nivel nacional de noviembre. Sin embargo, este aumento fue compensado por la baja de Verduras, tubérculos y legumbres, particularmente por la caída del precio del tomate (que retrocedió 33% en GBA). Además, el congelamiento de precios a los bienes de consumo masivo también ayudó a la desaceleración del capítulo, en tanto varias categorías moderaron su alza (lácteos, aceites, entre otros). El impacto del congelamiento se observa en el salto que mostró la proporción de productos abarcados por Precios Cuidados, que pasó de 7% en octubre a 13% en noviembre, donde en muchos productos superaron el 50%.

Según las categorías, el IPC Estacionales mostró una contundente desaceleración frente a octubre (+0,5%), producto de la ya mencionada caída de los precios de verduras y ayudando a la desaceleración del Nivel General. De esta manera, los precios estacionales alcanzaron una suba de 44,7% hasta noviembre y 46,6% en la comparación interanual.

Por su parte, el IPC Núcleo aumentó un 3,3%, alcanzando catorce meses con cifras que se ubican por encima del 3% mensual (+55,5% i.a.). En este sentido, hay que tener en cuenta que la inflación core persistió por encima del 3% pese a los mencionados congelamientos de precios. Por último, el IPC Regulados subió 1,0% en el mes, desacelerándose 0,9 p.p. respecto al mes anterior. De esta forma, los precios regulados subieron 35,4% en lo que va del año y 39,0% i.a.

Esperamos que en el último mes del año la inflación vuelva a ubicarse por encima del 3%. De esta manera, la desaceleración de noviembre sería más transitoria que permanente (condicionada por la baja en tomate y el congelamiento de bienes de consumo masivo), y la inflación cerraría en torno al 50% en 2021. Ya pasado el periodo electoral, hay que seguir de cerca el rumbo que tome el Gobierno en materia cambiaria, a lo que se le sumará, en enero, el fin del actual congelamiento a los bienes de consumo masivo. Esto deja un piso alto para el 2022, que seguirá en torno al 50%: los principales precios relativos de la economía -dólar y tarifas- mostraron escasas subas en 2021, la incógnita está en la magnitud de la corrección que pueda ocurrir en el año entrante.

El IPC GBA Ecolatina se mantuvo por encima del 3% en noviembre

Según el IPC GBA Ecolatina, la inflación alcanzó 3,2% en noviembre, desacelerándose 0,1 p.p. respecto al mes anterior. De esta manera, acumuló 44,2% a falta de un mes para la culminación del año. Asimismo, exhibió una variación de 50,0% en la comparación interanual.

Al interior, cabe destacar el desempeño del capítulo de Alimentos y bebidas (+3,9% en noviembre), que alcanzó una variación de 57,0% en los últimos doce meses ubicándose 7 p.p. por encima de la inflación general. Este desempeño se explicó principalmente por la evolución de Carnes (que creció por encima del 5% mensual), especialmente carne vacuna, con una aceleración concentrada en la segunda quincena del mes. Además, incidió la variación de verduras (+5%), alimentos consumidos fuera del hogar (+4%) y frutas (+3%). Esta dinámica más que compensó el hecho de que los bienes de consumo masivo hayan crecido por debajo del 1% promedio en noviembre, tras ser impactados, en muchos casos, por el nuevo congelamiento de precios. Dicho esto, hay que tener en cuenta que el efecto del congelamiento fue disímil entre los distintos canales de relevamiento: mientras que en tradicionales y scraping el efecto observado fue más acotado, el impacto más fuerte se vio en los relevamientos de supermercados.

En lo que respecta a las categorías, el IPC Estacionales fue el que mayor variación exhibió en el mes (+6,1%): a las ya mencionadas subas de frutas y verduras se le sumaron incrementos en indumentaria (+5%) y turismo (+12%). Por su parte, el IPC Núcleo creció 3,1% en noviembre, exhibiendo una variación de 53,5% interanual. Al dividir a los precios que componen a la inflación núcleo en dos grupos, uno solo con los precios controlados de consumo masivo y el otro con el resto de los precios, se observa que este último creció a un ritmo de 4% promedio en el mismo periodo. Por último, el IPC Regulados creció 2,4% en el mes, con una variación de 37,2% en la comparación interanual.

En el último mes del año, prevemos que la inflación continúe por encima del 3% mensual. Ya pasadas las elecciones, habrá que seguir de cerca como continúa el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, la magnitud en la aceleración del precio de la carne y si se verifica la existencia de correcciones algo más significativas en algunos precios Regulados (combustibles, telefonía, etc) una vez pasado el período electoral. De esta manera, estimamos que la inflación cierre el año en la zona del 50% y, luego del pandémico 2020, vuelva a mostrar un comportamiento similar a la de 2018-19.

La actividad económica se mantiene por encima de los niveles pre-pandemia

En septiembre, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) creció 11,6% i.a., acumulando una mejora de 10,9% i.a. en los primeros nueve meses del año. Además, se observa que la economía se ubicó un 4,5% por encima del mismo mes de 2019. Lo novedoso es que, al contrastar con septiembre de 2018, la actividad económica se ubicó un 2,5% por arriba.

Por otro lado, el indicador exhibió una mejora de 1,2% en términos desestacionalizados, encadenando cuatro meses consecutivos de crecimiento. De esta manera, la actividad creció 7,1% en lo que va del año. Además, ya se acumulan dos meses consecutivos en los que la economía se ubica por encima de los niveles previos a la crisis del Covid-19 (en septiembre se ubicó un 3,4% por encima del primer bimestre de 2020).

En términos sectoriales, tanto los Servicios (+10,9% i.a.) como los Bienes (+10,3% i.a.) exhibieron una mejora de dos dígitos. Al interior, quitando el desempeño del sector Agropecuario y ganadero (-1,7% i.a.) y Pesca (-9,6% i.a.), todos los sectores mostraron mejoras interanuales, siendo Industria manufacturera (+10,8% i.a.) y Comercio minorista y mayorista (+10,1% i.a.), los sectores de mayor incidencia en la expansión, en tanto explicaron casi un 30% de la suba de septiembre.

Tanto los Bienes como los Servicios ya se encontraron operando por encima del mismo mes de 2019, aunque con un desempeño algo heterogéneo: mientras que los primeros se ubicaron un 9,0% por encima, los segundos lo hicieron apenas un 1,3%. Dentro de los Bienes, los sectores con mejores desempeños fueron la Industria manufacturera (+13,8%), Electricidad, gas y agua (+6,3%) y Construcción (+4,2%). Al interior de los Servicios, el Comercio minorista y mayorista (+15,6%) es el que viene liderando la recuperación, mientras que los sectores de hoteles, restaurantes, transporte y otras actividades de esparcimiento siguen muy por debajo de los niveles 2019, explicando en gran medida la discrepancia del desempeño entre bienes y servicios.

Por otra parte, la economía se ubicó por primera vez por encima del mismo mes de 2018 gracias al desempeño de los Bienes, que se ubicaron casi 6% por encima de septiembre de 2018 (mientras que los Servicios todavía se encuentran en terreno negativo).

Para el último trimestre del año, estimamos que la economía crecerá tanto en términos interanuales como desestacionalizados. Esta mejora tendrá como driver extra a la mejora de los servicios asociados al esparcimiento (como gastronomía y turismo) que ya se están beneficiando por la eliminación completa de las restricciones a la circulación y de aforo. A su vez, la industria y el comercio seguirán en niveles superiores a los previos a la crisis, en parte por un pujante consumo privado, afectado por la mejora del salario real en la segunda parte del año y políticas destinadas a elevar el ingreso disponible de los hogares, como los diversos programas de financiamiento (Ahora 12, PreViaje, por ejemplo). De esta manera, estimamos que la economía crecerá en torno al 8,5% en el promedio anual de 2021. Ahora bien, los desequilibrios existentes -tanto en el plano fiscal como cambiario- arrojan dudas sobre la continuidad de la magnitud de recuperación en los primeros meses de 2022.

La inflación no cede: alcanzó 3,5% en octubre

Según el INDEC, la inflación fue de 3,5% en octubre. De esta forma, la suba de precios se ubicó por encima del 3% en 9 de los 10 meses que van del año. Así, acumuló un 41,8% hasta octubre y alcanzó 52,1% en la comparación interanual.

En lo que respecta a los capítulos, los que mayor variación exhibieron fueron Prendas de vestir y calzado (+5,1%) y Salud (+4,7%). En el primero, incidió la suba estacional de indumentaria como consecuencia del cambio de temporada, mientras que en el segundo impactó la última autorización de Prepagas del año (+9,0%). En conjunto, estos dos capítulos explicaron 0,9 p.p. de la variación mensual de octubre. Por otro lado, las otras dos divisiones que se ubicaron por encima del Nivel General fueron Restaurantes y hoteles (+4,1%) y Recreación y cultura (+4,0%).

Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 3,4%, acelerándose 0,5 p.p. respecto al mes anterior y ubicándose como la división con mayor incidencia en todas las regiones. Al interior, impactó el aumento de frutas, verduras y determinados bienes de consumo masivo. En este sentido, esta división se aceleró a pesar del control de precios a bienes de consumo masivo anunciado a mitad de mes, lo cual nos muestra que el programa no habría tenido un efecto significativo al menos hasta octubre.

Según las categorías, el IPC Estacionales mostró la variación más alta del año (+8,1%), donde impactó las ya mencionadas subas de indumentaria, frutas y verduras. De esta manera, los precios estacionales alcanzaron una suba de 43,9% hasta octubre y 48,8% en la comparación interanual.

Luego, le siguió el IPC Núcleo (+3,2%), que ya lleva trece meses consecutivos ubicándose por encima del 3% mensual. En el último año, la inflación núcleo trepó 56,6% interanual, mientras que el tipo de cambio oficial subió 27,9% en el mismo periodo, dejando en evidencia que utilizar esta herramienta como ancla cada vez fue surtiendo un efecto menor. Por último, el IPC Regulados subió 1,9% en el mes, desacelerándose 1,1 p.p. respecto al mes anterior. De esta forma, los precios regulados subieron 34,0% en lo que va del año y 39,2% i.a.

En los últimos dos meses del año la inflación seguirá en la zona del 3% mensual. Estas cifras se alcanzarán a pesar de que el Gobierno evitaría autorizar subas de precios regulados y haya implementado nuevos controles a los precios de consumo masivo y medicamentos desde la secretaria de Comercio. De esta manera, proyectamos que la inflación se ubique en la zona del 50% en 2021, dejando los principales precios relativos -como tipo de cambio oficial y tarifas- pendientes de corregir para el 2022.

 

El IPC GBA Ecolatina se mantuvo por encima del 3% en octubre

En octubre, el IPC GBA Ecolatina creció 3,3%, acelerándose 0,1 p.p. respecto al mes anterior. De esta manera, exhibió una variación de 50,2% en la comparación interanual y de 39,7% en el acumulado del año.

En lo que respecta a los capítulos, Indumentaria (+6,7%) registró la mayor variación, donde -al igual que en septiembre- impactó el cambio estacional de temporada. Luego, le siguió Atención médica y gastos para la salud (+5,9%), dinamizado por el último aumento de prepagas del año.

Alimentos y bebidas creció 3,3% en el mes, acelerándose 1 p.p. respecto al mes anterior y explicando más de un tercio de la variación mensual del Nivel General. Este capítulo venía mostrando una evolución menor al 3% por tres meses consecutivos, gracias a una significativa desaceleración en el precio de la carne vacuna. Pese a esto, en octubre prevaleció el aumento de verduras, frutas y productos empaquetados de consumo masivo (que crecieron en torno al 3,7% en el mes). En este sentido, el congelamiento a los bienes de consumo masivo anunciado hace unas semanas atrás podría surtir efecto en determinados bienes, pero a nivel general aún no se observó un efecto significativo, en tanto el IPC de Consumo masivo evolucionó por encima del 3% mensual promedio en la última quincena del mes.

Por otro lado, el IPC Núcleo creció 3,1% en octubre (+54,0% en la comparación interanual). El menor aumento respecto del Nivel General responde a que los precios estacionales mostraron en el décimo mes del año la variación mensual más alta del 2021 (+6,2%), como consecuencia de las mencionadas subas en frutas, verduras, indumentaria y también de turismo. Por su parte, los precios regulados crecieron 2,5% durante el mes pasado. Así, acumula una suba de 35,5% i.a., casi 15 p.p. por debajo del Nivel General.

Para los últimos dos meses del año, estimamos que la inflación promedio se ubicará en la zona del 3% mensual. Estas cifras se darían a pesar de que el Gobierno hizo que el tipo de cambio se mueva por debajo de la evolución de la inflación desde comienzos del año, algo que posiblemente abandone en diciembre, pos-elecciones. A su vez, los precios regulados seguirían actuando como ancla en lo que resta del año. A contramano, el reciente incremento de la brecha cambiaria en un contexto de escasas reservas no ayuda a anclar expectativas, lo cual añade presiones al proceso inflacionario y complica un escenario de desaceleración. Con estos números, la inflación anual orillará el 50% en 2021.

En agosto, la economía superó los niveles pre-pandemia

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) creció 12,8% en agosto, exhibiendo una suba acumulada de 10,8% en los primeros ocho meses del año. A su vez, al contrastar con el mismo mes de 2019, se observa que la economía se mantuvo estable (-0,05%) por primera vez desde el inicio de la pandemia.

En términos desestacionalizados creció 1,1% en el mes, acumulando tres meses consecutivos de mejoras. De esta manera, en agosto se alcanzó el valor más alto del año, ubicándose un 3,8% por encima de los valores de diciembre de 2020. Además, la actividad económica se ubicó por primera vez levemente por encima de los valores previos a la irrupción a la pandemia (+0,3% en comparación al primer bimestre de 2020).

A nivel sectorial, todos los sectores exhibieron crecimiento en términos interanuales, con un desempeño similar entre Servicios (+12,3% i.a.) y Bienes (+12,1% i.a.). Además, cabe destacar que los sectores de Actividades de servicios sociales y personales (+77,4% i.a.), Industria manufacturera (+13,7% i.a.) y Comercio minorista y mayorista (+15,6% i.a.) explicaron casi la mitad de la suba interanual a nivel general del mes.

De todas maneras, al contrastar contra el mismo mes de 2019 la mejora se atenúa: 6 de 15 sectores mostraron un crecimiento en contraste a los valores de dos años atrás. En este sentido, la discrepancia entre Bienes y Servicios también se agranda: mientras que los primeros se ubicaron un 1,6% por encima de agosto 20219, los segundos un 1,7% por debajo. El magro desempeño de los Servicios es explicado por los sectores asociados al esparcimiento que siguieron afectados por las restricciones operativas, en tanto se mantienen con variaciones de dos dígitos por debajo de la pre-crisis.

Para lo que resta del año, estimamos que los Servicios podrían acelerar el ritmo de recuperación. Esta mejora vendría de la mano de estos sectores recién nombrados, como los asociados al esparcimiento, recreación, hoteles y restaurantes. Con la llegada del calor, el rápido avance de la campaña de vacunación y la ampliación de los aforos, estos sectores que aún se encontraban afectados por las restricciones operativas podrían exhibir un “efecto rebote” en los próximos meses.

Por otro lado, los sectores productores de Bienes se mantendrían en terreno positivo, pero evolucionando a un ritmo más moderado y con el riesgo de presentar vaivenes en la mejora. Esto responde a que los sectores con importante peso dentro de los Bienes, como la industria y la construcción, ya recuperaron todo el terreno cedido por la pandemia, en tanto se encuentran operando con mínimas (o nulas) restricciones operativas -de hecho, tanto el indicador industrial (IPI) como el indicador de la construcción (ISAC) cayeron en términos desestacionalizados en agosto-. De todas maneras, la recuperación en el margen del poder adquisitivo y la implementación de programas oficiales (como Ahora 12) que beneficia el consumo de durables son factores que jugarán a favor de la producción industrial, mientras que el atractivo costo de la construcción medido en dólares y el mayor dinamismo de la obra pública continuarán beneficiando al sector constructivo.

De esta manera, el PIB podría mantenerse en terreno positivo tanto en el tercer como en el cuarto trimestre del año. Como consecuencia de un mayor arrastre para los próximos meses, estimamos que la actividad crecería en torno al 8% en el promedio anual de 2021.

Desaceleración interrumpida: la inflación fue 3,5% en septiembre

Según el INDEC, la inflación nacional alcanzó el 3,5% en septiembre, acelerándose 1,0 p.p. respecto al mes anterior y mostrando el dato más alto desde abril. De esta manera, tras una continua desaceleración observada en mayo-agosto, en septiembre la inflación volvió a superar el 3%. Además, exhibió una suba de 37,0% en los primeros nueve meses del año y de 52,5% en la comparación interanual, representando la mayor cifra desde enero 2020.

Al interior del índice, la división de Prendas de vestir y calzado (+6,0%) fue la de mayor suba, acelerándose como consecuencia del cambio de temporada. Le siguieron las divisiones de Bebidas alcohólicas y tabaco (+5,9%) -donde impactó el incremento de cigarrillos- Salud (+4,3%) -donde incidió el aumento de prepagas (+9%)- y Hoteles y restaurantes (+4,1%).

En lo que respecta a las categorías, tanto los precios Estacionales (+6,4%) como los Regulados (+3,0%) se aceleraron respecto al mes anterior, cuando habían crecido 0,6% y 1,1%, respectivamente. Esto ocurrió como consecuencia de los factores antes mencionados (indumentaria, cigarrillos, prepagas), y el aumento observado en frutas y verduras. En este sentido, buena parte de las cuatro divisiones con mayores incrementos se dieron por motivos  estacionales o de alzas de precios regulados, lo que no necesariamente se repetirá en los próximos meses. De hecho, y dejando de lado al capítulo de Salud (dado que restan incrementos de prepagas en lo que resta del año), estimamos que la suba de Indumentaria, Bebidas alcohólicas y tabaco y Hoteles y restaurantes le aportaron 1,1 p.p. a la inflación general de septiembre.

De todas maneras, el IPC Core también se aceleró nuevamente (+3,3%), dejando en evidencia la fuerte inercia que está mostrando el proceso inflacionario. Este indicador se mantiene por encima de 3% desde octubre de 2020, incluso pese al fuerte anclaje del tipo de cambio oficial. En este sentido, desde que se disminuyó notablemente el ritmo de depreciación, entre mayo y septiembre, el tipo de cambio oficial trepó casi 6%, mientras que la inflación núcleo creció cerca de 18% en el mismo periodo.

Tras el resultado electoral de las PASO, el Gobierno continuará siendo esquivo a autorizar nuevas subas de precios regulados, mientras que el ritmo de depreciación oficial seguiría ubicándose por debajo de la inflación. Además, recientemente se anunciaron nuevos controles a los bienes de consumo masivo desde la Secretaria de Comercio, algo que podría tener un efecto contenedor sobre los precios del rubro en el muy corto plazo. Pese a esto, no esperamos para el último trimestre del año una desaceleración de la inflación significativa, que continuará merodeando la zona del 3% mensual. De esta manera, la inflación se ubicaría levemente por debajo del 50% en 2021, dejando incluso variables pendientes de corregir -tarifas, dólar, controles de precios- para 2022.

El IPC GBA Ecolatina volvió a la zona del 3% en septiembre

En septiembre, el IPC GBA Ecolatina subió 3,2% respecto al mes anterior, acelerándose 0,7 p.p. respecto a agosto. De esta manera, la inflación acumuló 35,3% hasta el noveno mes del año y exhibió una variación de 50,1% en la comparación interanual.

El IPC Core creció 3,1%, levemente por debajo del Nivel General. Al interior, resaltaron las subas de los bienes de consumo masivo -que subieron 3,2%- y determinados servicios privados, como alquileres (+4,0%). De esta forma, el IPC Core mostró una suba de 54,1% interanual (4 p.p. por encima de la inflación) y de 39,0% hasta septiembre.

Por su parte, los precios regulados treparon por encima del 2% en el mes, acelerándose respecto al mes anterior. Al interior, resaltaron las subas de prepagas, cigarrillos y educación. Por otro lado, el IPC Estacionales creció por encima del Nivel General (en torno al 5%) por primera vez luego de cuatro meses consecutivos, como consecuencia de las subas en turismo e indumentaria.

Esperamos que la dinámica observada se extienda a nivel nacional y, en consecuencia, en septiembre se haya interrumpido la desaceleración inflacionaria observada a partir de marzo, cuando el índice trepó un 4,8% hasta disminuir a un 2,5% en agosto. Detrás de dicha evolución estarán los factores antes mencionados: un IPC Core que sigue en la zona del 3%, junto a precios regulados y estacionales que aportarán algo más al Nivel General en comparación al mes anterior.

Para el último trimestre del año, estimamos que la inflación mantenga un promedio en torno al 3%, incluso teniendo en cuenta la apuesta del Gobierno a mantener reducido el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, y a escasas subas de precios regulados, al menos hasta las elecciones generales de noviembre. De esta manera, la inflación terminaría en la zona del 48,5% en 2021.

La economía se ubicó en terreno positivo en julio, ¿qué esperamos para el resto del año?

¿Qué sucedió con la economía en julio?

El Estimador Mensual de la Actividad Económica creció 11,7% i.a. en julio, acumulando una suba de 10,5% i.a. en los primeros siete meses del año. No obstante, al comparar con el mismo mes de 2019, la economía aún se encontró un 2,4% por debajo.

Por otro lado, exhibió un crecimiento de 0,8% en términos desestacionalizados respecto a junio. De esta manera, tras haber caído en abril y mayo, la actividad volvió a crecer en junio y julio como consecuencia del relajamiento de las restricciones y el menor ritmo de contagios. Así, en julio alcanzó el nivel más alto del año y se ubicó un 2,5% por encima de diciembre de 2020.

¿Y a nivel sectorial?

Al desagregar por la oferta, se observa que 13 de los 15 sectores mostraron subas interanuales en julio. Tanto los Servicios (+11,9% i.a.) como los Bienes (+10,4% i.a.) exhibieron mejoras. Al interior, resaltó la evolución de la Industria manufacturera (+12,7% i.a.), Comercio minorista y mayorista (+12,5% i.a.) y Actividades inmobiliarias y empresariales (+11,1% i.a.), que en conjunto explicaron casi la mitad de la suba interanual del mes de julio.

Sin embargo, solo 6 de 15 sectores exhibieron variaciones positivas al contrastar con julio de 2019, donde existió un desempeño muy heterogéneo entre bienes y servicios.

Por un lado, los Bienes se mantuvieron relativamente estables (-0,4%), gracias al desempeño de la Industria manufacturera y Electricidad, gas y agua. A contramano, los sectores productores de bienes que siguen por debajo de los niveles pre-crisis fueron el Sector agropecuario, pese a un menor tipo de cambio y un menor impacto negativo de la cuarentena, y la Construcción, a pesar del derrumbe del costo de la construcción medido en dólares.

Por su parte, los Servicios se ubicaron un 4,0% por debajo de los niveles del mismo mes de 2019. Esto es consecuencia de los sectores más golpeados y que siguen operando muy por debajo de los niveles pre-crisis, como Hoteles y restaurantes (-47,6%), Otras actividades de servicios personales (-31,0%) y Transporte y comunicaciones (-15,4%). A diferencia de estos, el Comercio minorista y mayorista (+7,4%) fue el sector que mejor desempeño exhibió dentro de los productores de servicios.

Perspectivas para el cierre del año

Con el dato de julio, estimamos que la economía pueda crecer más de 1% en el tercer trimestre en términos desestacionalizados. La mejora está ligada en mayor medida a la reapertura de actividades, como consecuencia del menor ritmo de contagios y el avance de la campaña de vacunación. A su vez, el tipo de cambio mantuvo un menor ritmo de depreciación (sería 1% mensual promedio en el tercer trimestre), con el objetivo de que la inflación se desacelere para intentar recomponer el poder adquisitivo. Junto a esto existen planes oficiales, como Ahora 12 y créditos para monotributistas, que tienen el objetivo de dinamizar la demanda interna.

Para el último trimestre, esperamos que la actividad siga en terreno positivo. A los factores antes mencionados, se le suman los recientes anuncios (como el incremento del SMVyM y la otorgación de un bono a jubilados). A su vez, la continuación de la relajación de las restricciones podría acelerar la recuperación de determinados servicios que aún se encuentran muy rezagados, asociados principalmente al esparcimiento y recreación.

Si el nivel de julio se mantuviese inalterado en el resto del año, el PIB crecería por encima del 7% en el promedio anual de 2021. Considerando que esperamos un crecimiento de la economía tanto en el tercero como cuarto trimestre del año, desde Ecolatina proyectamos que el crecimiento del PIB se ubique unas décimas por encima.

En el segundo trimestre, el PIB se contrajo 1,4% respecto al periodo anterior

El Producto Interno Bruto (PIB) creció 17,9% interanual en el segundo trimestre, acumulando una suba de 10,3% en los primeros seis meses del año. De todas maneras, al comparar con el mismo trimestre del 2019, la actividad aún se encontró un 4,5% por debajo.

Todos los componentes del gasto exhibieron una mejora interanual en el segundo trimestre. Afectados por la baja base de comparación, el crecimiento estuvo liderado por la inversión bruta interna fija (+76,6% i.a.), seguido de las importaciones (+36,6% i.a.) y el consumo privado (+21,9% i.a.). Por su parte, las exportaciones tuvieron un avance algo más acotado (+6,3% i.a.).

A nivel sectorial, 14 de los 15 sectores exhibieron crecimiento en términos interanuales. Los sectores que mayor incidencia positiva tuvieron fueron la industria manufacturera, el comercio minorista y mayorista, construcción, transporte y comunicaciones y otras actividades de servicios, que en conjunto explicaron dos tercios de la suba interanual del PIB. A contramano, el sector agropecuario incidió negativamente, tras caer 3,9% i.a. en el segundo trimestre.

Pese a esta fuerte recuperación en términos interanuales, en el segundo trimestre la economía se contrajo 1,4% en términos desestacionalizados, cortando tres trimestres consecutivos de subas. En este sentido, hay que tener en cuenta el impacto de la segunda ola y las restricciones implementadas durante el período, que perjudicaron a gran parte de los sectores de la economía -principalmente a determinados productores de servicios-, mientras que también incidió negativamente la performance del sector agropecuario. De esta manera, al comparar con los niveles del cuarto trimestre del 2020, se observa que la economía avanzó solo 1,4% en los primeros seis meses del año.

A pesar de que el PIB haya caído en términos desestacionalizados, todos los componentes de la demanda crecieron respecto al trimestre anterior, aunque más moderadamente que en el arranque del año. El impacto de las restricciones no se tradujo en una retracción de la demanda global, sino en un menor ritmo de expansión: el consumo privado y el consumo público crecieron 1,1% y 0,5% respectivamente, cuando en el primer trimestre se habían expandido 2,5% y 1,6%. Por su parte, la inversión mostró un estancamiento (+0%) tras haber recuperado niveles un 20% superiores a la pre-crisis en el primer trimestre del 2021. En términos del sector externo, las exportaciones se expandieron 5,7% respecto del trimestre anterior, cuando en los primeros tres meses habían trepado 10% s.e., mientras que las importaciones (+5,1%) se aceleraron respecto del trimestre anterior y ya recuperaron los niveles pre-pandemia. Consecuentemente, la menor suba de los componentes de la demanda global, en paralelo a la significativa suba de importaciones, explica la retracción del PIB en el segundo trimestre.

Tras haber caído en el segundo trimestre, la actividad tendría aire para crecer de manera desestacionalizada en el tercer y cuarto trimestre del 2021. Esperamos que el impacto del Covid-19 sobre la economía se mantenga acotado en el cierre del año, como consecuencia del avance de la campaña de vacunación y la reapertura de actividades.

Además, el gobierno anunciaría próximamente medidas para dinamizar el consumo privado. Si bien restan los anuncios oficiales, las medidas estarían orientadas apuntalar los ingresos de los hogares. A esto se le suma que el ancla cambiaria y tarifaria se mantendrían en el corto plazo, permitiendo que la inflación promedie menos de 3% en el segundo semestre con el fin de lograr (en el margen) una recomposición del poder adquisitivo.

Si la economía se mantuviese estancada en el resto del año, el PIB mostraría un crecimiento promedio de casi 7%. De esta manera, desde Ecolatina esperamos que el crecimiento anual este unas décimas por encima de dicha cifra. Este valor sería levemente menor a la presentada hace unos días en el Presupuesto (+8,0%).

Para 2022, la diferencia entre las estimaciones se acentúa: las cifras oficiales plantean un crecimiento del 4,0%, mientras que desde Ecolatina proyectamos una suba en torno al 2% en el año entrante. En nuestro escenario base, este crecimiento más acotado vendría de la mano de un pequeño arrastre y un escaso margen de maniobra para continuar implementando políticas expansivas.