La inflación muestra persistencia en el arranque de 2026

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,9% mensual en enero, +0,1 p.p. respecto al dato de diciembre, acumulando seis meses consecutivos de aceleración mensual, desde el 1,9% de agosto 2025. En términos interanuales alcanzó 32,4% i.a., mostrando un leve incremento respecto a diciembre (+0,9 p.p.) y cuatro meses consecutivos de aceleración interanual, aunque manteniéndose en niveles sensiblemente inferiores a los observados un año atrás.

En términos de bienes y servicios se mantuvieron las diferencias observadas a lo largo de 2025: los bienes registraron una suba de 2,8% mensual, mientras que los servicios aumentaron 3,1%. En la comparación interanual, los bienes acumularon 28,1% i.a., frente a una variación de 42,1% i.a. en los servicios.

Un panorama cambiario por el momento tranquilo (de hecho, el tipo de cambio se apreció nominalmente desde que inició el año) nos permite prever que durante el primer semestre del año la desinflación retomará su marcha y vuelva a comenzar con “1%”.

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,9% mensual en enero, +0,1 p.p. respecto al dato de diciembre, acumulando seis meses consecutivos de aceleración mensual, desde el 1,9% de agosto 2025.

Creció 32,4% i.a. en el primer mes del año, mostrando un leve incremento respecto a diciembre (+0,9 p.p.) y cuatro meses consecutivos de aceleración interanual, aunque manteniéndose en niveles sensiblemente inferiores a los observados un año atrás.

En términos de categorías, el IPC Estacionales mostró una variación de 5,7% mensual, liderando el aumento del mes. De todas maneras, estos bienes venían algo rezagados y de hecho a nivel interanual, aún están por debajo del resto de las categorías (+23,3% i.a.). Al interior, se reflejó el impacto de las subas en verduras (+23,3% mensual), mientras que las frutas treparon 5,6% en el mes, a lo que se le descontó el efecto de la caída de la ropa (-1,1% de prendas de vestir y materiales). Descontando el efecto de estacionales, la inflación hubiera sido de 2,6% en el primer mes del año.

Por su parte, el IPC Núcleo mostró una variación de 2,6% (+33,4% i.a.). El comportamiento del núcleo estuvo influido principalmente por la suba de carnes y derivados (+4,5% a nivel nacional). En este sentido, descontando la suba de carnes y estacionales, la inflación general se ubicó en 2,3% en enero.

Por último, el IPC Regulados mostró una variación de 2,4% en enero, donde impactaron las actualizaciones en transporte público (+4,1% a nivel nacional), servicios de telefonía e internet (+3,6%) y electricidad, gas y otros combustibles (+3,3%). Así, esta categoría se ubicó en 34,0% i.a., ubicándose 1,6 p.p. por encima del nivel general.

En términos de bienes y servicios se mantuvo la tendencia observada a lo largo de 2025: los bienes registraron una suba de 2,8% mensual (28,1% i.a.), mientras que los servicios aumentaron 3,1% (42,1% i.a.). Al interior de los servicios, resalta que los servicios privados treparon 2,8%, mientras que los públicos un 3,6% en línea al incremento de precios regulados.

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Alimentos y bebidas no alcohólicas (+4,7%), impulsada principalmente por carnes y verduras, mientras que le siguió Restaurantes y hoteles (+4,1%), también afectada por los precios estacionales de la mayor demanda de verano. En contraste, la menor variación se observó en Prendas de vestir y calzado (-0,5%) y Educación (+0,6%), reflejando también factores estacionales de comienzos de año.

Perspectivas para este año

Desde la corrección cambiaria de fines de 2023 hasta mitad del 2025, la inflación viene desacelerando de manera consolidada y llegó a alcanzar un piso de 1,5% mensual en mayo de 2025. Desde entonces, la desaceleración de la inflación se frenó y lentamente las variaciones comenzaron a ser mayores. Cada mes tuvo su particularidad, pero de fondo estuvo el ruido electoral y es la principal justificación por parte del gobierno de esta aceleración.

De hecho, el BCRA sigue un IPC “subyacente”, que es el IPC Núcleo sin el efecto de carnes ni alquileres. Este índice viene creciendo en torno al 2% mensual desde agosto (dio 2,2% en enero) y es utilizado para esgrimir que el proceso inflacionario más “puro” sigue estando controlado, aunque también evidencia que la desinflación está interrumpida (sigue en la zona del “2%”).    

Pese a que esta óptica refleja cierta “estabilidad”, una inflación ya pisando el 3% mensual, previo al impacto tarifario que tendrá lugar en febrero y un marzo estacionalmente complicado (por los incrementos en indumentaria y educación) puede complicar el anclaje de las expectativas de inflación, e incluso el costo de la estrategia monetaria del Gobierno, pagando una mayor tasa para absorber pesos en las sucesivas licitaciones del Tesoro.

Esto incluso podría potenciarse si las paritarias vuelven a mirar la inflación pasada en lugar de la inflación futura, tal como lo hicieron durante buena parte del año pasado. En cualquier caso, un panorama cambiario por el momento tranquilo (de hecho, el tipo de cambio se apreció nominalmente desde que inició el año) nos permite prever que durante el primer semestre del año la desinflación retomará su marcha y vuelva a comenzar con “1%”.

Respecto al esquema cambiario, se encuentra detrás de que el objetivo explícito de acumular reservas internacionales del BCRA podría ponerle un piso a la apreciación real del tipo de cambio (en el contexto del nuevo esquema cambiario, en el que se amplió el techo de la banda que está atada a una inflación mayor). En este marco, estimamos que si bien el esquema cambiario otorga un marco de estabilidad y previsibilidad para que la desinflación se mantenga, le pone un piso para que exista una desaceleración marcada durante 2026, que estimamos se ubique por encima del 25%.

Superávit comercial 2025: el rol central del sector primario

El saldo comercial fue de USD 1.892 M en diciembre, acumulando 25 meses consecutivos de superávit. De esta manera, el superávit alcanzó los USD 11.286 M en 2025, ubicándose levemente por encima del resultado promedio de los últimos 4 años (promedio afectado por la sequía de 2023), pero también mostrando una caída de -40% i.a. respecto al acumulado del 2024.

En términos de exportaciones, fueron USD 7.448 M en diciembre (+5,7% i.a.), mostrando un saldo de USD 87.077 M en el acumulado de 2025 (+9,3% i.a.). Además, en términos desestacionalizados también mostraron un incremento: fueron un 3,5% más elevadas que en diciembre de 2024. Por su parte, las importaciones fueron USD 5.556 M (+3,5% i.a. en diciembre) y acumulando USD 75.791 M en 2025 (+24,7% i.a.). En términos desestacionalizados, mostraron una suba de 0,3% respecto a diciembre de 2024.

Por último, teniendo en cuenta el índice de términos del intercambio, que muestra la relación entre el precio de las exportaciones con el precio de las importaciones, nos muestra que hubo una ganancia por los términos del intercambio en 2025. En este sentido, si hubieran prevalecido los precios de enero-diciembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 8.304 M, lo que implica una ganancia por términos del intercambio de USD 3.509 M en el año (levemente por debajo de la mitad).

 El saldo comercial fue de USD 1.892 M en diciembre, acumulando 25 meses consecutivos de superávit. De esta manera, el superávit alcanzó los USD 11.286 M en 2025, ubicándose levemente por encima del resultado promedio de los últimos 4 años (promedio afectado por la sequía de 2023), pero también mostrando una caída de -40% i.a. respecto al del 2024.

Al interior de este resultado, es posible observar que el resultado superavitario proviene del sector primario. Por caso, el sector agropecuario (incluido también a la industria de alimentos y bebidas) mostró un saldo superavitario por USD 44.333 M en 2025, ubicándose levemente por encima del promedio pos-pandemia (en torno a los USD 41.000 M entre 2021-2025).

Por otro lado, otros sectores novedosos y relevantes que permitieron el resultado superavitario general fueron el de petróleo y minería, que mostraron saldos de USD 6.663 M y USD 4.349 M, respectivamente en 2025. Tras varios años consecutivos de resultado deficitario, el sector minero alcanzó por primera vez superávit en 2025, mientras que en el petrolero es el segundo año consecutivo: ambos sectores serán claves para los próximos años, donde se prevé que alcancen un mayor superávit estructural y tengan esta tendencia de forma sostenida.

Dentro de los sectores con resultados deficitarios, se encuentra el sector automotriz, que mostró un rojo de USD -6.546 M en 2025, resultado que se vio profundizado en contraste a los años previos (por caso, en 2024 el saldo había sido USD -500 M, mientras que en 2023 fue positivo por USD 89 M) como consecuencia de una suba de las importaciones del rubro (de hecho, un 24% del aumento de las importaciones de todo 2025 se explica por vehículos). Por su parte, otro sector a destacar es el sector textil y de indumentaria, que mostró un saldo deficitario de USD -1.436 M, pero que, a diferencia del sector automotriz, se mantuvo en línea al promedio de los últimos años (USD -1.665 M fue el promedio de los últimos cinco años).

Volviendo al último diciembre, las exportaciones, fueron USD 7.448 M (+5,7% i.a.), mostrando un acumulado de USD 87.077 M en 2025 (+9,3% i.a.). Además, en términos desestacionalizados también mostraron un incremento punta a punta: fueron un 3,5% más elevadas que en diciembre de 2024. Esto fue consecuencia de un incremento en las cantidades (subieron 10% i.a. acumulado respecto al 2024), ya que los precios mostraron una leve caída (-0,6% i.a.).

Mencionando el acumulado del año, destacó la mejora en las exportaciones de Productos Primarios (PP), que subieron 21,2% i.a. alcanzando una suma de USD 22.143 M. Esta mejora se concentró en la última parte del año luego de la quita de derechos de exportación en septiembre, que generó el incentivo no solamente de liquidar sino también concretar despachos al exterior (de hecho, el rubro mostró un crecimiento de 40% i.a. en diciembre). Al interior, el crecimiento se explicó por unas cantidades que subieron 25,0% i.a. (y precios con caída por -3,1% i.a.).

Por su parte, la mejora de los precios de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) (+6,9% i.a.) permitieron un aumento de 6,0% i.a. en los valores exportados en el acumulado del año (USD 23.380 M), pese a una caída en las cantidades exportadas (-0,8% i.a.) Además, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) mostraron un desempeño levemente por encima del año anterior por USD 30.467 M (+2,7% i.a.), como consecuencia de un aumento de casi 4% i.a. en las cantidades (los precios cayeron-1,0% i.a.).

Por su parte, las importaciones fueron USD 5.556 M (+3,5% i.a. en diciembre) y acumulando USD 75.791 M en 2025 (+24,7% i.a.). En términos desestacionalizados, mostraron una suba de 0,3% respecto a diciembre de 2024, mostrando un relativo estancamiento en la comparación punta a punta. Lo destacable fue un aumento de 30% i.a. en las cantidades importadas, en un escenario de caída de -4,5% i.a. de los precios.

Volviendo a la serie desestacionalizada, se puede observar una fuerte desaceleración de las compras externas en los últimos meses del 2025, consolidándose con tres meses consecutivos de caída desestacionalizada en el cierre del año (-11,3% en el último trimestre). Este comportamiento posiblemente este en su mayor parte explicado por el mal desempeño de la actividad económica durante el cierre del año –por caso, el EMAE mostró dos caídas consecutivas desestacionalizadas en octubre y noviembre, últimos datos disponibles- y también con una aceleración en las compras externas en la previa electoral, ante un contexto de mayor incertidumbre.

En este sentido, en general se observó que las importaciones fueron esencialmente traccionadas por los rubros de importaciones vinculados al consumo final (equipo de transporte, bienes de consumo) mientras que los rubros relacionados a la industria mostraron un crecimiento más acotado.

En particular, las mejoras interanuales más pronunciadas fueron el rubro Resto (USD 955 M, +226,6% i.a.), explicado principalmente por el incremento de los envíos puerta a puerta, mientras que el rubro Vehículos automotores de pasajeros acumularon compras por USD 5.678 M en 2025 (+97,6% i.a.). Además, los bienes de consumo totalizaron USD 11.401 M (+54,0% i.a.).

Por su parte, los bienes de capital mostraron un incremento de 51,3% i.a. (USD 15.073 M), las piezas y accesorios registraron compras por USD 15.113 M (+14,3% i.a.), mientras que un desempeño más estable mostró los Bienes intermedios (USD 24.300 M, +5,5% i.a.).

Por último, teniendo en cuenta el índice de términos del intercambio, que muestra la relación entre el precio de las exportaciones con el precio de las importaciones, nos muestra que hubo una ganancia por los términos del intercambio en 2025. Tal como se mencionó más arriba, esta ganancia se produjo dado que los precios de las importaciones (-4,5% i.a.) cayeron más que los precios de las exportaciones (-0,6% i.a.) en el acumulado del año. En este sentido, si hubieran prevalecido los precios de enero-diciembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 8.304 M, lo que implica una ganancia por términos del intercambio de USD 3.509 M en el año.

¿Qué esperamos en 2026?

Este será un año donde se seguirán conjugando factores ya observados: (i) el sector minero y petrolero serán claves para seguir consolidando el superávit comercial; (ii) las importaciones mantendrán dinamismo, en línea al crecimiento estimado de la economía en 2026 (+2,6% i.a.) y la continuación en el impacto de la flexibilización de las restricciones a importar; y, por último, (iii) la previsibilidad en el esquema cambiario (bandas cambiarias que se actualizan en línea a la inflación) otorgará un esquema que disminuya los incentivos a adelantar importaciones o atrasar exportaciones (típicos de momentos en los cuales se incrementan las expectativas de devaluación).

En el corto plazo, estimamos que las ventas externas de la cosecha fina se vean principalmente impulsadas por la cosecha de trigo de la Campaña 2025-26, que mostró un resultado récord con una producción estimada de 27,8 millones de toneladas, representando el máximo histórico a nivel nacional y un 50% por encima del promedio de los últimos 5 años. Por este motivo, estimamos que las exportaciones tendrán un impuso extra en el primer trimestre. Luego, una cosecha gruesa que se prevé buena y exportaciones energéticas y de minería que seguirán en tendencia alcista permiten pensar en exportaciones que superen los USD 90.000 millones este año.

Por el lado de las importaciones, creemos que las mismas irán recuperando cierto dinamismo en la medida que la actividad económica se vaya recuperado y el consumo -vía créditos e ingresos reales- acompañe, pero no será un “boom” que comprometerá el resultado comercial: estimamos que el saldo del año arroje un superávit nuevamente en torno a los USD 10.000 M durante 2026.

La inflación redujo su marcha en 2025

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,8% mensual en diciembre, +0,3 p.p. respecto al dato de noviembre y acumulando cinco meses consecutivos de aceleración. De todas formas, la inflación se ubicó en 31,5% i.a. en diciembre, mostrando la variación más baja para un cierre del año en los últimos ocho años (desde 2017) y exhibiendo una desaceleración de 86,2 p.p. respecto a diciembre de 2024.

En términos de bienes y servicios también se mantuvieron las diferencias, al igual que en todo el año: los primeros treparon 2,6%, mientras que los servicios subieron un 3,4%. De esta manera, los bienes acumularon 26,5% en el año, mientras que los servicios mostraron una variación de 43,1%.

Pese a la aceleración transitoria de la inflación en diciembre (explicado principalmente por la evolución del precio de la carne), estimamos que la desinflación continuará su rumbo en 2026, aunque de manera más lenta. En este sentido, los próximos meses podría continuar iniciando con “2%” y difícilmente perfore el “1%” mensual durante los meses de este año. Detrás de esta lenta desaceleración se encuentra el hecho de que el objetivo de acumular reservas internacionales podría chocar con acentuar la desinflación.

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,8% mensual en diciembre, +0,3 p.p. respecto al dato de noviembre y acumulando cinco meses consecutivos de aceleración.

De todas formas, la inflación se ubicó en 31,5% i.a. en el cierre del año, mostrando la variación más baja para un cierre del año desde 2017 y exhibiendo una desaceleración de 86,2 p.p. respecto a diciembre de 2024, cuando había alcanzado 24,7%.

Detrás de esta desaceleración se escondió un menor pass-through del tipo de cambio oficial (que finalizó el año con una suba de 41,8% i.a., +10 p.p. por encima de la evolución de la inflación, diferencia que se acentúa al observar el segundo semestre), en un contexto de apertura comercial y quita de aranceles que sumaron presión competitiva e importaciones de bienes de consumo en niveles máximos de los últimos años. Como ejemplo relevante se encuentra la evolución del precio de la ropa: el capítulo de indumentaria acumuló 15,3% i.a. en 2025.

Además, otro factor que influyó en la desaceleración fue el ajuste de a la baja de las expectativas inflacionarias, ayudado por una política fiscal y monetaria que actuaron como ancla y paritarias que mantuvieron una evolución acotada, especialmente en la segunda mitad del año (en este sentido, el salario real formal habría caído casi 1,5% a lo largo del segundo semestre).

Volviendo a los datos mensuales, el IPC regulados mostró una variación de 3,3% en el último mes del año, donde impactó la actualización de transporte público (+5,4%), servicios de telefonía e internet (+3,5%) y electricidad, gas y otros combustibles (+3,2%). De esta manera, la categoría finalizó el 2025 en 34,2% i.a., levemente por encima de la inflación general (+2,7 p.p.).

Por su parte, el IPC Núcleo mostró una variación de 3,0%, alcanzando 33,1% i.a. en diciembre (+1,5 p.p. respecto al nivel general). Esta categoría volvió al 3% por primera vez en nueve meses, influido principalmente por la aceleración del precio de la carne (+7,9%). En este sentido, descontando esta categoría, la inflación núcleo hubiese mostrado una variación de 2,2% en el último mes del año (por lo que la aceleración de carnes añadió 0,8 p.p. a la categoría), mientras que el nivel general hubiese mostrado una variación de 2,7%.

Por último, el IPC Estacionales mostró una variación de 0,6%, ubicándose por segundo mes consecutivo por debajo del 1%. Así, la inflación de esta categoría acumuló 17,0% i.a. en 2025, ayudando a la desaceleración del nivel general y mostrando una desaceleración de 70,4 p.p. respecto a la variación de diciembre de 2024, que había finalizado en 87,3% i.a. Detrás de esta desaceleración impactó la menor evolución de verduras (+3,7%) y prendas de vestir y materiales (+15,1%).

En términos de bienes y servicios también se mantuvieron las diferencias, al igual que en todo el año: los primeros treparon 2,6%, mientras que los servicios subieron un 3,4%. En términos interanuales, los bienes acumularon 26,5% i.a. en el año, mientras que los servicios mostraron una variación de 43,1% i.a.

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Transporte (+4,0%) como consecuencia de la actualización de transporte público, mientras que le siguió Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,4%). Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas (+3,1%) también mostró una aceleración como consecuencia de la aceleración en la carne vacuna. A diferencia, la menor evolución se observó en Educación (+0,4%) por cuestiones estacionales.

Perspectivas 2026

Pese a la continua aceleración de la inflación en el segundo semestre, estimamos que la desinflación continuará en 2026, aunque de manera más lenta. En este sentido, probablemente el primer cuatrimestre promedie una inflación por encima de “2%”. Detrás de esta lenta desaceleración se encuentra el hecho de que el objetivo de acumular reservas internacionales por parte del BCRA podría ponerle un piso al tipo de cambio (en un contexto en el que se amplió el techo de la banda cambiaria, atándola a una inflación mayor), dilatando en el tiempo que la inflación arranque varios meses seguidos con “1%”. De todas maneras, la mejora de las expectativas en el esquema económico si el gobierno logra acumular reservas y sostiene el equilibrio fiscal y monetario eleva la probabilidad de consolidar en algún momento el proceso de desinflación ya iniciado.

RESUMEN SEMANAL ECOLATINA

Panorama cambiario y monetario

La semana pasada finalizó la primera semana bajo la nueva fase del esquema económico. Por un lado, el tipo de cambio finalizó en $1.452,5, ubicándose 0,2% por encima de la cotización del viernes anterior y en el valor más elevado desde comienzo de mes. Por otro, las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se habrían ubicado en torno a los USD 1.300 M.

Además, los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista se mantuvo sin grandes variaciones ($1.475), el dólar MEP operado con AL30 bajó 0,5% ($1.486), el CCL operado con CEDEARs cayó 1,2% ($1.529) y, por el contrario, el dólar blue subió 3,0% ($1.530). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 4%.

 

Últimos indicadores publicados

Durante la semana anterior, se publicaron los datos de actividad económica y consumo en comercios y supermercados de octubre, sumado a las estadísticas de salarios, balanza de pagos y turismo publicadas por INDEC.

En primer lugar, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) cayó 0,4% s.e. en octubre y cortó una racha de dos meses consecutivos al alza, aunque se ubicó 3,2% i.a. por encima del mismo mes del 2024 y acumula un alza del 5,0% interanual. En términos interanuales, la Intermediación financiera creció 22,8% representando la mayor incidencia positiva en la variación interanual, seguida de Actividad inmobiliaria (3,9%). Ambos sectores aportaron 1,32 puntos porcentuales (p.p.) al crecimiento interanual del EMAE. En contraste, se observaron caídas interanuales en Industria manufacturera (-2,7%), Administración pública (-0,8%) y Hoteles y restaurantes (-1,0%). En la misma línea, se publicaron los datos de consumo en supermercados, comercios mayoristas y centros de compras de INDEC, que mostraron resultados mixtos. Las ventas en supermercados crecieron 1,6% mensual y 2,7% i.a. (+2,7% i.a. acumulado), mientras que las ventas en centros de compras exhibieron un incremento de 15,1% i.a., aunque con una caída mensual de -4,7%.

A su vez, el INDEC publicó el resultado de balanza de pagos, donde existió un déficit de cuenta corriente en el tercer trimestre. En detalle, el saldo de la CC fue deficitario por USD 1.581 M, con un resultado superavitario de bienes (USD 4.348 M) que no fue suficiente para compensar el déficit de la cuenta de servicios (-USD 2.554 M) y de ingreso primario (-USD 3.888 M). Además, el déficit fue compensado por una variación negativa de reservas del BCRA (-USD 454 M) y por movimientos netos en la cuenta financiera. Con todo, la cuenta corriente acumula un déficit cercano a los USD 10.000 M en 2025 (equivalente a 1,4% PIB).

Por su parte, los salarios crecieron por debajo de la inflación de octubre. El Índice de Salarios Registrados mostró una suba mensual del 2,0%, mostrando una caída real del 0,3% en el mes. Al interior, los salarios del sector público avanzaron por debajo del índice general (+1,9%), habiendo crecido 1,2% los sueldos del sector público nacional y 2,1% para el provincial. Por su parte, los salarios de sector privado registrado avanzaron 2,1%. De esta forma, los salarios registrados acumularon una pérdida real en torno al 0,6% en los primeros diez meses del año.

Por último, el turismo emisivo continúa en máximosCon la llegada de 795.300 visitantes durante noviembre, el turismo extranjero en el país experimentó una caída del 7,0% interanual. En paralelo, la cantidad de turistas argentinos que viajaron al exterior subió un 11,1% contra el mismo mes del año pasado, equivalente a más de 1,2 millones de personas. Por ende, se registró un saldo negativo de 476 miles de visitantes internacionales por todas las vías de acceso al país. 

Datos. Durante esta semana corta, en el primer día hábil del nuevo año (viernes) publicaremos el resultado del IPC GBA Ecolatina de diciembre. Las primeras estadísticas del año serán publicadas la semana entrante, empezando por el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) a principios de la semana que viene.

 

¿A qué estar atentos? Estaremos atentos al resultado del IPC Ecolatina, considerando que será el último dato mensual del 2025. Además, seguiremos monitoreando la evolución del tipo de cambio y las variables monetarias-financieras en la segunda semana del nuevo esquema.

 

Noviembre con superávit récord del año

El saldo comercial fue de USD 2.498 M en noviembre, representando el saldo más elevado desde mayo del año pasado y acumulando 24 meses consecutivos de superávit comercial. De esta manera, restando un mes para que finalice el año, el superávit alcanzó USD 9.357 M hasta noviembre, mostrando una caída de -45,7% i.a. respecto al acumulado del año anterior.

Por último, el índice de términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, alcanzó un nivel de 139,3, lo que representó una caída de -3,5% i.a. De esta manera, si hubieran prevalecido los precios de noviembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 2.776 M. A diferencia de lo que ocurrió durante el año, durante este mes el país registró una pérdida en los términos del intercambio por USD 289 M.

En suma, el resultado comercial mantendrá el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. De esta forma, estimamos que el saldo comercial se ubique levemente por encima de los USD 10.000 M en el acumulado de 2025.

El saldo comercial fue de USD 2.498 M en noviembre, representando el saldo más elevado desde mayo del año pasado y acumulando 24 meses consecutivos de superávit comercial. De esta manera, restando un mes para que finalice el año, el superávit acumulado alcanzó USD 9.357 M hasta noviembre.

Al interior, la balanza comercial energética nuevamente mantuvo el superávit: las exportaciones fueron USD 1.008 M (+52,8% i.a.), mientras que las importaciones fueron de USD 149 M (+12,9% i.a.). De esta manera, el saldo comercial energético fue de USD 859 M en el mes y acumuló USD 6.911 M en el acumulado hasta noviembre.

Por un lado, las exportaciones fueron USD 8.096 M, exhibiendo una suba de 24,1% i.a. Además, mostraron un crecimiento mensual de 12% en términos desestacionalizados -mostrando niveles máximos para la serie desestacionalizada desde el año 1996, al inicio de la serie- y una suba de 28,0% i.a. en las cantidades exportadas (con precios con una caída de -3,0% i.a.). Al igual que lo observado durante este año, cabe destacar que las cantidades de las exportaciones se mantienen en niveles máximos de las últimas décadas al observar el acumulado de enero-noviembre.

Al interior, destacó la mejora en las exportaciones de Productos Primarios (PP), que subieron 87,1% i.a. en el mes (USD 2.016 M). El crecimiento se explicó por unas cantidades que subieron 92% i.a. (y precios levemente con caída, -2,6% i.a.). El elevado crecimiento de este rubro -y de manera más general de la suba desestacionalizada de las exportaciones totales- tiene su correlato con la política implementada de la quita transitoria de retenciones para los granos (hasta alcanzar un monto de USD 7.000 M) llevada a cabo en septiembre, donde si bien las operaciones fueron realizadas en ese mes -dado que el cupo se acabó rápidamente-, el impacto se mantiene en la medida que se concretan los envíos.  

Por su parte, le siguió la mejora en las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) por USD 2.318 M (+14,5% i.a.), mientras que las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) mostraron un desempeño estable respecto al año anterior por USD 2.754 M (-0,4% i.a.).

Cabe destacar también que la mejora de las exportaciones en el mes se explicó también por el incremento de las ventas externas hacia China, que ya acumuló tres meses consecutivos ubicándose como el principal destino de las exportaciones (algo que no fue la regla en el acumulado del año, ubicando a Brasil como principal destino). En números, las exportaciones fueron USD 1.317 M en el mes, representando una suba de 274,5% i.a. e impulsado por la quita transitoria de retenciones mencionado anteriormente.

Por su parte, las importaciones fueron USD 5.598 M, trepando 6,6% i.a. en noviembre, explicado por una suba de 6,1% i.a. en términos de cantidades y 0,4% i.a. en precios. A diferencia de las exportaciones, cayeron -6,9% en términos desestacionalizados. En este sentido, se puede entrever una fuerte desaceleración de las compras externas (consolidado con una caída mensual) en contraste a los meses previos, posiblemente afectado por un mal desempeño de la actividad económica durante noviembre -en este sentido, el índice líder y otros indicadores adelantados de actividad económica, como patentamientos, producción de vehículos, índice construya, mostraron una caída en el anteúltimo mes del año-. Además, durante el periodo de ruido electoral, pudo jugar cierto impacto de adelantamiento de importaciones que se revirtió en los meses posteriores.

En este marco, se acentuó lo que venimos observando los meses previos: las mejoras más significativas se observan en los rubros de importaciones vinculados al consumo, mientras que los rubros vinculados al proceso de producción mostraron subas más acotadas, o incluso caídas.

En detalle, las mejoras interanuales más pronunciadas, principalmente vinculadas a rubros de consumo, fueron el rubro Resto (USD 99 M, +240,6% i.a.), explicado principalmente por el incremento de los envíos puerta a puerta, mientras que Vehículos automotores de pasajeros mostró un saldo de USD 510 M (+68,1% i.a.) y bienes de consumo mostró un saldo de USD 916 M (+23,9% i.a.). Por su parte, los bienes de capital mostraron un incremento de 13,1% i.a. (USD 1.054 M), mientras que mostraron caídas interanuales los Bienes intermedios (USD 1.789 M, -4,1% i.a.) y Piezas y accesorios (USD 1.081 M, -13,4% i.a.) como consecuencia de un desempeño acotado de rubros vinculados a la producción local.

Realizando un análisis de la mejora en el acumulado del año de las importaciones, se observa como el rubro Vehículos explicó la mayor parte del crecimiento interanual (42%), seguido de bienes de capital y partes (23%). Además, cabe mencionar como el rubro “resto” explicó el 5% del crecimiento de las importaciones, cobrando una importante relevancia en contraste a años previos en la medida que se flexibilizaron las restricciones a la entrada de bienes finales.

Por último, el índice de términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, alcanzó un nivel de 139,3, lo que representó una caída de -3,5% i.a. De esta manera, si hubieran prevalecido los precios de noviembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 2.776 M. A diferencia de lo que ocurrió durante el año, durante este mes el país registró una pérdida en los términos del intercambio por USD 289 M.

¿Qué esperamos para los próximos meses?

Durante diciembre, posiblemente veamos un escenario similar al observado en noviembre. Por un lado, un contexto recesivo en determinadas ramas industriales continuará impactando sobre las importaciones vinculadas a la producción, sumado a que la relativa estabilidad y previsibilidad cambiaria (recientemente, con el anuncio sobre la actualización al ritmo de la inflación de las bandas cambiarias) podrían disminuir el efecto “incentivo” a adelantar compras externas. En este sentido, estimamos que las importaciones continúen creciendo, pero desacelerando su ritmo de mejora en el corto plazo.

Por el lado de las ventas externas, posiblemente se vea un efecto residual del efecto de la quita de retenciones transitorias, que continuaría impactando al menos marginalmente sobre las exportaciones de diciembre.  En este sentido, el 9 de diciembre el Gobierno anunció la baja permanente en las alícuotas de los derechos de exportación: la soja pasa de 26% a 24% y subproductos de 24,5% a 22,5%, trigo y cebada disminuyen de 9,5% a 7,5%, maíz y sorgo de 9,5% a 8,5% y girasol de 5,5% a 4,5%. Esta medida se da en un contexto de menores liquidaciones actuales dado el adelantamiento previo, y busca dar la señal de mejora de la competitividad del sector, buscando mejorar el precio efectivo y acelerar las ventas durante el comienzo de 2026. Además, también cabe destacar que prepara el terreno para una cosecha de trigo que viene siendo récord.

Con todo, el resultado comercial arrojará un superávit superior a USD 10.000 M en 2025. Si bien es un número inferior al del año pasado, es un valor que supera lo esperado algunos meses atrás por el consenso del mercado.

 

La inflación fue 2,5% en noviembre

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,5% mensual en noviembre, acelerándose 0,2 p.p. respecto al dato de octubre y acumulando cuatro meses consecutivos de aceleración. De esta forma, la inflación fue de 27,9% hasta noviembre y la variación interanual se ubicó en 31,4% i.a.

En diciembre, será clave seguir monitoreando el posible impacto de la aceleración del precio de la carne vacuna (al menos habrá un efecto arrastre) y frutas cítricas sobre la inflación de alimentos en un contexto de mayor demanda por las fiestas. Dicho esto, de existir una leve aceleración en el último mes del año, sería por factores puntuales y transitorios, lo cual sostiene la expectativa de iniciar un nuevo año bajo un sendero de desinflación.

Estimamos que la desinflación continuaría su rumbo en 2026, aunque de manera más lenta, donde podría continuar iniciando con “2%” en el corto y difícilmente perfore el “1%” mensual durante los meses de 2026. Durante el año entrante, el objetivo de acumular reservas internacionales podría chocar con el de reducir la inflación, por lo que el proceso de desinflación podría ser más lento. De todas maneras, al equilibrio fiscal y monetario probablemente se le sumen en ancla salarial y un intento de mayor estabilidad en el tipo de cambio (vía ingreso de USD financieros), lo cual podría ayudar a moderar las expectativas inflacionarias y reducir la inercia.

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,5% mensual en noviembre, +0,2 p.p. respecto al dato de octubre y acumulando cuatro meses consecutivos de aceleración. De esta forma, la inflación acumuló 27,9% hasta noviembre y la variación interanual se ubicó en 31,4% i.a.

En cuanto a las categorías, el IPC Regulados trepó 2,9% en el mes (+29,9% acumulado), como consecuencia de la actualización de las tarifas de electricidad y gas (+4,4% a nivel nacional).

Por otro lado, el IPC Núcleo, que excluye los datos de precios regulados y estacionales, treparon 2,6% en el mes, desacelerándose 0,4 p.p. respecto al dato del mes pasado y acumulando 29,2% hasta noviembre. Al interior, resaltó la aceleración del precio de la carne (+6,2% a nivel nacional): sin la evolución de esta categoría, el IPC general hubiese subido 2,3% y el IPC Núcleo un 2,1%.

Por último, el IPC Estacionales subió 0,4% en el mes (+16,1% acumulado) y ubicándose 11,7 p.p. por debajo del nivel general. Al interior, destacó la caída de verduras (-5,2%), mientras que prendas de vestir mostró un mínimo incremento (+0,3%). En este sentido, el IPC general sin estacionales se ubicó en 2,7% en el mes de noviembre.

En términos de bienes y servicios también se mantuvieron las diferencias, aunque más acotadas que meses previos: los primeros treparon 2,3%, mientras que los servicios subieron un 2,9%.

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,4%), como consecuencia del ajuste en las tarifas de electricidad. Luego, le siguió Transporte (+3,0%) como consecuencia de la aceleración en adquisición de vehículos (+3,9%) y combustibles (+3,6%), mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,8%) también mostró una aceleración como consecuencia de la aceleración en la carne vacuna (carnes y derivados trepó 6,2% a nivel nacional) y frutas (+8,5%), aunque compensado por la caída en verduras (-5,2%). A diferencia, la menor evolución se observó en Prendas de vestir y calzado (+0,5%) por cuestiones estacionales.

Faltando un mes para que finalice el año, se puede observar cómo existió un acotado pass-through de la corrección del tipo de cambio real durante este 2025. En detalle, el tipo de cambio mostró una variación promedio de 4,3% en el periodo abril-noviembre (mes a partir del que se implementó el nuevo esquema de bandas), mientras que los precios de los bienes y la inflación núcleo -teóricamente más sensibles a la variación del tipo de cambio- también mostraron un traspaso acotado: los primeros tuvieron una variación promedio de 1,8% en el periodo, mientras que el IPC núcleo un 2,2% promedio.

El hecho que toda la incertidumbre cambiaria en el semestre electoral solo haya significado una leve aceleración en la inflación se explica por varios motivos: (i) Un esquema de políticas macroeconómicas que continuó alineando expectativas por medio de una política fiscal y monetaria más restrictiva; (ii) La apertura comercial le redujo el margen a los productores nacionales en la medida que comenzaron a competir con productos importados, y (iii) El menor consumo y demanda redijo la posibilidad de que las empresas trasladen los mayores costos a los precios finales, resignando márgenes de ganancia.

Perspectivas cierre del año

En diciembre, será clave seguir monitoreando el posible impacto de la aceleración del precio de la carne vacuna (al menos habrá un efecto arrastre) y frutas cítricas sobre la inflación de alimentos en un contexto de mayor demanda por las fiestas. Dicho esto, de existir una leve aceleración en el último mes del año, sería por factores puntuales y transitorios, lo cual sostiene la expectativa de iniciar un nuevo año bajo un sendero de desinflación.

Por este motivo, estimamos que la desinflación continuaría su rumbo en 2026, aunque de manera más lenta, donde podría continuar iniciando con “2%” en el corto y difícilmente perfore el “1%” mensual durante los meses de 2026. Durante el año entrante, el objetivo de acumular reservas internacionales podría chocar con el de reducir la inflación, por lo que el proceso de desinflación podría ser más lento. De todas maneras, al equilibrio fiscal y monetario probablemente se le sumen en ancla salarial y un intento de mayor estabilidad en el tipo de cambio (vía ingreso de USD financieros), lo cual podría ayudar a moderar las expectativas inflacionarias y reducir la inercia.

 

 

 

Superávit con impulso energético

El saldo comercial fue de USD 800 M en octubre, acumulando 23 meses consecutivos de superávit. De esta forma, hasta el décimo mes del año alcanzó un saldo por USD 6.846 M, mostrando una caída de -57% i.a. respecto al acumulado del año anterior.

El superávit energético fue USD 708 M en el mes, acumulando USD 7.473 M hasta octubre. Al interior, las exportaciones fueron USD 913 M (+12,8% i.a.) y USD 9.017 M (+12,8% i.a.) acumulado, mientras que las importaciones fueron USD 205 M (+3,1% i.a.) y USD 2.951 hasta el décimo mes (-19,7% i.a.).

Con dos meses para finalizar el año, estimamos que el sector externo finalice 2025 con un saldo comercial acumulado en torno a los USD 8.000 M, representando una caída de casi la mitad respecto al acumulado del año anterior.

El saldo comercial fue de USD 800 M en octubre, acumulando 23 meses consecutivos de superávit comercial. De esta forma, hasta el décimo mes del año alcanzó un saldo superavitario por USD 6.846 M, aunque mostrando una caída de -57% i.a. respecto al acumulado del año anterior (cuando había acumulado USD 15.969 M).

Haciendo foco en el frente energético, el superávit de este rubro fue de USD 708 M en el mes, acumulando USD 7.473 M hasta octubre. Al interior, las exportaciones fueron USD 913 M (+12,8% i.a.) y USD 9.017 M (+12,8% i.a.) acumulado, mientras que las importaciones fueron USD 205 M (+3,1% i.a.) y USD 2.951 hasta el décimo mes (-19,7% i.a.). Este sector exige seguirlo de cerca dado que se ubica como el nuevo rubro que mantendrá un superávit comercial de manera estructural.

Sin contar los años afectados por sequías, otro sector que desde hace décadas se ubica como estructuralmente superavitario es el vinculado al cultivo de soja. Puntualmente, en octubre mostró un saldo superavitario por USD 1.973 M, mostrando un crecimiento de 36,3% i.a. respecto al mismo mes del año anterior. En el acumulado del año alcanzó un saldo superavitario por USD 14.817 M. A diferencia, un ejemplo de un sector que suele mostrar un saldo deficitario es el vinculado al automotriz. Por caso, en octubre el sector mostró un déficit de USD -763 M, acumulando un saldo negativo de USD -7.528 M hasta octubre (e incrementándose respecto al acumulado del año anterior, que había sido USD -2.689 M).

Analizando puntualmente a las exportaciones, fueron USD 7.954 M (+13,1% i.a.) en octubre, acumulando USD 71.487 M (+8,1% i.a.). Además, mostraron un crecimiento de 13,9% i.a. en cantidades (con caída en los precios de -0,7% i.a.). Destaca que las cantidades de las compras externas se encuentran en niveles máximos de las últimas décadas al observar el acumulado de enero-octubre. Por otro lado, mostraron una leve caída en términos mensuales (-1,7%).

Respecto a los rubros, los productos primarios fueron USD 1.906 M (+63,8% i.a.), mostrando un crecimiento de las cantidades por 71,0% i.a. (con precios con caída por -4,3% i.a.). En este sentido, la mejora tan pronunciada continuó siendo explicada por la quita de retenciones transitorias a los granos que se llevó a cabo en septiembre. Por caso, en términos de cantidades en octubre aumentaron un 1053,7% i.a. las ventas externas de porotos de soja. Por otro lado, las manufacturas de origen industrial fueron USD 2.351 M (+8,1% i.a.), mientras que las manufacturas de origen agropecuario alcanzaron USD 2.783 M (-3,5% i.a.).

Las importaciones fueron USD 7.154 M, trepando 16,9% i.a. en octubre. A su vez, subieron 21,3% en términos de cantidades (-0,3% i.a. en precios). Respecto al mes anterior, mostraron una caída de -2,3% en términos desestacionalizados.

Como en los meses pasados, el rubro con mayor incremento fue resto de importaciones, que trepó 236,6% i.a. en el mes (USD 98 M) como consecuencia de los servicios postales puerta a puerta. Por otro lado, vehículos treparon USD 545 M (+69,2% i.a.) y los bienes de consumo un USD 1.194 M (+48,8% i.a.).

Por otro lado, los bienes de capital mostraron un saldo de USD 1.340 M (+20,0% i.a.), los bienes intermedios subieron USD 2.372 M (+5,7% i.a.), mientras que las piezas y accesorios para bienes de capital un USD 1.400 M (-0,6% i.a.), todos rubros con mejoras menos pronunciadas y que están asociados al proceso de producción.

En lo que respecta al acumulado del año, se observa como el rubro de vehículos explicó la mayor parte de la mejora de las importaciones (explicando el 41%), mientras que le siguió bienes de capital y piezas (23%) y bienes de consumo (16%).

Por último, el índice de términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, alcanzó un nivel de 141,7, lo que representó una suba de 1,7% i.a. De esta manera, si hubieran prevalecido los precios de octubre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 683 M. Así, se puede ver que el país registró una ganancia en los términos de intercambio de USD 137 M.

Perspectivas

Con dos meses para finalizar el año, estimamos que el sector externo finalice 2025 con un saldo comercial acumulado en torno a los USD 8.000 M, representando una caída de casi la mitad respecto al acumulado del año anterior.

En este sentido, estimamos que en noviembre nuevamente las exportaciones de soja impulsen las exportaciones totales, tal como sucedió en los últimos dos meses. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el total despachado de poroto de soja alcanzaría un récord de los últimos diez años en el acumulado del año. Puntualmente en noviembre, se alcanzaría un récord histórico (superando las 2 mt) con China con el 94% de la participación, principalmente impulsado por la baja transitoria de los derechos de exportación, sumado a la mayor demanda de China como sustituto de Estados Unidos. Por el lado de las importaciones, estimamos que se mantenga una dinámica similar a la observada en los últimos meses: los rubros vinculados al consumo con mejoras interanuales más significativas.

En los próximos años, el principal foco se mantendrá en el sector energético, minero y agroindustrial, donde las proyecciones actuales estiman que seguirá aumentando la capacidad exportadora del país haciéndola en términos relativos menos dependiente de factores climáticos.

 

 

La inflación inicia con 2%

En octubre, el IPC Nacional fue de 2,3% mensual, mostrando una aceleración de 0,2 p.p. respecto al mes anterior y la variación más elevada desde abril. Pese a la aceleración mensual, la inflación acumuló 24,8% hasta octubre (la más baja para el mismo acumulado desde 2017, año en el cual acumuló 19,4% hasta el décimo mes) y de 31,3% en términos interanuales, representando la cifra anual más baja desde mediados de 2018.

En cuanto a las categorías, la mayor variación se vio en el IPC Estacionales (+2,8%, +0,6 p.p. respecto al mes anterior). Por su parte, los precios Regulados treparon 2,6% (al igual que en el mes anterior), mientras que los precios núcleo -que excluye los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica- treparon 2,2% en el mes, acelerándose 0,3 p.p. respecto al mes pasado.

En conjunto, estos factores harán que la inflación mensual del último bimestre inicie con “2%” al igual que lo observado en los últimos dos meses. Así, estimamos que la inflación ronde 30% en 2025, algo por encima de lo esperado hace algunos meses, pero reflejando una importante desaceleración respecto a 2024.

 En octubre, el IPC Nacional fue de 2,3% mensual, mostrando una aceleración de 0,2 p.p. respecto al mes anterior y la variación más elevada desde abril. Además, se ubicó levemente por encima del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que esperaba una inflación del 2,2% para el mes. Pese a esto, la inflación acumuló 24,8% hasta octubre, siendo la más baja hasta el décimo mes desde 2017 (había alcanzado 19,4%), mientras que la interanual fue de 31,3% i.a., acumulando 18 meses consecutivos de desaceleración y representando el valor más bajo desde julio de 2018.

En cuanto a las categorías, la mayor variación se vio en los precios Estacionales (+2,8%, +0,6 p.p. respecto al mes anterior), explicado por la aceleración en frutas (+10,4% a nivel nacional), mientras que prendas de vestir y materiales también contribuyó por el cambio de temporada (+2,5%). Por su parte, los precios Regulados treparon 2,6% (al igual que en el mes anterior), explicado por el incremento en transporte público (+3,2% a nivel nacional), combustibles (+3,1%) y tabaco (+3,5%).

Por último, el IPC Núcleo -excluye los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica- trepó 2,2% en el mes, acelerándose 0,3 p.p. respecto al mes pasado. En el año, acumuló 25,8%, la variación más baja desde 2017 (que había acumulado 17,6% hasta octubre).

En términos de bienes y servicios, los primeros subieron 2,3%, mientras que los servicios un 2,5%. Ambos se aceleraron respecto al mes anterior (+0,3 p.p. y +0,2 p.p., respectivamente). Por su parte, en el acumulado se puede observar mejor la divergencia entre ambos grupos, con los servicios trepando por encima (+34,6%) y los bienes acumulando 20,6% hasta octubre.

En esta línea, si bien se mantiene la divergencia entre la evolución de bienes y servicios, esta tendió a desacelerarse en los últimos meses. Además, como se puede observar en el siguiente gráfico, también tendió a amesetarse el proceso de ajuste de precios regulados.

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Transporte (+3,5%), como consecuencia en la aceleración de adquisición de vehículos (+4,4% a nivel nacional) y transporte público (+3,2%). Por su parte, Vivienda, electricidad, gas y otros combustibles (+2,8%) se explicó principalmente por el incremento en alquiler de la vivienda (+3,8% a nivel nacional). A diferencia, las divisiones con menor variación fueron Recreación y cultura (+1,6%) y Equipamiento y mantenimiento del hogar (+1,6%).

Perspectivas del último bimestre

Esperamos que la inflación no se aleje de los valores de los últimos dos meses, en la zona del 2-2,5%. Esto se debe a que seguramente tenga lugar un aumento en el precio de la carne, que añadiría un combustible adicional a la inflación núcleo. La razón es que el precio mayorista de la carne vacuna en el Mercado de Cañuelas mostró una importante suba sobre fines de octubre (por caso, 14% en la última semana), que aún no fue traslada a los precios minoristas de octubre y tendría impacto sobre el cierre del año. Si bien los aumentos al mostrador no suelen ser tan lineales dado que también acompaña la dinámica del poder adquisitivo, la cercanía de las fiestas puede hacer que el efecto se sienta más temprano que tarde.

Por otro lado, el Gobierno anunció ajustes en las tarifas de gas y electricidad que rondarán 3-4% a nivel nacional en noviembre. Este otro factor también complicará el reinicio de la desaceleración considerando también los efectos de segunda ronda de los incrementos tarifarios. Finalmente, habrá que tener un ojo sobre el precio de las frutas cítricas (ya fuera de temporada) y verduras, en tanto puede haber escasez producto de las inundaciones en algunos sectores del país.

Por su parte, estimamos que el pass-through de la evolución del tipo de cambio oficial siga acotado e incluso con menor impacto, teniendo en cuenta que ya bajó significativamente la incertidumbre cambiaria, tras las elecciones y el respaldo del Tesoro con Estados Unidos. El sesgo restrictivo de la política monetaria del Gobierno y la continuidad del ancla salarial seguirán ayudando a contener la dinámica de los precios.

Todo esto implica que la inflación ronde 30% en 2025, algo por encima de lo esperado hace algunos meses, pero reflejando una importante desaceleración respecto a 2024. Una inflación mensual estabilizada en torno a 2% desde mayo sentará las bases para que estos guarismos continúen bajando el año entrante.

Septiembre con un alza en las compras y ventas externas

El saldo comercial fue de USD 921 M en septiembre. De esta manera, acumuló un superávit de USD 6.030 M hasta el noveno mes del año, mostrando una caída de -60% i.a. respecto al acumulado del año anterior.

Las exportaciones fueron USD 8.128 M en el mes de septiembre, exhibiendo una suba de 16,9% i.a., mientras que, las importaciones fueron USD 7.207 M, trepando 20,7% i.a. Cabe destacar que las cifras de septiembre de ventas y compras externas se ubicaron por encima del 90% de las estimaciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que estimaba una mediana de USD 7.352 M para las exportaciones de septiembre y un USD 6.456 M para las importaciones del mes.

En suma, el resultado comercial mantendrá el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. De esta forma, estimamos que el saldo comercial acumulado ronde los USD 8.000 M en el acumulado de 2025.

El saldo comercial fue de USD 921 M en septiembre, acumulando 22 meses consecutivos de superávit comercial. De esta manera, acumuló un superávit de USD 6.030 M hasta el noveno mes del año, mostrando una caída de -60% i.a. respecto al acumulado del año anterior.

La mejora se explicó por una aceleración tanto en las exportaciones como en las importaciones. Por un lado, las exportaciones fueron USD 8.128 M en el mes de septiembre, exhibiendo una suba de 16,9% i.a. Además, mostraron un crecimiento mensual de 1,3% en términos desestacionalizados y una suba de 16,5% i.a. en las cantidades exportadas (con precios con una leve suba de 0,3% i.a.). En esta línea, cabe destacar que las cantidades de las compras externas se encuentran en niveles máximos de las últimas décadas al observar el acumulado de enero-septiembre.

Además, las importaciones fueron USD 7.207 M, trepando 20,7% i.a. en septiembre. A su vez, subieron 10,1% en términos desestacionalizados y 21,3% en términos de cantidades (-0,3% i.a. en precios). Detrás de la aceleración en la mejora, se puede entrever cierto impacto en la mayor volatilidad del tipo de cambio, que en un contexto de mayor incertidumbre política pudo incrementar las expectativas de devaluación e incentivar al adelantamiento de importaciones.

Cabe destacar que las cifras de septiembre de ventas y compras externas se ubicaron por encima del 90% de las estimaciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que estimaba una mediana de USD 7.352 M para las exportaciones de septiembre y un USD 6.456 M para las importaciones del mes. En la misma línea, el dato de intercambio comercial argentino (que consiste en la suma de las importaciones y exportaciones) alcanzó USD 15.336 M en el mes, representando un máximo en los últimos tres años (desde agosto de 2022).

Al interior, la balanza comercial energética nuevamente explicó la mayor parte del superávit: las exportaciones fueron USD 967 M, mientras que las importaciones fueron de USD 191 M. De esta manera, el saldo comercial fue de USD 776 M en el mes, acumulando USD 5.367 M hasta el noveno mes del año, con exportaciones con un acumulado de USD 8.129 M, mientras que las importaciones fueron de USD 2.763 M hasta septiembre. 

En lo que respecta al resto de los bienes, todos los grandes rubros de exportaciones mostraron una mejora interanual. Al interior, destacó la mejora en las exportaciones de Productos Primarios (PP), que subieron 43,0% i.a. en el mes (USD 2.025 M). Por su parte, le siguió la mejora en las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) por USD 2.982 M (+11,2% i.a.) y las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) por USD 2.155 M (+3,5% i.a.).

Además, cabe destacar que la mejora de las exportaciones en el mes se explicó principalmente por el incremento de las ventas externas hacia China. En detalle, el país asiático se ubicó como el principal destino de las exportaciones del mes (algo que no fue la regla en el acumulado del año, ubicando a Brasil como principal destino). En números, las exportaciones fueron USD 1.293 M en el mes, representando una suba de 201,7% i.a. y explicado principalmente por las mayores ventas de productos primarios (PP) en el contexto del anuncio de la quita de retenciones de manera transitoria de granos (hasta alcanzar un monto de USD 7.000 M). Con más detalle, los porotos de soja mostraron una mejora de 613,8% i.a. Por otro lado, cabe destacar que de todas formas la balanza con este país se mantuvo negativa por USD -523 M (con importaciones por USD 1.816 M, +31,3% i.a.).

Por el lado de las importaciones, la mayor parte de los rubros tuvo subas significativas. Al igual que en los meses pasados, el rubro con mayor incremento fue resto de importaciones, que trepó 376,1% i.a. en el mes (USD 109 M) como consecuencia de los servicios postales puerta a puerta. Por otro lado, los vehículos Automotores de pasajeros treparon USD 618 M (+68,6% i.a.), los bienes de capital mostraron un saldo de USD 1.577 M (+47,7% i.a.) y los bienes de consumo mostraron un saldo por USD 1.157 M (+45,7% i.a.). A diferencia, una mejora más moderada la tuvo bienes intermedios (USD 2.253 M, +1,6% i.a.), mientras que las Piezas y accesorios para bienes de capital (USD 1.302 M, -1,3% i.a.), rubros asociados al proceso de producción, que se pueden ver afectados por el contexto recesivo actual.

Por último, el índice de términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, alcanzó un nivel de 138,7, lo que representó una suba de 0,6% i.a. De esta manera, si hubieran prevalecido los precios de septiembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 872 M. De esta manera, se puede ver que el país registró una ganancia en los términos de intercambio de USD 51 M.

¿Qué esperamos para el último trimestre?

En lo que resta del año, se mantendrá el leve superávit comercial, que continuará siendo mayormente explicado por el resultado energético. En tal sentido, los últimos meses del año se ubican como no tan favorables en términos estacionales para las exportaciones del sector agropecuario sumado a que finalizó el efecto transitorio del adelantamiento de exportaciones por la quita de retenciones, aunque el tipo de cambio real más elevado podría continuar incentivando determinados rubros puntuales. Por otro lado, en las importaciones puede jugar un efecto contrapuesto: si bien la suba del tipo de cambio real puede actuar como desincentivo, el incremento de las expectativas de devaluación y el contexto de mayor incertidumbre política puede seguir jugando un efecto de “adelantamiento” de importaciones. Además, si bien se venía observando cierto estancamiento de la actividad económica, el último dato disponible mostró un crecimiento (+0,3% desestacionalizado) y la apertura al comercio puede seguir generando un efecto de mayor preponderancia por consumo importado en contraste al local.

En suma, el resultado comercial mantendrá el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. De esta forma, estimamos que el saldo comercial acumulado ronde los USD 8.000 M en el acumulado de 2025.

 

El 2% dice presente

En septiembre, el IPC Nacional alcanzó el 2,1% mensual, mostrando una aceleración de 0,2 p.p. respecto al mes anterior y la variación más elevada desde abril. Además, se ubicó en línea para el relevamiento de expectativas del mercado (REM), que esperaba una inflación de 2,1% mensual para el mes. De esta manera, la inflación alcanzó una suma de 22,0% acumulado hasta septiembre y de 31,8% i.a.

En cuanto a las categorías, la mayor variación se vio en el IPC Regulados (+2,6%, – 0,1 p.p. respecto al mes anterior), mientras que los precios Estacionales subieron 2,2% en septiembre, tras caer -0,8% en agosto. Por último, el IPC Núcleo -excluye los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica- trepó 1,9% en el mes, desacelerándose 0,1 p.p. respecto al mes pasado.

Para octubre, estimamos que la inflación se ubique nuevamente por encima del 2%. El foco estará en la evolución del tipo de cambio y la expectativa sobre lo que pueda pasar con el esquema cambiario en los próximos meses, que determinará no solamente la dinámica de los precios en octubre sino también en el último trimestre del año.

En septiembre, el IPC Nacional alcanzó el 2,1% mensual, mostrando una aceleración de 0,2 p.p. respecto al mes anterior y la variación más elevada desde abril. Además, se ubicó en línea para el relevamiento de expectativas del mercado (REM), que esperaba una inflación levemente por encima del 2% para el mes. De esta manera, la inflación acumula 22% hasta septiembre y de 31,8% i.a., representando la cifra anual más baja desde mediados de 2018.

 

En cuanto a las categorías, la mayor variación se vio en el IPC Regulados (+2,6%, – 0,1 p.p. respecto al mes anterior), explicado por la aceleración en combustibles (+3,9%), mientras que también impactó el incremento en electricidad, gas y otros combustibles (+3,0%). Por otro lado, los precios Estacionales subieron 2,2% en septiembre, tras caer -0,8% en agosto. Al interior, resaltó la aceleración de frutas y verduras, donde ambas categorías treparon un 5,2%. Además, hay que destacar que indumentaria se ubicó por debajo de lo esperado en el inicio de temporada, ubicándose como la división con menor incremento (+1,1%).

Por último, el IPC Núcleo -excluye los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica- trepó 1,9% en el mes, desacelerándose 0,1 p.p. respecto al mes pasado. De esta forma, la inflación de este tipo de bienes se ubicó nuevamente por debajo de la evolución de la variación promedio del tipo de cambio oficial, que fue de 5,5%. Esto da cuenta de que el proceso inflacionario actual mantiene un pass-throught acotado (más en detalle, el tipo de cambio acumuló una suba de 14,5% en el punta-punta del segundo trimestre, mientras que la inflación subió 6,0% en el mismo periodo), como consecuencia de estar transitando un régimen inflacionario moderado, sumado a una mayor apertura comercial y caída en la actividad económica.

En términos de bienes y servicios se mantuvo la diferencia que se viene dando en los últimos meses: los primeros subieron 2,0%, mientras que los servicios un 2,3%. Esta diferencia se puede observar mejor en el acumulado del año: los bienes acumularon 17,9% hasta septiembre, mientras que los servicios treparon casi el doble en el mismo periodo (+31,2%).

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,1%), como consecuencia de los incrementos en alquileres. En la misma línea se ubicó Educación (+3,1%), mientras que Transporte trepó 3,0%. A diferencia, Restaurantes y hoteles subió 1,1%.

Perspectivas del resto del año

Para octubre, estimamos que la inflación se ubique nuevamente por encima del 2%. El foco estará en la evolución del tipo de cambio y la expectativa sobre lo que pueda pasar con el esquema cambiario en los próximos meses, que determinará no solamente la dinámica de los precios en octubre sino también en el último trimestre del año.

Si bien las elecciones legislativas y la incertidumbre que generan como la ayuda de EEUU (que, hasta ahora, pareciera ser la intervención directa en el mercado local vendiendo dólares y un eventual swap por parte del Tesoro estadunidense), el hecho de que la economía se mantenga en un escenario de mayor volatilidad cambiaria no está implicando hoy en día un traslado significativo a precios. Parte de esto no sólo se debe al rol disciplinado de una mayor apertura comercial, sino que también está asociado a la restrictiva política monetaria del Gobierno, que junto a un ancla salarial activada (paritarias que todavía esperan una inflación mensual que “arranque con 1”) le ponen un límite a la demanda agregada.

Por este motivo, estimamos que la inflación ronde 30% en 2025, algo por encima de lo esperado hace algunos meses, pero reflejando una importante desaceleración respecto a 2024.