Superávit comercial 2025: el rol central del sector primario

El saldo comercial fue de USD 1.892 M en diciembre, acumulando 25 meses consecutivos de superávit. De esta manera, el superávit alcanzó los USD 11.286 M en 2025, ubicándose levemente por encima del resultado promedio de los últimos 4 años (promedio afectado por la sequía de 2023), pero también mostrando una caída de -40% i.a. respecto al acumulado del 2024.

En términos de exportaciones, fueron USD 7.448 M en diciembre (+5,7% i.a.), mostrando un saldo de USD 87.077 M en el acumulado de 2025 (+9,3% i.a.). Además, en términos desestacionalizados también mostraron un incremento: fueron un 3,5% más elevadas que en diciembre de 2024. Por su parte, las importaciones fueron USD 5.556 M (+3,5% i.a. en diciembre) y acumulando USD 75.791 M en 2025 (+24,7% i.a.). En términos desestacionalizados, mostraron una suba de 0,3% respecto a diciembre de 2024.

Por último, teniendo en cuenta el índice de términos del intercambio, que muestra la relación entre el precio de las exportaciones con el precio de las importaciones, nos muestra que hubo una ganancia por los términos del intercambio en 2025. En este sentido, si hubieran prevalecido los precios de enero-diciembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 8.304 M, lo que implica una ganancia por términos del intercambio de USD 3.509 M en el año (levemente por debajo de la mitad).

 El saldo comercial fue de USD 1.892 M en diciembre, acumulando 25 meses consecutivos de superávit. De esta manera, el superávit alcanzó los USD 11.286 M en 2025, ubicándose levemente por encima del resultado promedio de los últimos 4 años (promedio afectado por la sequía de 2023), pero también mostrando una caída de -40% i.a. respecto al del 2024.

Al interior de este resultado, es posible observar que el resultado superavitario proviene del sector primario. Por caso, el sector agropecuario (incluido también a la industria de alimentos y bebidas) mostró un saldo superavitario por USD 44.333 M en 2025, ubicándose levemente por encima del promedio pos-pandemia (en torno a los USD 41.000 M entre 2021-2025).

Por otro lado, otros sectores novedosos y relevantes que permitieron el resultado superavitario general fueron el de petróleo y minería, que mostraron saldos de USD 6.663 M y USD 4.349 M, respectivamente en 2025. Tras varios años consecutivos de resultado deficitario, el sector minero alcanzó por primera vez superávit en 2025, mientras que en el petrolero es el segundo año consecutivo: ambos sectores serán claves para los próximos años, donde se prevé que alcancen un mayor superávit estructural y tengan esta tendencia de forma sostenida.

Dentro de los sectores con resultados deficitarios, se encuentra el sector automotriz, que mostró un rojo de USD -6.546 M en 2025, resultado que se vio profundizado en contraste a los años previos (por caso, en 2024 el saldo había sido USD -500 M, mientras que en 2023 fue positivo por USD 89 M) como consecuencia de una suba de las importaciones del rubro (de hecho, un 24% del aumento de las importaciones de todo 2025 se explica por vehículos). Por su parte, otro sector a destacar es el sector textil y de indumentaria, que mostró un saldo deficitario de USD -1.436 M, pero que, a diferencia del sector automotriz, se mantuvo en línea al promedio de los últimos años (USD -1.665 M fue el promedio de los últimos cinco años).

Volviendo al último diciembre, las exportaciones, fueron USD 7.448 M (+5,7% i.a.), mostrando un acumulado de USD 87.077 M en 2025 (+9,3% i.a.). Además, en términos desestacionalizados también mostraron un incremento punta a punta: fueron un 3,5% más elevadas que en diciembre de 2024. Esto fue consecuencia de un incremento en las cantidades (subieron 10% i.a. acumulado respecto al 2024), ya que los precios mostraron una leve caída (-0,6% i.a.).

Mencionando el acumulado del año, destacó la mejora en las exportaciones de Productos Primarios (PP), que subieron 21,2% i.a. alcanzando una suma de USD 22.143 M. Esta mejora se concentró en la última parte del año luego de la quita de derechos de exportación en septiembre, que generó el incentivo no solamente de liquidar sino también concretar despachos al exterior (de hecho, el rubro mostró un crecimiento de 40% i.a. en diciembre). Al interior, el crecimiento se explicó por unas cantidades que subieron 25,0% i.a. (y precios con caída por -3,1% i.a.).

Por su parte, la mejora de los precios de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) (+6,9% i.a.) permitieron un aumento de 6,0% i.a. en los valores exportados en el acumulado del año (USD 23.380 M), pese a una caída en las cantidades exportadas (-0,8% i.a.) Además, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) mostraron un desempeño levemente por encima del año anterior por USD 30.467 M (+2,7% i.a.), como consecuencia de un aumento de casi 4% i.a. en las cantidades (los precios cayeron-1,0% i.a.).

Por su parte, las importaciones fueron USD 5.556 M (+3,5% i.a. en diciembre) y acumulando USD 75.791 M en 2025 (+24,7% i.a.). En términos desestacionalizados, mostraron una suba de 0,3% respecto a diciembre de 2024, mostrando un relativo estancamiento en la comparación punta a punta. Lo destacable fue un aumento de 30% i.a. en las cantidades importadas, en un escenario de caída de -4,5% i.a. de los precios.

Además, en términos de cantidades y precios, mostraron variaciones de 30,5% i.a. y -4,5% i.a., respectivamente en el acumulado del año.

Volviendo a la serie desestacionalizada, se puede observar una fuerte desaceleración de las compras externas en los últimos meses del 2025, consolidándose con tres meses consecutivos de caída desestacionalizada en el cierre del año (-11,3% en el último trimestre). Este comportamiento posiblemente este en su mayor parte explicado por el mal desempeño de la actividad económica durante el cierre del año –por caso, el EMAE mostró dos caídas consecutivas desestacionalizadas en octubre y noviembre, últimos datos disponibles- y también con una aceleración en las compras externas en la previa electoral, ante un contexto de mayor incertidumbre.

En este sentido, en general se observó que las importaciones fueron esencialmente traccionadas por los rubros de importaciones vinculados al consumo final (equipo de transporte, bienes de consumo) mientras que los rubros relacionados a la industria mostraron un crecimiento más acotado.

En particular, las mejoras interanuales más pronunciadas fueron el rubro Resto (USD 955 M, +226,6% i.a.), explicado principalmente por el incremento de los envíos puerta a puerta, mientras que el rubro Vehículos automotores de pasajeros acumularon compras por USD 5.678 M en 2025 (+97,6% i.a.). Además, los bienes de consumo totalizaron USD 11.401 M (+54,0% i.a.).

Por su parte, los bienes de capital mostraron un incremento de 51,3% i.a. (USD 15.073 M), las piezas y accesorios registraron compras por USD 15.113 M (+14,3% i.a.), mientras que un desempeño más estable mostró los Bienes intermedios (USD 24.300 M, +5,5% i.a.).

Por último, teniendo en cuenta el índice de términos del intercambio, que muestra la relación entre el precio de las exportaciones con el precio de las importaciones, nos muestra que hubo una ganancia por los términos del intercambio en 2025. Tal como se mencionó más arriba, esta ganancia se produjo dado que los precios de las importaciones (-4,5% i.a.) cayeron más que los precios de las exportaciones (-0,6% i.a.) en el acumulado del año. En este sentido, si hubieran prevalecido los precios de enero-diciembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 8.304 M, lo que implica una ganancia por términos del intercambio de USD 3.509 M en el año.

¿Qué esperamos en 2026?

Este será un año donde se seguirán conjugando factores ya observados: (i) el sector minero y petrolero serán claves para seguir consolidando el superávit comercial; (ii) las importaciones mantendrán dinamismo, en línea al crecimiento estimado de la economía en 2026 (+2,6% i.a.) y la continuación en el impacto de la flexibilización de las restricciones a importar; y, por último, (iii) la previsibilidad en el esquema cambiario (bandas cambiarias que se actualizan en línea a la inflación) otorgará un esquema que disminuya los incentivos a adelantar importaciones o atrasar exportaciones (típicos de momentos en los cuales se incrementan las expectativas de devaluación).

En el corto plazo, estimamos que las ventas externas de la cosecha fina se vean principalmente impulsadas por la cosecha de trigo de la Campaña 2025-26, que mostró un resultado récord con una producción estimada de 27,8 millones de toneladas, representando el máximo histórico a nivel nacional y un 50% por encima del promedio de los últimos 5 años. Por este motivo, estimamos que las exportaciones tendrán un impuso extra en el primer trimestre. Luego, una cosecha gruesa que se prevé buena y exportaciones energéticas y de minería que seguirán en tendencia alcista permiten pensar en exportaciones que superen los USD 90.000 millones este año.

Por el lado de las importaciones, creemos que las mismas irán recuperando cierto dinamismo en la medida que la actividad económica se vaya recuperado y el consumo -vía créditos e ingresos reales- acompañe, pero no será un “boom” que comprometerá el resultado comercial: estimamos que el saldo del año arroje un superávit nuevamente en torno a los USD 10.000 M durante 2026.

Noviembre con superávit récord del año

El saldo comercial fue de USD 2.498 M en noviembre, representando el saldo más elevado desde mayo del año pasado y acumulando 24 meses consecutivos de superávit comercial. De esta manera, restando un mes para que finalice el año, el superávit alcanzó USD 9.357 M hasta noviembre, mostrando una caída de -45,7% i.a. respecto al acumulado del año anterior.

Por último, el índice de términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, alcanzó un nivel de 139,3, lo que representó una caída de -3,5% i.a. De esta manera, si hubieran prevalecido los precios de noviembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 2.776 M. A diferencia de lo que ocurrió durante el año, durante este mes el país registró una pérdida en los términos del intercambio por USD 289 M.

En suma, el resultado comercial mantendrá el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. De esta forma, estimamos que el saldo comercial se ubique levemente por encima de los USD 10.000 M en el acumulado de 2025.

El saldo comercial fue de USD 2.498 M en noviembre, representando el saldo más elevado desde mayo del año pasado y acumulando 24 meses consecutivos de superávit comercial. De esta manera, restando un mes para que finalice el año, el superávit acumulado alcanzó USD 9.357 M hasta noviembre.

Al interior, la balanza comercial energética nuevamente mantuvo el superávit: las exportaciones fueron USD 1.008 M (+52,8% i.a.), mientras que las importaciones fueron de USD 149 M (+12,9% i.a.). De esta manera, el saldo comercial energético fue de USD 859 M en el mes y acumuló USD 6.911 M en el acumulado hasta noviembre.

Por un lado, las exportaciones fueron USD 8.096 M, exhibiendo una suba de 24,1% i.a. Además, mostraron un crecimiento mensual de 12% en términos desestacionalizados -mostrando niveles máximos para la serie desestacionalizada desde el año 1996, al inicio de la serie- y una suba de 28,0% i.a. en las cantidades exportadas (con precios con una caída de -3,0% i.a.). Al igual que lo observado durante este año, cabe destacar que las cantidades de las exportaciones se mantienen en niveles máximos de las últimas décadas al observar el acumulado de enero-noviembre.

Al interior, destacó la mejora en las exportaciones de Productos Primarios (PP), que subieron 87,1% i.a. en el mes (USD 2.016 M). El crecimiento se explicó por unas cantidades que subieron 92% i.a. (y precios levemente con caída, -2,6% i.a.). El elevado crecimiento de este rubro -y de manera más general de la suba desestacionalizada de las exportaciones totales- tiene su correlato con la política implementada de la quita transitoria de retenciones para los granos (hasta alcanzar un monto de USD 7.000 M) llevada a cabo en septiembre, donde si bien las operaciones fueron realizadas en ese mes -dado que el cupo se acabó rápidamente-, el impacto se mantiene en la medida que se concretan los envíos.  

Por su parte, le siguió la mejora en las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) por USD 2.318 M (+14,5% i.a.), mientras que las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) mostraron un desempeño estable respecto al año anterior por USD 2.754 M (-0,4% i.a.).

Cabe destacar también que la mejora de las exportaciones en el mes se explicó también por el incremento de las ventas externas hacia China, que ya acumuló tres meses consecutivos ubicándose como el principal destino de las exportaciones (algo que no fue la regla en el acumulado del año, ubicando a Brasil como principal destino). En números, las exportaciones fueron USD 1.317 M en el mes, representando una suba de 274,5% i.a. e impulsado por la quita transitoria de retenciones mencionado anteriormente.

Por su parte, las importaciones fueron USD 5.598 M, trepando 6,6% i.a. en noviembre, explicado por una suba de 6,1% i.a. en términos de cantidades y 0,4% i.a. en precios. A diferencia de las exportaciones, cayeron -6,9% en términos desestacionalizados. En este sentido, se puede entrever una fuerte desaceleración de las compras externas (consolidado con una caída mensual) en contraste a los meses previos, posiblemente afectado por un mal desempeño de la actividad económica durante noviembre -en este sentido, el índice líder y otros indicadores adelantados de actividad económica, como patentamientos, producción de vehículos, índice construya, mostraron una caída en el anteúltimo mes del año-. Además, durante el periodo de ruido electoral, pudo jugar cierto impacto de adelantamiento de importaciones que se revirtió en los meses posteriores.

En este marco, se acentuó lo que venimos observando los meses previos: las mejoras más significativas se observan en los rubros de importaciones vinculados al consumo, mientras que los rubros vinculados al proceso de producción mostraron subas más acotadas, o incluso caídas.

En detalle, las mejoras interanuales más pronunciadas, principalmente vinculadas a rubros de consumo, fueron el rubro Resto (USD 99 M, +240,6% i.a.), explicado principalmente por el incremento de los envíos puerta a puerta, mientras que Vehículos automotores de pasajeros mostró un saldo de USD 510 M (+68,1% i.a.) y bienes de consumo mostró un saldo de USD 916 M (+23,9% i.a.). Por su parte, los bienes de capital mostraron un incremento de 13,1% i.a. (USD 1.054 M), mientras que mostraron caídas interanuales los Bienes intermedios (USD 1.789 M, -4,1% i.a.) y Piezas y accesorios (USD 1.081 M, -13,4% i.a.) como consecuencia de un desempeño acotado de rubros vinculados a la producción local.

Realizando un análisis de la mejora en el acumulado del año de las importaciones, se observa como el rubro Vehículos explicó la mayor parte del crecimiento interanual (42%), seguido de bienes de capital y partes (23%). Además, cabe mencionar como el rubro “resto” explicó el 5% del crecimiento de las importaciones, cobrando una importante relevancia en contraste a años previos en la medida que se flexibilizaron las restricciones a la entrada de bienes finales.

Por último, el índice de términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, alcanzó un nivel de 139,3, lo que representó una caída de -3,5% i.a. De esta manera, si hubieran prevalecido los precios de noviembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 2.776 M. A diferencia de lo que ocurrió durante el año, durante este mes el país registró una pérdida en los términos del intercambio por USD 289 M.

¿Qué esperamos para los próximos meses?

Durante diciembre, posiblemente veamos un escenario similar al observado en noviembre. Por un lado, un contexto recesivo en determinadas ramas industriales continuará impactando sobre las importaciones vinculadas a la producción, sumado a que la relativa estabilidad y previsibilidad cambiaria (recientemente, con el anuncio sobre la actualización al ritmo de la inflación de las bandas cambiarias) podrían disminuir el efecto “incentivo” a adelantar compras externas. En este sentido, estimamos que las importaciones continúen creciendo, pero desacelerando su ritmo de mejora en el corto plazo.

Por el lado de las ventas externas, posiblemente se vea un efecto residual del efecto de la quita de retenciones transitorias, que continuaría impactando al menos marginalmente sobre las exportaciones de diciembre.  En este sentido, el 9 de diciembre el Gobierno anunció la baja permanente en las alícuotas de los derechos de exportación: la soja pasa de 26% a 24% y subproductos de 24,5% a 22,5%, trigo y cebada disminuyen de 9,5% a 7,5%, maíz y sorgo de 9,5% a 8,5% y girasol de 5,5% a 4,5%. Esta medida se da en un contexto de menores liquidaciones actuales dado el adelantamiento previo, y busca dar la señal de mejora de la competitividad del sector, buscando mejorar el precio efectivo y acelerar las ventas durante el comienzo de 2026. Además, también cabe destacar que prepara el terreno para una cosecha de trigo que viene siendo récord.

Con todo, el resultado comercial arrojará un superávit superior a USD 10.000 M en 2025. Si bien es un número inferior al del año pasado, es un valor que supera lo esperado algunos meses atrás por el consenso del mercado.

 

Superávit con impulso energético

El saldo comercial fue de USD 800 M en octubre, acumulando 23 meses consecutivos de superávit. De esta forma, hasta el décimo mes del año alcanzó un saldo por USD 6.846 M, mostrando una caída de -57% i.a. respecto al acumulado del año anterior.

El superávit energético fue USD 708 M en el mes, acumulando USD 7.473 M hasta octubre. Al interior, las exportaciones fueron USD 913 M (+12,8% i.a.) y USD 9.017 M (+12,8% i.a.) acumulado, mientras que las importaciones fueron USD 205 M (+3,1% i.a.) y USD 2.951 hasta el décimo mes (-19,7% i.a.).

Con dos meses para finalizar el año, estimamos que el sector externo finalice 2025 con un saldo comercial acumulado en torno a los USD 8.000 M, representando una caída de casi la mitad respecto al acumulado del año anterior.

El saldo comercial fue de USD 800 M en octubre, acumulando 23 meses consecutivos de superávit comercial. De esta forma, hasta el décimo mes del año alcanzó un saldo superavitario por USD 6.846 M, aunque mostrando una caída de -57% i.a. respecto al acumulado del año anterior (cuando había acumulado USD 15.969 M).

Haciendo foco en el frente energético, el superávit de este rubro fue de USD 708 M en el mes, acumulando USD 7.473 M hasta octubre. Al interior, las exportaciones fueron USD 913 M (+12,8% i.a.) y USD 9.017 M (+12,8% i.a.) acumulado, mientras que las importaciones fueron USD 205 M (+3,1% i.a.) y USD 2.951 hasta el décimo mes (-19,7% i.a.). Este sector exige seguirlo de cerca dado que se ubica como el nuevo rubro que mantendrá un superávit comercial de manera estructural.

Sin contar los años afectados por sequías, otro sector que desde hace décadas se ubica como estructuralmente superavitario es el vinculado al cultivo de soja. Puntualmente, en octubre mostró un saldo superavitario por USD 1.973 M, mostrando un crecimiento de 36,3% i.a. respecto al mismo mes del año anterior. En el acumulado del año alcanzó un saldo superavitario por USD 14.817 M. A diferencia, un ejemplo de un sector que suele mostrar un saldo deficitario es el vinculado al automotriz. Por caso, en octubre el sector mostró un déficit de USD -763 M, acumulando un saldo negativo de USD -7.528 M hasta octubre (e incrementándose respecto al acumulado del año anterior, que había sido USD -2.689 M).

Analizando puntualmente a las exportaciones, fueron USD 7.954 M (+13,1% i.a.) en octubre, acumulando USD 71.487 M (+8,1% i.a.). Además, mostraron un crecimiento de 13,9% i.a. en cantidades (con caída en los precios de -0,7% i.a.). Destaca que las cantidades de las compras externas se encuentran en niveles máximos de las últimas décadas al observar el acumulado de enero-octubre. Por otro lado, mostraron una leve caída en términos mensuales (-1,7%).

Respecto a los rubros, los productos primarios fueron USD 1.906 M (+63,8% i.a.), mostrando un crecimiento de las cantidades por 71,0% i.a. (con precios con caída por -4,3% i.a.). En este sentido, la mejora tan pronunciada continuó siendo explicada por la quita de retenciones transitorias a los granos que se llevó a cabo en septiembre. Por caso, en términos de cantidades en octubre aumentaron un 1053,7% i.a. las ventas externas de porotos de soja. Por otro lado, las manufacturas de origen industrial fueron USD 2.351 M (+8,1% i.a.), mientras que las manufacturas de origen agropecuario alcanzaron USD 2.783 M (-3,5% i.a.).

Las importaciones fueron USD 7.154 M, trepando 16,9% i.a. en octubre. A su vez, subieron 21,3% en términos de cantidades (-0,3% i.a. en precios). Respecto al mes anterior, mostraron una caída de -2,3% en términos desestacionalizados.

Como en los meses pasados, el rubro con mayor incremento fue resto de importaciones, que trepó 236,6% i.a. en el mes (USD 98 M) como consecuencia de los servicios postales puerta a puerta. Por otro lado, vehículos treparon USD 545 M (+69,2% i.a.) y los bienes de consumo un USD 1.194 M (+48,8% i.a.).

Por otro lado, los bienes de capital mostraron un saldo de USD 1.340 M (+20,0% i.a.), los bienes intermedios subieron USD 2.372 M (+5,7% i.a.), mientras que las piezas y accesorios para bienes de capital un USD 1.400 M (-0,6% i.a.), todos rubros con mejoras menos pronunciadas y que están asociados al proceso de producción.

En lo que respecta al acumulado del año, se observa como el rubro de vehículos explicó la mayor parte de la mejora de las importaciones (explicando el 41%), mientras que le siguió bienes de capital y piezas (23%) y bienes de consumo (16%).

Por último, el índice de términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, alcanzó un nivel de 141,7, lo que representó una suba de 1,7% i.a. De esta manera, si hubieran prevalecido los precios de octubre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 683 M. Así, se puede ver que el país registró una ganancia en los términos de intercambio de USD 137 M.

Perspectivas

Con dos meses para finalizar el año, estimamos que el sector externo finalice 2025 con un saldo comercial acumulado en torno a los USD 8.000 M, representando una caída de casi la mitad respecto al acumulado del año anterior.

En este sentido, estimamos que en noviembre nuevamente las exportaciones de soja impulsen las exportaciones totales, tal como sucedió en los últimos dos meses. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el total despachado de poroto de soja alcanzaría un récord de los últimos diez años en el acumulado del año. Puntualmente en noviembre, se alcanzaría un récord histórico (superando las 2 mt) con China con el 94% de la participación, principalmente impulsado por la baja transitoria de los derechos de exportación, sumado a la mayor demanda de China como sustituto de Estados Unidos. Por el lado de las importaciones, estimamos que se mantenga una dinámica similar a la observada en los últimos meses: los rubros vinculados al consumo con mejoras interanuales más significativas.

En los próximos años, el principal foco se mantendrá en el sector energético, minero y agroindustrial, donde las proyecciones actuales estiman que seguirá aumentando la capacidad exportadora del país haciéndola en términos relativos menos dependiente de factores climáticos.

 

 

Septiembre con un alza en las compras y ventas externas

El saldo comercial fue de USD 921 M en septiembre. De esta manera, acumuló un superávit de USD 6.030 M hasta el noveno mes del año, mostrando una caída de -60% i.a. respecto al acumulado del año anterior.

Las exportaciones fueron USD 8.128 M en el mes de septiembre, exhibiendo una suba de 16,9% i.a., mientras que, las importaciones fueron USD 7.207 M, trepando 20,7% i.a. Cabe destacar que las cifras de septiembre de ventas y compras externas se ubicaron por encima del 90% de las estimaciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que estimaba una mediana de USD 7.352 M para las exportaciones de septiembre y un USD 6.456 M para las importaciones del mes.

En suma, el resultado comercial mantendrá el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. De esta forma, estimamos que el saldo comercial acumulado ronde los USD 8.000 M en el acumulado de 2025.

El saldo comercial fue de USD 921 M en septiembre, acumulando 22 meses consecutivos de superávit comercial. De esta manera, acumuló un superávit de USD 6.030 M hasta el noveno mes del año, mostrando una caída de -60% i.a. respecto al acumulado del año anterior.

La mejora se explicó por una aceleración tanto en las exportaciones como en las importaciones. Por un lado, las exportaciones fueron USD 8.128 M en el mes de septiembre, exhibiendo una suba de 16,9% i.a. Además, mostraron un crecimiento mensual de 1,3% en términos desestacionalizados y una suba de 16,5% i.a. en las cantidades exportadas (con precios con una leve suba de 0,3% i.a.). En esta línea, cabe destacar que las cantidades de las compras externas se encuentran en niveles máximos de las últimas décadas al observar el acumulado de enero-septiembre.

Además, las importaciones fueron USD 7.207 M, trepando 20,7% i.a. en septiembre. A su vez, subieron 10,1% en términos desestacionalizados y 21,3% en términos de cantidades (-0,3% i.a. en precios). Detrás de la aceleración en la mejora, se puede entrever cierto impacto en la mayor volatilidad del tipo de cambio, que en un contexto de mayor incertidumbre política pudo incrementar las expectativas de devaluación e incentivar al adelantamiento de importaciones.

Cabe destacar que las cifras de septiembre de ventas y compras externas se ubicaron por encima del 90% de las estimaciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que estimaba una mediana de USD 7.352 M para las exportaciones de septiembre y un USD 6.456 M para las importaciones del mes. En la misma línea, el dato de intercambio comercial argentino (que consiste en la suma de las importaciones y exportaciones) alcanzó USD 15.336 M en el mes, representando un máximo en los últimos tres años (desde agosto de 2022).

Al interior, la balanza comercial energética nuevamente explicó la mayor parte del superávit: las exportaciones fueron USD 967 M, mientras que las importaciones fueron de USD 191 M. De esta manera, el saldo comercial fue de USD 776 M en el mes, acumulando USD 5.367 M hasta el noveno mes del año, con exportaciones con un acumulado de USD 8.129 M, mientras que las importaciones fueron de USD 2.763 M hasta septiembre. 

En lo que respecta al resto de los bienes, todos los grandes rubros de exportaciones mostraron una mejora interanual. Al interior, destacó la mejora en las exportaciones de Productos Primarios (PP), que subieron 43,0% i.a. en el mes (USD 2.025 M). Por su parte, le siguió la mejora en las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) por USD 2.982 M (+11,2% i.a.) y las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) por USD 2.155 M (+3,5% i.a.).

Además, cabe destacar que la mejora de las exportaciones en el mes se explicó principalmente por el incremento de las ventas externas hacia China. En detalle, el país asiático se ubicó como el principal destino de las exportaciones del mes (algo que no fue la regla en el acumulado del año, ubicando a Brasil como principal destino). En números, las exportaciones fueron USD 1.293 M en el mes, representando una suba de 201,7% i.a. y explicado principalmente por las mayores ventas de productos primarios (PP) en el contexto del anuncio de la quita de retenciones de manera transitoria de granos (hasta alcanzar un monto de USD 7.000 M). Con más detalle, los porotos de soja mostraron una mejora de 613,8% i.a. Por otro lado, cabe destacar que de todas formas la balanza con este país se mantuvo negativa por USD -523 M (con importaciones por USD 1.816 M, +31,3% i.a.).

Por el lado de las importaciones, la mayor parte de los rubros tuvo subas significativas. Al igual que en los meses pasados, el rubro con mayor incremento fue resto de importaciones, que trepó 376,1% i.a. en el mes (USD 109 M) como consecuencia de los servicios postales puerta a puerta. Por otro lado, los vehículos Automotores de pasajeros treparon USD 618 M (+68,6% i.a.), los bienes de capital mostraron un saldo de USD 1.577 M (+47,7% i.a.) y los bienes de consumo mostraron un saldo por USD 1.157 M (+45,7% i.a.). A diferencia, una mejora más moderada la tuvo bienes intermedios (USD 2.253 M, +1,6% i.a.), mientras que las Piezas y accesorios para bienes de capital (USD 1.302 M, -1,3% i.a.), rubros asociados al proceso de producción, que se pueden ver afectados por el contexto recesivo actual.

Por último, el índice de términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, alcanzó un nivel de 138,7, lo que representó una suba de 0,6% i.a. De esta manera, si hubieran prevalecido los precios de septiembre de 2024, el saldo comercial habría registrado un superávit de USD 872 M. De esta manera, se puede ver que el país registró una ganancia en los términos de intercambio de USD 51 M.

¿Qué esperamos para el último trimestre?

En lo que resta del año, se mantendrá el leve superávit comercial, que continuará siendo mayormente explicado por el resultado energético. En tal sentido, los últimos meses del año se ubican como no tan favorables en términos estacionales para las exportaciones del sector agropecuario sumado a que finalizó el efecto transitorio del adelantamiento de exportaciones por la quita de retenciones, aunque el tipo de cambio real más elevado podría continuar incentivando determinados rubros puntuales. Por otro lado, en las importaciones puede jugar un efecto contrapuesto: si bien la suba del tipo de cambio real puede actuar como desincentivo, el incremento de las expectativas de devaluación y el contexto de mayor incertidumbre política puede seguir jugando un efecto de “adelantamiento” de importaciones. Además, si bien se venía observando cierto estancamiento de la actividad económica, el último dato disponible mostró un crecimiento (+0,3% desestacionalizado) y la apertura al comercio puede seguir generando un efecto de mayor preponderancia por consumo importado en contraste al local.

En suma, el resultado comercial mantendrá el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. De esta forma, estimamos que el saldo comercial acumulado ronde los USD 8.000 M en el acumulado de 2025.

 

Agosto y un récord de superávit comercial

En agosto, el saldo comercial alcanzó USD 1.402 M, el superávit más alto del año. Al interior, el resultado se explicó por exportaciones por USD 7.865 M (+16,4% i.a.), representando también la suma más elevada del año, mientras que las importaciones alcanzaron unos USD 6.463 M (+32,4% i.a.), ubicándose en línea al promedio de los anteriores meses del año.

En el mes de agosto también existió una ganancia por los términos del intercambio, de 8,9% i.a. En tal sentido, si hubieran prevalecido los precios de agosto de 2024, el saldo comercial hubiera sido menor, alcanzando los USD 821 M. Dicho esto, se puede decir que el país registró una ganancia por los términos de intercambio de USD 581 M durante el mes.

En lo que resta del año estimamos que exista una desaceleración tanto de las exportaciones como de las importaciones. En tal sentido, serán meses desfavorables en términos estacionales para las exportaciones del sector agropecuario (la performance favorable y transitoria del sector en julio y agosto difícilmente se mantenga en septiembre). De esta manera, el principal foco estará en las exportaciones de energía, que mostrarán un desempeño positivo en lo que resta del año. Por otro lado, las importaciones podrían mostrar una desaceleración, en línea a la reciente suba del tipo de cambio real y un contexto más adverso en términos de actividad económica.

 En agosto, el saldo comercial alcanzó USD 1.402 M, el superávit más alto del año, aunque resultó un 25% por debajo del resultado obtenido el mismo mes del año anterior. En el acumulado enero-agosto, el resultado alcanzó USD 5.071 M, exhibiendo una baja de -64% respecto al acumulado de 2024.

Al interior, el resultado se explicó por exportaciones por USD 7.865 M (+16,4% i.a.), representando la suma más elevada del año, mientras que las importaciones alcanzaron unos USD 6.463 M (+32,4% i.a.), ubicándose en línea al promedio de los anteriores meses del año.

La magnitud del superávit comercial de agosto se explicó tanto como por un abultado superávit del resultado energético, pero también por el resultado superavitario del resto de los bienes que componen la balanza.

Respecto al primero, las exportaciones del sector energético fueron USD 1.056 M en agosto (representando una suba de 40,6% i.a.), mientras que las importaciones energéticas fueron USD 307 M en el mes (-38,4% i.a.). De esta manera, el saldo comercial energético fue de USD 749 M, explicando la mitad del superávit total y acumulando USD 4.591 M en lo que va del año.

Al igual que en el mes anterior, parte del resultado superavitario de la balanza se explicó por el desempeño del resto de los bienes, que también mostraron un superávit (USD 653 M). Tal es así, que, a diferencia de los meses previos, el resto de los bienes también mostró un leve superávit comercial en el acumulado del año (USD 480 M hasta agosto).

En lo que respecta a las ventas externas, la mejora también se explicó por las ventas ligadas al sector agropecuario: los productos primarios alcanzaron USD 1.982 M (+35,7% i.a.) donde continuaron primando los efectos de la quita permanente de las retenciones y las manufacturas de origen agropecuario tuvieron ventas por USD 2.823 M (+18,1% i.a.). A contramano, las manufacturas de origen industrial mostraron un saldo de USD 2.003 M y cayeron en el mes (-7,0% i.a.), por una caída en las cantidades (-8,6% i.a.).

Por su parte, las importaciones se mantuvieron en línea al resto de los meses, con las compras externas ligadas al consumo con las variaciones interanuales más pronunciadas. En tal sentido, los bienes de consumo treparon 65,5% i.a. (USD 992 M), mientras que los vehículos automotores de pasajeros un 155,6% i.a. (USD 554 M). Al igual que en el mes anterior, el resto de las importaciones alcanzó niveles récord (USD 97 M, +277,3% i.a.), en línea a la flexibilización del sistema de entregas puerta a puerta.

En cuanto a los rubros mayormente asociados al proceso de producción, los bienes de capital también crecieron (USD 1.271 M, +75,8% i.a.), mientras que los bienes intermedios mostraron importaciones por USD 1.971 M (+16,2% i.a.) y las piezas y accesorios mostraron una suba de 13,2% i.a. (USD 1.271 M).

Por último, cabe mencionar que los términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, también mostraron una mejora en el mes de agosto (+8,9% i.a.). En tal sentido, si hubieran prevalecido los precios de agosto de 2024, el saldo comercial hubiera sido menor, alcanzando los USD 821 M. Dicho esto, se puede decir que el país registró una ganancia por los términos de intercambio de USD 581 M durante el mes.

Perspectivas del resto del año

En lo que resta del año estimamos que exista una desaceleración tanto de las exportaciones como de las importaciones. En tal sentido, serán meses desfavorables en términos estacionales para las exportaciones del sector agropecuario (la performance favorable y transitoria del sector en julio y agosto difícilmente se mantenga en septiembre), aunque un tipo de cambio real más elevado podría continuar incentivando determinados rubros puntuales. De esta manera, el principal foco estará en las exportaciones de energía, que mostrarán un desempeño positivo en meses restantes. Por otro lado, las importaciones podrían mostrar una desaceleración, en línea a la reciente suba del tipo de cambio real (+20% entre junio-septiembre) y un contexto más adverso en términos de actividad económica (el EMAE mostró dos caídas consecutivas mensuales en mayo-junio).

En suma, el resultado comercial mantendrá el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. Al igual que en los primeros meses, el superávit comercial se encontrará respaldado por el resultado superavitario de la balanza comercial energética.

 

Julio con el superávit más elevado del año

En julio, el saldo comercial alcanzó USD 988 M, el superávit más alto del año, aunque resultó un 30% inferior al registrado en el mismo mes de 2024. En el acumulado enero-julio, el superávit se ubicó en USD 3.750 M, exhibiendo una baja de -70% respecto al acumulado de 2024.

Los términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, mostraron una mejora en el mes de julio (+5,6% i.a.). En tal sentido, si hubieran prevalecido los precios de julio de 2024, el saldo comercial hubiera sido menor, alcanzando los USD 602 M. Dicho esto, se puede decir que el país registró una ganancia por los términos de intercambio de USD 429 M durante el mes.

Durante el mes de julio, se anunció la baja permanente de las retenciones al sector agropecuario, buscando incentivar las liquidaciones en los próximos meses. Sin embargo, comienzan los meses desfavorables en términos estacionales y el adelantamiento de las liquidaciones observadas en junio ya redujo el margen para el resto del año. En términos de compras externas, el alza reciente del tipo de cambio real podría actuar como efecto contrapuesto en la medida que se sostenga en niveles más elevados, lo que podría resultar en cierta desaceleración en el crecimiento de las importaciones.

En julio, el saldo comercial alcanzó USD 988 M, el superávit más alto del año, aunque resultó un 30% inferior al registrado en el mismo mes de 2024. En el acumulado enero-julio, el superávit se ubicó en USD 3.750 M, exhibiendo una baja de -70% respecto al acumulado de 2024.

Por primera vez en el año, el superávit comercial del resto de los bienes fue mayor al superávit de la balanza energética. En detalle, el superávit energético fue de USD 216 M en el mes de julio, explicado por exportaciones por USD 763 M (-9,7% i.a.) e importaciones por USD 546 M (-25,1% i.a.). De esta manera, el resto de los bienes mostró un superávit comercial por USD 771 M en el mes, el más elevado del año.

De todas formas, cabe destacar que esta no fue la norma en el primer semestre: la balanza energética acumula un saldo positivo de USD 3.959 M hasta julio, mientras que, descontando este resultado, el resto de los bienes mostró un déficit en el acumulado del año (por USD -209 M). Dicho en otras palabras, el superávit comercial en lo que va del año se sostuvo gracias al desempeño del sector energético.

Volviendo al mes de julio, detrás del mayor superávit del resto de los bienes se encontraron las exportaciones del sector agropecuario. Las exportaciones totales alcanzaron USD 7.727 M en el mes, mostrando una suba de 7,5% i.a. respecto al mismo mes del año anterior.

Al interior, los Productos Primarios (PP) mostraron ventas externas por USD 2.077 M, exhibiendo una suba de 22,8% i.a. en julio y mostrando la suma más elevada del año. Si bien julio ya no representa uno de los meses más favorables en términos estacionales, la perspectiva de la suba de las retenciones a partir del mes en cuestión produjo que se adelanten muchas operaciones durante el sexto mes del año y que en consecuencia impacten también sobre julio. En la misma línea, se observa que la mejora del mes fue mayormente por las cantidades (+19,1% i.a.), con precios también al alza (+3,0% i.a.).

Además, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) fueron USD 2.925 M (+5,3% i.a.), mientras que las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) alcanzaron USD 1.962 M, mostrando una suba de 4,7% i.a. Respecto a las últimas, cabe destacar que la mejora se debió a una suba de 9,6% i.a. en los precios, dado que las cantidades cayeron (-4,6% i.a.).

En el acumulado del año, las ventas externas alcanzaron USD 47.468 M, mostrando una suba de 4,6% i.a. Además, las cantidades subieron 5,0% i.a. en el acumulado hasta julio, mientras que los precios jugaron en contra (-0,4% i.a.).

Por el lado de las importaciones, fueron subiendo escalonadamente durante todo el año, alcanzando una cifra de USD 6.738 M en el mes de julio (+17,7% i.a.). Además, acumularon USD 43.718 M hasta el séptimo mes (+31,7% i.a.), con cantidades con una mejora más pronunciada (+41,2% i.a.) y precios con caída (-6,7% i.a.).

La flexibilización de las restricciones al comercio exterior y la recuperación del consumo privado explican buena parte del desempeño positivo de las importaciones en contraste a un año atrás. En este sentido, es posible observar como la mejora es más pronunciada en rubros mayormente vinculado a la compra de bienes finales.

Los vehículos automotores de pasajeros (VA) mostraron una suba de 135,3% i.a. con importaciones por USD 514 M, mientras que los bienes de consumo (BC) exhibieron una suma de USD 959 M en el mes de julio (+47,6% i.a.).

En la misma línea, la variación más pronunciada se observó en resto de importaciones, que alcanzó un récord histórico por USD 98 M (+298,5% i.a.). Si bien en términos de valores es el más pequeño en contraste al resto de los usos, destaca que el crecimiento se explicó por los bienes despachados mediante servicios postales, es decir, el consumo “puerta a puerta” que comenzó a ser más relevante en los últimos meses.

En cuanto a los rubros mayormente asociados al proceso de producción, los bienes de capital (BC) también crecieron (USD 1.265 M, +51,9% i.a.) explicado en mayor medida por la suba de importaciones de equipos de transporte industriales, mientras que piezas y accesorios (PyA) mostraron una suba de 19,4% i.a. (USD 1.273 M). A contramano, los bienes intermedios (BI) mostraron importaciones por USD 2.083 M, que representaron una caída de -5,6% i.a., como consecuencia de una baja en las cantidades (-3,0% i.a.) y los precios (-2,3% i.a.).

Pese a esta mejora interanual, en términos desestacionalizados es posible observar cierto estancamiento de las importaciones: en julio mostraron un estancamiento (+0,1%), tras dos meses consecutivos de caídas (-0,7% en junio y -4,3% en mayo). En tal sentido, las señales recientes de estancamiento en la recuperación de la actividad económica en conjunto a la suba del tipo de cambio real observada en los últimos meses pueden explicar parte de este desempeño (mejoras interanuales, pero estancamiento en contraste a los meses pasados).

Por último, cabe mencionar que los términos del intercambio, calculado como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, mostraron una mejora en el mes de julio (+5,6% i.a.). En tal sentido, si hubieran prevalecido los precios de julio de 2024, el saldo comercial hubiera sido menor, alcanzando los USD 602 M. Dicho esto, se puede decir que el país registró una ganancia por los términos de intercambio de USD 429 M durante el mes.

Perspectivas para el resto del año

Durante el mes de julio, se anunció la baja permanente de las retenciones al sector agropecuario, buscando incentivar las liquidaciones en los próximos meses. Sin embargo, comienzan los meses desfavorables en términos estacionales y el adelantamiento de las liquidaciones observadas en junio ya redujo el margen para el resto del año. En términos de compras externas, el alza reciente del tipo de cambio real podría actuar como efecto contrapuesto en la medida que se sostenga en niveles más elevados, lo que podría resultar en cierta desaceleración en el crecimiento de las importaciones.

En suma, el resultado comercial mantendrá el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. En lo que resta del año, el superávit comercial se encontrará respaldado por el resultado superavitario de la balanza comercial energética.

 

Bienvenidos, bienes de consumo

En los últimos meses, las importaciones tuvieron una recuperación significativa. Este crecimiento se dio en línea a la recuperación de la actividad económica, que suele tener un efecto amplificado sobre las compras externas: según nuestras estimaciones, la economía acumuló un crecimiento interanual en torno al 6% en el primer semestre del año, mientras que las importaciones treparon en torno al 40% en igual periodo. En la misma línea, como porcentaje del PIB se ubicaron en 32% en el primer trimestre de 2025, alcanzando un nivel máximo para un primer trimestre de las últimas décadas.

La evolución reciente de las importaciones de bienes de consumo volvió al centro del debate, tanto por incidencia en el consumo de las familias como por su potencial de sustituir producción nacional. En el primer semestre acumularon alrededor de USD 5000 M (+73,5 i.a.), con cantidades que tuvieron una sostenida y marcada recuperación en los últimos meses y ya superaron los picos de otros años, como 2017.

Al interior, existió una mejora más pronunciada sobre determinados sectores que, afectados por trabas en los últimos años, están respondiendo de manera más dinámica a la nueva coyuntura de mayor apertura. Al mirar los valores importados, los rubros de “Electrónica y electrodomésticos”, “Automotriz” y “Muebles y juguetes” son parte de los que más crecieron.

En los últimos meses, las importaciones tuvieron una recuperación significativa. Este crecimiento se dio en línea a la recuperación de la actividad económica, que suele tener un efecto amplificado sobre las compras externas: según nuestras estimaciones, la economía acumuló un crecimiento interanual en torno al 6% en el primer semestre del año, mientras que las importaciones treparon en torno al 40% en igual periodo. En la misma línea, como porcentaje del PIB se ubicaron en 32% en el primer trimestre de 2025, alcanzando un nivel máximo para un primer trimestre de las últimas décadas.

Las flexibilizaciones en el comercio exterior jugaron un rol central para este desempeño. Entre las principales medidas se destaca la eliminación progresiva del Impuesto PAIS sobre las importaciones, con reducciones de alícuotas en septiembre y diciembre, que coincidieron con saltos mensuales de magnitud en las compras externas (+32% en septiembre y +8% en diciembre). A esto se suman otras reformas, como la reducción de aranceles en rubros específicos -electrodomésticos, neumáticos, insumos plásticos, entre otros-, la eliminación del sistema SIRA y su reemplazo por el SEDI, y la simplificación de diversos trámites aduaneros.

Los rubros que más están impulsando el crecimiento de las importaciones son principalmente los vinculados a bienes finales (tanto de consumo como vehículos de todo tipo), así como los bienes de capital junto con sus piezas y accesorios. Es posible que estos componentes estén mostrando una recuperación más marcada y en muchos casos alcanzando niveles máximos de las últimas décadas, tendencia favorecida además por su menor costo en dólares. En contraste, los bienes intermedios (es decir, los insumos utilizados en los procesos productivos) exhiben una recuperación más moderada, en parte producto al débil y heterogéneo repunte de la industria local. Por último, las importaciones de combustibles y lubricantes tuvieron una caída en igual periodo, en línea a una mayor producción local y menor necesidad estructural de abastecimiento con el exterior.

El consumo habla otro idioma

 La evolución reciente de las importaciones de bienes de consumo volvió al centro del debate, tanto por incidencia en el consumo de las familias como por su potencial de sustituir producción nacional. En el primer semestre acumularon alrededor de USD 5000 M (+73,5 i.a.), con cantidades que tuvieron una sostenida y marcada recuperación en los últimos meses y ya superaron los picos de otros años, como 2017.

Durante los últimos años, las importaciones de este tipo de bienes enfrentaron múltiples obstáculos para ingresar al país. Las trabas incluyeron desde licencias no automáticas y cupos hasta elevados aranceles, en muchos casos superiores a los del promedio del Mercosur, que encarecían significativamente la entrada de bienes finales. Esta combinación de barreras limitó la oferta importada y posiblemente acentuó un fenómeno de “consumo reprimido” en determinados rubros durante los últimos años.

Como ya fue mencionado, con el inicio de la actual gestión se implementaron una serie de medidas orientadas a descomprimir estas restricciones. Entre las más relevantes, se destacan la reducción de aranceles sobre determinados bienes finales como electrodomésticos, neumáticos, motos y ropa y la baja del impuesto interno para productos electrónicos como celulares y televisores. A esto se sumaron mejoras en el sistema de compras minoristas internacionales, como la flexibilización del sistema puerta a puerta, pero que de todos modos representa algo más simbólico que un factor determinante de las compras externas.

En conjunto, estas medidas configuraron un entorno más favorable para el ingreso de bienes finales. Mas allá del crecimiento generalizado, se puede observar una mejora más pronunciada sobre determinados sectores que, afectados por trabas en los últimos años, están respondiendo de manera más dinámica a la nueva coyuntura de mayor apertura. Al mirar los valores importados, encontramos que “Electrónica y electrodomésticos” creció más de 300% i.a. en el primer semestre del año, destacándose las importaciones de heladeras, hornos, planchas y lavarropas, seguido por “Automotriz” (+144% i.a.) y “Muebles y juguetes” (+137% i.a.).

Con el mayor peso dentro de bienes de consumo se encuentra “Alimentos y bebidas”, acumulando en torno a USD 1100 M en los primeros seis meses (+77% i.a.). Al interior, destacó las importaciones de frutas y verduras (principalmente paltas y bananas, que representaron 20% del total de las importaciones de bienes de consumo de alimentos y bebidas).

En contraste, rubros considerados esenciales como “Medicamentos” (+24% i.a.) o “Industria química” (+27% i.a.) crecieron a un ritmo más moderado, mostrando una menor sensibilidad a los cambios en el régimen comercial. Esta heterogeneidad sugiere que el rebote importador estuvo impulsado en buena medida por la flexibilización de las barreras previas y la recomposición del consumo privado.

Efectos de la apertura y comentarios finales

 El proceso de apertura comercial trae consigo oportunidades y desafíos. Por un lado, avanzar hacia una economía más integrada al mundo es un objetivo deseable: Argentina ha sido históricamente una de las economías más cerradas de la región, y una mayor apertura puede fomentar la inversión, la innovación y la competencia, con efectos positivos en materia de precios, mayor oferta y opciones de calidad para los consumidores.

Sin embargo, este giro también puede presentar complicaciones. En la actualidad, ya es posible observar un impacto negativo en sectores como la industria textil o la electrónica de Tierra del Fuego, donde el empleo formal ha comenzado a caer (por caso, el empleo privado registrado del sector textil mostró una caída de -8,5% desde inicios del mandato). En este sentido, los riesgos se agravan si la apertura se combina con una apreciación sostenida del tipo de cambio real, lo que puede comprometer incluso a sectores con capacidad competitiva. Este es un aspecto para considerar incluso tras la implementación del nuevo régimen cambiario y la suba de 18% del tipo de cambio real multilateral desde entonces que frenó –aunque de forma posiblemente transitoria- la tendencia a la apreciación.

En este marco, monitorear la evolución de las importaciones -en volumen, composición y concentración sectorial- será clave para anticipar los efectos del nuevo esquema económico, tanto en lo que refiere a la estructura productiva como al perfil de consumo de la sociedad. La profundidad y sostenibilidad de esta transformación dependerán no solo de las reformas comerciales, sino también del diseño de políticas complementarias que acompañen a los sectores competitivos, que puedan promover mejoras de productividad y contengan los impactos negativos de corto plazo.

 

 

Menor superávit comercial en el primer semestre

El saldo comercial alcanzó USD 906 M en junio. De esta manera, el saldo acumuló USD 2.788 M en el primer semestre del año, ubicándose por debajo del saldo acumulado en el mismo periodo del año anterior (que había sido USD 10.742 M).

Las importaciones de bienes vienen mostrando una marcada recuperación respecto al año anterior. En junio, fueron USD 6.370 M (+35,9% i.a.), acumulando USD 36.954 M en el primer semestre del año (+34,6% i.a.). Por el lado de las exportaciones, fueron de USD 7.275 M en junio (+10,8% i.a.), acumulando un saldo de USD 39.742 M en el primer semestre (+4% i.a.).

De cara a la segunda mitad del año el superávit comercial podría continuar achicándose. Por el lado de las exportaciones, cabe mencionar que a partir de julio comenzaron a regir nuevamente las retenciones para el sector agropecuario, a lo que le suma que comienzan los meses más desfavorables en términos estacionales. Por otro lado, la continuidad en la recuperación económica continuará traccionando al alza las importaciones, aunque la reciente alza del tipo de cambio real podría actuar como efecto contrapuesto en la medida que se sostenga en niveles más elevados.

El saldo comercial alcanzó USD 906 M en junio. De esta manera, el superávit acumuló USD 2.788 M en el primer semestre del año, ubicándose por debajo del saldo acumulado en el mismo periodo del año anterior (que había sido USD 10.742 M).

La balanza comercial energética mantuvo el superávit, este mes por USD 739 M, acumulando USD 3.760 M en el primer semestre. El resultado se explicó por exportaciones energéticas por USD 1.064 M (+74,2% i.a.) e importaciones energéticas por USD 325 M (-57,9% i.a.). Al igual que en el mes anterior, el resto de los bienes que componen a la balanza también mostraron un superávit en el mes (por USD 167 M), aunque en el acumulado exhibieron un déficit por USD -972 M.

La recuperación de las importaciones

Las importaciones de bienes vienen mostrando una marcada recuperación respecto al año anterior. En junio, fueron USD 6.370 M (+35,9% i.a.), acumulando USD 36.954 M en el primer semestre del año (+34,6% i.a.). Teniendo en cuenta únicamente a las cantidades, se ve que la mejora es más pronunciada: acumularon una mejora de 45,1% i.a. en el primer semestre, con precios que jugaron en contra (-7,2% i.a.).

Al interior de las importaciones, existen determinados usos que son los que mayormente están explicando la recuperación. En junio, el uso que explicó mayormente la recuperación de las compras externas fue el rubro vinculados a la importación de vehículos, que explicó 47 p.p. del crecimiento interanual de junio. Luego, 23 p.p. lo explicó las compras externas de bienes de capital, mientras que en importancia le siguieron los rubros de bienes intermedios y bienes de consumo (excluido alimentos y medicamentos), representando 16 p.p. y 15 p.p., respectivamente.

A diferencia, cabe destacar que la importación de combustibles viene disminuyendo en línea a las menores necesidades de abastecimiento con el exterior, mostrando una incidencia negativa de 25 p.p. en el mes.

Otro análisis complementario se observa al analizar los valores de las importaciones en términos desestacionalizados. En detalle, aparece que la mejora más pronunciada se observó a finales del 2024, momento donde se quitó la alícuota del Impuesto PAÍS (en octubre y diciembre) y se continuaron flexibilizando las restricciones al comercio exterior. Desde entonces, la evolución de las importaciones viene mostrando un desempeño errático en el mes a mes y aún se encuentran por debajo de los valores de 2022 (previos a la recesión del 2023), dando la pauta de que aún tienen terreno por recuperar.

Las exportaciones con un desempeño estable

Por otro lado, las ventas externas vienen mostrando un desempeño en línea al esperado. En detalle, fueron de USD 7.275 M en junio (+10,8% i.a.), acumulando un saldo de USD 39.742 M en el primer semestre (+4% i.a.). En términos de cantidades, mostraron una suba de 4,9% i.a. en el acumulado del año, con precios que jugaron levemente en contra (-0,8% i.a.).

Al interior, el rubro con mayor crecimiento interanual en el primer semestre fue Manufacturas de Origen Industrial (MOI), que acumularon ventas externas por USD 10.507 M hasta el sexto mes del año (+10,2% i.a.) y puntualmente de USD 1.852 M en junio (+12,9% i.a.).

Por otro lado, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) cayeron -0,1% i.a. en junio (USD 2.536 M), acumulando USD 13.741 M en el primer semestre (+0,1% i.a.). En la misma línea, los Productos Primarios (PP) tuvieron exportaciones por USD 1.822 M en junio (+2,6% i.a.), acumulando un saldo de USD 10.157 M (+0,4% i.a. en el acumulado del semestre). Cabe destacar que este resultado estable de los rubros vinculados al sector agropecuario se dio en un contexto de valores de producción de la campaña de cosecha gruesa similares a los del año anterior.

Perspectivas segundo semestre

De cara a la segunda mitad del año el superávit comercial podría continuar achicándose. Por el lado de las exportaciones, cabe mencionar que a partir de julio comenzaron a regir nuevamente las retenciones para el sector agropecuario, a lo que le suma que comienzan los meses más desfavorables en términos estacionales. Por otro lado, la continuidad en la recuperación económica continuará traccionando al alza las importaciones, aunque la reciente alza del tipo de cambio real podría actuar como efecto contrapuesto en la medida que se sostenga en niveles más elevados.

En síntesis, estimamos que el resultado comercial mantenga el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. En lo que resta del año, el superávit comercial se encontrará respaldado por el resultado superavitario de la balanza comercial energética.

 

Un superávit estacional

El saldo comercial alcanzó USD 608 M en mayo. De esta manera, el saldo acumuló USD 1.883 M durante los primeros cinco meses del año, ubicándose por debajo del saldo acumulado en el mismo periodo del año anterior (que había sido USD 8.862 M).

La balanza comercial energética mantuvo el superávit, aunque moderó su performance respecto a los meses anteriores. Durante mayo, el resultado positivo fue de USD 345M. Si bien el saldo comercial sin contar el sector energético hubiera sido positivo por USD 263 M debido a la favorable estacionalidad del sector agropecuario, su rol fue fundamental para explicar el superávit. En concreto, el 56,7% del saldo comercial positivo es explicado por el balance energético. A su vez, mayo se apunta como el primer mes del año en el cual tanto el balance energético como el resto del saldo comercial es positivo.

Estimamos que el resultado comercial acumulado del año se mantenga en terreno positivo, pero con una dinámica bien diferenciada entre el primer y segundo semestre. Mientras que el primero estuvo caracterizado por continuos superávits, el segundo enfrenta mayores desafíos que podrían tornar el saldo a negativo debido a la estacionalidad y cierto grado de incertidumbre cambiaria. En este contexto, el conflicto internacional agrega incertidumbre y será clave para determinar las estimaciones futuras.

¿Qué pasó con el saldo comercial en mayo?

El saldo comercial alcanzó USD 608 M en mayo. De esta manera, el saldo acumuló USD 1.883 M durante los primeros cinco meses del año, ubicándose por debajo del saldo acumulado en el mismo periodo del año anterior (que había sido USD 8.862 M).

Al igual manera que en el primer cuatrimestre del año, el resultado comercial se ubicó por debajo del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del mes de mayo. En concreto, la mediana del REM estimaba exportaciones por USD 7.620 M e importaciones por USD 6.589 M, lo cual implicaba un saldo superavitario por USD 1.265 M.

La balanza comercial energética mantuvo el superávit, aunque moderó su performance respecto a los meses anteriores. Durante mayo, el resultado positivo fue de USD 345M (acumulando USD 2.766 M en los primeros cinco meses del año), un 27,1% inferior respecto a mayo de 2024. El balance positivo se mantuvo a pesar de que las exportaciones energéticas cayeron un 29,0% respecto al mismo mes del año pasado (USD 647 M en 2025 vs USD 911 M en 2024). Por su parte, las importaciones del sector también sufrieron una significativa contracción y redujeron su valor en 31%, alcanzando un monto igual a USD 302 M.

Si bien el saldo comercial sin contar el sector energético hubiera sido positivo por USD 263 M debido a la favorable estacionalidad del sector agropecuario, su rol fue fundamental para explicar el superávit. En concreto, el 56,7% del saldo comercial positivo es explicado por el balance energético. A su vez, mayo se apunta como el primer mes del año en el cual tanto el balance energético como el resto del saldo comercial es positivo.

 

En el agregado, el resultado positivo del mes se sostuvo a pesar de una caída interanual en las exportaciones de 7,4% con un valor de USD 7.095 M, alentado por la estacionalidad positiva del agro pero contrapesado por fuerte apreciación del tipo de cambio. Al interior, la caída se explicó por bajas interanuales no solo en las cantidades (-6,0%) sino también en los precios de exportación (-1,5%).

Los rubros mostraron desempeños disímiles. En términos de valores, el rubro con mayores exportaciones fue las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) con USD 2.489 M, representando una caída de 11,1% i.a. Le siguió los Productos Primarios (PP) mostraron exportaciones por USD 1.994 M, lo cual representó una desmejora de 1,3% i.a. Por su parte, las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) crecieron 2,4% interanuales y arrojaron valores exportados por USD 1.965 M.

En lo que respecta a las importaciones, mostraron una suba de 29,4% i.a. por USD 6.488 M, acumulando seis meses consecutivos con crecimientos interanuales de gran magnitud. Si bien los precios de las importaciones a nivel general se contrajeron interanualmente un 7,0%, las cantidades sobre compensaron este efecto al avanzar 39,4%. En contraste, la serie desestacionalizada cayó 4,3%, acumulando un leve crecimiento respecto a diciembre de 0,9%.

Todos los rubros registraron una mejora interanual, a excepción de combustibles y lubricantes que cayó 31,1% explicado tanto por una caída en el precio (-21,5%) como de cantidades (-9,4%). El rubro de mayor importancia en términos de valores fue Bienes Intermedios (BI) con USD 2.068 M (+1,0% i.a.). Le siguió Piezas y accesorios de bienes de capital (PyA) por USD 1.409M (+32,9% i.a.) y Bienes de capital (BC) por USD 1.247 M (+68,5% i.a.). Por último, los Bienes de consumo (BC) tuvieron compras externas por USD 900 M (+75,1% i.a.) y los Vehículos automotores de pasajeros por USD 495 M (+160,0% i.a.).

 ¿Qué esperamos para lo que resta del año?

En el corto plazo estimamos que junio arrojará un saldo comercial positivo dado que es un mes favorecido por la estacionalidad del sector agropecuario, expresado en un incremento de las exportaciones que trae la llegada de la cosecha gruesa. En puertas de la restitución de las retenciones a productos agropecuarios, es de esperarse que durante el sexto mes del año los exportadores aceleren su liquidación.

Sin embargo, de cara a la segunda mitad del año aparece una mayor incertidumbre en cuanto al signo del balance comercial. La aparición de las retenciones a partir de julio y una estacionalidad desfavorable para el sector agropecuario comprometen la capacidad exportadora del país para el segundo semestre, sembrando dudas respecto a qué signo presentará el saldo comercial. Pasada la cosecha gruesa y en puertas del contexto electoral, florecen las dudas sobre el tipo de cambio real. En particular, crecen las dudas respecto al comportamiento del sector exportador en la segunda mitad del año, dado que podrían debilitarse los incentivos a liquidar divisas en un contexto de expectativas cambiarias aún inciertas.

Todo esto se da en un contexto internacional incierto debido al conflicto bélico en Medio Oriente entre Irán e Israel. Debido a que la región implicada tiene un rol particular en cuanto a la producción y abastecimiento global de hidrocarburos, el precio de estos commodities podría verse significativamente influenciado, como ya ha sucedido en las últimas jornadas. Tal como ha sucedido en otras experiencias bélicas, el costo de los fletes internacionales podría encarecerse, adicionando una dificultad adicional para el saldo comercial nacional en los próximos meses.

Si bien Argentina ha acumulado una balanza energética positiva en los últimos meses, en junio del año pasado el resultado fue negativo, explicado principalmente por una estacionalidad desfavorable. Este año, el repunte en el nivel de actividad, junto con el aumento estacional del consumo durante el invierno, podría compensar parte de la mejora energética vía incremento de importaciones. Aunque la producción local de petróleo y gas muestra una mejora respecto al año pasado, ese crecimiento podría no alcanzar para cubrir el incremento de la demanda, volviendo a generar un déficit en el sector.

Por otro lado, la continuidad del proceso de recuperación económica, en conjunto con el nivel de tipo de cambio real actual, traccionará al alza las importaciones, sosteniendo un crecimiento transversal a todos los rubros.  

En síntesis, estimamos que el resultado comercial acumulado del año se mantenga en terreno positivo, pero con una dinámica bien diferenciada entre el primer y segundo semestre. Mientras que el primero estuvo caracterizado por continuos superávits, el segundo enfrenta mayores desafíos que podrían tornar el saldo a negativo debido a la estacionalidad y cierto grado de incertidumbre cambiaria. En este contexto, el conflicto internacional agrega incertidumbre y será clave para determinar las estimaciones futuras.

 

Menor superávit comercial en abril

El saldo comercial alcanzó USD 204 M en abril. De todas formas, el saldo acumuló USD 1.265 M hasta el primer cuatrimestre del año, ubicándose notablemente por debajo del saldo acumulado en el mismo periodo del año anterior (que había sido USD 6.206 M).

La balanza comercial energética mantuvo el superávit, este mes por USD 573 M (acumulando USD 2.421 M en el primer cuatrimestre). El resultado se explicó por exportaciones energéticas por USD 851 M (-10,0% i.a.) e importaciones energéticas por USD 278 M (+15,3% i.a.). Sin el resultado superavitario de la balanza energética, el déficit del resto de la balanza comercial se ubicaría en USD – 323 M en abril, acumulando cuatro meses consecutivos de déficit para el resto de los bienes (USD -1.504 M en el primer cuatrimestre).

Estimamos que el resultado comercial mantenga el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. En lo que resta del año, el superávit comercial se encontrará respaldado por el resultado superavitario de la balanza comercial energética, en el que complementará el resultado superavitario del rubro minero -principalmente litio, oro y plata- que también viene siendo una fuente extra de ingreso de divisas.

El saldo comercial alcanzó USD 204 M en abril. De esta manera, el saldo acumuló USD 1.265 M hasta el primer cuatrimestre del año, ubicándose por debajo del saldo acumulado en el mismo periodo del año anterior (que había sido USD 6.206 M).

Al igual manera que en el primer trimestre del año, el resultado comercial se ubicó por debajo del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del mes de abril. En detalle, la mediana del REM estimaba exportaciones por USD 6.920 M e importaciones por USD 5.907 M, lo cual implicaba un saldo superavitario por USD 1.013 M.

La balanza comercial energética mantuvo el superávit, este mes por USD 573 M (acumulando USD 2.421 M en el primer cuatrimestre). El resultado se explicó por exportaciones energéticas por USD 851 M (-10,0% i.a.) e importaciones energéticas por USD 278 M (+15,3% i.a.). Sin el resultado superavitario de la balanza energética, el déficit del resto de la balanza comercial se ubicaría en USD – 323 M en abril, acumulando cuatro meses consecutivos de déficit para el resto de los bienes (USD -1.504 M en el primer cuatrimestre).

En abril, las exportaciones fueron USD 6.664 M (+2,3% i.a.). La mejora se explicó por las cantidades (3,2% i.a.), con precios que jugaron en contra (-0,8% i.a.). Pese a esta mejora, mostraron una caída de -5,7% en términos desestacionalizados en el cuarto mes del año.

Los rubros mostraron desempeños disímiles. En términos de valores, el rubro con mayores exportaciones fue las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) con USD 2.369 M, representando una caída de 0,4% i.a. Le siguió las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) con valores exportados por USD 1.749 M (+5,5% i.a.) Por su parte, los Productos Primarios (PP) mostraron exportaciones por USD 1.696 M, lo cual representó una mejora de 10,8% i.a. Al interior, se explicó por una mejora de 10,8% i.a. en las cantidades y mayores precios (+1,3%).

En lo que respecta a las importaciones, mostraron una suba de 37,3% i.a. por USD 6.460 M, acumulando cinco mejoras interanuales consecutivas. En términos de cantidades mostraron un incremento de 41,9% i.a., con precios que jugaron en contra (-3,2% i.a.). Además, la serie desestacionalizada subió 2,6% en el mes, acumulando una suba de 6,0% respecto a diciembre.

Todos los rubros registraron una mejora interanual. El rubro de mayor importancia en términos de valores fue Bienes Intermedios (BI) con USD 2.158 M (+9,6% i.a.). Le siguió Piezas y accesorios de bienes de capital (PyA) por USD 1.358 M (+24,9% i.a.) y Bienes de capital (BC) por USD 1.214 M (+73,4% i.a.). Por último, los Bienes de consumo (BC) tuvieron compras externas por USD 971 M (+77,7% i.a.) y los Vehículos automotores de pasajeros por USD 427 M (+204,5% i.a.).

 ¿Qué esperamos para lo que resta del año?

En el corto plazo estimamos que existirá una suba del superávit comercial -en contraste a los primeros meses del 2025- producto del incremento de las exportaciones que trae la llegada de la cosecha gruesa. Recientemente la BCR mejoró la estimación de producción de soja para esta campaña 2024/25, de las 45,5 tn hacia las 48,5 tn, aunque ubicándose levemente por debajo de la campaña previa (50,0 tn).

De todas formas, hay que tener en cuenta que pasada la cosecha gruesa persisten las dudas sobre qué sucederá con el actual nivel del tipo de cambio real y los riesgos en torno al menor incentivo a liquidar en la segunda parte del año. En esta línea, durante esta semana se confirmó que las retenciones de los productos vinculados a la cosecha gruesa volverán a los valores de enero a partir del próximo mes, mientras que la política de reducción se extenderá hasta 2026 para la cosecha fina (trigo y cebada), buscando incrementar los incentivos a liquidar durante el periodo de la cosecha fina.

Por otro lado, el crecimiento de las importaciones se sostendrá en los próximos meses en todos los rubros, de la mano de la continuación en la recuperación económica y una mayor apertura al comercio. En esta línea, recientemente continuaron las flexibilizaciones al comercio exterior: por caso, se anunció la baja de aranceles a las importaciones de determinados productos de bienes de capital, que se encontraban por encima de los valores establecidos por el Mercosur.

En síntesis, estimamos que el resultado comercial mantenga el superávit en el acumulado del año, aunque con una importante caída respecto al resultado del año anterior. En lo que resta del año, el superávit comercial se encontrará respaldado por el resultado superavitario de la balanza comercial energética, en el que complementará el resultado superavitario del rubro minero -principalmente litio, oro y plata- que también viene siendo una fuente extra de ingreso de divisas.