La inflación redujo su marcha en 2025

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,8% mensual en diciembre, +0,3 p.p. respecto al dato de noviembre y acumulando cinco meses consecutivos de aceleración. De todas formas, la inflación se ubicó en 31,5% i.a. en diciembre, mostrando la variación más baja para un cierre del año en los últimos ocho años (desde 2017) y exhibiendo una desaceleración de 86,2 p.p. respecto a diciembre de 2024.

En términos de bienes y servicios también se mantuvieron las diferencias, al igual que en todo el año: los primeros treparon 2,6%, mientras que los servicios subieron un 3,4%. De esta manera, los bienes acumularon 26,5% en el año, mientras que los servicios mostraron una variación de 43,1%.

Pese a la aceleración transitoria de la inflación en diciembre (explicado principalmente por la evolución del precio de la carne), estimamos que la desinflación continuará su rumbo en 2026, aunque de manera más lenta. En este sentido, los próximos meses podría continuar iniciando con “2%” y difícilmente perfore el “1%” mensual durante los meses de este año. Detrás de esta lenta desaceleración se encuentra el hecho de que el objetivo de acumular reservas internacionales podría chocar con acentuar la desinflación.

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,8% mensual en diciembre, +0,3 p.p. respecto al dato de noviembre y acumulando cinco meses consecutivos de aceleración.

De todas formas, la inflación se ubicó en 31,5% i.a. en el cierre del año, mostrando la variación más baja para un cierre del año desde 2017 y exhibiendo una desaceleración de 86,2 p.p. respecto a diciembre de 2024, cuando había alcanzado 24,7%.

Detrás de esta desaceleración se escondió un menor pass-through del tipo de cambio oficial (que finalizó el año con una suba de 41,8% i.a., +10 p.p. por encima de la evolución de la inflación, diferencia que se acentúa al observar el segundo semestre), en un contexto de apertura comercial y quita de aranceles que sumaron presión competitiva e importaciones de bienes de consumo en niveles máximos de los últimos años. Como ejemplo relevante se encuentra la evolución del precio de la ropa: el capítulo de indumentaria acumuló 15,3% i.a. en 2025.

Además, otro factor que influyó en la desaceleración fue el ajuste de a la baja de las expectativas inflacionarias, ayudado por una política fiscal y monetaria que actuaron como ancla y paritarias que mantuvieron una evolución acotada, especialmente en la segunda mitad del año (en este sentido, el salario real formal habría caído casi 1,5% a lo largo del segundo semestre).

Volviendo a los datos mensuales, el IPC regulados mostró una variación de 3,3% en el último mes del año, donde impactó la actualización de transporte público (+5,4%), servicios de telefonía e internet (+3,5%) y electricidad, gas y otros combustibles (+3,2%). De esta manera, la categoría finalizó el 2025 en 34,2% i.a., levemente por encima de la inflación general (+2,7 p.p.).

Por su parte, el IPC Núcleo mostró una variación de 3,0%, alcanzando 33,1% i.a. en diciembre (+1,5 p.p. respecto al nivel general). Esta categoría volvió al 3% por primera vez en nueve meses, influido principalmente por la aceleración del precio de la carne (+7,9%). En este sentido, descontando esta categoría, la inflación núcleo hubiese mostrado una variación de 2,2% en el último mes del año (por lo que la aceleración de carnes añadió 0,8 p.p. a la categoría), mientras que el nivel general hubiese mostrado una variación de 2,7%.

Por último, el IPC Estacionales mostró una variación de 0,6%, ubicándose por segundo mes consecutivo por debajo del 1%. Así, la inflación de esta categoría acumuló 17,0% i.a. en 2025, ayudando a la desaceleración del nivel general y mostrando una desaceleración de 70,4 p.p. respecto a la variación de diciembre de 2024, que había finalizado en 87,3% i.a. Detrás de esta desaceleración impactó la menor evolución de verduras (+3,7%) y prendas de vestir y materiales (+15,1%).

En términos de bienes y servicios también se mantuvieron las diferencias, al igual que en todo el año: los primeros treparon 2,6%, mientras que los servicios subieron un 3,4%. En términos interanuales, los bienes acumularon 26,5% i.a. en el año, mientras que los servicios mostraron una variación de 43,1% i.a.

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Transporte (+4,0%) como consecuencia de la actualización de transporte público, mientras que le siguió Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,4%). Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas (+3,1%) también mostró una aceleración como consecuencia de la aceleración en la carne vacuna. A diferencia, la menor evolución se observó en Educación (+0,4%) por cuestiones estacionales.

Perspectivas 2026

Pese a la continua aceleración de la inflación en el segundo semestre, estimamos que la desinflación continuará en 2026, aunque de manera más lenta. En este sentido, probablemente el primer cuatrimestre promedie una inflación por encima de “2%”. Detrás de esta lenta desaceleración se encuentra el hecho de que el objetivo de acumular reservas internacionales por parte del BCRA podría ponerle un piso al tipo de cambio (en un contexto en el que se amplió el techo de la banda cambiaria, atándola a una inflación mayor), dilatando en el tiempo que la inflación arranque varios meses seguidos con “1%”. De todas maneras, la mejora de las expectativas en el esquema económico si el gobierno logra acumular reservas y sostiene el equilibrio fiscal y monetario eleva la probabilidad de consolidar en algún momento el proceso de desinflación ya iniciado.

La inflación fue 2,5% en noviembre

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,5% mensual en noviembre, acelerándose 0,2 p.p. respecto al dato de octubre y acumulando cuatro meses consecutivos de aceleración. De esta forma, la inflación fue de 27,9% hasta noviembre y la variación interanual se ubicó en 31,4% i.a.

En diciembre, será clave seguir monitoreando el posible impacto de la aceleración del precio de la carne vacuna (al menos habrá un efecto arrastre) y frutas cítricas sobre la inflación de alimentos en un contexto de mayor demanda por las fiestas. Dicho esto, de existir una leve aceleración en el último mes del año, sería por factores puntuales y transitorios, lo cual sostiene la expectativa de iniciar un nuevo año bajo un sendero de desinflación.

Estimamos que la desinflación continuaría su rumbo en 2026, aunque de manera más lenta, donde podría continuar iniciando con “2%” en el corto y difícilmente perfore el “1%” mensual durante los meses de 2026. Durante el año entrante, el objetivo de acumular reservas internacionales podría chocar con el de reducir la inflación, por lo que el proceso de desinflación podría ser más lento. De todas maneras, al equilibrio fiscal y monetario probablemente se le sumen en ancla salarial y un intento de mayor estabilidad en el tipo de cambio (vía ingreso de USD financieros), lo cual podría ayudar a moderar las expectativas inflacionarias y reducir la inercia.

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,5% mensual en noviembre, +0,2 p.p. respecto al dato de octubre y acumulando cuatro meses consecutivos de aceleración. De esta forma, la inflación acumuló 27,9% hasta noviembre y la variación interanual se ubicó en 31,4% i.a.

En cuanto a las categorías, el IPC Regulados trepó 2,9% en el mes (+29,9% acumulado), como consecuencia de la actualización de las tarifas de electricidad y gas (+4,4% a nivel nacional).

Por otro lado, el IPC Núcleo, que excluye los datos de precios regulados y estacionales, treparon 2,6% en el mes, desacelerándose 0,4 p.p. respecto al dato del mes pasado y acumulando 29,2% hasta noviembre. Al interior, resaltó la aceleración del precio de la carne (+6,2% a nivel nacional): sin la evolución de esta categoría, el IPC general hubiese subido 2,3% y el IPC Núcleo un 2,1%.

Por último, el IPC Estacionales subió 0,4% en el mes (+16,1% acumulado) y ubicándose 11,7 p.p. por debajo del nivel general. Al interior, destacó la caída de verduras (-5,2%), mientras que prendas de vestir mostró un mínimo incremento (+0,3%). En este sentido, el IPC general sin estacionales se ubicó en 2,7% en el mes de noviembre.

En términos de bienes y servicios también se mantuvieron las diferencias, aunque más acotadas que meses previos: los primeros treparon 2,3%, mientras que los servicios subieron un 2,9%.

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,4%), como consecuencia del ajuste en las tarifas de electricidad. Luego, le siguió Transporte (+3,0%) como consecuencia de la aceleración en adquisición de vehículos (+3,9%) y combustibles (+3,6%), mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,8%) también mostró una aceleración como consecuencia de la aceleración en la carne vacuna (carnes y derivados trepó 6,2% a nivel nacional) y frutas (+8,5%), aunque compensado por la caída en verduras (-5,2%). A diferencia, la menor evolución se observó en Prendas de vestir y calzado (+0,5%) por cuestiones estacionales.

Faltando un mes para que finalice el año, se puede observar cómo existió un acotado pass-through de la corrección del tipo de cambio real durante este 2025. En detalle, el tipo de cambio mostró una variación promedio de 4,3% en el periodo abril-noviembre (mes a partir del que se implementó el nuevo esquema de bandas), mientras que los precios de los bienes y la inflación núcleo -teóricamente más sensibles a la variación del tipo de cambio- también mostraron un traspaso acotado: los primeros tuvieron una variación promedio de 1,8% en el periodo, mientras que el IPC núcleo un 2,2% promedio.

El hecho que toda la incertidumbre cambiaria en el semestre electoral solo haya significado una leve aceleración en la inflación se explica por varios motivos: (i) Un esquema de políticas macroeconómicas que continuó alineando expectativas por medio de una política fiscal y monetaria más restrictiva; (ii) La apertura comercial le redujo el margen a los productores nacionales en la medida que comenzaron a competir con productos importados, y (iii) El menor consumo y demanda redijo la posibilidad de que las empresas trasladen los mayores costos a los precios finales, resignando márgenes de ganancia.

Perspectivas cierre del año

En diciembre, será clave seguir monitoreando el posible impacto de la aceleración del precio de la carne vacuna (al menos habrá un efecto arrastre) y frutas cítricas sobre la inflación de alimentos en un contexto de mayor demanda por las fiestas. Dicho esto, de existir una leve aceleración en el último mes del año, sería por factores puntuales y transitorios, lo cual sostiene la expectativa de iniciar un nuevo año bajo un sendero de desinflación.

Por este motivo, estimamos que la desinflación continuaría su rumbo en 2026, aunque de manera más lenta, donde podría continuar iniciando con “2%” en el corto y difícilmente perfore el “1%” mensual durante los meses de 2026. Durante el año entrante, el objetivo de acumular reservas internacionales podría chocar con el de reducir la inflación, por lo que el proceso de desinflación podría ser más lento. De todas maneras, al equilibrio fiscal y monetario probablemente se le sumen en ancla salarial y un intento de mayor estabilidad en el tipo de cambio (vía ingreso de USD financieros), lo cual podría ayudar a moderar las expectativas inflacionarias y reducir la inercia.

 

 

 

La inflación inicia con 2%

En octubre, el IPC Nacional fue de 2,3% mensual, mostrando una aceleración de 0,2 p.p. respecto al mes anterior y la variación más elevada desde abril. Pese a la aceleración mensual, la inflación acumuló 24,8% hasta octubre (la más baja para el mismo acumulado desde 2017, año en el cual acumuló 19,4% hasta el décimo mes) y de 31,3% en términos interanuales, representando la cifra anual más baja desde mediados de 2018.

En cuanto a las categorías, la mayor variación se vio en el IPC Estacionales (+2,8%, +0,6 p.p. respecto al mes anterior). Por su parte, los precios Regulados treparon 2,6% (al igual que en el mes anterior), mientras que los precios núcleo -que excluye los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica- treparon 2,2% en el mes, acelerándose 0,3 p.p. respecto al mes pasado.

En conjunto, estos factores harán que la inflación mensual del último bimestre inicie con “2%” al igual que lo observado en los últimos dos meses. Así, estimamos que la inflación ronde 30% en 2025, algo por encima de lo esperado hace algunos meses, pero reflejando una importante desaceleración respecto a 2024.

 En octubre, el IPC Nacional fue de 2,3% mensual, mostrando una aceleración de 0,2 p.p. respecto al mes anterior y la variación más elevada desde abril. Además, se ubicó levemente por encima del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que esperaba una inflación del 2,2% para el mes. Pese a esto, la inflación acumuló 24,8% hasta octubre, siendo la más baja hasta el décimo mes desde 2017 (había alcanzado 19,4%), mientras que la interanual fue de 31,3% i.a., acumulando 18 meses consecutivos de desaceleración y representando el valor más bajo desde julio de 2018.

En cuanto a las categorías, la mayor variación se vio en los precios Estacionales (+2,8%, +0,6 p.p. respecto al mes anterior), explicado por la aceleración en frutas (+10,4% a nivel nacional), mientras que prendas de vestir y materiales también contribuyó por el cambio de temporada (+2,5%). Por su parte, los precios Regulados treparon 2,6% (al igual que en el mes anterior), explicado por el incremento en transporte público (+3,2% a nivel nacional), combustibles (+3,1%) y tabaco (+3,5%).

Por último, el IPC Núcleo -excluye los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica- trepó 2,2% en el mes, acelerándose 0,3 p.p. respecto al mes pasado. En el año, acumuló 25,8%, la variación más baja desde 2017 (que había acumulado 17,6% hasta octubre).

En términos de bienes y servicios, los primeros subieron 2,3%, mientras que los servicios un 2,5%. Ambos se aceleraron respecto al mes anterior (+0,3 p.p. y +0,2 p.p., respectivamente). Por su parte, en el acumulado se puede observar mejor la divergencia entre ambos grupos, con los servicios trepando por encima (+34,6%) y los bienes acumulando 20,6% hasta octubre.

En esta línea, si bien se mantiene la divergencia entre la evolución de bienes y servicios, esta tendió a desacelerarse en los últimos meses. Además, como se puede observar en el siguiente gráfico, también tendió a amesetarse el proceso de ajuste de precios regulados.

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Transporte (+3,5%), como consecuencia en la aceleración de adquisición de vehículos (+4,4% a nivel nacional) y transporte público (+3,2%). Por su parte, Vivienda, electricidad, gas y otros combustibles (+2,8%) se explicó principalmente por el incremento en alquiler de la vivienda (+3,8% a nivel nacional). A diferencia, las divisiones con menor variación fueron Recreación y cultura (+1,6%) y Equipamiento y mantenimiento del hogar (+1,6%).

Perspectivas del último bimestre

Esperamos que la inflación no se aleje de los valores de los últimos dos meses, en la zona del 2-2,5%. Esto se debe a que seguramente tenga lugar un aumento en el precio de la carne, que añadiría un combustible adicional a la inflación núcleo. La razón es que el precio mayorista de la carne vacuna en el Mercado de Cañuelas mostró una importante suba sobre fines de octubre (por caso, 14% en la última semana), que aún no fue traslada a los precios minoristas de octubre y tendría impacto sobre el cierre del año. Si bien los aumentos al mostrador no suelen ser tan lineales dado que también acompaña la dinámica del poder adquisitivo, la cercanía de las fiestas puede hacer que el efecto se sienta más temprano que tarde.

Por otro lado, el Gobierno anunció ajustes en las tarifas de gas y electricidad que rondarán 3-4% a nivel nacional en noviembre. Este otro factor también complicará el reinicio de la desaceleración considerando también los efectos de segunda ronda de los incrementos tarifarios. Finalmente, habrá que tener un ojo sobre el precio de las frutas cítricas (ya fuera de temporada) y verduras, en tanto puede haber escasez producto de las inundaciones en algunos sectores del país.

Por su parte, estimamos que el pass-through de la evolución del tipo de cambio oficial siga acotado e incluso con menor impacto, teniendo en cuenta que ya bajó significativamente la incertidumbre cambiaria, tras las elecciones y el respaldo del Tesoro con Estados Unidos. El sesgo restrictivo de la política monetaria del Gobierno y la continuidad del ancla salarial seguirán ayudando a contener la dinámica de los precios.

Todo esto implica que la inflación ronde 30% en 2025, algo por encima de lo esperado hace algunos meses, pero reflejando una importante desaceleración respecto a 2024. Una inflación mensual estabilizada en torno a 2% desde mayo sentará las bases para que estos guarismos continúen bajando el año entrante.

El 2% dice presente

En septiembre, el IPC Nacional alcanzó el 2,1% mensual, mostrando una aceleración de 0,2 p.p. respecto al mes anterior y la variación más elevada desde abril. Además, se ubicó en línea para el relevamiento de expectativas del mercado (REM), que esperaba una inflación de 2,1% mensual para el mes. De esta manera, la inflación alcanzó una suma de 22,0% acumulado hasta septiembre y de 31,8% i.a.

En cuanto a las categorías, la mayor variación se vio en el IPC Regulados (+2,6%, – 0,1 p.p. respecto al mes anterior), mientras que los precios Estacionales subieron 2,2% en septiembre, tras caer -0,8% en agosto. Por último, el IPC Núcleo -excluye los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica- trepó 1,9% en el mes, desacelerándose 0,1 p.p. respecto al mes pasado.

Para octubre, estimamos que la inflación se ubique nuevamente por encima del 2%. El foco estará en la evolución del tipo de cambio y la expectativa sobre lo que pueda pasar con el esquema cambiario en los próximos meses, que determinará no solamente la dinámica de los precios en octubre sino también en el último trimestre del año.

En septiembre, el IPC Nacional alcanzó el 2,1% mensual, mostrando una aceleración de 0,2 p.p. respecto al mes anterior y la variación más elevada desde abril. Además, se ubicó en línea para el relevamiento de expectativas del mercado (REM), que esperaba una inflación levemente por encima del 2% para el mes. De esta manera, la inflación acumula 22% hasta septiembre y de 31,8% i.a., representando la cifra anual más baja desde mediados de 2018.

 

En cuanto a las categorías, la mayor variación se vio en el IPC Regulados (+2,6%, – 0,1 p.p. respecto al mes anterior), explicado por la aceleración en combustibles (+3,9%), mientras que también impactó el incremento en electricidad, gas y otros combustibles (+3,0%). Por otro lado, los precios Estacionales subieron 2,2% en septiembre, tras caer -0,8% en agosto. Al interior, resaltó la aceleración de frutas y verduras, donde ambas categorías treparon un 5,2%. Además, hay que destacar que indumentaria se ubicó por debajo de lo esperado en el inicio de temporada, ubicándose como la división con menor incremento (+1,1%).

Por último, el IPC Núcleo -excluye los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica- trepó 1,9% en el mes, desacelerándose 0,1 p.p. respecto al mes pasado. De esta forma, la inflación de este tipo de bienes se ubicó nuevamente por debajo de la evolución de la variación promedio del tipo de cambio oficial, que fue de 5,5%. Esto da cuenta de que el proceso inflacionario actual mantiene un pass-throught acotado (más en detalle, el tipo de cambio acumuló una suba de 14,5% en el punta-punta del segundo trimestre, mientras que la inflación subió 6,0% en el mismo periodo), como consecuencia de estar transitando un régimen inflacionario moderado, sumado a una mayor apertura comercial y caída en la actividad económica.

En términos de bienes y servicios se mantuvo la diferencia que se viene dando en los últimos meses: los primeros subieron 2,0%, mientras que los servicios un 2,3%. Esta diferencia se puede observar mejor en el acumulado del año: los bienes acumularon 17,9% hasta septiembre, mientras que los servicios treparon casi el doble en el mismo periodo (+31,2%).

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,1%), como consecuencia de los incrementos en alquileres. En la misma línea se ubicó Educación (+3,1%), mientras que Transporte trepó 3,0%. A diferencia, Restaurantes y hoteles subió 1,1%.

Perspectivas del resto del año

Para octubre, estimamos que la inflación se ubique nuevamente por encima del 2%. El foco estará en la evolución del tipo de cambio y la expectativa sobre lo que pueda pasar con el esquema cambiario en los próximos meses, que determinará no solamente la dinámica de los precios en octubre sino también en el último trimestre del año.

Si bien las elecciones legislativas y la incertidumbre que generan como la ayuda de EEUU (que, hasta ahora, pareciera ser la intervención directa en el mercado local vendiendo dólares y un eventual swap por parte del Tesoro estadunidense), el hecho de que la economía se mantenga en un escenario de mayor volatilidad cambiaria no está implicando hoy en día un traslado significativo a precios. Parte de esto no sólo se debe al rol disciplinado de una mayor apertura comercial, sino que también está asociado a la restrictiva política monetaria del Gobierno, que junto a un ancla salarial activada (paritarias que todavía esperan una inflación mensual que “arranque con 1”) le ponen un límite a la demanda agregada.

Por este motivo, estimamos que la inflación ronde 30% en 2025, algo por encima de lo esperado hace algunos meses, pero reflejando una importante desaceleración respecto a 2024.

La inflación se mantiene por debajo del 2%

El IPC Nacional de INDEC trepó 1,9% mensual en agosto, mostrando la misma variación que el mes pasado y ubicándose por debajo del 2% mensual por cuarto mes consecutivo. De esta forma, la inflación acumulada fue de 19,5% hasta el octavo mes del año y la variación interanual se ubicó en 33,6% i.a., representando la variación más baja en seis años.

En cuanto a las categorías, existió una importante heterogeneidad al interior. La mayor variación se vio en el IPC Regulados (+2,7%), que mostró la variación más elevada desde marzo, mientras que el IPC Núcleo subió 2,0% (+0,5 p.p. respecto a julio) y los precios estacionales jugaron a la baja (-0,8%).

Si bien el pass-through del dólar sobre la inflación se encuentra acotado en contraste a otros periodos, la dinámica cambiaria pondrá un piso a la inflación de los últimos cuatro meses del año. De esta manera, en lo que resta del año difícilmente la inflación logre ubicarse por debajo del 2% mensual sin la ayuda de los precios estacionales.

El IPC Nacional de INDEC trepó 1,9% mensual en agosto, mostrando la misma variación que el mes pasado y ubicándose por debajo del 2% mensual por cuarto mes consecutivo. De esta forma, la inflación acumulada fue de 19,5% hasta el octavo mes del año y la variación interanual se ubicó en 33,6% i.a., representando la variación más baja en seis años.

En cuanto a las categorías, existió una heterogeneidad al interior. La mayor variación se vio en el IPC Regulados (+2,7%), que mostró la variación más elevada desde marzo, explicado por la aceleración en combustibles (+3,7%), mientras que también impacto el incremento en electricidad, gas y otros combustibles (+2,4%).

Luego, le siguió el IPC Núcleo, que excluyen los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica, treparon 2,0% en el mes, acelerándose 0,5 p.p. respecto al mes pasado.

Por último, los precios Estacionales cayeron -0,8% en agosto, con una incidencia negativa de -0,1 p.p. en el mes. En este sentido, descontando la evolución de la categoría, el nivel general hubiese trepado 2,0% en el mes. Al interior, la caída se explicó por la evolución estacional de indumentaria (prendas de vestir cayó -0,6%) y de servicios asociados al turismo.

En términos de bienes y servicios se mantuvo la diferencia que se viene dando en los últimos meses: los primeros treparon 1,6%, mientras que los servicios subieron un 2,5%. En esta línea, los bienes acumularon 15,6% hasta agosto, mientras que los servicios treparon casi el doble en el mismo periodo (+28,2%).

Al igual que en julio, la inflación núcleo (2,0%) y la del precio de los bienes (+1,6%) mostró una aceleración respecto al mes anterior (+0,5 p.p. y +0,2 p.p., respectivamente), pero mantuvieron una evolución acotada en un contexto de mayor volatilidad cambiaria (+4,9% en el promedio respecto a julio, aunque -2,0% en la comparación punta a punta).

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Transporte (+3,6%), como consecuencia de los incrementos en combustibles. Luego, le siguió Bebidas alcohólicas y tabaco (+3,5%) por la aceleración de tabaco, mientras que Restaurantes y hoteles trepó 3,4%. A diferencia, Prendas de vestir y calzado mostró una caída de -0,3%.

Perspectivas del resto del año

Pese a que se evidencia un significativo menor traslado a precios, lo que pase con el tipo de cambio seguirá determinando la dinámica inflacionaria el resto del año.

Recientemente, la sorpresa electoral de las elecciones de medio término en PBA significó una derrota para el oficialismo, que trajo consigo mayor volatilidad cambiaria a principios de esta semana, con un tipo de cambio que se acomodó cerca de la banda superior. En este marco, las autoridades anunciaron una continuidad en su política cambiaria y monetaria, donde existe la posibilidad del Tesoro de realizar operaciones dentro de las bandas y el poder de fuego del BCRA de intervenir en el techo y darle un máximo a la cotización. Además, el Gobierno comenzó a ensayar una baja en la tasa de interés de facto que surge de su intervención en el mercado, lo que podría morigerar un costo financiero que se veía insostenible, aunque con el riesgo que pueda empezar a ser un factor adicional en contra de la desinflación.

De esta forma, si bien el pass-through del dólar sobre la inflación se encuentra acotado en contraste a otros periodos (dado que en la actualidad transitamos un régimen de inflación moderado, en suma, a un deterioro del ingreso disponible y una mayor apertura comercial), la dinámica cambiaria pondrá un piso a la inflación de los últimos cuatro meses del año. Dicho en otras palabras, difícilmente la inflación de los próximos meses logre continuar perforando el 2% sin la ayuda de los precios estacionales.

 

 

La inflación se aceleró levemente en julio

El IPC Nacional de INDEC trepó 1,9% mensual en julio, acelerándose 0,3 p.p. respecto al dato de junio y ubicándose por debajo del 2% mensual por tercer mes consecutivo. De esta forma, la inflación acumulada fue de 17,3% hasta el séptimo mes del año y la variación interanual se ubicó en 36,6% i.a., representando la variación más baja desde diciembre de 2020.

En cuanto a las categorías, el IPC Estacionales subió 4,1% en el mes, representando la categoría de mayor evolución y la evolución más alta desde marzo (acelerándose 4,3 p.p. respecto al mes anterior). Al interior, destacó la suba de verduras y frutas (+6,3% y +5,1%, respectivamente), mientras que prendas de vestir jugó a la inversa (-1,4%). Por su parte, el IPC Regulados trepó 2,3% (acelerándose 0,1 p.p. respecto al mes anterior). Al interior, destacó la aceleración transporte público y combustibles. Por último, un dato significativo es que la inflación Núcleo -que excluye los datos de precios regulados y estacionales, más sensibles a los cambios en la coyuntura económica- trepó 1,5% en el mes, desacelerándose 0,2 p.p. respecto al dato del mes pasado.

El hecho de que tanto la inflación núcleo (+1,5%) como los bienes (+1,4%) hayan tenido una evolución reducida en el mes va en línea a un pass-through acotado de la suba del tipo de cambio oficial, que acumuló una suba superior al 20% desde la salida del cepo cambiario y puntualmente de 13% durante el punta-punta de julio.

El IPC Nacional de INDEC trepó 1,9% mensual en julio, acelerándose 0,3 p.p. respecto al dato de junio y ubicándose por debajo del 2% mensual por tercer mes consecutivo. De esta forma, la inflación acumulada fue de 17,3% hasta el séptimo mes del año y la variación interanual se ubicó en 36,6% i.a., representando la variación más baja desde diciembre de 2020.

En cuanto a las categorías, el IPC Estacionales subió 4,1% en el mes, representando la categoría de mayor evolución y la evolución más alta desde marzo (acelerándose 4,3 p.p. respecto al mes anterior). Al interior, destacó la suba de verduras y frutas (+6,3% y +5,1%, respectivamente) y servicios asociados al turismo, que habría subido más de 20% en el mes, mientras que prendas de vestir jugó a la inversa (-1,4%). Por su parte, el IPC Regulados trepó 2,3% (acelerándose 0,1 p.p. respecto al mes anterior). Al interior, hubo una aceleración en los precios de transporte público y combustibles.

Por último, un dato significativo es que los precios Núcleo, que excluye los datos de precios regulados y estacionales y por ende están más asociados a los cambios en la coyuntura económica, treparon 1,5% en el mes, desacelerándose 0,2 p.p. respecto al dato del mes pasado.

En términos de bienes y servicios también se mantuvieron las diferencias: los primeros treparon 1,4%, mientras que los servicios subieron un 3,1%.

El hecho de que tanto la inflación núcleo (+1,5%) como los bienes (+1,4%) hayan tenido una evolución reducida en el mes va en línea con un pass-through (muy) acotado tras la suba del tipo de cambio oficial, que acumuló una suba superior al 20% desde la salida del cepo cambiario y puntualmente de 13% durante el punta-punta de julio (+7,3% en el promedio).

En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Recreación y cultura (+4,8%), como consecuencia del incremento de servicios asociados al turismo por vacaciones de invierno. Luego, le siguió Transporte (+2,8%) como consecuencia de la aceleración en transporte público (+3,3%) y combustibles (+3,0%), mientras que Restaurantes y hoteles (+2,8%) también mostró una aceleración en línea a la mayor estacionalidad.

Alimentos y bebidas no alcohólicas se aceleró a 1,9% (tras ubicarse dos meses consecutivos por debajo del 1%), donde destacó la suba de frutas y verduras. De todas formas, excluyendo estos dos ítems la variación fue de 1,3% para la división, manteniendo cierta aceleración en el resto de los alimentos y bebidas en contraste a junio. Así, destacó la suba de carnes (+1,4%) y pan y cereales (+2,1%) a nivel nacional.

Perspectivas del resto del año

En agosto, será clave seguir monitoreando el pass-through de la evolución del tipo de cambio sobre los precios, dado que podría existir cierto impacto durante este mes. Sin embargo, el traspaso luce más acotado en contraste a otros periodos: (i) El tipo de cambio retrocedió buena parte de la suba en la primera parte de agosto (pasando de $1.370 a $1.300); (ii) A diferencia de otras devaluaciones, en la actualidad estamos ante un régimen de inflación moderado, lo cual relantiza el pass-through; (iii)  El deterioro del ingreso disponible (producto del ancla salarial y la suba de costos fijos) y el rebalanceo de la canasta de consumo limita el margen para incrementar precios en varios productos y, por último, (iv) La mayor apertura comercial restringe la suba de precios en los bienes locales.

En el resto del año, la magnitud y vigencia de la desaceleración inflacionaria seguirá dependiendo esencialmente de lo que suceda con el tipo de cambio y en particular el traspaso a precios. Además de la reciente movilidad cambiaria, hay que tener en cuenta que en septiembre y octubre se llevarán a cabo las elecciones de medio término, por lo cual no nos sorprendería que el tipo de cambio oficial muestre una mayor volatilidad en la cercanía a las elecciones si el Gobierno se mantiene en su postura de no intervención dentro de las bandas. Cualquiera sea el caso, la inflación anual en 2025 desacelerará notablemente respecto a los observado en 2024.

 

 

 

 

La inflación sigue por debajo del 2%

El IPC Nacional de INDEC subió 1,6% mensual en junio, acelerando 0,1 p.p. respecto al dato de mayo. De esta manera, se ubicó 0,3 p.p. por debajo de la mediana de las expectativas del mercado, que estimaba 1,9% para el mes. Así, la inflación acumulada fue de 15,1% en el primer semestre del año y la variación interanual se ubicó en 39,4% i.a., representando la variación más baja desde enero de 2021.

En cuanto a las categorías, el IPC Regulados trepó 2,2%, representando la categoría con mayor evolución en el mes (acelerándose 0,9 p.p. respecto al mes anterior). Al interior, destacó la aceleración de combustibles (tras haber caído en mayo), educación y tabaco. Por otro lado, la inflación Núcleo trepó 1,7% en el mes, desacelerándose 0,5 p.p. respecto al dato del mes pasado. Por último, el IPC Estacionales cayó -0,2% en junio (con una caída menor de 2,5 p.p. respecto a la contracción de mayo), ayudado por la reducción de frutas (-1%) y verduras (-5%) a nivel nacional y por la desaceleración de prendas de vestir y calzado.

El alza del dólar de las primeras dos semanas del julio trae la incógnita de si complicará el sendero de desinflación del corto plazo. En detalle, el dólar minorista acumuló una suba de 6,0% hasta el 14 de julio. En este sentido, será clave seguir de cerca cómo evolucionará en lo que resta del mes y qué impacto tendrá sobre las expectativas del mercado.

El IPC Nacional de INDEC subió 1,6% mensual en junio, acelerándose 0,1 p.p. respecto al dato de mayo. De esta manera, se ubicó 0,3 p.p. por debajo de la mediana de las expectativas del mercado, que estimaba 1,9% para el mes. Así, la inflación acumulada fue de 15,1% en el primer semestre del año y la variación interanual se ubicó en 39,4% i.a., representando la variación más baja desde enero de 2021.

En cuanto a las categorías, el IPC Regulados trepó 2,2%, representando la categoría con mayor evolución en el mes (acelerándose 0,9 p.p. respecto al mes anterior). Al interior, destacó la aceleración de combustibles (tras haber caído en el mes anterior), educación y tabaco. Por otro lado, un dato significativo es que la inflación Núcleo trepó 1,7% en el mes, desacelerándose 0,5 p.p. respecto al dato del mes pasado.

Además, y al igual de lo ocurrido el mes pasado, el IPC Estacionales cayó (-0,2% en junio) ayudado por el menor precio en frutas (-1%) y verduras (-5%) a nivel nacional y por la desaceleración de prendas de vestir (el capítulo de indumentaria, que también contiene calzado, subió solo 0,5%). El efecto de los precios Estacionales es notable a lo largo del año: acumulan una suba de 6,7%, 10 p.p. por debajo del avance de 16,1% del resto de los componentes del índice.

En términos de bienes y servicios se mantuvieron las diferentes dinámicas: los primeros treparon 0,8% en el mes, mientras que los servicios subieron un 3,2%. En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento fue Educación (+3,7%), mientras que le siguió Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,4%).

Vale mencionar que la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a subir por debajo del 1% (+0,6% en junio, luego del 0,5% en mayo), convirtiéndose en el capítulo con mayor incidencia en la desaceleración del nivel general de mayo-junio, ayudado por la baja evolución de los precios de alimentos frescos. En este sentido, excluyendo alimentos frescos (es decir, carnes, frutas y verduras) la variación estuvo más en línea con el nivel general, alcanzando 1,7% en junio (y 1,5% en mayo). 

A su vez, la diferencia de variación entre regiones también destacó: GBA se ubicó como la región con más evolución (+2,0% en junio), mientras que Cuyo (+1,0%), Noreste (+1,1%) y Noroeste (+1,2%) se ubicaron considerablemente por debajo del Nivel General.

Perspectivas del segundo semestre

Más allá de que el ajuste en precios Regulados siguió su ritmo durante julio (especialmente en el GBA), el principal interrogante de la inflación del corriente mes es cuál será el impacto de los recientes movimientos del tipo de cambio.

El alza del dólar de las primeras dos semanas del julio (el dólar mayorista acumuló un alza de 6% hasta el 14 de julio) podría complicar el sendero de desinflación del corto plazo. En este sentido, será clave seguir de cerca cómo evolucionará en lo que resta del mes y qué impacto tendrá sobre las expectativas del mercado: si los movimientos del dólar se consideran transitorios, podría reducir el eventual impacto sobre la remarcación de precios.

De esta manera, la magnitud de la desaceleración inflacionaria dependerá esencialmente de lo que suceda con el tipo de cambio y el traspaso efectivo a precios. Además de la reciente movilidad cambiaria, hay que tener en cuenta que en septiembre y octubre se llevarán a cabo las elecciones de medio término, por lo cual no nos sorprendería que el tipo de cambio oficial muestre una mayor volatilidad en la cercanía a las elecciones si el Gobierno se mantiene en su postura de no intervención dentro de las bandas. Cualquiera sea el caso, la inflación anual en 2025 desacelerará notablemente respecto a los observado en 2024.

Inflación: el dato más bajo de los últimos años

El IPC Nacional de INDEC cayó al cerrar en 1,5% mensual en mayo, desacelerándose 1,3 p.p. respecto al dato de abril y ubicándose por debajo de las expectativas del mercado. A su vez, representa el valor mensual más bajo desde noviembre del 2017, si excluimos la pandemia. De esta forma, la inflación acumulada fue de 13,3% en los primeros cinco meses del año y la variación interanual fue de 43,5%, representando la variación más baja desde marzo de 2021.

La baja fue impulsada principalmente por los Estacionales, que registraron una caída mensual del 2,7%, acumulando una suba de apenas el 7% en lo que va del año y 21% en términos interanuales. Más allá de la marcada moderación en el Nivel General, el mejor dato de mayo lo trajo la inflación Núcleo: mostró una suba mensual del 2,2% (acumulando un 14,7% en lo que va del año y un 44,7% i.a.), desacelerando 1 p.p. con respecto al mes previo y alcanzando el dato más bajo desde mediados del 2019 (previo a las PASO) al excluir la pandemia.

En el corto plazo, la inflación mensual en junio podría subir un poco producto de aumentos en cigarrillos, nafta y transporte público, ya sin tanta ayuda de los estacionales como durante mayo. No obstante, estimamos que es probable que el avance de precios se ubique nuevamente por debajo del 2% mensual. De cara a los próximos meses, su evolución dependerá fundamentalmente de lo que ocurra con el tipo de cambio.

¿Qué pasó con la inflación en mayo?

El IPC Nacional de INDEC sorprendió a la baja en mayo al avanzar apenas un 1,5% mensual, una desacelaracion significativa de 1,3 p.p. respecto al dato de abril y ubicándose por debajo de las expectativas del mercado. A su vez, representa el avance mensual más bajo desde noviembre del 2017, si excluimos la pandemia. De esta forma, la inflación acumulada fue de 13,3% en los primeros cinco meses del año y la variación interanual fue de 43,5%, representando la variación más baja desde marzo de 2021.

La baja fue impulsada principalmente por los Estacionales, que registraron una caída mensual del 2,7%, acumulando una suba de apenas el 7% en lo que va del año y 21% en términos interanules. A su interior, se desplomó el precio de las verduras (-9,5%) y las frutas (-1,9%), lo que traccionó a la categoría hacia abajo. En términos interanuales, las verduras son la única categoria con variacion interanual negativa, cerca del 4%.

En menor medida, también contribuyeron a la baja los precios Regulados, que registraron un aumento del 1,3% (-0,5 p.p. respecto a abril). Dentro de esta categoría, Transporte fue el rubro de menor crecimiento explicado por la caída del -2,1% en combustibles para vehículos de uso doméstico.

Más allá de la marcada moderación en el Nivel General, el mejor dato de mayo lo trajo la inflación Núcleo: mostró una suba mensual del 2,2% (acumulando un 14,7 % en lo que va del año y un 44,7 % i.a.), desacelerando 1 p.p. con respecto al mes previo y alcanzando el dato más bajo desde mediados del 2019 (previo a las PASO) al excluir la pandemia. A diferencia de meses previos, la carne no fue el principal impulsor del aumento: su variación fue del 1,5 %, acumulando un alza del 25,1 % en lo que va del año.

En términos de bienes y servicios se mantuvieron las diferencias en su evolución. Los primeros crecieron 0,9% en mayo, mientras que los servicios subieron un 2,7%. En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento en el mes fue Comunicación (+4,1%) por subas en servicios de telefonía e internet, seguida de Restaurantes y hoteles (+3,0%) y Salud (+2,7%). En contraste, Transporte (+0,4%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (+0,5%) fueron las divisiones con menor incremento.

De esta manera, la inflación de mayo sorprendió a la baja siendo el primer mes entero desde la flexbilizacion del cepo, en sintonía con la relativa estabilidad del tipo de cambio. De hecho, es el segundo mes consecutivo que el tipo de cambio oficial se mueve por encima de la inflación, permitiendo ganar cierto grado de competitividad cambiaria: el TCN avanzó un 9,1% (casi 5% en el promedio del mes) en abril frente a una inflación mensual del 2,8%, mientras que en mayo la cotización aumentó un 2% (2,3% en promedio) contra una inflación de apenas el 1,5%.

Un punto no menor para explicar el bajo traslado a precios es que no todos los precios de la economía se regían por el mismo tipo de cambio. Por caso, mientras el dólar oficial subió un 11,3% entre abril y mayo, el tipo de cambio exportador mostró un incremento acumulado del 6,5%. Además de la estabilidad del tipo de cambio oficial y el exportador, se suma la influencia de los dólares paralelos, que también inciden en la formación de precios en la economía. En ese sentido, el dólar CCL medido con Cedears cayó 6,7% en promedio en mayo (se mantuvo estable punta a punta).

Por último, también colaboraron con la baja de la inflación las distintas medidas y señales por parte del gobierno (como la quita de aranceles, el incentivo a rechazar nuevas listas de precios y la intervención en las pautas salariales), que ayudaron a alinear las expectativas.

¿Qué esperamos para los próximos meses?

En el corto plazo, la inflación mensual en junio podría subir un poco producto de aumentos en cigarrillos, nafta y transporte público, ya sin tanta ayuda de los estacionales como durante mayo. No obstante, estimamos que es probable que el avance de precios se ubique nuevamente por debajo del 2% mensual. De cara a los próximos meses, su evolución dependerá fundamentalmente de lo que ocurra con el tipo de cambio.

En tal sentido, si el tipo de cambio se mantiene relativamente estable (o incluso reduce su cotización), no aparece ningún shock estacional (como los evidenciados en marzo) y se postergan aumentos de precios regulados (justamente con el fin de bajar la inflación), el proceso de desinflación podría continuar su curso.

Más adelante en el año, no nos sorprendería que el tipo de cambio oficial muestre una mayor volatilidad en la cercanía a las elecciones si el Gobierno se mantiene en su postura de no intervención dentro de las bandas, lo cual podría tener cierto impacto en la inflación de aquellos meses frente a la típica incertidumbre política y cambiaria. Cualquiera sea el caso, estimamos que la inflación anual en 2025 desacelerará notablemente respecto a los observado en 2024.

La inflación sorprendió a la baja

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,8% mensual en abril, desacelerándose 0,9 p.p. respecto al dato de marzo y ubicándose por debajo de las expectativas del mercado De esta forma, la inflación acumulada fue de 11,3% en el primer cuatrimestre del año y la variación interanual fue de 47,7%, representando la variación más baja desde mayo de 2021.

De esta manera, la inflación de abril sorprendió a la baja en un mes en el cual se flexibilizaron restricciones cambiarias y el tipo de cambio mostró una mayor volatilidad en el marco del nuevo esquema de bandas de flotación. En este sentido, el pass throught del movimiento del tipo de cambio oficial fue menor al esperado al tener en cuenta que finalizó el mes con una suba en torno al 5,3% (en el promedio) y 9,1% (fin de periodo).

Si bien aún es temprano para sacar conclusiones, cabe mencionar tres motivos que pudieron influir en un menor traspaso: 1) Si bien el tipo de cambio mostró una suba, se estabilizó en niveles menores a los esperados inicialmente; 2) El nuevo esquema cambiario impactó únicamente en la mitad del mes, con lo cual parte del impacto también podría observarse en la primera quincena de mayo; y 3) Existieron medidas y señales por parte del gobierno que ayudaron a alinear las expectativas. Del mismo modo, un punto no menor es que no todos los precios de la economía se rigen por un único tipo de cambio.

El IPC Nacional de INDEC trepó 2,8% mensual en abril, desacelerándose 0,9 p.p. respecto al dato de marzo y ubicándose por debajo de las expectativas del mercado. De esta forma, la inflación acumulada fue de 11,3% en el primer cuatrimestre del año y la variación interanual fue de 47,7%, representando la variación más baja desde mayo de 2021.

Pese a la desaceleración del nivel general, la inflación núcleo mostró una variación mensual similar a la del mes previo (+3,2%, mostrando una suba de 12,2% acumulado y 46,8% i.a.), siendo la categoría de mayor incremento en el mes. Al interior, destacó la incidencia del precio de la carne (+0,4 p.p.), que mostró una variación de 4,8% a nivel nacional y ya acumula en el año una suba de 23,2%, más de 10 p.p. por encima del nivel general. Cabe destacar que la inflación núcleo excluyendo la carne y sus derivados se incrementó un 2,9% en abril, luego de subir un 2,7% durante marzo.

Por su parte, el IPC Estacionales trepó 1,9% en el mes (desacelerando -6,5 p.p. respecto al dato de marzo), lo cual ayudó a la desaceleración del Nivel General. Al interior, cabe destacar la caída de frutas a nivel nacional (-2,1%, tras haber trepado 1,6% en marzo) y de verduras (-0,6%, tras haber subido 31,6%). En la misma línea, el IPC Regulados subió 1,8% (-1,4 p.p. respecto a marzo), lo cual también contribuyó a la desaceleración, donde “Electricidad, gas y otros combustibles” subieron apenas 0,1% en el mes.

En términos de bienes y servicios se mantuvo las diferencias en la evolución. Los primeros treparon 2,7% en el mes, mientras que los servicios subieron un 3,0%, incluso pese a la mayor volatilidad cambiaria. En cuanto a las divisiones, la de mayor aumento en el mes fue Restaurantes y hoteles (+4,1%), mientras que le siguió Recreación y cultura (+4,0%). Además, Prendas de vestir y calzado trepó 3,8%. A contramano, Equipamiento y mantenimiento del hogar (+0,9%) y Transporte (+1,7%) fueron las divisiones con menor incremento.

De esta manera, la inflación de abril sorprendió a la baja en un mes en el cual se flexibilizaron restricciones cambiarias y el tipo de cambio mostró una mayor volatilidad en el marco del nuevo esquema de bandas de flotación. En números, el dato mensual se ubicó 0,4 p.p. por debajo de la mediana del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que estimaba 3,2% para el mes. En este sentido, el pass throught del movimiento del tipo de cambio oficial fue menor al esperado al tener en cuenta que finalizó el mes con una suba en torno al 5,3% (en el promedio) y 9,1% (fin de periodo).

Si bien aún es temprano para sacar conclusiones, cabe mencionar tres motivos que pudieron influir en un menor traspaso: 1) Si bien el tipo de cambio mostró una suba, se estabilizó en niveles menores a los esperados inicialmente; 2) El nuevo esquema cambiario impactó únicamente en la mitad del mes (concentrado en la segunda quincena), con lo cual parte del impacto también podría observarse en la primera quincena de mayo; y 3) Existieron medidas y señales por parte del gobierno (como la quita de aranceles, el incentivo a rechazar nuevas listas de precios y la intervención en las pautas salariales) que ayudaron a alinear las expectativas.

Del mismo modo, un punto no menor es que no todos los precios de la economía se rigen por un único tipo de cambio. Por caso, mientras el dólar mayorista mostró una suba cercana al 5% desde la flexibilización de las restricciones hasta la fecha, el dólar exportador (que afecta localmente el precio de los bienes transables que se exportan) se mantuvo prácticamente en los mismos valores y el dólar CCL (el cual toman como referencia importadores que no volvieron al MULC) se redujo más de un 13%.

¿Qué esperamos para los próximos meses?

Si bien aún resta la mitad del mes, estimamos que la inflación mensual de mayo podría ubicarse por debajo del dato de abril, pese que aún podría existir cierto impacto producto de la salida del cepo.

De cara a los próximos meses, la dinámica inflacionaria dependerá esencialmente de lo que suceda con la evolución del tipo de cambio. En tal sentido, si el tipo de cambio se mantiene relativamente estable (o incluso reduce su cotización), no aparece ningún shock estacional (como los evidenciados en marzo) y se postergan aumentos de precios regulados (justamente con el fin de bajar la inflación), el proceso de desinflación podría retomar su curso. Por tal motivo, si se cumplen estas condiciones no descartamos en los próximos meses la inflación mensual logre romper el piso del 2%.

Más adelante en el año, no nos sorprendería que el tipo de cambio oficial muestre una mayor volatilidad en la cercanía a las elecciones si el Gobierno se mantiene en su postura de no intervención dentro de las bandas, lo cual podría tener cierto impacto en la inflación de aquellos meses frente a la típica incertidumbre política y cambiaria. Cualquiera sea el caso, estimamos que la inflación anual en 2025 desacelerará notablemente respecto a los observado en 2024.

 

Interrupción de la desinflación mensual en marzo

El IPC Nacional de INDEC trepó 3,7% en marzo, exhibiendo una aceleración de 1,3 p.p. respecto al dato de febrero y la variación más alta desde agosto de 2024. De esta manera, la inflación acumulada fue de 8,5% en el primer trimestre del año y la interanual alcanzó una suba de 55,9% i.a., ubicándose como el dato más bajo desde marzo de 2022.

A su interior, todas las categorías mostraron una aceleración mensual respecto al dato de febrero. La variación más elevada la tuvieron los Precios Estacionales (+8,4%), exhibiendo la variación más alta desde abril de 2024 y tras mostrar una caída en febrero (-0,8%). Por su parte, los precios Regulados aumentaron 3,2%, acelerando 0,9 p.p. respecto al dato de febrero. Por último, la inflación Núcleo (que mide la tendencia de los precios al excluir estacionales y regulados) exhibió una suba de 3,2% mensual (+0,3 p.p. respecto al mes anterior).

Luego de que la inflación de marzo se acelerara principalmente por factores estacionales y de precios regulados, estimamos que la inflación de abril podría desacelerarse incluso a pesar de los recientes anuncios. en torno al nuevo acuerdo con el FMI -por el que se implementó un nuevo esquema cambiario de flotación de bandas- en lugar del esquema del crawling peg al 1% mensual. De todas maneras, este supuesto lejos está de ser definitivo dado que aun resta ver cuál es el impacto de las recientes medidas.

El IPC Nacional de INDEC trepó 3,7% en marzo, exhibiendo una aceleración de 1,3 p.p. respecto al dato de febrero y la variación más alta desde agosto de 2024. De esta manera, se ubicó como un dato sorpresivo: en el informe de Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) de marzo, la mediana esperaba una inflación del 2,6%.

De esta manera, la inflación acumulada fue de 8,5% en el primer trimestre del año y la interanual alcanzó una suba de 55,9% i.a., que, pese a la aceleración mensual de marzo, continuó desacelerando (dado que en marzo de 2024 la inflación había sido de 11,0% mensual), ubicándose como el dato más bajo desde marzo de 2022.

A su interior, todas las categorías mostraron una aceleración mensual respecto al dato de febrero. La variación más elevada la tuvieron los Precios Estacionales (+8,4%), exhibiendo la variación más alta desde abril de 2024 y tras mostrar una caída en febrero (-0,8%). En este sentido, cabe destacar que las Verduras exhibieron un incremento de 31,7% mensual en el mes de marzo, tras mostrar seis meses consecutivos de caídas. Además, la categoría también se vio influida por el cambio de estación de la ropa, rubro que mostró un incremento de 5,3%.  

Por su parte, los precios Regulados aumentaron 3,2%, acelerando 0,9 p.p. respecto al dato de febrero. En este sentido, destacó el incremento de Educación (+21,6%), el cual se suele ver afectado en marzo por el inicio de clases.

Por último, la inflación Núcleo (que mide la tendencia de los precios al excluir estacionales y regulados) exhibió una suba de 3,2% mensual (+0,3 p.p. respecto al mes anterior). El factor más relevante fue el precio de la carne, que continuó presionando a esta categoría al aumentar 6% a nivel nacional.

En la misma línea, las canastas básicas -que miden la línea de ingresos necesaria para ubicarse por encima de la línea de indigencia y pobreza- también se aceleraron en marzo: la canasta básica alimentaria (CBA) trepó 5,9% y la canasta básica total (CBT) un 4,0%. Dada la sorpresa inflacionaria que significó este dato, seguramente los ingresos no acompañaron tal dinámica, por lo que podría ser un factor que condicione la continuidad en la baja de la pobreza e indigencia en los primeros meses del año.

Los bienes treparon 3,6% (+41,8% i.a.) y los servicios 4,0% (+99,2% i.a.). La diferencia entre la evolución de ambos grupos está estrechamente vinculada al ancla cambiaria que implica el deslizamiento del tipo de cambio oficial, aunque en este mes en particular ambos grupos se aceleraron, afectados por los motivos mencionados arriba (aceleración de verduras, educación e indumentaria, principalmente).

¿Qué esperamos para 2025?

Luego de que la inflación de marzo se acelerara principalmente por factores estacionales y de precios regulados, estimamos que la inflación de abril podría desacelerarse incluso a pesar de los recientes anuncios. en torno al nuevo acuerdo con el FMI -por el que se implementó un nuevo esquema cambiario de flotación de bandas- en lugar del esquema del crawling peg al 1% mensual. De todas maneras, este supuesto lejos está de ser definitivo dado que aun resta ver cuál es el impacto de las recientes medidas.

Por lo tanto, hoy luce probable que la inflación continúe navegando en torno al 2-3% mensual algunos meses más. Si bien podría existir algo más de inflación de bienes, más dependientes del tipo de cambio, los precios de los servicios podrían, a contramano de lo que venía pasando en los últimos meses, ayudar a sostener a raya el avance del nivel general de precios.

Pese a la mayor volatilidad cambiaria que prevemos se avecina, estimamos que en 2025 la inflación desacelerará notablemente respecto a la cifra observada en el año anterior.