Doble click en la recuperación de la actividad

La actividad económica muestra señales claras de recuperación, con un crecimiento sostenido que ha llevado al EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) a alcanzar niveles máximos en su serie desestacionalizada. Estos registros no se observaban desde junio de 2022 e incluso desde diciembre de 2017. Sin embargo, al hacerle un zoom al interior de cada sector de la economía, vemos que esta recuperación es divergente y tiene características particulares.

 En cuanto a la industria, desde el piso de la recesión en marzo de 2024, se destacan subas en Productos minerales no metálicos (+20,9%), con incidencias positivas en la producción de yeso y cemento, asociadas a la mejora gradual en la construcción. También crecieron la industria de Metales básicos (+27,3%) y la de Maquinaria y equipo (+30,1%). Sin embargo, la mayoría de los sectores industriales todavía se encuentran por debajo de los niveles de 2023, con excepción de aquellos vinculados a bienes durables y al petróleo.

Es poco probable que los salarios reales mantengan su ritmo de expansión, por lo que la apertura comercial podría convertirse en un factor clave para sostener el crecimiento de la actividad. Si bien esta medida podría impulsar el consumo a través de una baja de precios y una mayor variedad de bienes, sus efectos son inciertos, dado que representa un cambio profundo en la política económica, inédito en las últimas dos décadas.

La actividad económica muestra señales claras de recuperación, con un crecimiento sostenido que ha llevado al EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) a alcanzar niveles máximos. Estos registros no se observaban desde junio de 2022 e incluso desde diciembre de 2017.

Sin embargo, un zoom al interior de cada sector de la economía muestra que esta recuperación es divergente y tiene características particulares. ¿Qué sectores de la industria impulsaron la recuperación? ¿Cuánto crecieron desde el piso de la recesión? ¿Son los mismos sectores que impulsaron las subas de las recesiones anteriores?

Durante la recesión pasada, los únicos sectores que lograron crecer fueron los primarios, principalmente el agro y el petróleo, que en conjunto acumularon una suba de alrededor del 9% en los meses recesivos (entre agosto de 2023 y mayo de 2024). Sin el aporte de los sectores primarios, la actividad económica habría registrado una caída cercana al 8% durante ese período.

La refinación del petróleo es un sector que viene creciendo por el boom de vaca muerta, siendo un sector clave en la recuperación de la actividad. En tanto, los bienes durables crecen por mayor producción de maquinaria agrícola, electrodomésticos y automóviles, con buenas perspectivas para la industria automotriz por nuevas inversiones y desarrollo de modelos, especialmente pick-ups.

En contraste, la construcción y la industria registraron una caída conjunta del 16% en el mismo período. La primera muestra una recuperación moderada, impulsada principalmente por el segmento privado, pero aún limitada por el contexto recesivo y el freno de la obra pública. En cuanto a la industria, desde el piso de la recesión en marzo de 2024, se destacan subas en Productos minerales no metálicos (+20,9%), con incidencias positivas en la producción de yeso y cemento, asociadas a la mejora gradual en la construcción. También crecieron la industria de Metales básicos (+27,3%) y la de Maquinaria y equipo (+30,1%). Sin embargo, la mayoría de los sectores industriales todavía se encuentran por debajo de los niveles de 2023, con excepción de aquellos vinculados a bienes durables y al petróleo.

Otra característica particular de esta recuperación es el buen desempeño de algunos servicios. Se destaca el crecimiento de la intermediación financiera en los últimos años, ubicándose un 15,4% por encima del promedio del 2023. De esta forma, se posiciona como casi el único sector que ya supera los niveles de actividad del 2023, un año sin recesión ni otras particularidades. Le siguen la actividad inmobiliaria (+4,4%) y la educación (+1,8%). Por su parte, el comercio logró recuperar los niveles de 2023 (+1,0%), y acumula una suba del 15,6% desde el piso de la recesión en abril del 2024.

El agotamiento del modelo…¿y uno en construcción?

El hecho de que los sectores primarios y con sesgo exportador sean los motores de la recuperación luce más como la excepción que la regla durante la última década y media. La similitud emerge al comparar la reciente recesión con la de 2016, caracterizada también por un importante cambio en precios relativos -salida del cepo con devaluación y aumento de tarifas-, donde el repunte vino dado por las exportaciones. Sin embargo, mientras el actual impulso exportador se explica en gran parte por el aporte de Vaca Muerta, en 2016 vino de la mano de una cosecha récord -eliminación de las retenciones mediante- que potenció las exportaciones agropecuarias.

Esto es esperable en una economía que se caracterizó por un modelo orientado al mercado interno, que permitió que sectores como construcción e industria (ambos intensivos en empleo) siguieran creciendo tras, por ejemplo, la crisis internacional de 2008, compensado los shocks externos.

Sin embargo, podemos ir más allá y no pensar que el colapso del modelo -especialmente con el inédito recorte al gasto público- fue una simple casualidad sino la búsqueda de un modelo de crecimiento diferente, que reemplace el ya agotado modelo previo, donde el rol y gasto del Estado tenía una función mucho más preponderante. En este sentido, la paulatina caída -y también eficiencia- del gasto público, herramienta que fue quedando obsoleta debido a la constante emisión monetaria para financiarla, se combinó con una de sus principales consecuencias: la creciente y persistente inflación, que se encargó de ir erosionando el poder de compra del salario.

Por otra parte, en la sección anterior también mencionamos que la dinámica de los servicios también está teniendo una buena performance. De hecho, excluyendo los sectores asociados a los servicios públicos, el crecimiento desde el piso de la recesión acumula 16,5%.

Pese a que los salarios recuperaron fuertemente el poder adquisitivo desde el piso del año pasado, su mejora se frenó -y no deberíamos esperar grandes cambios en lo que queda del año- este 2025 mucho antes de recuperar los niveles de mediados de 2023. Por este motivo, la expansión de los servicios no encuentra tanto su origen en la recuperación del salario real sino en la desaceleración de la inflación y la mayor estabilidad nominal, que permitió la reducción de las tasas de interés y comenzó a reactivar el crédito hipotecario.

Ahora, una economía con una menor nominalidad y mayor crédito apunta a un nuevo modelo en el que cambien los patrones de consumo de la población, tal como viene pasando desde principios del año pasado. Así como antes el consumo más impulsivo se “beneficiaba” de una alta nominalidad que encarecía el crédito y el acceso a bienes durables -con salario en dólares más golpeados que en pesos-, el incipiente cambio de esquema muestra un consumo masivo más retraído y un consumo de bienes durables en franca expansión.

Si “exportadora” y “dependiente del crédito doméstico” no han sido los principales adjetivos de la economía argentina los últimos 15 años, el tercer pilar sobre el que se busca construir un nuevo modelo es todavía menos habitual.

Frente a los desafíos y beneficios de la apertura comercial

En octubre del año pasado continuó con esta lógica al reducirse los aranceles de 89 productos importados, en los que se incluyen neumáticos, motos, electrodomésticos, plásticos PET, tubos de cobre e insumos textiles, entre otros.  A esto se sumó que, en marzo, el Gobierno redujo los aranceles de ropa y calzado del 35% al 20%, de telas del 26% al 18% y de hilados del 18% alrededor de 14%. En el mismo sentido, se simplificó la importación de bienes de capital usados en abril y los efectos de esta medida aún son inciertos. Las ultimas medidas anunciadas en mayo, apuntan a reducir los aranceles en tecnología: la alícuota del impuesto interno para los celulares se reduce del 8% al 0%. En el caso de los electrodomésticos, baja al 9,5%, y al 0% para aquellos fabricados en Tierra del Fuego. En esta línea, la reducción de impuestos para las operaciones “puerta a puerta” dispuesta ya en el pasado diciembre también es una declaración de principios por parte del Gobierno, pero su impacto económico es acotado.

El caso de la industria textil es también un ejemplo del rápido efecto que puede tener la apertura: desde el sector indican que las importaciones de prendas de vestir crecieron un 87 durante el periodo enero-mayo del 2025, superando los USD 264 M, alcanzando su nivel más alto desde 2018. Si bien el impacto sobre los precios de la ropa aún no se percibe con nitidez, debería ser más claro en la temporada de invierno, cuyos envíos se pagaron bajo este nuevo esquema durante los meses estivales. En el mediano plazo, la llegada de marcas que ofrezcan precios más competitivos que los locales debería ser el objetivo para que aumente la competencia dentro del sector. 

La otra cara de la moneda de la apertura comercial es el potencial impacto negativo en la actividad y empleo. Siguiendo el caso de la industria textil, la actividad del sector cayó 7% desde la apertura comercial y el empleo formal cayó alrededor del 6%. La profundización del proceso podría reconfigurar el entramado industrial, generando oportunidades para algunos sectores, pero también riesgos para otros.

Por lo tanto, este proceso inédito en las últimas dos décadas no estará exento de lidiar con rispideces internas e intereses diversos, así como con cierta resistencia social -por su impacto en el empleo-. Por caso, el Régimen de Tierra del Fuego y su vínculo con la electrónica -y los gobiernos de todos los colores políticos- es el ejemplo más paradigmático de las dificultades que existen para una apertura comercial real.

Más allá de los matices, la transición hacia una economía más abierta es deseable, especialmente si comparamos la relevancia de las importaciones en la economía de nuestro país contra otros países de la región, y también necesaria para la inversión y productividad, cuanto menos estancada en los últimos años, de las industrias que el nuevo esquema económico incentiva.

Conclusiones finales

Podemos resumir que la recuperación de la economía está siendo traccionada por dos elementos. El primero es el crédito doméstico, que floreció tras la importante baja de la nominalidad y “que los bancos hagan de bancos”. Sin embargo, para que el motor siga encendido no solamente tiene que haber en qué gastar, sino que el costo del financiamiento tiene que seguir bajando, máxime si continúa el proceso de desinflación. Esto puede ser una dificultad dado que entra en conflicto con la estrategia cambiaria y la necesidad de recrear una tasa en pesos atractiva para fomentar (reducir) la oferta (demanda) de dólares. En este contexto, si bien el crédito como % del PBI se encuentra en niveles bajos, es que se entiende la relativa urgencia con que el gobierno necesita de los “dólares del colchón” también para dinamizar la economía.

Estamos algo más habituados al segundo pilar: los sectores orientados a la exportación. Aquí el desafío será no solo seguir lidiando con cambios en los precios internacionales, sino también con lo que pueda ocurrir en un mundo agitado desde la salida de la pandemia, algo desafiante en un país con la fragilidad externa como el nuestro.

Sin embargo, la consolidación de este proceso requerirá que la apertura comercial sea más un hecho que una promesa y efectivamente impacte en el nivel de vida. Este viraje en la política económica requerirá de la consecución de reformas impositivas y laborales que cambien las reglas de juego. En definitiva, esto determinará si la recuperación de la economía podrá sostenerse en el tiempo bajo estas nuevas condiciones.

Suba del consumo privado en el primer trimestre del 2025

En el primer trimestre del año, el producto interno bruto (PIB) creció 0,8% en términos desestacionalizados respecto al cuarto trimestre del año, presentando una variación positiva por tercer trimestre al hilo. En comparación con el primer trimestre del 2024, el crecimiento fue de 5,8%.

Entre los sectores de actividad, se observaron subas en la mayoría de los sectores. Por un lado, se encuentran los sectores que vienen creciendo vigorosamente como la Intermediación financiera (27,2% ia, aportando 0,9 p.p. a la variación interanual) y la Explotación de minas y canteras (+6,6% i.a.).  Por otro lado, están aquellos sectores que tocaron fondo en el primer trimestre del 2024: el Comercio creció 7,3% i.a. (con una incidencia de 0,9 p.p.), Industria manufacturera 5,1% i.a. (aportando 0,7 p.p.) y Construcción avanzó 6,1% i.a.

En resumen, el 2025 cerrará con una suba promedio de la zona del 5%. Sin embargo, esta expansión no dejará exenta a la economía de vaivenes y de trayectorias disímiles a su interior.

¿Cómo cerró el PBI en el primer trimestre del año?

En el primer trimestre del año, el producto interno bruto (PIB) creció 0,8% en términos desestacionalizados respecto al cuarto trimestre del año, presentando una variación positiva por tercer trimestre al hilo. En comparación con el primer trimestre del 2024, el crecimiento fue de 5,8%. Si bien la estadística mostró un crecimiento menor al adelantado por el EMAE (mostraba una suba desestacionalizada del 1,5% t/t), la serie también se corrigió al alza hacia atrás: la caída del PIB en 2024 no fue del 1,7%, sino del 1,3%.

Volviendo al 2025, la sorpresa vino dada por el crecimiento del consumo privado del 2,9% en términos desestacionalizados, y la Formación bruta de capital fijo, con 9,8%. En contraste, las bajas trimestrales fueron Exportaciones que descendieron 1,5% y el Consumo público que cayó 0,1%, en línea con la disminución del gasto público de la gestión actual. A su vez, Formación bruta de capital fijo también fue el mayor incremento interanual creciendo 31,8%, seguido por consumo privado con una suba del 11,6%.

Entre los sectores de actividad, se observaron subas en la mayoría de ellos. Por un lado, se encuentran los sectores que vienen creciendo vigorosamente como la Intermediación financiera (27,2% ia, aportando 0,9 p.p. a la variación interanual) y la Explotación de minas y canteras (+6,6% i.a.).  Por otro lado, están aquellos sectores que tocaron fondo en el primer trimestre del 2024: el Comercio creció 7,3% i.a. (con una incidencia de 0,9 p.p.), Industria manufacturera 5,1% i.a. (aportando 0,7 p.p.) y Construcción avanzó 6,1% i.a.

En contraste, cuatro sectores se ubicaron por debajo del primer trimestre del 2024, entre los cuales se encuentran Administración pública (-1,2% i.a.) y el sector de Hogares privados con servicio doméstico (-2,2% ia), siendo la baja más pronunciada.

Doble click en el crecimiento del consumo privado

El dato de consumo privado sorprendió al alza, alcanzando el nivel más alto de la serie desestacionalizada desde 2004. Tras un 2024 muy negativo en términos de actividad económica, existía cierto margen para una recuperación. No obstante, al interior del consumo hay algunos matices.

La recuperación del consumo privado puede explicarse tanto por el impulso del crédito como por la mejora del salario real en los últimos trimestres, producto de la desaceleración progresiva de la inflación (recuperación frenada desde marzo). Este alivio en los precios permitió a las familias disponer de una mayor proporción de sus ingresos para destinar al consumo.

No obstante, el patrón de gasto muestra particularidades. Aunque tradicionalmente un repunte del consumo privado suele estar vinculado a un aumento en las compras de bienes de consumo masivo, los datos actuales reflejan una dinámica diferente. Las ventas en supermercados se mantienen en mínimos históricos, incluso por debajo de los niveles registrados durante la pandemia. La principal explicación radica en el mayor protagonismo que han adquirido los bienes durables dentro de la canasta de consumo. Si bien estos representan apenas un cuarto del gasto total de los hogares, su demanda creció de la mano de una mayor estabilidad macroeconómica, expectativas más favorables y el regreso del crédito, que facilitó su financiamiento.

Sumado a esto, se conjugan la baja cotización del tipo de cambio y la mayor facilidad para hacer compras en el exterior, generando mayor consumo de bienes de las plataformas “puerta a puerta”. La baja cotización del dólar también favoreció un crecimiento récord de los viajes al exterior, alcanzando máximos históricos. Según datos del INDEC, el turismo fue el principal factor detrás del deterioro de la cuenta corriente en el primer trimestre, con egresos netos récord por más de USD 3.400 millones. En solo tres meses, el déficit por turismo superó el saldo anual de cada uno de los años del período 2019-2024.

Por otro lado, está el efecto del relativo encarecimiento de muchos servicios inelásticos, que son difíciles de eludir para las familias, tales como el alquiler, las tarifas, salud y educación “obligó” a que parte del gasto de las familias engrose el consumo privado de esta manera. La canasta de servicios del AMBA registró un incremento interanual en línea con la inflación general. A esto se sumó el impacto de la reducción de los subsidios, que obligó a los hogares a destinar una porción cada vez mayor de su ingreso al pago de tarifas.

De cara al futuro, estimamos que el consumo privado mantendrá este patrón, favorecido por la creciente apertura de las importaciones y un tipo de cambio apreciado. La evolución del salario real será un factor clave a monitorear: si bien ha contribuido a la reciente mejora del consumo, aún no refleja una recuperación plena respecto a niveles previos.

Comentarios finales

Hasta el momento, la actividad presentó un crecimiento constante, impulsado en un principio por los sectores primarios. Esta tendencia empezó a cambiar, a medida que los sectores que más empleo demandan empezaron a recuperarse -Comercio, Construcción e industria-. A la par de esta recuperación, aparecieron los rasgos del nuevo de modelo económico, entrelazando estabilidad macroeconómica, dólar barato y mayor apertura de importaciones. Resta por ver la sostenibilidad de este esquema, especialmente en un año electoral y en un contexto internacional tenso.

Algunos indicadores muestran que la recuperación del segundo trimestre del año se mantendrá. En resumen, el 2025 cerrará con una suba promedio de la zona del 5%. Sin embargo, esta expansión no dejará exenta a la economía de vaivenes y de trayectorias disímiles a su interior.

 

La actividad recupera terreno perdido

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró una suba mensual de 1,9% s.e. en abril y recuperó parte de lo perdido en marzo. De esta manera, se cumple un año desde el piso de la recesión pasada, con un crecimiento del 7,7% interanual desde entonces. A su vez, el acumulado del primer cuatrimestre del año marca una suba del 6,6% respecto a igual periodo del año anterior.

A nivel sectorial, abril tuvo un gran desempeño: trece de los quince sectores registraron un crecimiento mensual en la serie desestacionalizada. Los sectores con mayores subas en abril fueron Construcción (+5,1%, aportando 0,2 p.p. al índice general), el sector agropecuario (+4,3% s.e.), Comercio (+2,7%) e Intermediación financiera (+1,8%). Entre las bajas mensuales, se encuentra Hoteles y restaurantes (-2,5%) y Pesca (-14,0%), siendo un sector caracterizado por una fuerte volatilidad.

Los indicadores adelantados en mayo fueron mixtos: mientras que la industria presentó mejoras, la construcción no tuvo un buen desempeño. La construcción presentó bajas en todos sus indicadores adelantados: el Índice Construya cayó 12,1% s.e. (tras haber subido 10,5% en abril), mientras que los despachos de cemento se desplomaron 8,9% s.e. (tras haber subido 8,2% en abril). De esta forma, los indicadores de la construcción perdieron en mayo las subas de abril. Por su parte, la industria registró mejoras: la producción de automóviles creció 3,6% en mayo y suma dos meses de crecimiento.

¿Qué pasó con la actividad tras la fuerte caída de marzo?


El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró una suba mensual de 1,9% s.e. en abril. De esta manera, se cumple un año desde el piso de la recesión pasada, con un crecimiento del 7,7% interanual desde entonces. A su vez, el acumulado del primer cuatrimestre del año marca una suba del 6,6% respecto a igual periodo del año anterior.

Con el desempeño de abril, la actividad recupera lo perdido con la caída de marzo, generada por la fuerte incertidumbre con relación al esquema cambiario. De este modo, la actividad se vuelve a posicionar en los máximos históricos alcanzados en febrero. No obstante, al considerar el crecimiento poblacional acumulado, el nivel de actividad per cápita está casi 10% abajo.

A nivel sectorial, abril tuvo un gran desempeño: trece de los quince sectores registraron un crecimiento mensual en la serie desestacionalizada. Los sectores con mayores subas en abril fueron Construcción (+5,1%, aportando 0,2 p.p. al indice general), el sector agropecuario (+4,3% s.e.), Comercio (+2,7%) e Intermediación financiera (+1,8%). Entre las bajas mensuales, se encuentra Hoteles y restaurantes (-2,5%) y Pesca (-14,0%), siendo un sector caracterizado por una fuerte volatilidad.

En comparación con el promedio de 2023 (un año casi completo sin recesión) se observa una recuperación en la mayoría de los sectores de actividad. Sin embargo, aquellos que concentran gran parte del empleo, como Construcción e Industria, todavia se encuentra muy por debajo de los niveles de 2023.

La Construcción se encuentra 21,1% por debajo de los niveles de 2023, afectada principalmente por el freno en la obra pública, la recesión y por el aumento de los costos que enfrenta el sector. Este incremento responde en gran medida a la apreciación cambiaria. Por su parte, a pesar de la recuperación reciente, la Industria presenta un nivel de actividad 8,0% inferior al de 2023.

En contraste, los sectores que se ubican por encima del nivel de 2023 son principalmente los primarios, como el agro, petróleo y gas. Aunque el agro mostró un buen desempeño en 2025, el incremento del casi 30% sobre el promedio del 2023 se debe a una baja base de comparación, considerando que el 2023 estuvo atravesado por la sequía. Por su parte, el sector de extracción de petróleo y gas ha experimentado un crecimiento genuino, al igual que la Intermediación financiera.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La actividad retomó su sendero de crecimiento una vez pasadas las dudas sobre el esquema cambiario en marzo y se espera que continúe su rumbo. Sin embargo, este crecimiento no está exento de vaivenes y heterogeneidades.

Los indicadores adelantados en mayo fueron mixtos, mientras que la industria presentó mejoras, la construcción no tuvo un buen desempeño. La construcción presentó bajas en todos sus indicadores adelantados: el Índice Construya cayó 12,1% s.e. (tras haber subido 10,5% en abril), mientras que los despachos de cemento se desplomaron 8,9% s.e. (tras haber subido 8,2% en abril). De esta forma, los indicadores de la construcción perdieron en mayo las subas de abril. Por su parte, la industria registró mejoras: la producción de automóviles creció 3,6% en mayo y suma dos meses de crecimiento. En la misma línea, y el patentamiento de vehículos 0 km aceleró su crecimiento con un alza del 2,2% acumulando siete meses de crecimiento. Por último, la producción de acero repuntó 4,6%, luego de dos meses de caídas.  

Por su parte, las ventas minoristas PYME cayeron por segundo mes consecutivo en 0,7% s.e. y continúan con su sendero de oscilaciones, sin terminar de presentar un crecimiento sostenido. Por último, el crédito al consumo sostiene su racha en verde al crecer un 4,6% en mayo.

De todos modos, algunos factores aún representan desafíos para la sostenibilidad del crecimiento económico. En un contexto internacional aún tenso, las elecciones podrían generar mayor volatilidad y ruido en las decisiones económicas en los próximos meses. A su vez, si bien la apertura comercial puede contribuir a sostener el crecimiento de la actividad económica, también conlleva el riesgo de un aumento del desempleo, especialmente en industrias como la textil y tecnológica.

Volviendo al análisis sectorial, la construcción difícilmente logre recuperar lo perdido en 2024, y la industria va en camino de compensar la caída. En contraste, otros sectores que también sufrieron caídas el año pasado ya lograron superar las bajas y se espera que sigan creciendo (como el comercio, la actividad inmobiliaria y la intermediación financiera).

En conclusión, la corrección de la actividad del año pasado nos permite pensar en un crecimiento del orden del 5% para el 2025, acompañado por importantes mejoras en la inversión y el consumo privado. De esta forma, el 2025 revertirá la caída del 2024 en términos de actividad. Sin embargo, el crecimiento punta a punta de la actividad en 2025 será mucho menor de lo que ocurra con el promedio (ya en los últimos meses se evidenció cierta desaceleración.

Repunte de la industria y la construcción en abril

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una suba desestacionalizada del 2,2% en abril de 2025 (+8,5% i.a.), lo que permitió a la industria romper una racha de cuatro meses consecutivos de caídas y situarse 7,2% por encima del piso de la recesión. Sin embargo, este repunte no compensa el retroceso de marzo.

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) también repuntó en abril al crecer 5,1%. De esta forma, se posicionó 26% por encima de abril del 2024 y acumula una suba de más de 10 % en lo que va del año. En línea con lo sucedido en la industria, abril presentó mejoras tras el despeje de la incertidumbre tras el cambio de esquema cambiario.

Los indicadores adelantados de la industria presentaron subas durante mayo. La producción de automóviles sostiene dos meses en verde al crecer 3,6% s.e. en mayo y se ubicó un 25,2% por encima de igual mes del año pasado. En la misma línea, el patentamiento de autos creció 2,2% respecto a abril en la serie desestacionalizada (+60% i.a.), mientras que las ventas de autos usados cayeron 4,0% (+2,6% i.a.). En este contexto, el crédito al consumo se mantiene elevado creciendo en torno al 5% mensual sin estacionalidad, y se posiciona 138% i.a.

Repunta la industria

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una suba desestacionalizada del 2,2% en abril de 2025 (+8,5% i.a.), lo que permitió a la industria romper una racha de cuatro meses consecutivos de caídas y situarse 7,2% por encima del piso de la recesión. Sin embargo, este repunte no compensa el retroceso de marzo.

A nivel sectorial, once de los dieciséis sectores cerraron en verde en la serie desestacionalizada, mientras que cinco sectores no compensaron la caída de marzo. Entre las principales subas destacan los Productos de tabaco, que crecieron un 13,7% tras una caída del 33,3% en marzo, Productos minerales no metálicos (+9,1%) y Refinación de petróleo (+7,6%). Por otro lado, las mayores caídas se dieron en Productos de metal (-5,4%) y Productos textiles (-1,5%).

En términos más generales, se destaca la suba los bienes de capital (+17,0% i.a.) y los bienes de consumo no durable (+7,9% i.a.). Por su parte, los bienes de uso intermedio se recuperaron en la comparación interanual (+3,0% i.a.). A su vez, estas comparaciones interanuales coinciden con el piso de la recesión, abril del 2024, siendo representativo de la recuperación de estos sectores.

El incremento en bienes de capital se explica, en parte, por el incremento de la categoría maquinaria y equipo (+31,3% i.a.), destacándose la fabricación maquinaria agrícola, aunque la suba interanual también se explica por mantenimiento en las plantas durante abril del 2024, que implicó un freno de la producción.

La recuperación de la categoría equipos, aparatos e instrumentos, que se ubica 68% por encima de abril del año pasado, responde en gran parte al repunte en la fabricación de celulares y televisores, impulsado por una mayor disponibilidad de financiamiento. Si bien influye la baja base de comparación, esta mejora también se explica por un contexto más favorable para el consumo. En efecto, las ramas más orientadas a la demanda interna (que habían sido particularmente golpeadas por la caída del ingreso disponible) comenzaron a mostrar señales de recuperación. La estabilización de los ingresos reales y el crecimiento del crédito al consumo, que avanza a un ritmo cercano al 5% mensual, están contribuyendo a reactivar sectores sensibles al gasto de los hogares.

La construcción continúa con altibajos

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) también repuntó en abril al crecer 5,1%. De esta forma, se posicionó un 25,9% por encima de igual mes del 2024 y acumula una suba del 10,4% en lo que va del año. En línea con lo sucedido en la industria, abril presentó mejoras luego del cambio de esquema cambiario al despejarse la incertidumbre.

 

En cuanto a los insumos para la construcción, casi todos cerraron con variaciones mensuales positivas en la serie sin estacionalidad, excepto Pinturas. La principal suba fue Mosaicos con un crecimiento del 42,7% y explicó 2,5 p.p. del crecimiento del índice. A su vez, también presentaron subas Pisos (+15,3%), Yeso (+6,7%) y Asfalto (+5,9%).

¿Qué esperamos hacia adelante?

La incertidumbre en torno a la sostenibilidad del esquema cambiario previo y las negociaciones con el FMI tuvo un fuerte impacto sobre la actividad en marzo, aunque este efecto no se extendió a abril. En este sentido, de cara a mayo, los indicadores adelantados de actividad muestran una tendencia de crecimiento, aunque con una dinámica ambivalente, en línea con lo observado en los meses anteriores.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica. Sin embargo, el sector muestra una marcada volatilidad mes a mes. En mayo, el Índice Construya registró una caída desestacionalizada del 12,1% (+8,9% i.a.), mientras que los despachos de cemento retrocedieron un 8,9% (-1,0% i.a.). En línea con las caídas de mayo en el sector, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses. En números, el 67,7% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector no cambiará en los próximos tres meses.

Respecto a la industria, la producción de automóviles sostiene dos meses en verde al crecer 3,6% s.e. en mayo y se ubicó un 25,2% por encima de igual mes del año pasado. En la misma línea, el patentamiento de autos creció 2,2% respecto a abril en la serie desestacionalizada (+60% i.a.), pero las ventas de autos usados cayeron 4% (+2,6% i.a.). En este contexto, el crédito al consumo se mantiene elevado creciendo en torno al 5,0% mensual sin estacionalidad, y se posiciona 138% i.a.

Más en general, creemos que el cambio de esquema económico no será tan determinante para cambiar el sendero de recuperación. Sin embargo, en el caso de la construcción, no proyectamos un crecimiento suficiente como para compensar completamente la contracción del año anterior. En cuanto a la industria, se prevé que la industria evolucione de manera heterogénea entre sectores: mientras algunas ramas lograrán recuperar lo perdido en 2024, otras podrían verse afectadas por una posible apertura de importaciones y cambios en los precios relativos, lo que podría tener un impacto negativo en el empleo, especialmente en industrias sensibles como la textil o la tecnológica.

Malas noticias para la actividad en marzo

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró una caída mensual de 1,8% s.e. en marzo. De esta manera cortó la racha de diez meses de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 7% desde entonces. Con todo, la actividad fue 5,6% superior a la de marzo de 2024, mientras que el acumulado del primer trimestre del año se ubicó 6,2% por encima del mismo del 2024.

La industria y la construcción mostraron mejoras en abril tras las fuertes caídas de marzo. En el caso de la construcción, se destacaron las subas en varios indicadores: el Índice Construya aumentó 10,5% desestacionalizado, acumulando tres meses consecutivos en alza, y los despachos de cemento crecieron 8,3% s.e., revirtiendo dos meses de caídas. La industria también registró una mejora, impulsada por el repunte en la producción de automóviles, que creció 7,1% en abril tras haber caído 10,5% en marzo. En la misma línea, las ventas de autos usados subieron 6,6%, y el patentamiento de vehículos 0 km aceleró su crecimiento con un alza del 6,0%.

 La construcción difícilmente logre recuperar lo perdido en 2024, y la industria va en camino de compensar la caída. En contraste, otros sectores que también sufrieron caídas el año pasado ya lograron superar las bajas y se espera que sigan creciendo (como el comercio, la actividad inmobiliaria y la intermediación financiera). Por otro lado, los sectores primarios, que moderaron la caída de la actividad a lo largo de 2024, mantendrán su sendero de crecimiento en 2025.

 ¿Cómo dio el EMAE en marzo?

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró una caída mensual de 1,8% s.e. en marzo. De esta manera cortó la racha de diez meses de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 7% desde entonces. Con todo, la actividad fue 5,6% superior a la de marzo de 2024, mientras que el acumulado del primer trimestre del año se ubicó 6,2% por encima del mismo del 2024.

La caída de la actividad económica en el tercer mes del año se explica, en gran medida, por la incertidumbre respecto a la continuidad del esquema cambiario y el rumbo de la política económica en el contexto de las negociaciones con el FMI. Esto generó que muchas decisiones relacionadas a la producción se postergarán hasta tener un panorama más claro. Si bien se trata de la contracción más pronunciada desde diciembre de 2023, no revierte la suba que venía mostrando la actividad, la cual había alcanzado máximos históricos en la serie en el mes anterior. Con esta baja, el nivel de actividad retrocede a valores similares a los de agosto de 2023, mes en el que comenzó la recesión anterior.

A nivel sectorial, solo tres de los quince sectores registraron un crecimiento en marzo, lo que marcó un freno en la dinámica de expansión generalizada observada en los últimos meses. En términos desestacionalizados, el único sector que mostró un avance significativo fue el agropecuario, con un incremento del 2,0%. Este desempeño se explica por el inicio de la cosecha gruesa, lo que aportó 0,2 puntos porcentuales al índice general. En tanto, los sectores de educación y salud mostraron variaciones positivas marginales, sin un impacto relevante en el nivel general de actividad.

Sin embargo, al comparar con marzo de 2024, se observa una mejora en la mayoría de los sectores desde los niveles mínimos de la recesión: nueve de los quince sectores registraron crecimiento. El sector de Comercio mayorista, minorista y reparaciones registró la mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, con un crecimiento del 9,3% i.a., seguido por Intermediación financiera (29,3% i.a.) e Industria manufacturera (4,2% i.a.).

No obstante, salvo por el caso de la intermediación financiera (que viene mostrando un crecimiento sostenido), estas variaciones interanuales reflejan el efecto de una baja base de comparación, más que un repunte robusto de la actividad sectorial. De todos modos, el comercio muestra una progresiva recuperación, y creció alrededor del 14% s.e. desde el piso de abril y se acerca a los niveles de febrero del 2023, un mes más representativo para evaluar su desempeño sin el efecto de la recesión.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La incertidumbre respecto al rumbo económico durante marzo tuvo un impacto significativo sobre la actividad. Es probable que este efecto persista, al menos parcialmente, en los datos de abril, dado que el cambio en el esquema cambiario se implementó recién a mediados de ese mes. No obstante, se espera que la actividad retome su sendero de crecimiento en la medida en que se disipe el clima de incertidumbre y se consolide una mayor previsibilidad en el frente cambiario.

Los indicadores adelantados de actividad sugieren que abril presentará mejoras respecto a marzo, un mes atravesado por incertidumbres con relación al esquema económico que pusieron un parate en la actividad económica. No obstante, las ventas minoristas PYME cayeron 1,8% s.e. y continúan con su sendero de oscilaciones, sin terminar de presentar un crecimiento sostenido. A su vez, el crédito al consumo sostiene su racha en verde al crecer un 5,4% en abril.

La industria y la construcción mostraron mejoras en abril tras las fuertes caídas de marzo. En el caso de la construcción, se destacaron las subas en varios indicadores: el Índice Construya aumentó 10,5% desestacionalizado, acumulando tres meses consecutivos en alza, y los despachos de cemento crecieron 8,3% s.e., revirtiendo dos meses de caídas. La industria también registró una mejora, impulsada por el repunte en la producción de automóviles, que creció 7,1% en abril tras haber caído 10,5% en marzo. En la misma línea, las ventas de autos usados subieron 6,6%, y el patentamiento de vehículos 0 km aceleró su crecimiento con un alza del 6,0%.

No obstante, algunos factores aún representan desafíos para la sostenibilidad del crecimiento económico. Por un lado, la recuperación del salario real fue uno de los principales motores de la actividad en los últimos meses, pero se anticipa una desaceleración en su dinámica, en línea con la persistencia de la inflación. Por otro lado, las intensas lluvias podrían haber afectado significativamente los cultivos pendientes de cosecha, lo que impactaría negativamente en el desempeño del sector agropecuario. A esto se suma el contexto electoral, que podría generar mayor volatilidad y ruido en las decisiones económicas en los próximos meses.

La construcción difícilmente logre recuperar lo perdido en 2024, y la industria va en camino de compensar la caída. En contraste, otros sectores que también sufrieron caídas el año pasado ya lograron superar las bajas y se espera que sigan creciendo (como el comercio, la actividad inmobiliaria y la intermediación financiera). Por otro lado, los sectores primarios, que moderaron la caída de la actividad a lo largo de 2024, mantendrán su sendero de crecimiento en 2025.

La corrección de la actividad del año pasado nos permite pensar en un crecimiento del orden del 5% para el 2025, acompañado por importantes mejoras en la inversión y el consumo privado. De esta forma, el 2025 revertirá la caída del 2024 en términos de actividad.

 

 

Industria y construcción interrumpen el crecimiento

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 4,5% en marzo de 2025 (+5,2% i..a). Esta marcada caída mensual atenuó el fuerte repunte que venía registrando el índice desde su mínimo de marzo de 2024, ubicándolo ahora apenas un 5,0% del piso de la recesión.

 Los indicadores adelantados de abril mostraron señales positivas. Los despachos de cemento crecieron 8,3% desestacionalizado respecto a marzo. No obstante, las encuestas cualitativas del INDEC indican que el sector seguiría estancado: el 73,9% de las empresas de obras privadas espera que la actividad no cambie en los próximos tres meses (+4,7 p.p. respecto a enero). En la industria, la producción automotriz repuntó 7,1% en abril (s.e.) y se ubicó 5,8% por encima del mismo mes de 2024.

 Esperamos que tanto la construcción como la industria muestren signos de recuperación en 2025, luego de un año 2024 marcado por caídas. Sin embargo, en el caso de la construcción, no proyectamos un crecimiento suficiente como para compensar completamente la contracción del año anterior, aunque parte de la mejora podría venir impulsada por el regreso del crédito hipotecario. En cuanto a la industria, se prevé una evolución con marcadas heterogeneidades entre sectores: mientras algunas ramas lograrán recuperar lo perdido en 2024, otras podrían verse afectadas por una posible apertura de importaciones y modificaciones en los precios relativos.

La industria vuelve a niveles de mitad de año

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 4,5% en marzo de 2025 (+5,2% i.a.). Esta marcada caída mensual borró la recuperación iniciada en la segunda mitad del año pasado y se ubica ahora apenas un 5,0% por encima del piso de la recesión. En términos sectoriales, el desempeño mensual empeoró en marzo: trece de las dieciséis ramas registraron caídas frente a febrero.

De esta manera, varios sectores que habían subido en febrero cerraron en rojo en marzo. De estos, se destacan Productos de tabaco (-34,7%), Productos de caucho y plástico (-12,4%) y Productos minerales no metálicos (-9,0%). Por su parte, los únicos tres sectores que aportaron positivamente en marzo fueron la Industrias metálicas básicas (+11,5%), Otros equipos de transporte (+1,5%) y Refinación de petróleo (+0,8%).

De esta forma, como mencionamos, la industria pierde una parte importante de lo que había recuperado durante este año, acercándose a los niveles de la recesión previa. Casi todos los sectores retrocedieron a niveles previos a diciembre, diluyendo la recuperación acumulada en los últimos meses. Algunos sectores, como Sustancias y productos químicos y Productos de caucho y plástico, incluso se ubicaron por debajo del piso alcanzado durante la recesión anterior.

Consideramos que buena parte de la caída de marzo es explicada por la incertidumbre asociada al esquema cambiario, lo que hizo que muchos sectores postergarán decisiones de inversión y producción. Los sectores que más contribuyeron a la caída del índice fueron Alimentos y bebidas, y Sustancias y productos químicos. El primero 0,8 p.p., mientras que el segundo, 1,1 p.p. Esto significa que, si estos sectores no hubieran caído, el retroceso general del índice habría sido considerablemente menor.

En términos más generales, se destaca la suba los bienes de capital (+16,0% i.a.) y los bienes de consumo no durable (+4,5% i.a.). En contraste, los bienes de uso intermedio, si bien cerraron en rojo, moderaron su caída respecto al mes anterior (-0,4% i.a.)

El incremento en bienes de capital se explica, en parte, equipos, aparatos e instrumentos (+19,3% i.a.), destacándose la fabricación de celulares y televisores, impulsada por una mayor disponibilidad de financiamiento en un contexto en el que la baja base de comparación del 2024 todavía tiene un efecto. Esta recuperación se enmarca en un contexto donde las ramas más vinculadas a la demanda interna, afectadas por la caída del ingreso disponible, comenzaron a repuntar gradualmente gracias a la estabilización de los ingresos reales y el aumento del crédito al consumo, que está creciendo en torno al 6% mensual.

La construcción no consolida la recuperación

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) también registró en marzo una caída: 4,1%. De esta forma, se posicionó un 15,7% por encima de marzo del 2024 y un 2,9% por encima del promedio del año pasado. En línea con lo sucedido en la industria, la incertidumbre respecto al esquema cambiario en marzo impactó con fuerza en el sector de la construcción.

En cuanto a los insumos para la construcción, de los trece insumos relevados, tan solo tres presentaron subas mensuales en la serie sin estacionalidad.  La principal suba fue Pinturas (+7,2%, aportando 1,1 p.p. al índice general), seguida por Yeso (+2,4%) y Asfalto (+0,1%). Con relación a las caídas de la serie sin estacionalidad, se destaca Ladrillos (-9,6%, restando -1,4 p.p. al índice), Hierro (-10,4%, aportando negativamente 1,2 p.p. de caída) y Pisos y revestimientos de cerámica (-17,0%).

¿Qué esperamos hacia adelante?

Marzo se caracterizó por la incertidumbre de la sostenibilidad del esquema cambiario, lo que parece haberse disipado con las nuevas medidas y la llegada de fondos del FMI. De cara a abril, los indicadores tempranos de actividad tuvieron resultados positivos.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y pese a la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública. En ese sentido, los despachos de cemento repuntaron al crecer 8,3% s.e. respecto a marzo.  Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses. En números, el 73,9% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector no cambiará en los próximos tres meses (+4,7 p.p. respecto a enero).

Respecto a la industria, la producción de automóviles tuvo un importante repunte al subir 7,1% en abril en la serie desestacionalizada y se ubicó un 5,8% por encima de abril de 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos creció 6,0% respecto a marzo en la serie desestacionalizada (+65,1% i.a.).  Por su parte, las ramas de la industria asociadas a sectores estratégicos (energético, minero y agropecuario) seguirán con este buen desempeño en los próximos meses y serán los que traccionen la actividad industrial.

De todos modos, considerando que la incertidumbre que atravesó marzo también impacto en abril, habrá que ver si los efectos negativos se siguen reflejando en los datos que publique INDEC el próximo mes.

Más en general, seguimos creyendo que pese al cambio de esquema económico que tanto la construcción como la industria muestren signos de recuperación en 2025. Sin embargo, en el caso de la construcción, no proyectamos un crecimiento suficiente como para compensar completamente la contracción del año anterior, aunque parte de la mejora podría venir impulsada por el regreso del crédito hipotecario. En cuanto a la industria, se prevé una evolución con marcadas heterogeneidades entre sectores: mientras algunas ramas lograrán recuperar lo perdido en 2024, otras podrían verse afectadas por una posible apertura de importaciones y modificaciones en los precios relativos.

De cara al mediano plazo, hay factores que podrían condicionar la evolución de la actividad económica, como la incertidumbre internacional y la apertura comercial. A nivel global, persiste el riesgo de una desaceleración del crecimiento, e incluso una posible recesión, como consecuencia de las tensiones comerciales. Esto podría presionar a la baja los precios de los commodities, afectando negativamente a la economía argentina. Si bien este riesgo se ha ido moderando en las últimas semanas, sigue presente.

En el plano local, la apertura comercial introduce un cambio profundo en la política económica, inédito en las últimas dos décadas. Su impacto en la actividad aún es incierto. Por un lado, podría convertirse en un canal de impulso al crecimiento, al abaratar precios y ampliar la oferta de bienes para el consumo. Pero por otro, podría reconfigurar la estructura productiva, generando oportunidades en algunos sectores y tensiones en otros. Sectores sensibles —como la industria textil— podrían enfrentar una mayor competencia externa, con posibles efectos negativos sobre el empleo.

 

La actividad económica alcanzó máximos históricos

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,8% s.e. en febrero y, de esta manera encadenó nueve diez consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 9% desde entonces. De esta forma, la actividad se ubicó 5,7% por encima de febrero del 2024, y ya supera los niveles de la fuerte recesión del año pasado.

A nivel sectorial, once de quince sectores se ubicaron por encima de los niveles de febrero de 2024. Se destaca el fuerte aumento de la intermediación financiera (+30,2% i.a.), seguido por pesca (+28,3%, sector que se destaca por su volatilidad), y comercio que avanzó un 7,4% i.a. Por su parte, la construcción registró su segunda variación interanual positiva (+4,0%) tras 13 meses consecutivos de caída.

Por su parte, la industria y la construcción tampoco muestran un patrón claro a pesar de haber superado el piso de la recesión. Con relación a la construcción, el Índice Construya acumula dos meses de importantes subas al subir 7,7% s.e. en marzo, luego de presentar caídas mensuales desde julio. Por su parte, se desempeñan en sentido contrario: acumulan dos meses de bajas al caer -5,8% s.e. en marzo. La industria no sostuvo el crecimiento en marzo, la producción de acero cayó -0,6% s.e., mientras que la producción de automóviles presentó una fuerte baja del -10,2% s.e.

¿Qué pasó con la actividad económica en febrero?

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,8% s.e. en febrero. De esta manera encadenó diez consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 9% desde entonces. Así, la actividad se ubicó 5,7% por encima de febrero del 2024, y continúa recuperándose de la fuerte recesión del año pasado.

En el segundo mes del año, la actividad económica no sólo superó los niveles previos a la recesión iniciada en agosto de 2023, sino que también alcanzó máximos en la serie desestacionalizada, registrando niveles que no se observaban desde junio de 2022 e incluso de diciembre de 2017. Sin embargo, al considerar el crecimiento poblacional acumulado, el nivel de actividad per cápita está casi 10% abajo. Pese a que el tamaño de la economía es el mismo que en los máximos y se logró recuperar el terreno perdido, la economía todavía está lejos de lograr un crecimiento verdadero.

A nivel sectorial, once de quince sectores se ubicaron por encima de los niveles de febrero de 2024. Se destaca el fuerte aumento de la intermediación financiera (+30,2% i.a.), seguido por pesca (+28,3%, sector que se destaca por su volatilidad), y comercio que avanzó un 7,4% i.a. Por su parte, la construcción registró su segunda variación interanual positiva (+4,0%) tras 13 meses consecutivos de caída. Además, con las correcciones hacia atrás, se cumplen cuatro meses en los que incluso sin el efecto del agro, la economía hubiera igualmente crecido en la comparación interanual.

Sin embargo, se deben tomar con cautela las subas en Construcción y Comercio, ya que febrero de 2024 fue un mes particular atravesado por la recesión y el freno en la obra pública. En el caso de comercio, la suba interanual no implica necesariamente un fuerte repunte en febrero de 2025, sino que se debe a la baja base de comparación. No obstante, el sector muestra una progresiva recuperación, y creció alrededor del 12% s.e. desde el piso de abril y se acerca a los niveles de enero del 2023, un mes más representativo para evaluar su desempeño sin el efecto de la recesión.

Por otro lado, es relevante destacar que el crecimiento mensual se fue moderando y ya no se observan fuertes heterogeneidades en las variaciones entre sectores. A diferencia de períodos anteriores, los sectores primarios han dejado de ser los principales impulsores de la recuperación (el agro cayó 0,9% s.e. y el sector de combustibles y gas retrocedió 0,2% s.e.), mientras que sectores como la construcción, el comercio y la industria dejaron atrás las caídas más marcadas, y mostraron subas de 0,8%, 0,7% y 0,8% s.e., respectivamente. La recuperación de estos últimos tres sectores fue fundamental para alcanzar mejoras en el estimador en su conjunto, considerando su peso y demanda de mano de obra. En particular, la industria, por sí sola, explicó 0,2 p.p. del incremento de 0,8% s.e. del EMAE registrado en febrero.

 

¿Qué esperamos hacia adelante?

La economía mostrará un crecimiento genuino, y la recuperación será cada vez menos heterogénea entre sectores. La construcción difícilmente logre recuperar lo perdido en 2024, y la industria va en camino de compensar la caída. En contraste, otros sectores que también sufrieron caídas el año pasado ya lograron superar las bajas y se espera que sigan creciendo (como el comercio, la actividad inmobiliaria y la intermediación financiera). Por otro lado, los sectores primarios, que moderaron la caída de la actividad a lo largo de 2024, mantendrán su sendero de crecimiento en 2025.

No obstante, la recuperación de la actividad continuará con fluctuaciones mensuales y ritmos dispares entre sectores, en un contexto marcado por la incertidumbre que podría generar el cambio de esquema cambiario, máxime en un año electoral. A esto se suma un escenario internacional todavía tenso, que podría añadir ruido al proceso de crecimiento económico.

Los indicadores adelantados de actividad sugieren que marzo continuará con un crecimiento moderado, pero cada vez a un menor ritmo y con oscilaciones, tal como viene ocurriendo desde octubre. En esa línea, las ventas minoristas PYME que habían registrado variaciones positivas en términos desestacionalizados desde octubre, apenas crecieron (+0,1%) luego de dos meses caídas. A su vez, el crédito al consumo sostiene su racha en verde al crecer un 5,2% en marzo.

Por su parte, la industria y la construcción tampoco muestran un patrón claro a pesar de haber superado el piso de la recesión. Con relación a la construcción, el Índice Construya acumula dos meses de importantes subas al subir 7,7% s.e. en marzo, luego de presentar caídas mensuales desde julio. Por su parte, los despachos de cemento se desempeñan en sentido contrario: acumulan dos meses de bajas al caer -5,8% s.e. en marzo. La industria no sostuvo el crecimiento en marzo, la producción de acero cayó -0,6% s.e., mientras que la producción de automóviles presentó una fuerte baja del -10,2% s.e. En la misma línea se encuentran las ventas de autos usados (-7,9%), cortando su racha de tres meses en verde, y el patentamiento de automóviles 0 km que moderó su crecimiento respecto a meses previos (+1,3%).

La corrección de la actividad del año pasado nos permite pensar en un crecimiento del orden del 5% para el 2025, acompañado por importantes mejoras en la inversión y el consumo privado. De esta forma, el 2025 revertirá la caída del 2024 en términos de actividad.

 

 

Buenas noticias para la actividad en febrero

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una suba desestacionalizada del 0,5% en febrero de 2025. De esta forma, desde su punto más bajo en marzo de 2024, acumula una recuperación del 11,3%. El índice se mantiene 5,6% por encima del nivel de febrero de 2024, reflejando una mejora en la actividad manufacturera.

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) registró en febrero una suba mensual desestacionalizada del 2,0% tras un mes de caída, y posicionándose un 7,8% por encima del promedio del 2024. En consecuencia, se ubicó un 3,7% por encima del nivel de febrero de 2024, siendo el primer mes con subas interanuales desde octubre del 2023.

Esperamos que tanto la construcción como la industria muestren signos de recuperación en 2025, luego de un año 2024 marcado por caídas. Sin embargo, en el caso de la construcción, no proyectamos un crecimiento suficiente como para compensar completamente la contracción del año anterior. Parte de la mejora podría venir impulsada por el regreso del crédito hipotecario. En cuanto a la industria, se prevé una evolución con marcadas heterogeneidades entre sectores: mientras algunas ramas lograrán recuperar lo perdido en 2024, otras podrían verse afectadas por una posible apertura de importaciones y modificaciones en los precios relativos.

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una suba desestacionalizada del 0,5% en febrero de 2025 (+5,6% i..a). De esta forma, desde su punto más bajo en marzo de 2024, acumula una recuperación del 11,3%. Aun así, el indicador se posicionó 4,3% por debajo de su nivel promedio de 2024. En términos sectoriales, el desempeño mensual mejoró en enero: once de las dieciséis ramas registraron subas frente a enero.

De esta manera, varios sectores que habían caído en enero cerraron en verde en febrero. De los once que subieron en la serie sin estacionalidad, se destacan Productos de tabaco (+17,0%), Productos minerales no metálicos (+12,1%) y Productos de caucho y plástico (+11,4%). Por su parte, los sectores que aportaron negativamente en febrero fueron la Refinación de petróleo (-12,5%), Industrias metálicas básicas (-8,8%) y Otro equipos, aparatos e instrumentos (-4,8%).

En términos más generales, se destaca la fuerte suba los bienes de capital (20,9% i.a.) y los bienes de consumo no durable (7,4% i.a.). En contraste, los bienes de uso intermedio cayeron 7,4% i.a.

El incremento en bienes de capital se explica, en parte, equipos, aparatos e instrumentos (37,2% i.a.), destacándose la fabricación de celulares y televisores, impulsada por una mayor disponibilidad de financiamiento y las dificultades para importar insumos desde enero de 2023 y sumado a la baja base de comparación del año previo. Esta recuperación se enmarca en un contexto donde las ramas más vinculadas a la demanda interna, afectadas por la caída del ingreso disponible, comenzaron a repuntar gradualmente gracias a la estabilización de los ingresos reales y el aumento del crédito al consumo, que está creciendo en torno al 6% mensual sin estacionalidad.

 

La construcción retomó la senda de crecimiento

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) registró en febrero una suba mensual desestacionalizada del 2,0% tras un mes de caída (+3,7% i.a.), y se ubicó un 7,8% por encima del promedio del 2024.

En cuanto a los insumos para la construcción, se destaca la suba de Ladrillos (+4,6%, sumando 0,7 p.p. al índice general) en la serie desestacionalizada. Con relación a las caídas, se destaca Asfalto (-12,7%), Cales (-10,6%), Hierro redondo y aceros para la construcción (-6,7%, aportando 0,8 p.p. de caída) y Cemento portland (-5,8%, aportando 0,8 p.p. de caída).

Esta mejora del ISAC en febrero también puede verse reflejado en el sector Productos minerales no metálicos (+12,1% s.e.) del IPI manufacturero, el cual está muy asociado a insumos de la construcción. Resta ver si en los próximos meses el sector puede ratificar esta recuperación en un contexto en el que la obra pública tampoco repuntará. También, puede observarse que, si bien la construcción repunto, está lejos de alcanzar los niveles pre recesión y freno de la obra pública.

¿Qué esperamos hacia adelante?

El 2024 fue un año difícil tanto para la construcción como para la industria. Aunque vienen repuntando desde los últimos meses del 2024, estas mejoras -que además no son tan sostenidas como las de la actividad en general- no fueron suficientes para compensar las caídas previamente acumuladas.

De cara a marzo, los indicadores tempranos de actividad tuvieron resultados mixtos. En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y pese a la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública. En ese sentido, el Índice construya creció 7,7% s.e. en marzo (+15,8% i.a.), y en sentido opuesto, los despachos de cemento profundizaron la caída de febrero al bajar -5,8% s.e. en el tercer mes año.  Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses. En números, el 69,2% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector no cambiará en los próximos tres meses (-1,3 p.p. respecto a enero).

Respecto a la industria, la producción de automóviles tuvo una fuerte caída de 10,2% en la serie desestacionalizada y se ubicó un 3,7% por debajo de marzo de 2024. Desde ADEFA, atribuyen la baja del mes a las tareas de puesta a punto en algunas plantas automotrices, en el marco de procesos de inversión para la renovación de productos y algunos ajustes logísticos, pero destacan el potencial del sector en los próximos años. En la misma línea, la venta de autos usados se desplomó al caer un -7,9% (+34,4% i.a.), mientras que el patentamiento de autos moderó su desempeño frente a febrero, cerrando con un aumento del 1,3% en la serie desestacionalizada (+86,4% i.a.).  Por su parte, las ramas de la industria asociadas a sectores estratégicos (energético, minero y agropecuario) seguirán con este buen desempeño en los próximos meses y serán los que traccionen la actividad industrial. La llegada de nuevas lluvias en la zona núcleo marcan la recuperación de los cultivos.

Sin embargo, el escenario internacional sigue siendo incierto y presenta riesgos para la economía argentina. El contexto de guerra comercial entre las principales potencias eleva el riesgo de una desaceleración del crecimiento global e incluso una recesión, impactando sobre los precios de commodities. Esto afecta directamente a los sectores más dinámicos de nuestra economía. Además, podría encarecer o complicar el abastecimiento de insumos importados, elevando los costos para la industria local. No obstante, también surgen posibles oportunidades: si países como China reorientan su comercio ante las tensiones con EE.UU., Argentina podría posicionarse como proveedor alternativo de alimentos y energía. Aun así, se trata de un proceso que, en caso de consolidarse, llevará tiempo.

Esperamos que tanto la construcción como la industria muestren signos de recuperación en 2025, luego de un año 2024 marcado por caídas. Sin embargo, en el caso de la construcción, no proyectamos un crecimiento suficiente como para compensar completamente la contracción del año anterior, aunque parte de la mejora podría venir impulsada por el regreso del crédito hipotecario. En cuanto a la industria, se prevé una evolución con marcadas heterogeneidades entre sectores: mientras algunas ramas lograrán recuperar lo perdido en 2024, otras podrían verse afectadas por una posible apertura de importaciones y modificaciones en los precios relativos.

Constante recuperación de la actividad económica

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,6% s.e. en enero y, de esta manera encadenó nueve meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 8% desde entonces. De esta forma, la actividad se ubicó 6,5% por encima de enero del 2024, y continúa recuperándose de la fuerte recesión del año pasado.

A nivel sectorial, siete sectores se ubicaron por encima de los niveles de enero de 2024. Se destaca el fuerte aumento de la intermediación financiera (+25,7% i.a.), seguido por comercio, que avanzó un 11,3% i.a. Por su parte, la construcción registró su primera variación interanual positiva (+1,9%) tras 13 meses consecutivos de caída.

Por su parte, la industria y la construcción tampoco muestran un patrón claro a pesar de haber superado el piso de la recesión. Con relación a la construcción, el Índice Construya repuntó en febrero (+6,7% s.e.) luego de presentar caídas mensuales desde julio, mientras que los despachos de cemento actuaron en sentido contrario, luego de tres meses al alza, cayeron -2,4%. La industria continuó creciendo en febrero en la producción de acero (+5,7% s.e.) y en la producción de automóviles (+3,5% s.e.).

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,6% s.e. en enero y, de esta manera encadenó nueve meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 8% desde entonces. De esta forma, la actividad se ubicó 6,5% por encima de enero del 2024, y continúa recuperándose de la fuerte recesión del año pasado. Con las correcciones hacia atrás, se cumplen tres meses en los que la caída de la actividad no es compensada por el agro: excluyendo el aporte del agro que creció +0,8%, el EMAE hubiera crecido +5,4% i.a.

En el primer mes del año, la actividad económica logró superar los niveles previos a la recesión iniciada en agosto de 2023. De este modo, la prolongada recesión iniciada en aquel momento y que fue profundizada durante el comienzo de 2024 con un fuerte recorte del gasto público y una corrección de precios relativos que afectó el poder adquisitivo, logró revertirse en los últimos meses del año. El repunte fue especialmente marcado a partir de junio.

 

A nivel sectorial, siete sectores se ubicaron por encima de los niveles de enero de 2024. Se destaca el fuerte aumento de la intermediación financiera (+25,7% i.a.), seguido por comercio, que avanzó un 11,3% i.a. Por su parte, la construcción registró su primera variación interanual positiva (+1,9%) tras 13 meses consecutivos de caída.

Sin embargo, se deben tomar con cautela las subas en Construcción y Comercio, ya que enero de 2024 fue un mes particular atravesado por la recesion y el freno en la obra pública. En el caso de comercio, la suba internual no implica necesariamente un fuerte repunte en enero de 2025, sino que se debe a la baja base de comparación. No obstante, el sector muestra una progresiva recuperación, y creció 10,9% s.e. desde el piso de abril. Aún así, sigue 2,6% por debajo de enero de 2023, un mes más representativo para evaluar su desempeño sin el efecto de la recesión.

Lo mismo ocurre al analizar las caídas interanuales: si bien se observa una moderación en las bajas, esto se debe principalmente a la mala base de comparación mencionada anteriormente. Sin embargo, se destaca la fuerte caída mensual de Hoteles y Restaurantes (-27,9%) en la serie desestacionalizada, explicado por el encarecimiento relativos de estos servicios, que fueron en parte sustituidos por el turismo emisivo. En enero, el turismo emisivo subió un 74,9% respecto mismo mes del año anterior, equivalente a mas de dos millones de personas. En contraste, el turismo receptivo se redujo un 25,8% i.a.

¿Qué esperamos hacia adelante?

Si bien la economía mostrará un crecimiento genuino, la recuperación continuará siendo heterogénea. Algunos sectores no lograrán recuperar lo perdido en 2024, como la industria y la construcción. En contraste, otros sectores que también sufrieron caídas el año pasado lograrán recomponerse en 2025, entre ellos el comercio, la actividad inmobiliaria y la intermediación financiera. Por otro lado, los sectores primarios —minería, petróleo y agro—, que moderaron la caída de la actividad a lo largo de 2024, mantendrán su sendero de crecimiento en 2025. No obstante, la recuperación de la actividad continuará con oscilaciones mes a mes y con diferentes velocidades según los sectores.

Los indicadores adelantados de actividad sugieren que febrero continuará con un crecimiento moderado, pero cada vez a un menor ritmo y con oscilaciones como viene ocurriendo desde octubre. En esa línea, las ventas minoristas PYME que habían registrado variaciones positivas en términos desestacionalizados desde octubre, revirtieron la tendencia en enero y profundizaron la caída en febrero (-2,9%). En contraste, el consumo masivo (según Nielsen) mantiene variaciones positivas desde octubre, mientras que el crédito al consumo creció un 6,3% en febrero.

Por su parte, la industria y la construcción tampoco muestran un patrón claro a pesar de haber superado el piso de la recesión. Con relación a la construcción, el Índice Construya repuntó en febrero (+6,7% s.e.) luego de presentar caídas mensuales desde julio, mientras que los despachos de cemento actuaron en sentido contrario, luego de tres meses al alza, cayeron -2,4%. La industria continuó creciendo en febrero en la producción de acero (+5,7% s.e.) y en la producción de automóviles (+3,5% s.e.). En la misma línea se encuentran el patentamiento de automóviles 0 km (+5,8%) y las ventas de autos usados (+0,1%).

Más allá de lo mencionado, y dejando de lado los temores que existían acerca de problemas en la cosecha, un contexto internacional todavía tenso y el hecho de transitar un año electoral, podrían agregar más ruido a la recuperación de la actividad.

La corrección de la actividad del año pasado nos permite pensar en un crecimiento del orden del 5% para el 2025, acompañado por importantes mejoras en la inversión y el consumo privado (+5,2%). De esta forma, el 2025 revertirá la caída del 2024 en términos de actividad.

 

 

Industria y Construcción no sostienen la mejora

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 1,3% en enero de 2025. Sin embargo, desde su punto más bajo en marzo de 2024, acumula una recuperación del 10,7%. A pesar de la baja mensual, el índice se mantiene 7,1% por encima del nivel de enero de 2024, reflejando una mejora en la actividad manufacturera.

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) registró en enero una caída mensual desestacionalizada del 1,0%, tras dos meses consecutivos de crecimiento. Aun así, se ubicó solo un -1,3% por debajo del nivel de enero de 2024, mostrando una marcada desaceleración en su caída interanual si consideramos que el promedio de contracción en 2024 fue del 27,6%.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública. Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses.

La industria muestra altibajos en los últimos meses

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 1,3% en enero de 2025. Sin embargo, desde su punto más bajo en marzo de 2024, acumula una recuperación del 10,7%. A pesar de la baja mensual, el índice se mantiene 7,1% por encima del nivel de enero de 2024, reflejando una mejora en la actividad manufacturera. Aun así, el indicador se posicionó 3,8% por debajo de su nivel promedio de 2024. En términos sectoriales, el desempeño mensual se deterioró en enero: once de las dieciséis ramas registraron caídas frente a diciembre.

De esta manera, varios sectores que habían subido en diciembre cerraron en rojo en enero. De los once que cayeron, se destacan Productos textiles (-7,3%), Productos minerales no metálicos (-7,2%) y Productos de caucho y plástico (-6,6%).  En resumen, un principio de año flojo para la industria. Por su parte, los sectores que aportaron positivamente en enero fueron los productos de tabaco (+16,2%), Industrias metálicas básicas (+5,6%), Otro equipo de transporte (+4,0%), Madera, papel, edición e impresión (+1,1%) y Productos de metal (+0,2%).

En cuanto a los Alimentos y Bebidas, se destaca el buen desempeño en la molienda de cereales que experimentó un aumento del 23,8% interanual, siendo el séptimo mes de fuerte subas interanuales consecutivas. En la misma línea, la molienda de oleaginosas presentó una suba del 18,7% i.a., aunque moderó su crecimiento.

En términos más generales, se destaca la fuerte suba los bienes de capital (23,8% i.a.) y los bienes de consumo no durable (6,3% i.a.). En contraste, los bienes de uso intermedio (-0,2% i.a) registraron caídas.  

El incremento en bienes de capital se explica, en parte, por la categoría Otros equipos, aparatos e instrumentos (50,7% i.a.), destacándose la fabricación de celulares y televisores, impulsada por una mayor disponibilidad de financiamiento y las dificultades para importar insumos desde enero de 2023. Esta recuperación se enmarca en un contexto donde las ramas más vinculadas a la demanda interna, afectadas por la caída del ingreso disponible, comenzaron a repuntar gradualmente gracias a la estabilización de los ingresos reales y el aumento del crédito al consumo, que creció 6,3% mensual real desestacionalizado en enero y febrero.

La construcción no sostuvo la mejora

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) registró en enero una caída mensual desestacionalizada del 1,0%, tras dos meses consecutivos de crecimiento. Aun así, se ubicó solo un -1,3% por debajo del nivel de enero de 2024, marcando una desaceleración en su caída interanual si consideramos que el promedio de contracción en 2024 fue del 27,6%.

En cuanto a los insumos para la construcción, los que registraron mayores subas desestacionalizadas fueron Cales (+16,9), Hierro redondo y aceros para la construcción (+15,7%, explicando en 1,9 p.p.), Cemento portland (+9,05), Artículos sanitarios de cerámica (+7,6%) y Asfalto (+5,2%).

Sin embargo, el índice se vio arrastrado a la baja por las fuertes caídas de algunos insumos. Los insumos más afectados fueron los mosaicos graníticos y calcáreos (-23,9%), mientras que la grifería, los tubos de acero sin costura y el vidrio plano cayeron en conjunto un 23,2%, aportando -3,2 puntos a la caída del índice.

¿Qué esperamos hacia adelante?

El 2024 fue un año difícil tanto para la construcción como para la industria. Aunque hacia el cierre mostró señales de mejora, estas no fueron suficientes para compensar las caídas previamente acumuladas. Además, en el primer mes de 2025 ambos sectores volvieron a registrar descensos, evidenciando que la mejora no termina de ser sostenida.

De cara a febrero, los indicadores tempranos de actividad se mantuvieron en terreno positivo en febrero, aunque con un crecimiento menor que en enero. En la industria, la producción de automóviles creció un 3,5% en la serie desestacionalizada y se ubicó un 13,1% por encima de febrero de 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos moderó su desempeño frente a enero, cerrando con un aumento del 5,8% en la serie desestacionalizada (+73,0% i.a.), mientras que la venta de autos usados prácticamente no varió (+0,1%) pero creció un 40,3% interanual.

Por el lado de la industria, las ramas asociadas a sectores estratégicos (energético, minero y agropecuario) seguirán con este buen desempeño en los próximos meses y serán los que traccionen la actividad industrial. La llegada de nuevas lluvias en la zona núcleo marcan la recuperación de los cultivos. Hace un mes, las pérdidas eran críticas y se esperaba que el 50% de los cultivos no se pudieran cosechar, lo que mejora el panorama a futuro.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública. Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses. En números, el 69,2% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector se estanque (+5,7 p.p. respecto a diciembre) durante los próximos tres meses.

Esperamos que la construcción y la industria crezcan en 2025 y recuperen lo perdido en 2024. Sin embargo, no creemos que la construcción crecerá lo necesario para compensar la caída del 2024. La industria por su parte continuará presentando heterogeneidades en las distintas ramas. Algunas ramas lograrán recuperar lo perdido en 2024, mientras que otras podrán verse afectadas por la posible apertura de importaciones y cambios en los precios relativos.