Radiografía de un crecimiento provincial heterogéneo

En los últimos años, la actividad económica viene teniendo una fuerte heterogeneidad, impulsada por el avance de ciertos sectores como la minería y el agro, mientras que otros se fueron estancando. Dada la poco homogénea distribución geográfica de estos sectores, esto se traduce en disparidad entre las perspectivas económicas de provincias y regiones, implicando diferencias también en los niveles salariales y exportaciones -por ejemplo- entre las mismas.

La Patagonia, cuna de Vaca Muerta y sede de otros proyectos relevantes, registró un crecimiento real del 10% en su PBG entre 2021 y 2024. En el Noroeste la expansión fue del 9%, traccionado principalmente por la minería metalífera y la extracción de sal. En cambio, en Cuyo, si bien la región cuenta históricamente con producción petrolera y minera, su nivel de producción es mucho menor que en las regiones ya mencionadas. Por ello, y considerando la caída de la industria, la construcción y el comercio, la expansión total fue acotada (+1%). En la región Pampeana y en el Noreste, el mayor deterioro se concentró entre 2023 y 2024, cuando registraron caídas del 2% y 4%, respectivamente.

El desempeño de la economía en los primeros dos años del Gobierno de La Libertad Avanza muestra que los sectores que se erijan como ganadores del modelo económico tenderán a acrecentar disparidades regionales, aunque en muchos casos, la dependencia de los estados provinciales puede actuar como buffer ante esta situación.

¿Cómo viene siendo el desempeño de las provincias? 

En los últimos años, la actividad económica viene teniendo una fuerte heterogeneidad, impulsada por el avance de ciertos sectores como la minería y el agro, mientras que otros se fueron estancando. Dada la poco homogénea distribución geográfica de estos sectores, esto se traduce en disparidad entre las perspectivas económicas de provincias y regiones, implicando diferencias también en los niveles salariales y exportaciones -por ejemplo- entre las mismas.

Buena parte de esta heterogeneidad se explica por la irrupción del Oil&Gas y la minería como nuevos actores clave en la estructura económica del país. Este dinamismo impulsó especialmente a las provincias donde estas actividades tienen mayor peso.

La Patagonia, cuna de Vaca Muerta y sede de otros proyectos relevantes, registró un crecimiento real del 10% en su PBG entre 2021 y 2024. En el Noroeste la expansión fue del 9%, traccionado principalmente por la minería metalífera y la extracción de sal. En cambio, en Cuyo, si bien la región cuenta históricamente con producción petrolera y minera, su nivel de producción es mucho menor que en las regiones ya mencionadas. Por ello, y considerando la caída de la industria, la construcción y el comercio, la expansión total fue acotada (+1%). En la región Pampeana y en el Noreste, el mayor deterioro se concentró entre 2023 y 2024, cuando registraron caídas del 2% y 4%, respectivamente. De este modo, La región Pampeana -pese a ser la región agrícola por excelencia- avanzó menos del 1% entre 2021 y 2024, mientras que el Noreste se contrajo 1% en ese período.

La salida es a cielo abierto

Las provincias que lideran el crecimiento son las nueve provincias que aglomeran la producción minera metalífera y de hidrocarburos, lo que explica el crecimiento de la Patagonia, NOA y el Cuyo. Por caso, Santa Cruz (37,7%), San Juan (31,4%), Jujuy (16,2%), Salta (8,1%) y Catamarca (5,3%) fueron las principales exportadoras de minerales en los primeros nueve meses del año. Por su parte, Neuquén, Rio Negro, Santa Cruz y Chubut se destacan como las principales productoras de hidrocarburos, agrupando más del 60% de la actividad del sector.

En este sentido, Catamarca fue la provincia con mayor crecimiento del PBG en los últimos cuatro años, impulsado por la minería metalífera (concentra todo el cobre que se extrae en el país y es la primera productora de litio) y de salmuera, que representan alrededor del 60% de su producto. En la misma línea se encuentran Jujuy y Salta (creciendo 3% y 10%, respectivamente, entre 2021 y 2024), importantes productoras de litio, plata y oro. Estos tres componentes explicaron casi la totalidad de las exportaciones mineras en el acumulado hasta septiembre, siendo el litio prácticamente la mitad de estas.

En contraste con sus provincias vecinas, Santiago del Estero y Tucumán tienen mayor prevalencia del comercio en su economía e incluso Tucumán tiene una Ley que prohíbe la minería a cielo abierto, aunque ahora está habilitada la exploración. Esto se traduce en una clara diferenciación económica dentro del NOA entre 2021 y 2024: Santiago del Estero tuvo una caída acumulada de 2% y Tucumán del 6%.

En Cuyo, la minería también parece ser un determinante. El PBG de Mendoza creció 3% entre 2021 y 2024, y es una de las únicas tres provincias donde el empleo privado registrado se incrementó (junto a Neuquén y Río Negro), en torno a 3.700 puestos de trabajo. Si bien siempre fue generadora de petróleo y en menor medida de gas, es una importante productora de minerales para la construcción e incluso tiene potencial en la extracción de cobre.

Por su parte, San Juan no produce petróleo, pero sí oro -tiene la mina más importante del país (Veladero)- y plata; y al igual que Mendoza, se destaca por su horticultura, vitivinicultura y olivicultura. Sin embargo, la minería en San Juan tiene un peso reducido en su economía (2%), por lo que no alcanzó para compensar la caída de la construcción y la industria. En consecuencia, su PBG se contrajo 2% entre 2021 y 2024. Por último, se encuentra San Luis, que, sin gozar de las mieles de la minería, cayó 7% en el mismo período.

Vuelvo al Sur

El PBG de Neuquén viene creciendo al 8% anual en los últimos años. Vinculado a esto está la explosión demográfica en la provincia tras el auge de la extracción de hidrocarburos en Vaca Muerta: entre los censos de 2010 y 2022, la población provincial aumentó un 32% y a nivel departamental, Añelo (el área central de Vaca Muerta) registró un salto del 66%. El crecimiento del 31% entre 2021 y 2024 en la extracción de minas y canteras, impulsó a los demás sectores. En ese período, Hoteles y restaurantes creció 55%, en tanto que el Transporte, la Industria y la construcción crecieron entre 30-40%.

Neuquén superó por mucho a las demás provincias patagónicas, aunque las otras asociadas a la minería e hidrocarburos tampoco dejaron de crecer. Rio Negro creció 8% entre 2021 y 2024, destacándose por la producción de petróleo y gas (GLP y gas natural). Por su parte, Santa Cruz es la principal exportadora de minerales del país, (donde la minería representa cerca del 50% de su producto) y pese a que no replicó el mismo dinamismo, creció 1,1% desde 2021 al año pasado.

Chubut no creció en el período (-0,3%). La extracción de hidrocarburos explica alrededor del 30% de su economía y aporta el 10% del valor agregado del sector de minas y canteras a nivel nacional. Sin embargo, el sector cayó 5% en dichos años y la caída se explica, en parte, por la maduración de pozos de hidrocarburos y el interés cada vez menor en invertir en hidrocarburos convencionales. Tierra del Fuego, en cambio, muestra una realidad diferente: dado su régimen de promoción, la industria representa un tercio de su economía, implicando una contracción del 8% de 2023 a 2024.

El letargo de la región pampeana

A pesar de ser el núcleo agropecuario del país, la región muestra un retroceso desde el cambio de gestión como consecuencia de la relevancia de la industria, representando en torno al 70% de la industria nacional.

Además, la región es muy sensible a la caída de la demanda interna, ya que al aglomerar a los grandes centros urbanos del país -es hogar del 66% de la población-, tiene una estructura industrial y de servicios. Así fue como en 2024, todas las provincias de la región pampeana presentaron caídas, exceptuando Santa Fe y Entre Ríos que crecieron marginalmente.

La provincia de Buenos Aires concentra un tercio de la producción agrícola nacional y es el bastión industrial del país, al aportar cerca del 50% del total de la producción manufacturera argentina. En PBA hay industria automotriz, siderúrgica, farmacéutica y agroindustria, además de producción agroganadera. Por lo tanto, la caída de la actividad industrial en el último tiempo fue particularmente relevante allí. En este sentido, el empleo privado registrado de la provincia se redujo en casi 40 mil puestos de trabajo desde el camio de Gobierno y su PBG cayó 3% en 2024. Esta dinámica puede haberse reflejado en las elecciones legislativas del domingo pasado, donde el triunfo de Fuerza Patria se concentró en el conurbano (es decir, las regiones más industriales), y LLA predominó al interior de la provincia.

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, el PBG cayó 2% en 2024, como resultado de la caída del Comercio (-7%) y de la industria (-9%), que representan en torno al 25% de la economía porteña. El ajuste en el empleo privado registrado también fue significativo: se perdieron unos 23.000 puestos desde el cambio de administración nacional, principalmente por la contracción en la industria textil y de confecciones. Sin embargo, la Capital Federal continuó creciendo en la post-pandemia (+3%), impulsado por la suba del principal sector, la Actividad inmobiliaria (con un peso en torno al 30%), que subió 8%. A su vez, la recuperación generalizada de los servicios retornando a sus niveles prepandemia también contribuyó al crecimiento del PBG porteño. Por ejemplo, Hoteles y restaurantes avanzó +50% desde la post pandemia y se posicionó al nivel de 2019.

Santa Fe y Córdoba, dos provincias con fuerte peso agrícola e industrial, mostraron en 2024 un leve crecimiento respecto a 2023 gracias al repunte del agro tras la sequía. Sin ese impulso, ambas habrían registrado caídas debido a la contracción del comercio, la construcción y la industria. En efecto, Córdoba creció 0,5% (hubiera caído casi 5% sin el agro) y Santa Fe apenas 0,2% (hubiera retrocedido cerca de 6%).

Por último, el NEA fue la región más afectada entre 2021 y 2024, con caídas del PBG en casi todas sus provincias (Chaco cayó 1%, Corrientes 2% y Formosa 5%, mientras que Misiones apenas creció 2%). Si bien el comercio es la principal actividad económica en la región, la fuerte contracción de la construcción a nivel nacional impactó especialmente y explica gran parte del retroceso en el período analizado.

 Comentarios finales

El desempeño de la economía en los últimos años, pero especialmente durante el mandato La Libertad Avanza muestra que los sectores que se erijan como ganadores del modelo económico tenderán a acrecentar disparidades regionales, aunque en muchos casos, la dependencia de los estados provinciales puede actuar como buffer ante esta situación.

La victoria de la oposición en las elecciones legislativas de PBA en setiembre parecían indicar que el derrotero de la actividad económica podía ser un determinante de la performance electoral, pero este argumento se diluyó el pasado fin de semana con las elecciones legislativas nacionales: no solo el gobierno dio vuelta el resultado en PBA sino que cosechó victorias tanto en provincias que se encuentran en crecimiento como en las que no.

Si bien evidentemente otros factores han influido en el resultado electoral, el seguimiento de la actividad económica de las regiones resulta interesante para analizar divergencias en su desarrollo en función de los sectores más característicos de cada lugar. En un contexto en el que crece la probabilidad que el gobierno avance con reformas estructurales, como la tributaria, el desempeño económico de cada provincia será determinante para una eventual competencia entre ellas, así como la capacidad de negociación que cada una de ellas tenga con el gobierno nacional.

¿Se sostendrá la exigua recuperación en septiembre?

¿Qué pasó co la actividad en agosto?

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) avanzó 0,3% s.e. en agosto y rompió una racha de tres meses consecutivos a la baja. Asimismo, la actividad se ubicó 2,4% por encima del año anterior y acumula una suba del 5,2% en lo que va del 2025.

Desde el pico de actividad de febrero, sólo unos pocos sectores presentaron subas significativas, como la intermediación financiera (+8,1%) y Oil&Gas (+3,0%). En contraste, los sectores más demandantes de mano de obra siguieron cayendo Comercio (-4,1%), Industria (-2,2%) y Construcción (-0,9%).

El desempeño de los últimos meses nos lleva a estimar un crecimiento promedio en la zona del 4% para 2025. Este resultado se explica en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, por lo que la actividad crecería alrededor del 0,6% a lo largo del año.

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) avanzó 0,3% s.e. en agosto y rompió una racha de tres meses consecutivos a la baja. Asimismo, la actividad se ubicó 2,4% por encima del año anterior y acumula una suba del 5,2% en lo que va del 2025.

A pesar del ruido cambiario y las altas tasas en agosto debido al desarme de las LEFIs que tuvo lugar en julio, la actividad económica no cayó durante el octavo mes del año. Con el desempeño de agosto, la actividad aún no logra recuperar la caída acumulada de los últimos tres meses (alrededor del 1%) y retorna a los niveles registrados en marzo, un mes de caída debido a la incertidumbre cambiaria previo al acuerdo con el FMI. Con todo, se encuentra 1,1% por debajo del máximo alcanzado en febrero de este año.

Desde el pico de actividad de febrero, sólo unos pocos sectores presentaron subas significativas, como la Intermediacion financiera (+8,1%) y Oil&Gas (+3,0%). En contraste, los sectores más demandantes de mano de obra siguieron cayendo Comercio (-4,1%), Industria (-2,2%) y Construccion (-0,9%).

De todos modos, hay una mejora en la mayoria de los sectores en lo que va del año, y solo cinco no crecieron en la serie desestacionalizada: Pesca (-7,1%), Industria (-3,5%), Agro (-2,9%), Comercio (-2,5%) y Hoteles y restaurantes (-2,4%). Por su parte, entre los que mas crecieron en el año se destacan Intermediacion financiera (+17,5%), Oil & Gas (+6,3%) y Electricidad, gas y agua (+3,8%).

¿Qué esperamos hacia adelante?

El dato de agosto sorprendió al alza, considerando la incertidumbre cambiaria y la volatilidad de las tasas de interés que reinó durante ese mes. De todos modos, esta mejora fue exigua y podría o no sostenerse en septiembre. En este sentido, los indicadores adelantados de septiembre no anticipan claras señales de mejora, continuando con la dinámica oscilante mes a mes.

El Índice Líder elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que busca anticipar el ciclo económico cayó en septiembre 0,5% (tras bajar 4,7% en agosto). Estiman que la probabilidad de entrar en una recesión en los próximos meses se ubica en un 98,0%.

Por el lado de la construcción, los indicadores fueron mixtos en septiembre: El Índice Construya avanzó 1,1% s.e. (tras haber caído 8,6% en agosto), posicionándose por debajo de agosto del 2024 (+6,5% i.a.). Los despachos de cemento cayeron 0,8% s.e. en septiembre, sumando tres meses de bajas consecutivas. Por su parte, la industria no presentó mejoras para septiembre: la producción de automóviles cayó 1,9, al igual que el patentamiento de vehículos 0 km, el cual bajó 2,3% s.e.

Las ventas minoristas PYME cayeron 2,0% s.e., siendo la tercera baja al hilo. Por último, el crédito al consumo viene moderando su crecimiento mes a mes, al crecer 0,8% s.e. en agosto (+81,1% i.a.).

De todos modos, podrían aparecer algunos indicios de mejoras hacia los últimos meses del año, una vez pasadas las elecciones. Disipada la incertidumbre electoral, los nuevos préstamos de organismos internacionales y el acuerdo con el Tesoro estadounidense podrían aportar mayor calma en el frente cambiario y monetario, reduciendo las dudas sobre la sostenibilidad del esquema. En cualquier caso, la baja en las tasas de interés de la economía luce como una condición necesaria para volver a reactivar la actividad en su conjunto.

El desempeño de los últimos meses nos lleva a estimar un crecimiento promedio en la zona del 4% para 2025. Este resultado se explica en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, por lo que la actividad crecería alrededor del 0,6% a lo largo del año.

¿Rebota la actividad en agosto?

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en agosto una suba mensual s.e. del 0,6%, luego de dos meses de caídas consecutivos. Con este dato la actividad del sector se ubicó 4,4% por debajo de septiembre del año pasado. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando casi todo lo que había recuperado desde el año pasado.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió 0,5% en agosto, continuando con los altibajos iniciados a fin del año pasado. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 8,6% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, ya la mejora respecto a agosto del año pasado es solo el 0,4%. De hecho, en lo que va del año no ha crecido, posicionándose al mismo nivel que en diciembre.  

 El resultado de las elecciones, favorable o no para el Gobierno, abrirá la posibilidad para una recalibración del esquema económico que brinde previsibilidad y estimule el crecimiento de la actividad. Sin embargo, en el mejor de los casos, los efectos serán notorios una vez entrados en 2026, cuando una baja sostenida de la tasa de interés vuelva a permitir un aumento del crédito a empresas y familias y la reanudación del proceso de desinflación brinde una mejor perspectiva a la recuperación del poder adquisitivo.

Parcial recuperación de la industria en agosto

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en agosto una suba mensual s.e. del 0,6%, luego de dos meses de caídas consecutivos. Con este dato la actividad del sector se ubicó 4,4% por debajo de septiembre del año pasado. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando casi todo lo que había recuperado desde el año pasado.

La leve suba de este mes no alcanzó para compensar una caída acumulada 4% entre junio y julio, producida por la volatilidad cambiaria-monetaria de esos meses. De este modo, la industria se posiciona 3,6% por debajo del máximo alcanzando en noviembre del 2024.

Al interior del índice, ocho de los dieciséis sectores crecieron en agosto. Alimentos y bebidas, la categoría con mayor peso dentro del índice, fue el impulsor de la suba del mes al crecer 2,1% en la serie desestacionalizada. Entre las mejoras también se destacaron Productos de tabaco (+8,2%) y la Vehículos automotores (+5,4%). Por el lado de las caídas mensuales, la más pronunciada se observó en Otros equipos de transporte (-3,6%), seguido por Productos minerales no metálicos (-3,2%) y Productos de metal (-3,0%).

La construcción continua en modo serrucho

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió 0,5% en agosto, continuando con los altibajos iniciados a fin del año pasado. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 8,6% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, ya la mejora respecto a agosto del año pasado es solo el 0,4%. De hecho, en lo que va del año no ha crecido, posicionándose al mismo nivel que en diciembre.  

Si bien la construcción difícilmente vuelva a los niveles los niveles del 2023, el sector logró sostener una lenta recuperación impulsada principalmente por el crédito y la obra privada desde mediados del año pasado. Sin embargo, la meseta registrada en la actividad durante los últimos meses terminó afectando al sector, ubicando a la construcción 2,1% por debajo del máximo alcanzado en abril de este año.

En cuanto a los insumos para la construcción, siete de los doce insumos crecieron en la serie desestacionalizada. La principal incidencia positiva vino dada por Asfalto (+11,2%), seguido por Cemento (+1,9%) Y hierro (+1,4%). En contraste, Placas de yeso (-6,5%) y Hormigón (-4,3%) fueron las principales caídas.

Entre los principales motivos de obstaculización de la construcción se encuentran la caída de la actividad económica y los altos costos de la construcción, que se está revirtiendo tímidamente en los últimos meses con el aumento del tipo de cambio. En ese sentido, entre las empresas privadas relevadas por el INDEC que esperan una caída en la actividad del sector en los próximos meses, el 30,7% atribuye esta perspectiva a una menor actividad económica, mientras que el 16% señala como principal causa el elevado costo de la construcción. Este segundo motivo se continuó reduciendo entre los encuestados, ya que representaba el 18,2% en el informe pasado. Esto puede deberse a la mejora en los costos en dólares desde julio, considerando que los precios del sector se determinan en dólares debido a su alto componente importado.

En materia de empleo, se registró un aumento en la proporción de empresas de obra privada que anticipan una caída en el sector durante los próximos tres meses. Mientras que el mes pasado el 18% de las firmas encuestadas preveía una reducción, en la última medición la cifra ascendió a 24,5%. A su vez, el 70,2% considera que el empleo no variará.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La actividad económica comenzó el año en máximos, un nivel que no pudo ser sostenido a lo largo de los últimos meses que seguramente redundarán en dos trimestres (el segundo y el tercero) recesivos. En ese sentido, los indicadores adelantados de actividad para septiembre son mixtos.

Respecto a la industria, la producción de automóviles retoma las bajas al caer 1,9% s.e. en septiembre, posicionándose 5,0% por debajo del mismo mes del 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos cayó 0,4% por primera vez en varios meses de subida (+28,2% i.a.).

La construcción presenta una mejora respecto a septiembre, aunque con señales mixtas. El Índice Construya registró una subió 1,1% s.e., del quedando un incluso por debajo de agosto del 2024 (-8,6% i.a.). Los despachos de cemento volvieron a caer en agosto (-1,8%), y se posicionaron con una contracción de 0,4% respecto a igual mes del 2024.

De todas formas, pese a la mejora en la competitividad de las últimas semanas y la expectativa de que se sostenga así incluso después de las elecciones, la incertidumbre acerca del rumbo económico, la volatilidad -ya que volvieron a subir en las últimas ruedas- de las tasas de interés y el freno en la recuperación de los ingresos reales no auguran un repunte significativo y/o sostenido de la actividad económica en lo que resta del año. En este sentido, seguimos previendo un crecimiento promedio de la actividad en el orden del 4% i.a.

El resultado de las elecciones, favorable o no para el Gobierno, abrirá la posibilidad para una recalibración del esquema económico que brinde previsibilidad y estimule el crecimiento de la actividad. Sin embargo, en el mejor de los casos, los efectos serán notorios una vez entrados en 2026, cuando una baja sostenida de la tasa de interés vuelva a permitir un aumento del crédito a empresas y familias y la reanudación del proceso de desinflación brinde una mejor perspectiva a la recuperación del poder adquisitivo.

 

Tres meses de caída para la actividad económica

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) retrocedió 0,1% s.e. en julio, sumando el tercer mes de caída consecutivo y se posicionó 2,9% por encima de julio del 2024. De este modo, los primeros siete meses del año están 5,8% por encima del mismo período del año pasado. Sin embargo, con la corrección hacia arriba del último informe, en el acumulado del año se observa una caída del -0,9%.

En comparación con el último pico de actividad registrado en febrero, la mayoría de los sectores muestran caídas, mientras que solo unos pocos exhibieron un crecimiento genuino. Entre los que más avanzaron se destacan Minería (+4,4%), Intermediación financiera (+4,2%) y Agro (+3,6%). En contraste, las caídas más pronunciadas desde el pico de actividad del año se registraron en Electricidad, Gas y Agua (-7,0%), Comercio (-4,5%), Industria (-3,0%) y Construcción (-1,5%).

Por el lado de la construcción, los indicadores fueron negativos en agosto: El Índice Construya cayó 8,6% s.e., posicionándose por debajo de agosto del 2024 (-5,5% i.a.). Los despachos de cemento cayeron 1,8% s.e. en agosto, habiendo caído el mes pasado. Por su parte, la industria presentó mejoras para agosto: la producción de automóviles subió 6,3%, tras dos meses de bajas, al igual que el patentamiento de vehículos 0 km, el cual subió 4,7% s.e. Las ventas minoristas PYME volvieron a caer al bajar un 2,2% s.e. Por último, el crédito al consumo viene moderando su crecimiento mes a mes, al crecer 3,4% s.e. en agosto (+95,9% i.a.).

 ¿Qué pasó con la actividad en julio?

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) retrocedió 0,1% s.e. en julio, sumando el tercer mes de caída consecutivo, aunque subió 2,9% respecto a julio del año pasado. En comparación con los primeros siete meses del año pasado, el acumulado de este año se encuentra un 5,8% por encima. Sin embargo, tras la corrección al alza del último informe, en lo que va del año la actividad cayó -0,9%.

El mes de julio estuvo caracterizado por el desarme de las LEFIs, lo que generó suba de tasas, pese a lo que esperaba el Gobierno. Sumado a esto, la incertidumbre cambiaria fue creciendo en la segunda mitad del mes. Con el desempeño de julio la actividad perdió las subas del año, y se posiciona en niveles similares a marzo (un mes atravesado por las negociaciones con el FMI y el ruido cambiario) y noviembre del 2024. De este modo, el nivel de actividad se encuentra 1,5% por debajo de los máximos históricos de la serie alcanzados en febrero.

En comparación con el último pico de actividad registrado en febrero, la mayoría de los sectores muestran caídas, mientras que solo unos pocos exhibieron un crecimiento genuino. Entre los que más avanzaron se destacan Minería (+4,4%), Intermediación financiera (+4,2%) y Agro (+3,6%).

Estos tres sectores vienen creciendo a paso firme: la minería impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta y el agro que atraviesa una etapa favorable tras la sequía de 2023. De hecho, en los primeros ocho meses de 2025, la liquidación del sector agropecuario se ubicó 33% por encima del mismo período de 2024 y 45% por encima del de 2023, según CIARA-CEC.

En contraste, las caídas más pronunciadas desde el pico de actividad del año se registraron en Electricidad, Gas y Agua (-7,0%), Comercio (-4,5%), Industria (-3,0%) y Construcción (-1,5%).

¿Qué esperamos hacia adelante?

La incertidumbre cambiaria y la volatilidad de las tasas de interés sumado al ruido propio de un año electoral terminaron golpeando a la actividad, que acumuló tres meses consecutivos de caídas, y esperamos que implique una continuidad en agosto. En línea con el último dato, los indicadores adelantados de agosto no anticipan señales de mejora.

El Índice Líder elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que busca anticipar el ciclo económico, cayó un 4,72% en agosto. Estiman que la probabilidad de entrar en una recesión en los próximos meses se ubica en un 98,6%.

Por el lado de la construcción, los indicadores fueron negativos en agosto: El Índice Construya cayó 8,6% s.e., posicionándose por debajo de agosto del 2024 (-5,5% i.a.). Los despachos de cemento cayeron 1,8% s.e. en agosto, habiendo caído el mes pasado. Por su parte, la industria presentó mejoras para agosto: la producción de automóviles subió 6,3%, tras dos meses de bajas, al igual que el patentamiento de vehículos 0 km, el cual subió 4,7% s.e.

Las ventas minoristas PYME volvieron a caer al bajar un 2,2% s.e. Por último, el crédito al consumo viene moderando su crecimiento mes a mes, al crecer 3,4% s.e. en agosto (+95,9% i.a.).

De todos modos, comienzan a aparecer algunos indicios de recuperación hacia los últimos meses del año. Por un lado, los recientes anuncios del Gobierno sobre nuevos préstamos de organismos internacionales y el acuerdo con el Tesoro estadounidense podrían aportar mayor calma en el frente cambiario y monetario, reduciendo las dudas sobre la sostenibilidad del esquema. A esto se suma la baja de tasas, que podría favorecer una recuperación parcial de la actividad, y un tipo de cambio más alto que aliviaría a sectores con costos en dólares, como la construcción. En cualquier caso, el panorama continuará condicionado por el elevado nivel de incertidumbre política en la antesala de las elecciones de octubre.

Los sucesos de los últimos meses nos llevan a estimar un crecimiento promedio en la zona del 4% para 2025. Este resultado se explica en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, por lo que la actividad crecería alrededor del 1% a lo largo del año.

 

Camino a la recesión

En el segundo trimestre del año, el producto interno bruto (PIB) cayó 0,1% en términos desestacionalizados frente al período previo, interrumpiendo una racha de tres subas consecutivas. En la comparación interanual, registró un crecimiento de 6,3%. De este modo, el primer semestre del año se posiciona un 6,1% por encima del promedio del mismo periodo del 2024.

Si bien la economía venía mostrando claras señales de enfriamiento, se destacó la caída en todos los componentes, exceptuando consumo público. Al interior de la serie desestacionalizada, las importaciones cayeron -3,3% respecto al primer trimestre, el consumo privado un -1,1%, las exportaciones lo hicieron en -2,2% y formación bruta de capital fijo un -0,5%. Por su parte, el consumo público avanzó 1,1%.

Los sucesos de las últimas semanas, junto con las correcciones de los últimos datos oficiales, nos llevan a estimar un crecimiento promedio cercano al 4% para 2025. Este resultado se explica en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, dado que la actividad crecería en la zona del 0,5% a lo largo del año.

¿Qué pasó en el segundo trimestre?

En el segundo trimestre del año, el producto interno bruto (PIB) cayó 0,1% en términos desestacionalizados frente al período previo, interrumpiendo una racha de tres subas consecutivas. En la comparación interanual, registró un crecimiento de 6,3%. De este modo, el primer semestre del año se posiciona un 6,1% por encima del promedio del mismo periodo del 2024.

Si bien la economía venía mostrando claras señales de enfriamiento, se destacó la caída en todos los componentes, exceptuando consumo público. Al interior de la serie desestacionalizada, las importaciones cayeron -3,3% respecto al primer trimestre, el consumo privado un -1,1%, las exportaciones lo hicieron en -2,2% y formación bruta de capital fijo un -0,5%. Por su parte, el consumo público avanzó 1,1%.

De todos modos, respecto al inicio de la recuperación (segundo trimestre del 2024), todos los sectores se encuentran por encima: las importaciones un 38,8%, la inversión 34,3%, consumo privado 10,5%, las exportaciones 3,6%, y por último, más moderadamente el consumo público, 0,6%.

Las distintas actividades económicas mostraron mejoras en la comparación interanual. Los sectores primarios se encuentran moderadamente mejor: agricultura creció un 4,8% i.a. y la minería un 6,7% i.a. Por su parte, los sectores más intensivos en empleo mostraron mejoras, aunque sobre la baja base del segundo trimestre de 2024, en pleno piso de la recesión: la construcción creció 10,6% i.a., el comercio 10,3% i.a., la industria 6,9% i.a. y hoteles y restaurantes 17% i.a. Por su parte, la intermediación financiera creció un 26,7% i.a.

En contraste, cuatro sectores se ubicaron por debajo del segundo trimestre del 2024, entre los cuales se encuentran Administración pública (-0,8% i.a.), el sector de Hogares privados con servicio doméstico (-1,3% i.a.), Electricidad, gas y agua (-1,1% i.a.) y pesca (-42% i.a.), un sector muy volátil.

Cayó el consumo privado y subió el público

Con relación al consumo privado, el panorama cambió notablemente entre el primer y el segundo trimestre del año. En el primero, el consumo había alcanzado su nivel más alto de la serie desestacionalizada desde 2004, impulsado principalmente por dos factores: la mejora del salario real, favorecida por la baja de la inflación, y el fuerte crecimiento del crédito. Dentro de este esquema, se destacó el aumento de las compras de bienes y servicios importados, como también de bienes durables, lo que explicó la magnitud de la recuperación.

Con los datos del segundo trimestre, el escenario se revirtió. El salario real registrado avanzó 0,5% en ese período, aunque no alcanzó a compensar la baja del 0,9% registrada en el primero, cerrando con una caída del 0,4% en los primeros seis meses del año. A su vez, el crédito al consumo mostró una desaceleración: creció 18% s.e. en el primer trimestre y 13,7% en el segundo.

En cuanto a la composición, el consumo de bienes durables siguió superando al consumo masivo, aunque con una clara pérdida de dinamismo. Las ventas de electrodomésticos pasaron de crecer 44,3% i.a. en el primer trimestre a 27% i.a. en el segundo, mientras que las de autos se desaceleraron de 136,5% i.a. a 76% i.a. Por el contrario, el consumo masivo, que había caído 3,3% i.a. en el primer trimestre, mostró un repunte de 3,9% i.a. en el segundo. Sin embargo, este avance apenas compensó el retroceso previo, de modo que en el acumulado semestral prácticamente no se registró crecimiento (+0,2% i.a.).

De este modo, los factores que habían impulsado el consumo en el primer trimestre (como el aumento de las importaciones, la mejora del salario real, el crédito y la compra de bienes durables) fueron perdiendo dinamismo, mientras que el resto de los componentes continuaron presionando a la baja.

Por su parte, el consumo público fue el único componente que mostró una suba, impulsado principalmente por la recuperación de los salarios públicos a nivel provincial, asociados a la salud, educación y seguridad. Estos crecieron 2% en términos reales durante el segundo trimestre, traccionando así el gasto. En contraste, los salarios públicos nacionales continúan rezagados: todavía se ubican 11% por debajo en términos reales respecto del primer semestre de 2024 y, en este trimestre, incluso retrocedieron 1%.

¿Qué esperamos para la segunda mitad del año?

En el segundo trimestre, la actividad dejó atrás el enfriamiento y comenzó a contraerse. Los sectores con mayor demanda de empleo (construcción, comercio e industria) lograron salir del piso de la recesión previa, pero fueron se fueron frenando. Al mismo tiempo, los factores que habían impulsado el crecimiento en el primer trimestre, la estabilidad macroeconómica y una mayor apertura de importaciones, resultaron insuficientes para sostener la recuperación y evitar la nueva contracción.

A futuro, el panorama tampoco es alentador según los indicadores adelantados. El Índice Líder elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que busca anticipar el ciclo económico, cayó un 4,72% en agosto. Estiman que la probabilidad de entrar en una recesión en los próximos meses se ubica en un 98,6%. Esto va en línea con el resto de los indicadores adelantados. El Índice de Confianza del Consumidor (UTDT) cayó 13,9% en agosto y volvió a caer en septiembre (-0,3%). Con relación a la construcción, el Índice Construya cayó 8,6% en agosto, y los despachos de cemento 1,8%. 

La incógnita es lo que ocurrirá en el tercer trimestre. Su inicio estuvo marcado por la volatilidad cambiaria y las tasas elevadas. No obstante, la reciente baja de tasas podría favorecer una recuperación parcial de la actividad, junto con un tipo de cambio más alto. Este último daría cierto alivio a sectores con precios en dólares, como la construcción, al reducir sus costos, y al mismo tiempo contribuiría a moderar las importaciones. En cualquier caso, el panorama seguirá condicionado por el nivel de incertidumbre política en la antesala de las elecciones de octubre.

Los sucesos de las últimas semanas junto con las correcciones de los últimos datos oficiales, nos llevan a estimar un crecimiento promedio cercano al 4% para 2025. Este resultado se explica en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, dado que la actividad crecería en la zona del 0,5% a lo largo del año.

La actividad se encamina a una recesión

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en julio una marcada caída mensual s.e. del 2,3%, acumulando así dos meses de bajas consecutivos. Con este resultado, el nivel de actividad se ubicó 1,1% por debajo de julio de 2024, un año atravesado por la recesión. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando la recuperación que la industria había mostrado en lo que va del 2025.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó en julio un 1,8%, continuando con la dinámica de altibajos. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 9,3% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, y la suba respecto a julio del año pasado es solo el 1,4%. De hecho, en lo que va del año prácticamente no ha crecido (-0,4% por debajo de diciembre del 2024).

 En términos generales, no se anticipa un repunte significativo de la actividad económica en los próximos meses, especialmente tras un resultado negativo para el Gobierno en las elecciones de la provincia más poblada del país en la víspera a las elecciones legislativas nacionales. Las dudas en el rumbo económico irán incrementándose con especial foco en el aspecto cambiario y monetario, con tasas de interés que se mantendrán elevadas, resultando en un mayor costo de financiamiento que condicionará decisiones de inversión y consumo.

La industria acumula dos meses de caídas

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en julio una marcada caída mensual s.e. del 2,3%, acumulando así dos meses de bajas consecutivos. Con este resultado, el nivel de actividad se ubicó 1,1% i.a. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando casi todo lo que había recuperado desde el año pasado.

Actualmente, la industria se posiciona 4,3% por debajo del máximo alcanzando en noviembre del 2024. El enfriamiento de la actividad en los últimos meses se profundizó a raíz de la volatilidad cambiaria-monetaria, un factor que terminó afectando tanto la producción como el consumo e impactó de lleno en la dinámica de la producción industrial.  

Al interior del índice todos los sectores cayeron en la serie desestacionalizada, excepto Sustancias y productos químicos que creció levemente (+0,2%). La caída mensual más pronunciada se observó en Productos de tabaco (-11,7%), seguido por Vehículos (-10,1%) e Industria textil (-7,4%) que sumó el quinto mes de caída.

Las expectativas relevadas por el INDEC en el sector no muestran señales de mejora para los próximos meses y, por el contrario, reflejan un deterioro respecto al relevamiento anterior. En cuanto a la demanda interna, el 38% de los encuestados prevé una disminución y el 39% espera que se mantenga estable. En comparación, en el informe anterior el 35,8% anticipaba una caída en la demanda interna.

A su vez, entre los encuestados se observa un aumento en las expectativas de necesidad de crédito a futuro. En junio, el 43% proyectaba un incremento en sus necesidades de crédito a futuro, mientras que en julio la proporción ascendió a casi el 48%. Este dato resulta especialmente relevante en un contexto de volatilidad en las tasas de interés tras el desarme de las LEFIs, por lo que es muy posible que el sector siga con dificultades.

La construcción también se contrajo en julio

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó en julio un 1,8%, continuando con la dinámica de altibajos. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 9,3% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, y la suba respecto a julio del año pasado es solo el 1,4%. De hecho, en lo que va del año prácticamente no ha crecido (-0,4% por debajo de diciembre del 2024).

Si bien la construcción difícilmente vuelva a los niveles los niveles del 2023, el sector logró sostener una lenta recuperación impulsada principalmente por el crédito y la obra privada. Sin embargo, la meseta registrada en la actividad durante los últimos meses terminó afectando al sector, ubicando a la construcción 2,6% por debajo del máximo alcanzado en abril de este año.

En cuanto a los insumos para la construcción, nueve de los doce insumos cayeron en la serie desestacionalizada. La principal incidencia negativa vino dada por Cemento (-6,2%), seguido por Hierro (-4,4%), asociado a la industria metalúrgica en general. En contraste, Mosaicos tuvo una importante suba (+28,6%), a la vez que Asfalto (+8,8%), Cemento (+4,4%) y Hierro (+3,7%) también crecieron en junio.

Entre los principales motivos de obstaculización de la construcción se encuentran la caída de la actividad económica y los altos costos de la construcción. En ese sentido, entre las empresas privadas relevadas por el INDEC que esperan una caída en la actividad del sector en los próximos meses, el 32% atribuye esta perspectiva a una menor actividad económica, mientras que el 18% señala como principal causa el elevado costo de la construcción. Este segundo motivo se redujo entre los encuestados, ya que representaba el 20,2% en el informe pasado. Esto puede deberse a que en julio el tipo de cambio subió un 13%, lo que alivianó los costos del sector, donde los precios son determinados en dólares. Si bien agosto tuvo una suba de solo el 1% en el tipo de cambio, queda por verse si la suba durante septiembre continúa reduciendo los costos del sector y le permite una mejora.

En materia de empleo, se registró un aumento en la proporción de empresas de obra privada que anticipan una caída en el sector durante los próximos tres meses. Mientras que el mes pasado el 16,8% de las firmas encuestadas preveía una reducción, en la última medición la cifra ascendió a 18,4%. A su vez, el 72,9% considera que el empleo no variará.

 

¿Qué esperamos hacia adelante?

La actividad económica comenzó el año en niveles máximos de actividad económica, y en los meses que siguieron la actividad fue entrando en una meseta hasta dar claras señales de empeoramiento, como consecuencia de las crecientes dudas en el rumbo económico en un contexto preelectoral. En ese sentido, los indicadores adelantados de actividad para agosto son mixtos.

Respecto a la industria, la producción de automóviles corta una racha de dos bajas consecutivas al crecer 6,3% s.e. en agosto, posicionándose 13,8% por debajo del mismo mes del 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos también cortó una racha de dos meses de caídas al subir 5,3% (+32,1% i.a.). En este contexto, el crédito al consumo desacelera su crecimiento mes a mes, al cerrar julio con una suba del 3,4% s.e., y se posiciona 95,9% por encima de julio del 2024.

La construcción presenta un panorama peor la industria para agosto. El Índice Construya registró una caída s.e. del 5,5%, quedando un incluso por debajo de agosto del 2024 (-8,6% i.a.). Los despachos de cemento también cayeron en agosto (-1,8%), y se posicionaron -0,4% interanual.

En términos generales, no se anticipa un repunte significativo de la actividad económica en los próximos meses, especialmente tras un resultado negativo para el Gobierno en las elecciones de la provincia más poblada del país en la víspera a las elecciones legislativas nacionales. Las dudas en el rumbo económico irán incrementándose con especial foco en el aspecto cambiario y monetario, con tasas de interés que se mantendrán elevadas, resultando en un mayor costo de financiamiento que condicionará decisiones de inversión y consumo.

Al mismo tiempo, la recuperación del poder adquisitivo continúa siendo limitada, por lo que difícilmente se constituya en un motor de crecimiento. A su vez, no se anticipa un desempeño suficientemente sólido en otros sectores como para compensar las caídas en la industria y la construcción, lo que termine desencadenando en que el tercer trimestre del año sea recesivo.

Cae la actividad por segundo mes consecutivo

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) retrocedió 0,7% s.e. en junio, luego de la baja de 0,2% registrada en mayo, y se ubicó 6,4% por encima de junio de 2024. Aunque en el acumulado del primer semestre la actividad muestra un crecimiento interanual de 6,2%, el período en su conjunto cerró prácticamente estancado.

A nivel sectorial, ocho de los quince sectores registraron un crecimiento mensual en la serie desestacionalizada. Los únicos sectores con subas fueron la producción de Electricidad, gas y agua (+5,5%), Petróleo y gas (+3,3%), Intermediación financiera (+1,5%) y Construcción (+0,9%).  Con relación a las bajas, la mayor caída se registró en Pesca (-12,5%), un sector muy volátil mes a mes, seguido por Comercio (-1,2%), siendo su segundo mes de bajas al hilo.

 En términos generales, los indicadores adelantados fueron negativos de cara a julio, y sostienen su dinámica oscilante. Por el lado de la construcción, los indicadores fueron negativos en julio: El Índice Construya cayó -0,4% s.e. (tras haber subido 15,5% en mayo), alternando meses de subas y bajas. Los despachos de cemento cayeron 3,2% s.e. en julio, habiendo subido el mes pasado. Por su parte, la industria no presentó mejoras: la producción de automóviles cayó 9,5% en julio, sumando dos meses de bajas, al igual que el patentamiento de vehículos 0 km, el cual cayó 2,6% s.e.

 ¿Qué pasó con la actividad en junio?

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) retrocedió 0,7% s.e. en junio, luego de la baja de 0,2% registrada en mayo, y se ubicó 6,4% por encima de junio de 2024. Aunque en el acumulado del primer semestre la actividad muestra un crecimiento interanual de 6,2%, comparando los primeros seis meses se observa un estancamiento. Con la corrección de esta último publicación, el semestre mostró un crecimiento de apenas 0,1% s.e.

Con el desempeño de junio, la actividad económica vuelve a los niveles previos a diciembre. De este modo, se posiciona -1,3% por debajo de los máximos históricos de la serie alcanzados en febrero. Si bien no se aleja demasiado de los máximos históricos con la caída de junio, al considerar el crecimiento poblacional acumulado, el nivel de actividad per cápita está casi 10% abajo desde el 2017. Pese a que el tamaño de la economía es el mismo que en los máximos y se logró recuperar el terreno perdido, la economía todavía está lejos de lograr un crecimiento verdadero.

A nivel sectorial, ocho de los quince sectores registraron un crecimiento mensual en la serie desestacionalizada. Los únicos sectores con subas fueron la producción de Electricidad, gas y agua (+5,5%), Petroleo y gas (+3,3%), Intermediación financiera (+1,5%) y Construcción (+0,9%).  Con relación a las bajas, la mayor caída se registró en Pesca (-12,5%), un sector que destaca por su volatilidad, seguido por Comercio (-1,2%), siendo su segundo rojo consecutivo.

En comparación con el promedio de 2023 (un año casi completo sin recesión) se observa una recuperación en la mayoría de los sectores de actividad. Sin embargo, la Construcción e Industria todavía se encuentran muy por debajo. La primera se encuentra casi 22% por debajo dicho año, sin poder recuperarse del todo de la recesión, del freno de la obra pública y el aumento de costos del sector. Por su parte, la Industria presenta un nivel de actividad 6,6% inferior al de 2023. En la misma linea se encuentra el Comercio, que aún no recupera los niveles previos (-1,7%).  

De todos modos, estos tres sectores lograron recuperar lo perdido en el 2024: la Construcción está 8,1% por encima del promedio del año pasado, el Comercio un 6,2% y la Industria un 3,5%.

En contraste, los sectores que se ubican por encima del nivel de 2023 son principalmente los primarios, como el agro, petróleo y gas. Aunque el agro mostró un buen desempeño en 2025, el incremento del casi 34% sobre el promedio del 2023 se debe a una baja base de comparación, considerando que ese año estuvo atravesado por la sequía. Por su parte, el sector de extracción de petróleo y gas ha experimentado un crecimiento genuino con la expansión de vaca muerta (+10,7%), al igual que la Intermediación financiera (+16,9%), tras la reciente suba del crédito.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La actividad se mantiene en una meseta y parece haber encontrado un techo tras haber alcanzados máximos históricos en febrero. En términos generales, los indicadores adelantados fueron negativos de cara a julio y sostienen una dinámica oscilante.

Por el lado de la construcción, los indicadores fueron negativos en julio: El Índice Construya cayó -0,4% s.e. (tras haber subido 15,5% en mayo), alternando meses de subas y bajas. Los despachos de cemento cayeron 3,2% s.e. en julio, habiendo subido el mes pasado. Por su parte, la industria no presentó mejoras: la producción de automóviles cayó 9,5% en julio, sumando dos meses de bajas, al igual que el patentamiento de vehículos 0 km, el cual cayó 2,6% s.e.

En el mismo sentido, las ventas minoristas PYME cayeron 5,7% s.e. (tras haber subido 6,7% en junio) y continúan con su sendero con vaivenes, sin terminar de presentar un crecimiento sostenido. Por último, el crédito al consumo viene moderando su crecimiento mes a mes, al crecer 2,3% s.e. en junio.

Hacia adelante, no esperamos un crecimiento notable en el tercer trimestre. En un contexto de incertidumbre electoral, la reciente volatilidad monetaria puede tener impactos en la actividad. Las elevadas tasas de interés como instrumento para fomentar la demanda de pesos pueden postergar decisiones de inversión y consumo, al encarecer el financiamiento. Por esto, reducimos nuestra proyección para el 2025 con un crecimiento del orden del 4,7%, lo que implica que la actividad crezca 3,1% de acá hasta fin de año.

 

Cayó la industria y creció la construcción en junio

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 1,2% en junio (+9,3% i.a.), cortando una racha de dos subas al hilo. De este modo, el indicador se posiciona un 3,5% por encima del promedio del 2024, pero sigue ubicándose como los valores más bajos desde el 2019 (excluyendo la pandemia).

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió en junio un 0,9% (+13,9% i.a.), tras haber caído 1,8% en mayo, reflejando los vaivenes del sector y la lenta recuperación. De este modo, la construcción acumula en lo que va del año un crecimiento del 10,8% interanual.

En términos generales, no se anticipa un repunte significativo de la actividad económica en los próximos meses, en vísperas de las elecciones y tras un julio no solo por la volatilidad del dólar sino también por la de las tasas de interés. Estas se mantendrán elevadas como instrumento para fomentar la demanda de pesos, resultando en un mayor costo de financiamiento, que pueda postergar decisiones de inversión y consumo.

La industria no sostiene la mejora

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 1,2% en junio (+9,3% i.a.), cortando una racha de dos subas al hilo. De este modo, el indicador se posiciona un 3,5% por encima del promedio del 2024, pero sigue ubicándose como los valores más bajos desde el 2019 (excluyendo la pandemia).

Al interior, diez de los dieciséis sectores cayeron contra el mes previo. La caída mensual más pronunciada se observó en Industria metálicas básicas (-11,1%), seguido por Industria textil (-6,6%). Por el lado de las mejoras, se destacaron la categoría de Otros equipos e instrumentos (+14,5%) y Refinación del petróleo (+14,3%).

La mayoría de los sectores aún se ubica por debajo del promedio de 2023. Entre los que más cayeron se encuentran Productos de metal (-22%) seguido de la industria textil, que presenta una merma de casi 21%, y la producción de productos minerales no metálicos, asociada a insumos para la construcción, con una caída cercana al 20%. Por último, Maquinaría y equipo presentó una caída del -15%. En contraste, la refinación de petróleo continúa creciendo y se ubica un 7,3% por encima del promedio de 2023, debido al crecimiento vigoroso de Vaca muerta.

 

La construcción (esta vez) avanza

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió en junio un 0,9% (+13,9% i.a.), tras haber caído 1,8% en mayo, reflejando los vaivenes del sector y la lenta recuperación. De este modo, la construcción acumula en lo que va del año un crecimiento del 10,8% interanual.

A pesar de haber salido del piso del 2024, la construcción se encuentra alrededor de un 23% por debajo de 2023. Esto deja en evidencia que, en ausencia de la obra pública, el impulsor de la lenta recuperación de la construcción viene siendo el crédito y la obra privada. De todos modos, el sector privado siempre ha concentrado una mayor participación en la construcción a nivel nacional que el sector público.

En cuanto a los insumos para la construcción, cinco de los doce insumos presentaron caídas mensuales en la serie desestacionalizada. La principal incidencia negativa vino dada por Ladrillos (-5,1%), seguido por Artículos de cerámica (-7,7%). En contraste, Mosaicos tuvo una importante suba (+28,6%), a la vez que Asfalto (+8,8%), Cemento (+4,4%) y Hierro (+3,7%) también crecieron en junio.

Entre los principales motivos de obstaculización de la actividad se encuentran la caída de la actividad económica y por los altos costos en dólares. En ese sentido, entre las empresas privadas relevadas por el INDEC que esperan una caída en la actividad del sector en los próximos meses, el 38% atribuye esta perspectiva a una menor actividad económica, mientras que el 20,6% señala como principal causa el elevado costo de la construcción. De todos modos, habrá que ver si la suba del 13% del dólar en julio contribuye a bajar los costos medidos en moneda dura.  

En cuanto al empleo, el 75,3% de las empresas dedicadas a la obra privada estima que no habrá cambios en la dotación de personal, mientras que el 16,8% prevé una disminución. No obstante, gran parte del ajuste ya se produjo: desde el cambio de Gobierno, el empleo formal en la construcción cayó más de un 10% y actualmente se ubica un 18% por debajo del promedio de 2023. Este número es incluso mayor si consideramos el empleo informal.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La actividad económica inició el año en niveles máximos y, tras la fuerte caída de marzo por el cambio de esquema cambiario, logró recuperarse. Sin embargo, desde abril hasta acá no logra sostener un sendero de crecimiento mostrando ambivalencias mes a mes. En este contexto, los indicadores adelantados de actividad para julio tampoco presentan señales de mejora.

Respecto a la industria, la producción de automóviles suma dos meses consecutivas de bajas al caer 9,5% s.e. en julio, posicionándose 16,5% por debajo del mismo mes del 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos cayó 2,6% respecto a junio en la serie desestacionalizada (+21,5% i.a.). En este contexto, el crédito al consumo desacelera su crecimiento mes a mes, al cerrar julio con una suba del 2,3% s.e., y se posiciona 114% por encima de julio del 2024.

La construcción tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica. En julio, el Índice Construya registró una caída desestacionalizada del 0,4% (+0,1% i.a.), tras haber subido 15,5% en junio. Los despachos de cemento cayeron en julio (-3,2%), y se posicionaron -2,8% por debajo de julio del 2024. En línea con las caídas de julio en el sector, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses. En números, el 69,3% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector no cambiará en los próximos tres meses, mientras que el 20,8% estima que disminuirá.

En términos generales, no se anticipa un repunte significativo de la actividad económica en los próximos meses, en vísperas de las elecciones y tras un julio marcado no solo por la volatilidad del dólar sino también por la de las tasas de interés. Estas se mantendrán elevadas como instrumento para fomentar la demanda de pesos, resultando en un mayor costo de financiamiento, que pueda postergar decisiones de inversión y consumo. Además, la recuperación del poder adquisitivo carece de fuerza por lo que tampoco será un factor determinante para sostener el crecimiento de la actividad en la previa electoral.

 

El consumo privado también tiene dos velocidades

El consumo privado es un indicador relevante de la economía pero también muy heterogéneo, dado que capta el gasto que realizan las familias en bienes y servicios, en muchos casos afectados por los cambios en sus precios relativos. Durante 2025, es relevante diferenciar la trayectoria del consumo en bienes y servicios importados y domésticos.

A falta de poco más de un mes para la publicación oficial, estimamos que el consumo privado creció 10% i.a. a lo largo del primer semestre y continuará en sus máximos. Esto se explica por un crecimiento muy significativo de los bienes importados, que permite explicar la disociación entre el consumo privado con otras variables macroeconómicas, indicadores sectoriales y la propia demanda a la que se enfrentan las empresas.

No todos los factores que propiciaron esta expansión continuarán plenamente vigentes en lo que resta del año, pero el consumo doméstico no logrará compensar y sostener la fuerte suba del consumo privado en un contexto de salario real estancado y un costo de financiamiento que se mantiene elevado.

El consumo privado creció 10% i.a. durante el primer semestre

El consumo privado refleja el gasto de las familias en bienes y servicios finales y absorbe más de la mitad de la oferta global (producción local e importaciones). Al estar vinculado al poder adquisitivo, para muchas empresas es una variable mucho más informativa que el PIB, más asociado a la demanda interna en general -incluye la inversión y el gasto del gobierno- y también más influenciado por lo que ocurra con sectores puntuales, como el sector agropecuario, por ejemplo.

No obstante, la forma en la que se calcula hace que indagar dentro del indicador sea un trabajo algo arqueológico, más aún si pensamos en que el mismo comprende tanto bienes como servicios, de diversas necesidades y características. Por ejemplo, sabemos que apenas el 20% del consumo privado está vinculado a los bienes de consumo masivo, y alcanzaría 25% si sumamos el consumo en bienes frescos -frutas, verduras, carnes, por ejemplo-. Asimismo, otros bienes relativamente inelásticos -es decir, que esperamos tengan una demanda relativamente estable- como medicamentos y combustibles representan alrededor de 5-8%. Por su parte, los servicios que también un componente inelástico (servicios públicos, educación, salud, pero también alquileres y servicios financieros, entre otros, representan un poco más del 30%.

Con esto en consideración y sabiendo que los constantes cambios en precios relativos de la economía hacen que se vuelva difícil e impreciso seguir cada uno de estos componentes año tras año, en términos generales sabemos que alrededor de un tercio del consumo privado está asociado a bienes y servicios más elásticos y que posiblemente sus fluctuaciones sean el principal factor que explique los vaivenes del consumo privado. En este grupo encontramos el gasto en indumentaria, vehículos, electrodomésticos y tecnología, pero también servicios turísticos y transporte aéreo, entre otros.

Estos ejemplos -que conjuntamente son el 20-25% del consumo privado- no fueron al azar. Tienen en común que son grandes beneficiados por una economía con mayor apertura comercial, acceso al crédito y salario en dólares altos, al menos para la historia reciente. ¿Vale pensar en un cambio en las características del consumo privado a través de estos factores?

Para intentar responder esta pregunta, realizamos un ejercicio en función de otras fuentes de información oficiales para intentar diseccionar lo que ocurre con el consumo privado de -bienes y servicios- importados y, en consecuencia, nacionales. Desde el inicio de la convertibilidad, los primeros representaron casi 10% del total, valores interrumpidos por la crisis de comienzo de siglo que se superaron recién durante la primera mitad del gobierno de Cambiemos y se volverían a alcanzar este 2025.

La razón de la dinámica reciente fue que durante la primera mitad de este año se profundizó el crecimiento de las importaciones iniciado en el cierre de 2024: las cantidades de bienes de consumo importados aumentaron 70% i.a. y la de autos treparon casi 150% i.a. A esto se le sumó la fuerte expansión en el gasto en servicios en el exterior -fundamentalmente turismo- (estimamos un aumento del 80% i.a. en precios constantes).

Este fenómeno redundó en un crecimiento del consumo privado del orden del 10% i.a. a lo largo de la primera mitad del año (aún restan publicarse los datos oficiales de INDEC para el segundo trimestre) que hizo que la variable se encuentre en valores máximos de la serie, aspecto recalcado por el oficialismo en reiteradas ocasiones.

Los bienes y servicios importados, claros ganadores de un salario en dólares que se recuperó fuertemente bajo cualquier medición, amalgaman las estadísticas oficiales con el termómetro de muchas empresas, especialmente las ligadas al consumo y dependientes del poder adquisitivo, cuyos productos no logran recuperar la demanda perdida con la crisis. De hecho, consideramos que el aumento del 10% i.a. del consumo privado en la primera mitad de año esconde que el consumo de bienes y servicios locales creció menos de 6% i.a., por debajo de la evolución del PIB y algo por encima de indicadores de consumo masivo, pero en definitiva mucho más en línea con la economía doméstica.

¿Será sostenible este ritmo de crecimiento para lo que resta del año?

La combinación de dólar apreciado, apertura comercial, una baja base de comparación -y hasta cierto “efecto riqueza” por el rally de los activos argentinos durante 2024-, fueron los ingredientes que explicaron esta disonancia entre el consumo de bienes importados y locales. Sin embargo, un tipo de cambio real que será superior al del primer semestre, una base de comparación más exigente y una perfomance nada auspiciosa de los activos argentinos sugieren que la voracidad en el consumo de importados será menor en lo que resta del año. En este sentido, estimamos que la misma podría crecer “apenas” 20% i.a. en la segunda mitad del año.

Además, el “boom” crediticio se está desacelerando y aparecen algunas nubes en el horizonte en lo que respecta al financiamiento de las familias: tasas de interés al alza, muy por encima de las mejoras nominales de los ingresos y una creciente -aunque aún no preocupante- morosidad de las familias.

Como este factor adicional también impactará en la demanda de bienes y servicios locales, no vemos que estos compensen la merma del consumo de importados, en un contexto en el que la recuperación salarial carece de fuerza y no vemos que repunte en los próximos meses. Por lo tanto, la fuerte expansión de la primera mitad del año no se repetirá y prevemos que el consumo privado crezca en promedio 4% i.a. en lo que resta de 2025.

Sin embargo, si el gobierno logra recrear la confianza en su política económica, reiniciar la baja de las tasas de interés para estimular el crédito y seguir el camino de la apertura comercial -o al menos logra una mayor oferta de bienes importados-, no debemos extrañarnos de volver a ver un consumo privado disociado de la realidad de la producción nacional. De todos modos, será necesario que el modelo económico que pretende llevar adelante el gobierno, basado en las ventajas comparativas del país retome el crecimiento y la oferta de dólares no se interrumpa para que este proceso no alcance su techo como en 2017.

La actividad se mantuvo constante en mayo

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) se mantuvo sin fuertes variaciones al caer apenas -0,1% s.e. en mayo. De esta manera, se posiciona 5,0% por encima de mayo del 2024. A su vez, el acumulado de los primeros cinco meses del año marca una suba del 6,8% respecto a igual periodo del año anterior.

A nivel sectorial, mayo tuvo un desempaño magro: sólo seis de los quince sectores registraron un crecimiento mensual en la serie desestacionalizada. Los únicos sectores con subas fueron Industria (+2,2%), el sector agropecuario (+1,6%), y producción de Electricidad, gas y agua (+1,1%).  Con relación a las bajas, la mayor caída se registró en Construcción (-2,2%), seguido por Comercio (-1,5%) y Explotación de minas y cantera (-1,0%).

En términos generales, los indicadores adelantados continúan mixtos de cara a junio. Por un lado, los indicadores adelantados de la construcción sugieren que el sector continúa con su dinámica oscilante. El Índice Construya repuntó 15,5% s.e. (tras haber caído 12,1% en mayo), mientras que los despachos de cemento se desplomaron en 7,3% s.e., sumando dos meses consecutivos de bajas. Por su parte, la industria no presentó mejoras: la producción de automóviles cayó 4,4% en junio luego de dos meses de crecimiento, mientras que el patentamiento de vehículos 0 km desaceleró su crecimiento al subir 0,5% s.e., hilando nueve meses de crecimiento. En el mismo sentido, la venta de autos usados cayó 0,7% por segundo mes consecutivo.

 ¿Qué pasó con la actividad en mayo?

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) se mantuvo sin fuertes variaciones al caer apenas -0,1% s.e. en mayo. De esta manera, se posiciona 5,0% por encima de mayo del 2024. A su vez, el acumulado del los primeros cinco meses del año marca una suba del 6,8% respecto a igual periodo del año anterior.

Con el desempeño de mayo, la actividad económica se mantiene en los niveles alcanzados en abril, consolidando el repunte tras la caída de marzo. Si bien se encuentra en máximos históricos en la serie desestacionalizada (registrando niveles que no se observaban desde junio de 2022 e incluso de diciembre de 2017), al considerar el crecimiento poblacional acumulado, el nivel de actividad per cápita está casi 10% abajo desde el 2017. Pese a que el tamaño de la economía es el mismo que en los máximos y se logró recuperar el terreno perdido, la economía todavía está lejos de lograr un crecimiento verdadero.

A nivel sectorial, mayo tuvo un desempaño magro: sólo seis de los quince sectores registraron un crecimiento mensual en la serie desestacionalizada. Los únicos sectores con subas fueron Industria (+2,2%), el sector agropecuario (+1,6%), y producción de Electricidad, gas y agua (+1,1%).  Con relación a las bajas, la mayor caída se registró en Construcción (-2,2%), seguido por Comercio (-1,5%) y Explotación de minas y cantera (-1,0%).

En comparación con el promedio de 2023 (un año casi completo sin recesión) se observa una recuperación en la mayoría de los sectores de actividad. Sin embargo, aquellos que concentran gran parte del empleo, como Construcción e Industria, todavía se encuentra muy por debajo de los niveles de 2023.

La Construcción se encuentra casi 23% por debajo de los niveles de 2023, afectada principalmente por el freno en la obra pública, la recesión y por el aumento de los costos que enfrenta el sector. Por su parte, a pesar de la recuperación reciente, la Industria presenta un nivel de actividad 5,6% inferior al de 2023.

En contraste, los sectores que se ubican por encima del nivel de 2023 son principalmente los primarios, como el agro, petróleo y gas. Aunque el agro mostró un buen desempeño en 2025, el incremento del 33% sobre el promedio del 2023 se debe a una baja base de comparación, considerando que el 2023 estuvo atravesado por la sequía. Por su parte, el sector de extracción de petróleo y gas ha experimentado un crecimiento genuino con la expansión de vaca muerta (+6,6%), al igual que la Intermediación financiera (+15,1%), tras la reciente suba del crédito.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La actividad económica interrumpió su trayectoria de crecimiento tras haber corregido la caída de marzo, originada por la incertidumbre en torno al esquema cambiario. Con esta recuperación, se ubicó en los máximos de la serie desestacionalizada. De todos modos, queda ver si la actividad aún tiene margen para crecer o empieza a alcanzar un techo.

En términos generales, los indicadores adelantados continúan mixtos de cara a junio. Por un lado, los indicadores adelantados de la construcción sugieren que el sector continúa con su dinámica oscilante. El Índice Construya repuntó 15,5% s.e. (tras haber caído 12,1% en mayo), mientras que los despachos de cemento se desplomaron en 7,3% s.e., sumando dos meses consecutivos de bajas. Por su parte, la industria no presentó mejoras: la producción de automóviles cayó 4,4% en junio luego de dos meses de crecimiento, mientras que el patentamiento de vehículos 0 km desaceleró su crecimiento al subir 0,5% s.e., hilando nueve meses de crecimiento. En el mismo sentido, la venta de autos usados cayó 0,7% por segundo mes consecutivo.

Por su parte, las ventas minoristas PYME repuntaron 6,7% s.e. y continúan con su sendero con vaivenes, sin terminar de presentar un crecimiento sostenido. Por último, el crédito al consumo viene moderando su crecimiento mes a mes, al crecer 2,4% s.e. en junio.

De todos modos, algunos factores aún representan desafíos para la sostenibilidad del crecimiento económico. En un contexto internacional aún tenso, las elecciones podrían generar mayor volatilidad y ruido en las decisiones económicas en los próximos meses. A su vez, la reciente volatilidad del tipo de cambio y las tasas de intereses tras el desarme de las LEFIs impacta directamente en el costo del financiamiento de las familias y las empresas. Esto puede tener un impacto directo en el nivel de actividad y las expectativas.

Volviendo al análisis sectorial, la construcción difícilmente logre recuperar lo perdido en 2024. Su desempeño dependerá principalmente de la evolución de la obra privada y del acceso al crédito, considerando que no hay perspectivas de reactivación de la obra pública a nivel nacional. En contraste, la industria va en camino de compensar la caída. En paralelo, otros sectores que también sufrieron caídas el año pasado ya lograron superar las bajas y se espera que sigan creciendo (como el comercio, la actividad inmobiliaria y la intermediación financiera).

En conclusión, considerando un arrastre estadístico del 2024 de 3 p.p. esperamos un crecimiento del orden del 5% para el 2025, lo que implica que la actividad crezca 1,3% de acá a fin de año.