Constante recuperación de la actividad económica

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,6% s.e. en enero y, de esta manera encadenó nueve meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 8% desde entonces. De esta forma, la actividad se ubicó 6,5% por encima de enero del 2024, y continúa recuperándose de la fuerte recesión del año pasado.

A nivel sectorial, siete sectores se ubicaron por encima de los niveles de enero de 2024. Se destaca el fuerte aumento de la intermediación financiera (+25,7% i.a.), seguido por comercio, que avanzó un 11,3% i.a. Por su parte, la construcción registró su primera variación interanual positiva (+1,9%) tras 13 meses consecutivos de caída.

Por su parte, la industria y la construcción tampoco muestran un patrón claro a pesar de haber superado el piso de la recesión. Con relación a la construcción, el Índice Construya repuntó en febrero (+6,7% s.e.) luego de presentar caídas mensuales desde julio, mientras que los despachos de cemento actuaron en sentido contrario, luego de tres meses al alza, cayeron -2,4%. La industria continuó creciendo en febrero en la producción de acero (+5,7% s.e.) y en la producción de automóviles (+3,5% s.e.).

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,6% s.e. en enero y, de esta manera encadenó nueve meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 8% desde entonces. De esta forma, la actividad se ubicó 6,5% por encima de enero del 2024, y continúa recuperándose de la fuerte recesión del año pasado. Con las correcciones hacia atrás, se cumplen tres meses en los que la caída de la actividad no es compensada por el agro: excluyendo el aporte del agro que creció +0,8%, el EMAE hubiera crecido +5,4% i.a.

En el primer mes del año, la actividad económica logró superar los niveles previos a la recesión iniciada en agosto de 2023. De este modo, la prolongada recesión iniciada en aquel momento y que fue profundizada durante el comienzo de 2024 con un fuerte recorte del gasto público y una corrección de precios relativos que afectó el poder adquisitivo, logró revertirse en los últimos meses del año. El repunte fue especialmente marcado a partir de junio.

 

A nivel sectorial, siete sectores se ubicaron por encima de los niveles de enero de 2024. Se destaca el fuerte aumento de la intermediación financiera (+25,7% i.a.), seguido por comercio, que avanzó un 11,3% i.a. Por su parte, la construcción registró su primera variación interanual positiva (+1,9%) tras 13 meses consecutivos de caída.

Sin embargo, se deben tomar con cautela las subas en Construcción y Comercio, ya que enero de 2024 fue un mes particular atravesado por la recesion y el freno en la obra pública. En el caso de comercio, la suba internual no implica necesariamente un fuerte repunte en enero de 2025, sino que se debe a la baja base de comparación. No obstante, el sector muestra una progresiva recuperación, y creció 10,9% s.e. desde el piso de abril. Aún así, sigue 2,6% por debajo de enero de 2023, un mes más representativo para evaluar su desempeño sin el efecto de la recesión.

Lo mismo ocurre al analizar las caídas interanuales: si bien se observa una moderación en las bajas, esto se debe principalmente a la mala base de comparación mencionada anteriormente. Sin embargo, se destaca la fuerte caída mensual de Hoteles y Restaurantes (-27,9%) en la serie desestacionalizada, explicado por el encarecimiento relativos de estos servicios, que fueron en parte sustituidos por el turismo emisivo. En enero, el turismo emisivo subió un 74,9% respecto mismo mes del año anterior, equivalente a mas de dos millones de personas. En contraste, el turismo receptivo se redujo un 25,8% i.a.

¿Qué esperamos hacia adelante?

Si bien la economía mostrará un crecimiento genuino, la recuperación continuará siendo heterogénea. Algunos sectores no lograrán recuperar lo perdido en 2024, como la industria y la construcción. En contraste, otros sectores que también sufrieron caídas el año pasado lograrán recomponerse en 2025, entre ellos el comercio, la actividad inmobiliaria y la intermediación financiera. Por otro lado, los sectores primarios —minería, petróleo y agro—, que moderaron la caída de la actividad a lo largo de 2024, mantendrán su sendero de crecimiento en 2025. No obstante, la recuperación de la actividad continuará con oscilaciones mes a mes y con diferentes velocidades según los sectores.

Los indicadores adelantados de actividad sugieren que febrero continuará con un crecimiento moderado, pero cada vez a un menor ritmo y con oscilaciones como viene ocurriendo desde octubre. En esa línea, las ventas minoristas PYME que habían registrado variaciones positivas en términos desestacionalizados desde octubre, revirtieron la tendencia en enero y profundizaron la caída en febrero (-2,9%). En contraste, el consumo masivo (según Nielsen) mantiene variaciones positivas desde octubre, mientras que el crédito al consumo creció un 6,3% en febrero.

Por su parte, la industria y la construcción tampoco muestran un patrón claro a pesar de haber superado el piso de la recesión. Con relación a la construcción, el Índice Construya repuntó en febrero (+6,7% s.e.) luego de presentar caídas mensuales desde julio, mientras que los despachos de cemento actuaron en sentido contrario, luego de tres meses al alza, cayeron -2,4%. La industria continuó creciendo en febrero en la producción de acero (+5,7% s.e.) y en la producción de automóviles (+3,5% s.e.). En la misma línea se encuentran el patentamiento de automóviles 0 km (+5,8%) y las ventas de autos usados (+0,1%).

Más allá de lo mencionado, y dejando de lado los temores que existían acerca de problemas en la cosecha, un contexto internacional todavía tenso y el hecho de transitar un año electoral, podrían agregar más ruido a la recuperación de la actividad.

La corrección de la actividad del año pasado nos permite pensar en un crecimiento del orden del 5% para el 2025, acompañado por importantes mejoras en la inversión y el consumo privado (+5,2%). De esta forma, el 2025 revertirá la caída del 2024 en términos de actividad.

 

 

Industria y Construcción no sostienen la mejora

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 1,3% en enero de 2025. Sin embargo, desde su punto más bajo en marzo de 2024, acumula una recuperación del 10,7%. A pesar de la baja mensual, el índice se mantiene 7,1% por encima del nivel de enero de 2024, reflejando una mejora en la actividad manufacturera.

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) registró en enero una caída mensual desestacionalizada del 1,0%, tras dos meses consecutivos de crecimiento. Aun así, se ubicó solo un -1,3% por debajo del nivel de enero de 2024, mostrando una marcada desaceleración en su caída interanual si consideramos que el promedio de contracción en 2024 fue del 27,6%.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública. Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses.

La industria muestra altibajos en los últimos meses

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 1,3% en enero de 2025. Sin embargo, desde su punto más bajo en marzo de 2024, acumula una recuperación del 10,7%. A pesar de la baja mensual, el índice se mantiene 7,1% por encima del nivel de enero de 2024, reflejando una mejora en la actividad manufacturera. Aun así, el indicador se posicionó 3,8% por debajo de su nivel promedio de 2024. En términos sectoriales, el desempeño mensual se deterioró en enero: once de las dieciséis ramas registraron caídas frente a diciembre.

De esta manera, varios sectores que habían subido en diciembre cerraron en rojo en enero. De los once que cayeron, se destacan Productos textiles (-7,3%), Productos minerales no metálicos (-7,2%) y Productos de caucho y plástico (-6,6%).  En resumen, un principio de año flojo para la industria. Por su parte, los sectores que aportaron positivamente en enero fueron los productos de tabaco (+16,2%), Industrias metálicas básicas (+5,6%), Otro equipo de transporte (+4,0%), Madera, papel, edición e impresión (+1,1%) y Productos de metal (+0,2%).

En cuanto a los Alimentos y Bebidas, se destaca el buen desempeño en la molienda de cereales que experimentó un aumento del 23,8% interanual, siendo el séptimo mes de fuerte subas interanuales consecutivas. En la misma línea, la molienda de oleaginosas presentó una suba del 18,7% i.a., aunque moderó su crecimiento.

En términos más generales, se destaca la fuerte suba los bienes de capital (23,8% i.a.) y los bienes de consumo no durable (6,3% i.a.). En contraste, los bienes de uso intermedio (-0,2% i.a) registraron caídas.  

El incremento en bienes de capital se explica, en parte, por la categoría Otros equipos, aparatos e instrumentos (50,7% i.a.), destacándose la fabricación de celulares y televisores, impulsada por una mayor disponibilidad de financiamiento y las dificultades para importar insumos desde enero de 2023. Esta recuperación se enmarca en un contexto donde las ramas más vinculadas a la demanda interna, afectadas por la caída del ingreso disponible, comenzaron a repuntar gradualmente gracias a la estabilización de los ingresos reales y el aumento del crédito al consumo, que creció 6,3% mensual real desestacionalizado en enero y febrero.

La construcción no sostuvo la mejora

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) registró en enero una caída mensual desestacionalizada del 1,0%, tras dos meses consecutivos de crecimiento. Aun así, se ubicó solo un -1,3% por debajo del nivel de enero de 2024, marcando una desaceleración en su caída interanual si consideramos que el promedio de contracción en 2024 fue del 27,6%.

En cuanto a los insumos para la construcción, los que registraron mayores subas desestacionalizadas fueron Cales (+16,9), Hierro redondo y aceros para la construcción (+15,7%, explicando en 1,9 p.p.), Cemento portland (+9,05), Artículos sanitarios de cerámica (+7,6%) y Asfalto (+5,2%).

Sin embargo, el índice se vio arrastrado a la baja por las fuertes caídas de algunos insumos. Los insumos más afectados fueron los mosaicos graníticos y calcáreos (-23,9%), mientras que la grifería, los tubos de acero sin costura y el vidrio plano cayeron en conjunto un 23,2%, aportando -3,2 puntos a la caída del índice.

¿Qué esperamos hacia adelante?

El 2024 fue un año difícil tanto para la construcción como para la industria. Aunque hacia el cierre mostró señales de mejora, estas no fueron suficientes para compensar las caídas previamente acumuladas. Además, en el primer mes de 2025 ambos sectores volvieron a registrar descensos, evidenciando que la mejora no termina de ser sostenida.

De cara a febrero, los indicadores tempranos de actividad se mantuvieron en terreno positivo en febrero, aunque con un crecimiento menor que en enero. En la industria, la producción de automóviles creció un 3,5% en la serie desestacionalizada y se ubicó un 13,1% por encima de febrero de 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos moderó su desempeño frente a enero, cerrando con un aumento del 5,8% en la serie desestacionalizada (+73,0% i.a.), mientras que la venta de autos usados prácticamente no varió (+0,1%) pero creció un 40,3% interanual.

Por el lado de la industria, las ramas asociadas a sectores estratégicos (energético, minero y agropecuario) seguirán con este buen desempeño en los próximos meses y serán los que traccionen la actividad industrial. La llegada de nuevas lluvias en la zona núcleo marcan la recuperación de los cultivos. Hace un mes, las pérdidas eran críticas y se esperaba que el 50% de los cultivos no se pudieran cosechar, lo que mejora el panorama a futuro.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública. Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses. En números, el 69,2% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector se estanque (+5,7 p.p. respecto a diciembre) durante los próximos tres meses.

Esperamos que la construcción y la industria crezcan en 2025 y recuperen lo perdido en 2024. Sin embargo, no creemos que la construcción crecerá lo necesario para compensar la caída del 2024. La industria por su parte continuará presentando heterogeneidades en las distintas ramas. Algunas ramas lograrán recuperar lo perdido en 2024, mientras que otras podrán verse afectadas por la posible apertura de importaciones y cambios en los precios relativos.

Se consolida la recuperación de la actividad

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,5% s.e. en diciembre y, de esta manera encadenó siete meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 7% desde entonces. De esta forma, la actividad se encuentra 5,5% por encima de igual mes del 2024, y continúa mostrando la recuperación de la fuerte recesión del año pasado. Por su parte, es la primera vez desde octubre del 2023 que la caída de la actividad no es compensada por el agro: excluyendo el aporte del agro que creció +6,7%, el EMAE hubiera crecido de todos modos un +4,0% i.a.

A nivel sectorial, doce de los quince sectores relevados mostraron subas en diciembre en la serie s.e., mientras que nueve sectores se posicionaron por encima de diciembre del 2023. Se destaca el fuerte crecimiento de la intermediación financiera (18% i.a.), seguido por los sectores primarios que contuvieron la caída de la actividad durante el año. Explotación de minas y canteras se posicionó 7,3% i.a., Agricultura, ganadería y caza lo hizo en 6,7% i.a., Comercio creció 7,4% i.a. En sentido opuesto, en la comparación interanual Construcción -7,2% i.a.


En línea con esta recuperación gradual e irregular del consumo, algunos indicadores adelantados de actividad sugieren señales de mejora, aunque con leves retrocesos. El índice de confianza del consumidor, que mostraba una tendencia positiva desde octubre, moderó su crecimiento y cayó en febrero (-0,3%). En la misma línea, las ventas minoristas PYME, que habían registrado variaciones positivas en términos desestacionalizados desde
octubre, revirtieron la tendencia en enero (-0,5%). En contraste, el consumo masivo (según Nielsen) mantiene variaciones positivas desde octubre, mientras que el crédito al consumo creció un 6,0% en enero.

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,5% s.e. en diciembre y, de esta manera encadenó siete meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 7% desde entonces. De esta forma, la actividad se ubicó 5,5% por encima de diciembre del 2023, y continúa mostrando la recuperación de la fuerte recesión del año pasado. Por su parte, es la primera vez desde octubre del 2023 que la caída de la actividad no es compensada por el agro: excluyendo el aporte del agro que creció +6,7%, el EMAE hubiera crecido +4,0% i.a.

En el ultimo mes del año pasado, la actividad económica alcanzó niveles previos a la recesión iniciada en agosto de 2023. De este modo, la prolongada recesión iniciada en 2023 y que fue profundizada durante el comienzo de 2024 con un fuerte recorte del gasto público y una corrección de precios relativos que afectó el poder adquisitivo, logró revertirse en los últimos meses del año. El repunte fue especialmente marcado a partir de junio.

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A nivel sectorial, nueve sectores se posicionaron por encima de diciembre del 2023. Se destaca el fuerte crecimietno de la intermediacion financiera (18% i.a.), seguido por los sectores primarios que contuvieron la caida de la actividad durante el año. Explotacion de minas y canteras se posicionó 7,3% i.a., Agricultura, ganaderia y caza lo hizo en 6,7% i.a., Comercio creció 7,4% i.a. En sentido opuesto, en la comparación interanual Construcción -7,2% i.a.

Sin embargo, estos números no son indicativos si consideramos que diciembre del 2023 fue una baja base de comparación. Este factor es particularmente relevante en los sectores más golpeados del año: el Comercio tuvo una caída promedio en el año de -7,2%, la Industria tuvo una caída promedio del -8,9%, y la Construcción del -17,5%, siendo los sectores más demandantes de mano de obra y los que cayeron más que el nivel de actividad.

Al comparar el dato del ultimo mes del año con el promedio del 2023, se puede ver que, sobre todo los primarios, crecieron a pesar de la base de comparación que se tome y son los que moderaron la caída de la actividad durante el año. De esta manera, el agro se posicionó 23,2% por encima del promedio del 2023, Oil y Gas un 10,9%, mientras que la intermediación financiera quedó 6,0% por arriba. La construcción por su parte, es la que peor se posiciona respecto el promedio del 2023 (-13,4%) debido al freno de la obra pública durante el 2024.


En diciembre, la recuperación se amplió a más sectores que en meses anteriores. Es decir, sectores que previamente mostraban caídas en la serie desestacionalizada ahora registran variaciones positivas.

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¿Qué esperamos hacia adelante?


El cierre negativo del PBI real en 2024 (-1,8%) será compensado por un crecimiento estimado del 4,5-5% en 2025. Del mismo modo, la caída del consumo privado (que rondó el -5% el año pasado), se espera que recupere en 2025, impulsada, en parte, por la recuperación del salario real, que prácticamente recuperará la caída de dos dígitos de 2024. Si bien el consumo ya superó el mínimo registrado en enero de 2024, la recuperación ha sido irregular y con altibajos.

Si bien la economía mostrará un crecimiento genuino, la recuperación continuará siendo heterogénea. Algunos sectores no lograrán recuperar lo perdido en 2024, como la industria y la construcción. En contraste, otros sectores que también sufrieron caídas el año pasado lograrán recomponerse en 2025, entre ellos el comercio, la actividad inmobiliaria y la intermediación financiera. Por otro lado, los sectores primarios —minería, petróleo y agro—, que moderaron la caída de la actividad a lo largo de 2024, mantendrán su sendero de crecimiento en 2025. No obstante, la recuperación de la actividad continuará con oscilaciones mes a mes y con diferentes velocidades según los sectores.

Los indicadores adelantados de actividad sugieren que enero continuará con un crecimiento moderado, pero cada vez a un menor ritmo como viene ocurriendo desde octubre. En esa línea, las ventas minoristas PYME que habían registrado variaciones positivas en términos desestacionalizados desde octubre, revirtieron la tendencia en enero (-0,5%). En contraste, el consumo masivo (según Nielsen) mantiene variaciones positivas desde octubre, mientras que el crédito al consumo creció un 6,0% en enero.

Por su parte, la industria y la construcción tampoco muestran un patrón claro a pesar de haber superado el piso de la recesión de los primeros meses del año. Con relación a la construcción, el Índice Construya presenta caídas mensuales desde julio y cerró en enero en -4,2% s.e., mientras que los despachos de cemento cerraron al alza en el primer mes del año (+6,9%). La industria comenzó el año creciendo en la producción de acero (+2,3%) y la producción de automóviles (+1,6%). En la misma línea se encuentran el patentamiento de automóviles 0 km (+4,2%) y las ventas de autos usados (+1,4%).

El piso de la prolongada recesión se habría alcanzado en marzo, y se espera que entre febrero y marzo de 2025 la actividad termine de recuperar los niveles previos a la recesión, registrados en agosto de 2023. Sin embargo, la recuperación no será lineal y dependerá de múltiples factores que marcarán la velocidad del repunte económico.

Algunos de estos factores, como el contexto internacional aún tenso y el hecho de ser un año electoral, podrían condicionar la recuperación económica. Sin embargo, la llegada de nuevas lluvias en la zona núcleo marcan la recuperación de los cultivos. Hace un mes, las pérdidas eran críticas y se esperaba que el 50% de los cultivos no se pudieran cosechar.

Industria y Construcción cierran el 2024 con mejoras

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) marcó una suba mensual desestacionalizada del 0,2% en el último mes del 2024, y mantiene la racha de 6 meses consecutivos sin caídas. De esta manera, el índice muestra una importante suba al posicionarse 8,4% por encima de diciembre del 2024.

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) marcó una suba mensual desestacionalizada del 3,1% para diciembre. De esta manera, el indicador se encuentra un 10,2% por debajo de su nivel en el mismo mes del 2023, mientras que el 2024 acumula una caída del 27,6% interanual.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública, que no se repetirá este año. Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses.

La industria mantiene la racha positiva

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) subió un 0,2% mensual en diciembre ajustado por estacionalidad, y mantiene así una racha de 6 meses consecutivos al alza. Luego de la caída de -4,7% en el primer semestre, acumuló un crecimiento del 2,9% en la segunda mitad del año.

De forma similar a la construcción, la industria tocó su punto más bajo en marzo y experimentó una recuperación del 12,2% a partir de ese momento. Sin embargo, el dato de diciembre mostró una caída del 4,2% en comparación con el promedio de 2023.

Si bien el sector ya se ubica 8,4% por encima de diciembre del 2023, cerró el año con una contracción de 9,4% en promedio. En cuanto a la comparación interanual, diciembre trajo buenas noticias: doce de las dieciséis ramas presentaron subas respecto mismo mes del 2023.

De esta forma, sectores que venían acumulando caídas mostraron subas interanuales. Aquellos que aportaron positivamente son Otros equipos, aparatos e instrumentos (68,1%), Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras (33,4%), Maquinaria y equipo (31,3%), Prendas de vestir, cuero y calzado (20,6%), Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes (10,1%), Otro equipo de transporte (8,5%), Sustancias y productos químicos (7,7%), Refinación del petróleo (5,9%), Industrias metálicas básicas (2,8%), Productos textiles (1,4%) y Productos del metal (1,0%).

En cuanto a los Alimentos y Bebidas, se destaca el buen desempeño en la molienda de oleaginosas, que experimentó un aumento del 77,6% interanual. Por el contrario, los sectores con caídas interanuales fueron Productos minerales (-13,9%), Productos de tabaco (-9,4%) y Productos de caucho y plástico (-8,3%) y Madera, papel, edición e impresión (-0,3%).

En términos más generales, se destaca la fuerte suba de las industrias asociadas a los bienes de capital (25,6% i.a.). A su vez, los bienes de consumo no durable (6,1% i.a.) y los bienes de uso intermedio (2,8% i.a) también registraron subas.  

El incremento en bienes de capital se explica, en parte, por la suba en la categoría de Maquinaria y equipo (31,3% i.a.), impulsada por la fabricación de maquinaria agrícola (52,9% i.a.), la principal incidencia positiva en el mes analizado. En particular, se produjo una mayor cantidad de tractores, cosechadoras y sembradoras. Sin embargo, cabe aclarar que en 2023 la producción había sido baja debido a la menor cantidad de pedidos como consecuencia de la sequía. En el mismo sentido, aumentó la producción de electrodomésticos por la suba en la demanda interna, teniendo en cuenta la baja base de comparación por la dificultad por parte de las empresas de abastecerse de componentes importados en diciembre del 2023.

La construcción sostiene la mejora

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) marcó una suba mensual desestacionalizada del 3,1% en diciembre. De esta manera, el indicador se encontró un 10,2% por debajo de su nivel en el mismo mes del 2023. La actividad en la construcción tocó su punto más bajo en marzo, pero desde entonces experimentó una recuperación del 21,5%. Sin embargo, el dato de diciembre reveló que sector acumuló una caída del 27,6% promedio interanual durante 2024.

En cuanto a los insumos para la construcción, los que registraron mayores subas desestacionalizadas fueron Artículos sanitarios de cerámica (+43,1%, explicó 1,4 p.p. de la variación mensual s.e.); Mosaicos graníticos y calcáreos (+31,9% aportando 1,8 p.p.), Hormigón elaborado (+14,3%), Asfalto (+9,4%) y Pisos y revestimientos cerámicos (+3,5%). Por el contrario, los dos insumos que cayeron en su comparación mensual desestacionalizada fueron Ladrillos huecos (-6,2%) y Hierro redondo y aceros para la construcción (-3,2%).

El 2024 en retrospectiva

El 2024 fue un año complejo tanto para la construcción como para la industria, y si bien cerró el año mostrando mejoras incipientes, no alcanza para compensar las caídas acumuladas a lo largo del 2024.

En el caso de la construcción, el sector comenzó el año con un fuerte freno debido a la prolongada recesión que se arrastró desde finales de 2023 hasta mediados de 2024, agravando la paralización de la obra pública, lo que afectó tanto la actividad como el empleo. Esto sugiere que la recuperación será lenta y que, al menos a corto plazo, la falta de obra pública no sería compensada por un repunte de la obra privada.

Por su parte, la industria experimentó un repunte en el cierre del año, impulsado principalmente por los sectores de alimentos y bebidas y bienes de capital. Sin embargo, es importante considerar que la comparación interanual se realizó sobre una base baja, ya que a finales de 2023 la industria seguía sufriendo los efectos de la sequía y las dificultades para importar insumos. Durante gran parte del 2024, la industria estuvo fuertemente afectada por la caída prolongada de la actividad, el deterioro del poder adquisitivo, y la caída de la demanda interna. A su vez, la abrupta caída de la construcción tuvo un impacto negativo en las ramas de la industria relacionadas con dicho sector.

¿Qué esperamos hacia adelante?

De cara a enero, los indicadores temprano de la actividad son mixtos. Por el lado de la construcción, el índice Construya (mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado para la construcción) registró una contracción mensual de 4,2% desestacionalizado, hilando seis meses consecutivos de caídas, mientras que los despachos de cemento subieron 6,9% m/m. Por el lado de la industria, algunos sectores cerraron en verde: la producción automotriz (ADEFA) mostró una suba mensual del 1,6% s.e; y los patentamientos de 0km subieron 4,2% m/m.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública, que no se repetirá este año. Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses. En números, el 63,5% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector se estanque (+1,3 p.p. respecto a noviembre) durante los próximos tres meses, 19,8% estima que aumentará (-2 p.p.) y 21,9% que disminuirá (+4,4 p.p.).

Por el lado de la industria, las ramas asociadas a sectores estratégicos (energético, minero y agropecuario) seguirán con este buen desempeño en los próximos meses y serán los que traccionen la actividad industrial (representando casi un tercio de la actividad). No obstante, no desaparecerán los riesgos que presenta un sector que depende de factores climáticos, como lo es el agro, en un año que estará signado por el fenómeno La Niña (precipitaciones menores a las normales).  

Por su parte, las ramas que están más vinculadas a la demanda interna (que se vio gravemente deteriorada por la caída del ingreso disponible) comenzaron a recuperar paulatinamente, impulsadas por la estabilización de los ingresos reales y el mayor crédito (el crédito al consumo creció 6,7% y 6,0% mensual real desestacionalizado en diciembre y enero respectivamente). Queda por analizar el impacto de una posible apertura de importaciones en diversas ramas de la industria, especialmente con la llegada de nuevas marcas de ropa y alimentos a los supermercados.

El empleo resistió mejor de lo esperado a la última recesión

La recesión que comenzó en agosto de 2023 (tras la devaluación de casi 30% del tipo de cambio post-PASO) y alcanzó su piso en mayo de 2024 se posicionó como la más prolongada de la última década, con una contracción acumulada de 6,8% en la actividad económica. El contexto de esta recesión no fue siempre el mismo: mientras que los últimos meses de 2023 estuvieron caracterizados por una serie de desajustes estructurales, el comienzo del 2024 se definió por un período de correcciones con el cambio de gestión, asociadas a los precios relativos (aumentos en tarifas y del tipo de cambio) y a un ordenamiento fiscal que implicó un freno drástico a la obra pública, en el marco de una fuerte incertidumbre acerca de las futuras decisiones de política económica.

A pesar de la profundidad y duración de esta recesión, el impacto sobre el nivel de empleo no resultó tan fuerte ni uniforme como cabría esperar, introduciendo un elemento de incertidumbre en el análisis del mercado de trabajo.

Dentro de las incógnitas aparece la construcción. El sector comenzará su recuperación en 2025 pero todavía desconocemos la velocidad de la misma, por lo que no es del todo seguro que el empleo formal recupere significativamente. En la misma línea, también es un interrogante lo que pueda ocurrir con los puestos de trabajo de diversas ramas industriales, en la medida que la apertura comercial, en un contexto de tipo de cambio real relativamente apreciado, sea más un hecho que una promesa.

La recesión que comenzó en agosto de 2023 (tras la devaluación de casi 30% del tipo de cambio post-PASO) y alcanzó su piso en mayo de 2024 se posicionó como la más prolongada de la última década, con una contracción acumulada de 6,8% en la actividad económica. El contexto de esta recesión no fue siempre el mismo: mientras que los últimos meses de 2023 estuvieron caracterizados por una serie de desajustes estructurales, el comienzo del 2024 se definió por un período de correcciones con el cambio de gestión, asociadas a los precios relativos (aumentos en tarifas y del tipo de cambio) y a un ordenamiento fiscal que implicó un freno drástico a la obra pública, en el marco de una fuerte incertidumbre acerca de las futuras decisiones de política económica.

A pesar de la profundidad y duración de esta recesión, el impacto sobre el nivel de empleo no resultó tan fuerte ni uniforme como cabría esperar, introduciendo un elemento de incertidumbre en el análisis del mercado de trabajo. Por este motivo vale indagar acerca de las razones de este escenario, y eventualmente trazar un paralelismo con otras recesiones.

En primer lugar, vale mencionar el fuerte ajuste fiscal que el gobierno comenzó a realizar tan pronto como comenzó el mandato y que significó el primer superávit primario en casi quince años. Este aspecto lo hace distintivo de otras recesiones, donde el ajuste fue menor -como en 2018 y 2016- o no existió -2013-.

En este contexto, si bien los efectos en el empleo de un ajuste no son tan claros a primera vista, la magnitud de lo realizado se observa en dos sectores: 1) el empleo público registró una disminución de 50 mil puestos registrados desde el cambio de gobierno, y 2) en la construcción se destruyeron más de 50 mil empleos formales producto del inédito freno en la obra pública, que no fue compensado por su contraparte privada debido al encarecimiento del costo de la construcción en dólares a lo largo del año pasado. Esto significó una caída de casi 20% en los puestos de trabajo en el sector (a lo que se sumaron otras ramas industriales asociadas), mucho más profunda que la contracción de 4% que tuvo la recesión del 2016.

El freno en diversas partidas del gasto público también vino con la reducción de subsidios a la energía y al transporte (que tiene como contrapartida el aumento de tarifas), que junto a la inestabilidad nominal de la economía impactaron negativamente en el ingreso disponible y el consumo de los hogares. El redireccionamiento del gasto resultante impactó en mayor medida en el nivel de empleo de algunas ramas industriales asociadas a bienes más elásticos, como la industria textil, muebles y juguetes. En conjunto, estimamos que la merma habría alcanzado unos 10 mil puestos de trabajo.

De esta manera, tanto la corrección de precios relativos como el esfuerzo fiscal hecho por el gobierno no evitaron que la caída de la demanda interna implique que el apretón también llegue a las empresas. Estas últimas se vieron forzadas a relegar gastos prescindibles, afectando el empleo de ciertos servicios a empresas, que vieron disminuir su plantilla en unos 20 mil trabajadores.

De todas formas, excluyendo la construcción, la merma en el empleo registrado privado fue de -1,3% s.e. durante el periodo, lo que representa casi 80 mil puestos de trabajo registrado menos. En un contexto de fuerte caída de la demanda interna (se redujo un -12,1% durante los meses de la última recesión -agosto 2023 a mayo 2024-), el panorama resulta más favorable de lo esperado, dado que en recesiones previas más acotadas ocasionaron una destrucción de puestos de trabajo formales mayor. El empleo registrado en su conjunto no sólo no cayó, sino que creció 0,3% en los meses de caída de la actividad.

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Por lo tanto, dejando de lado los impactos en el mercado laboral más vinculados al inédito ajuste fiscal, la caída de la actividad no se tradujo en una contracción del empleo formal -y en consecuencia en un mayor nivel de desempleo-. Consideramos que una de las principales razones para que esto haya ocurrido se vincula a la posibilidad de “ajustar” más por precios (es decir, salarios) que por cantidades (cantidad de empleados) dentro del mercado laboral. Sumado a esto, el importante crecimiento del cuentapropismo formal (+5,6% a lo largo del período) sugiere una absorción de mano de obra proveniente de otros sectores.

Luego de alcanzar valores máximos en 2017, el salario real se encuentra alrededor de 25% por debajo de aquel momento, razón por la cual quizás no haya sido “tan” costoso sostener la caída de la demanda durante la última recesión, actuando como un limitante para la destrucción de empleo.

No obstante, un factor adicional y que puede haber sido clave en comparación de otras recesiones es la rápida recuperación de la economía. Si el rebote hubiera sido más lento, posiblemente la historia a contar sería diferente ya que, ante escasas perspectivas de mejora de la actividad, el ajuste sobre el personal empleado habría sido más pronunciado.

¿Qué esperamos hacia adelante?

 Asociar la recuperación de la actividad a la mejora en los niveles de empleo formal requiere pensar cuáles serán los sectores que impulsarán la economía. Por caso, una expansión del sector primario (energía, pero también el agro), al no ser caracterizadas por ser intensivas en el uso de mano de obra, tendrán un impacto más indirecto en el empleo, a través de la industria alimenticia o de proveedores de insumos.

Por su parte, la recuperación del poder adquisitivo y la menor incertidumbre acerca del futuro permitirá que tanto familias como empresas reinicien nuevos gastos en servicios, algo que seguramente traccionará el empleo en sectores ligados al consumo, el esparcimiento y servicios empresariales.

 Dentro de las incógnitas aparece la construcción. El sector comenzará su recuperación en 2025, pero todavía desconocemos la velocidad de la misma, por lo que no es del todo seguro que el empleo formal recupere significativamente. En la misma línea, también es un interrogante lo que pueda ocurrir con los puestos de trabajo de diversas ramas industriales en la medida que la apertura comercial, en un contexto de tipo de cambio real relativamente apreciado, sea más un hecho que una promesa.

De todos modos, la mejora promedio del orden del 10% esperada para el salario formal del sector privado solo servirá para recuperar la caída del 2024, todavía muy lejos de los niveles máximos alcanzados en 2017. Por este motivo, no deberíamos ver que los mayores niveles salariales sean un problema para la creación -o en algunos casos el mantenimiento- del nivel de empleo.

La actividad volvió a subir en noviembre

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,9% s.e. en noviembre y, de esta manera encadenó siete meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba superior al 6% desde entonces.

A la dinámica positiva de Explotación de minas y canteras (7,1% i.a.) se le sumó en el penúltimo mes del año un crecimiento de casi 10% i.a. de la Intermediación financiera. Por su parte, seguramente sea el último mes en negativo de la Industria manufacturera (-2,3% i.a.) y el Comercio (-1,3% i.a.), aunque no así de la Construcción (-14,2% i.a.), que llegó a noviembre con una caída promedio superior al 18% en el acumulado.

La caída del PBI será inferior al 3% durante 2024. Como resultado, el arrastre estadístico para este año será positivo y de casi 3 p.p. ayudando a que la economía exhiba un crecimiento promedio entre 4-5% en 2025.

La actividad subió 0,9% en noviembre

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,9% s.e. en noviembre y, de esta manera encadenó siete meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba superior al 6% desde entonces. De esta forma, la actividad se encuentra 0,1% por encima de igual mes del 2023, mostrando la recuperación de la fuerte recesión de este año. Por su parte, excluyendo el aporte del agro, el EMAE registró una caída de 0,6% i.a.

Dentro del estimador de actividad económica persiste una notable heterogeneidad entre los sectores, tal como se ha observado a lo largo del año. A la dinámica positiva de Explotación de minas y canteras (7,1% i.a.) se le sumó en el penúltimo mes del año un crecimiento de casi 10% i.a. de la Intermediación financiera. Por su parte, seguramente sea el último mes en negativo de la Industria manufacturera (-2,3% i.a.) y el Comercio (-1,3% i.a.), aunque no así de la Construcción (-14,2% i.a.), que llegó a noviembre con una caída promedio superior al 18% en el acumulado.

¿Qué esperamos hacia adelante?

Este año la actividad mostró un desempeño heterogéneo entre sectores que se tradujo en distintas velocidades de recuperación tras el inicio de la recesión. Mientras que los sectores primarios (agro, petróleo y minería) fueron los que traccionaron la recuperación, las ramas industriales vinculadas al mercado interno, la construcción y el consumo -con cierto cambio de composición hacia su interior- tuvieron un avance más lento.

Diciembre será un mes en donde la actividad continuará su marcha en el mes a mes, pero, debido a la baja base de comparación, arrojará números que reflejen un elevado crecimiento respecto al último mes del 2023. Esto ya se observa en algunos indicadores adelantados de la actividad: las ventas minoristas PYME se posicionan 17,7% por encima del año anterior, el patentamiento de vehículos 0km (+16,3% i.a.), el de motos (+49,2% i.a.), en un contexto en el que el crédito al consumo creció más de 55% i.a.

Todo esto, y de la mano de las sucesivas correcciones al alza de la actividad económica durante la segunda mitad del año, arrojará que la caída del PBI sea inferior al 3% durante 2024. Como resultado, el arrastre estadístico para este año será positivo y de casi 3 p.p. ayudando a que la economía exhiba un crecimiento promedio entre 4-5% en 2025. Si bien el contexto internacional algo tenso y el año electoral son ingredientes que podrían condicionar este rebote, en las últimas semanas el mismo está siendo amenazado por la escasez de lluvia -y la baja previsión de las mismas- que puede complicar la cosecha gruesa y la actividad de los sectores asociados a las mismas, uno de los principales motores de la actividad durante el año pasado.

Buen noviembre para la industria y la construcción

El Índice de la Producción Manufacturero (IPI Manufacturero) marcó una suba mensual desestacionalizada del 0,4% en noviembre (-1,7% i.a.), recortando así la caída de 0,8% del mes anterior. De esta manera, el sector ya se ubicó un 5,7% por encima de diciembre de 2023. De todos modos, el indicador aún se ubica un 4,8% por debajo de su nivel promedio en 2023.

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) marcó una suba mensual desestacionalizada del 2,2% para noviembre, sin poder compensar el desplome de 4,3% en octubre. De esta manera, el indicador se encuentra un 23,6% por debajo de su nivel en el mismo mes del 2023, mientras que en los primeros 11 meses del año acumula una caída del 28,5% interanual.

De cara a diciembre, los indicadores temprano de la actividad son mixtos. Por el lado de la construcción, el índice Construya (mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado para la construcción) registró una contracción mensual de 1,2% desestacionalizado, hilando cuatro meses consecutivos de caída, mientras que los despachos de cemento subieron 4,6% m/m. Por el lado de la industria, se cortó con el verde en algunos sectores: la producción automotriz (ADEFA) mostró una contracción mensual del 4,7% s.e; aunque los patentamientos de 0km subieron 0,5% m/m.

La industria mantiene la racha positiva

El Índice de la Producción Manufacturero (IPI Manufacturero) marcó una suba mensual desestacionalizada del 0,4% en noviembre (-1,7% i.a.), recortando así la caída de 0,8% del mes anterior. De esta manera, el sector ya se ubicó un 5,7% por encima de diciembre de 2023.

De todos modos, el indicador aún se ubica un 4,8% por debajo de su nivel promedio en 2023. En este sentido, el acumulado de enero-noviembre de 2024 presenta una disminución de 10,7% respecto a igual período de 2023. En cuanto a la comparación interanual, el retroceso es generalizado: doce de las dieciséis ramas se mantienen con caídas contra noviembre del 2023.

Los sectores con mayores caídas interanuales fueron Productos minerales (-20,0%), Productos de caucho y plástico (-16,2%), Porductos textiles (-17,0%) Productos de metal (-13,0%), Productos de tabaco (-10,8%), Madera, papel, edición e impresión (-7,6%) e Industrias metálicas básicas (-6,6%).

Por el contrario, los sectores que aportaron positivamente fueron Alimentos y bebidas (8,4%), Maquinaria y equipo (7,2%). y Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear (1,5%). En cuanto a los Alimentos y Bebidas, se destaca el buen desempeño en la molienda de oleaginosas, que experimentó un aumento del 75,9% interanual, contribuyendo con 2 puntos porcentuales al +1,7% del total interanual. Es decir, que si la molienda de oleaginosas se hubiera mantenido en niveles de 2023, el indicador habría caído 0,3%.

En términos más generales, registran contracciones los bienes de uso intermedio (-9,5% i.a.) y los bienes de capital  (-1,2% i.a.), mientras que los bienes de consumo no durables se ubicaron un 1,8% por encima del nivel alcanzado en el mismo mes del año anterior, aunque apuntalados sobre todo por la buena performance de la molienda de oleaginosas y cereales.

La construcción se recupera en modo serrucho

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) marcó una suba mensual desestacionalizada del 2,2% para noviembre, sin poder compensar el desplome de 4,3% en octubre. De esta manera, el indicador se encuentra un 23,6% por debajo de su nivel en el mismo mes del 2023, mientras que en los primeros 11 meses del año acumula una caída del 28,5% interanual.

En cuanto a los insumos para la construcción, los que registraron mayores subas desestacionalizadas fueron Hormigón (+10,2%, explicó 0,8 p.p. de la variación mensual s.e.); Pinturas para la construcción (+7,8%), Asfalto (+3,4%), Ladrillos huecos (+2,7%), Cemento portland (+2,0%) y Artículos sanitarios de cerámica (+1,2%). Por el contrario, los insumos que cayeron en su comparación mensual desestacionalizada fueron Yeso (-3,8%), Placas de yeso (-1,8%) y Pisos y revestimientos cerámicos (-1,3%).

¿Qué esperamos hacia adelante?

De cara a diciembre, los indicadores temprano de la actividad son mixtos. Por el lado de la construcción, el índice Construya (mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado para la construcción) registró una contracción mensual de 1,2% desestacionalizado, hilando cuatro meses consecutivos de caída, mientras que los despachos de cemento subieron 4,6% m/m. Por el lado de la industria, se cortó con el verde en algunos sectores: la producción automotriz (ADEFA) mostró una contracción mensual del 4,7% s.e; aunque los patentamientos de 0km subieron 0,5% m/m.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública. Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses. En números, el 62,2% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector se estanque (+0,5 p.p. respecto a octubre) durante los próximos tres meses, 21,8% estima que aumentará (+1 p.p.) y 17,5% que disminuirá (+1,5 p.p.).

A su interior, resulta crucial diferenciar la dinámica de la obra pública y la obra privada. Por el lado de la obra pública, difícilmente se vea una recuperación significativa este año dado el freno al gasto de capital llevado adelante por el Gobierno. Con respecto a la obra privada, la baja cotización de los dólares paralelos resulta en elevados costos de construcción en dólares. Entonces, mientras se mantenga el elevado costo relativo, la recuperación del sector va a depender de que los precios de las propiedades suban para que se vuelva rentable. Esto último dependerá de que termine pasando con la demanda, que viene siendo traccionada por el blanqueo y la reaparición del crédito hipotecario, aunque todavía con un stock de oferta previo elevado.

Por el lado de la industria, las ramas asociadas a sectores estratégicos (energético, minero y agropecuario) seguirán con este buen desempeño en los próximos meses y serán los que traccionen la actividad industrial. No obstante, no desaparecerán los riesgos que presenta un sector que depende de factores climáticos, como lo es el agro, en un año que estará signado por el fenómeno La Niña (precipitaciones menores a las normales).  

Por su parte, las ramas que están más vinculadas a la demanda interna (que se vio gravemente deteriorada por la caída del ingreso disponible) comenzaron a recuperar paulatinamente, impulsadas por la estabilización de los ingresos reales y el mayor crédito (el crédito al consumo creció 7,3% y 5,8% mensual real desestacionalizado en noviembre y diciembre respectivamente).

La actividad creció 5,3% desde el piso de la recesión

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,6% s.e. en octubre y, con las correcciones hacia atrás del indicador, hiló una racha de seis meses consecutivos sin caídas (suba acumulada de 5,3%).

De cara a noviembre, la producción de automóviles (ADEFA) tuvo un crecimiento de 4,4% mensual s.e, la producción de acero ascendió 1,1% s.e. Los despachos de cemento subieron 2,6%, mientras que el Índice Construya -que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado para la construcción- cayó 3,2% mensual sin estacionalidad. Las ventas minoristas de la CAME subieron 3,9% y la Confianza del Consumidor (UTDT) 6,1%. Por contrario, la venta de autos usados y patentamientos de 0KM cayeron 1,0% y 1,9% respectivamente. 

El año cerrará con una caída promedio más cercana al 3% que al 3,5%, dejando un arrastre positivo de más de 1p.p. que ayudará a que la economía exhiba un crecimiento que estimamos por el momento en la zona de 4,5%.

 

La actividad subió 0,6% en octubre

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,6% s.e. en octubre y, con las correcciones hacia atrás del indicador, hiló una racha de seis meses consecutivos sin caídas desde el piso de abril (suba acumulada de 5,3%).

De este modo, en la comparación contra octubre de 2023 la caída recortó al 0,7% interanual (en septiembre era del 2,5%) y acumuló una caída interanual promedio del 2,7% en los primeros 9 meses del año. Con el dato de octubre, el indicador se ubica sólo 0,6% por debajo del promedio del 2023, registro por encima de lo esperado. Con todo, el nivel de actividad se ubicó un 2,3% por encima de los niveles de diciembre (mes donde se llevó a cabo la devaluación), pero si excluimos al agro aún se situaría por debajo.

Por su parte, la caída en los bienes viene siendo mayor que la de los servicios: para septiembre, los primeros cayeron 1,9%  mientras que para los servicios la caída fue fue del 0,8%. Esto empeora si quitamos los bienes agropecuarios, donde la caída se profundiza hasta el 2,6% (-7,9% en el promedio del año).

Como viene siendo una constante a lo largo del año, los datos muestran una marcada heterogeneidad al interior de la actividad, donde sectores como Construcción (-14,5% i.a.), Industria Manufacturera (-2,3% i.a.) y Comercio (-2,1% i.a.); que a su vez son los tres sectores más demandantes de trabajo, todavía no recuperan. En sentido contrario, el sector agropecuario (+2,4% i.a.) se mantiene creciendo aunque muy por debajo de los niveles de principio de año, por la mala base de comparación que fue el año pasado. La explotación de minas avanzó 7,4% i.a. y la intermediación financiera creció 1,8% i.a.

¿Qué esperamos hacia adelante?

Hasta el momento, la actividad viene mostrando un desempeño heterogéneo, irregular y en forma de serrucho. Algunos indicadores muestran que la recuperación del último bimestre del año se mantendrá, aunque será menos vertiginosa que la de los meses previos. Sobre la heterogeneidad, los sectores más asociados a los sectores energético, minero y agropecuario seguirán siendo los que más crecen.

Para ilustrar esto, sabemos que en noviembre la producción de automóviles (ADEFA) tuvo un crecimiento de 4,4% mensual (ajustado por estacionalidad), la producción de acero ascendió 1,1%, los despachos de cemento subieron 2,6%, mientras que el Índice Construya -que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado para la construcción- cayó 3,2% mensual sin estacionalidad. Las ventas minoristas de la CAME subieron 3,9% y la Confianza del Consumidor (UTDT) 6,1%. Por contrario, la venta de autos usados y patentamientos de 0Km cayeron 1,0% y 1,9% respectivamente. 

En resumen, el año cerrará con una caída promedio más cercana al 3% que al 3,5%, dejando un arrastre positivo de más de 1p.p. que ayudará a que la economía exhiba un crecimiento que estimamos por el momento en la zona de 4,5%.

El PIB se recuperó en el tercer trimestre

En el tercer trimestre del año, el producto interno bruto (PIB) creció 3,9% en términos desestacionalizados respecto al segundo trimestre del año. De este modo, en comparación respecto al tercer trimestre de 2023, previo al inicio de la recesión, se ubica 2,1% por debajo.

Por el lado de la demanda, la mayor disminución se registró en la Formación bruta de capital fijo (-16,8% i.a.); luego en Consumo Público (-4,0%), Privado (-3,2% i.a.). Las importaciones cayeron 11,2% y las Exportaciones aumentaron 20,1% interanual.

Hasta el momento, la actividad viene mostrando un desempeño heterogéneo, irregular y en forma de serrucho. Algunos indicadores muestran que la recuperación del último trimestre del año se mantendrá, aunque será menos vertiginosa que la del tercer trimestre. A priori, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) cayó 0,8% mensual desestacionalizado en octubre, mientras que el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción tuvo un desplome del 4,0% mensual s.e. en el primer mes del cuarto trimestre.

 

El PIB se recuperó en el tercer trimestre

En el tercer trimestre del año, el producto interno bruto (PIB) creció 3,9% en términos desestacionalizados respecto al segundo trimestre del año. De este modo, se ubica 2,1% por debajo respecto al tercer trimestre de 2023, previo al inicio de la recesión.

Por el lado de la demanda, se destaca el rebote de la Formación bruta de capital fijo (12,0% trimestral desestacionalizada), del Consumo Privado (+4,6% respecto al segundo trimestre) y Público (+0,7% respecto al trimestre anterior s.e.). Las importaciones recuperaron 9,1%  y las exportaciones 3,2% s.e.

En cuanto a la comparación respecto al tercer trimestre del año pasado (antes del inicio de la recesión), la mayor disminución se registró en la Formación bruta de capital fijo (-16,8% i.a.); luego en Consumo Público (-4,0%), Privado (-3,2% i.a.). Las importaciones cayeron 11,2% y las Exportaciones aumentaron 20,1% interanual.

En cuanto a la oferta, se destacaron los descensos en Construcción (-14,9% i.a), Pesca (-6,7% i.a.), Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-6,1%) Industria Manufacturera (-5,9%) e Intermediación financiera (-1,8%).

En sentido contrario, creció el sector de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (13,2% interanual), los Hoteles y restaurantes (+9,0%) y la Explotación de minas y canteras (+6,6%).

El consumo en perspectiva

El consumo privado tuvo un crecimiento mensual sin estacionalidad del 4,6%. Este crecimiento, aunque vertiginoso, no alcanza a recuperar lo caído en el primer semestre (-5,7%); y todavía se ubica un 3,4% por debajo del mismo trimestre del año pasado.

Esta tendencia guarda relación con que los ingresos reales finalmente comenzaron a recuperarse durante la segunda mitad del año. En particular, esto se vio ayudado por la mejora en el consumo en bienes durables, favorecida por una caída en el valor real de dichos artículos (el poder adquisitivo creció más en relación con ellos porque crecieron menos que el resto de los precios), en un contexto de consumo postergado y de la mano de una baja de la nominalidad que permitió una baja en el costo de financiamiento de estos.

Por otro lado, quizás un efecto mayor viene dado por el relativo encarecimiento de muchos servicios inelásticos, que son difíciles de eludir para las familias, tales como el alquiler, las tarifas, salud y educación “obligó” a que parte del gasto de las familias engrose el consumo privado de esta manera.

A diferencia del consumo en durables, que es notorio en algunas estadísticas que salen a la luz y no es tan claro en los agregados macroeconómicos porque representan menos de cuarto del gasto de las familias, el gasto en servicios inelásticos “no se ve” en indicadores sectoriales que habitualmente se difunden, pero sí son relevantes en el consumo privado.

¿Qué puede pasar con el consumo en adelante? Todavía no hay muchos drivers que podrían jugarle a favor, en tanto para una recuperación necesita un aumento del salario real y el ingreso disponible. Las mejoras de los ingresos reales en los últimos meses contribuyeron a la mejora, pero todavía no se puede hablar de una recuperación total.

Ya de cara al 2025, la recuperación del poder adquisitivo que vendrá a lo largo del próximo año -que en promedio estimamos será del orden de 10% i.a.- será la base para que el consumo recupere buena parte de lo perdido este año.

Sin embargo, no lo hará sin heterogeneidades con el ingrediente de que mayores importaciones tenderán a disociar, según el rubro, el crecimiento del consumo de las familias con el incremento de la demanda local.

Comentarios finales

Hasta el momento, la actividad viene mostrando un desempeño heterogéneo, irregular y en forma de serrucho. Algunos indicadores muestran que la recuperación del último trimestre del año se mantendrá, aunque será menos vertiginosa que la del tercer trimestre. A priori, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) cayó 0,8% mensual desestacionalizado en octubre, mientras que el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción tuvo un desplome del 4,0% mensual s.e. en el primer mes del cuarto trimestre.

En resumen, el 2024 cerrará con una caída de la zona del 3%, dejando un arrastre estadístico entre 1 y 1,5% para 2025, según la dinámica que tenga lugar durante el último trimestre del año. En este sentido, esperamos un crecimiento promedio de la economía en torno a 4,5% durante 2025. Esta expansión no dejará exenta a la economía de vaivenes y de trayectorias disímiles a su interior.

Octubre negativo para la industria y la construcción

El Índice de la Producción Manufacturero (IPI Manufacturero) marcó una caída mensual desestacionalizada del 0,8% en octubre (-2,0% i.a.), cortando así con una racha de tres meses consecutivos al alza. No obstante, cabe resaltar que se realizó una fuerte corrección hacia atrás en los meses previos: mientras que hasta el mes pasado el IPI había subido 12,2% en el tercer trimestre (jul-sep), con la corrección hacia atrás esa suba llegó al 13,6%. De todos modos, el indicador aún se ubica un 5,1% por debajo de su nivel promedio en 2023.

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) marcó una caída mensual desestacionalizada del 4,0% para octubre, más que compensando la recuperación de 1,9% de septiembre. De esta manera, el indicador se encuentra un 24,8% por debajo de su nivel en el mismo mes del 2023, mientras que en los primeros 8 meses del año acumula una caída del 29% interanual.

Pareciera que la actividad no termina de despegar. Aunque hasta septiembre se venía registrando una recuperación, sobre todo de la industria, octubre fue un mes negativo tanto para la industria y como para la construcción. De cara a noviembre, los indicadores temprano de la actividad son mixtos.

La industria cortó su racha positiva

El Índice de la Producción Manufacturero (IPI Manufacturero) marcó una caída mensual desestacionalizada del 0,8% en octubre (-2,0% i.a.), cortando así con una racha de tres meses consecutivos al alza. No obstante, cabe resaltar que se realizó una fuerte corrección hacia atrás en los meses previos: mientras que hasta el mes pasado el IPI había subido 12,2% en el tercer trimestre (jul-sep), con la correción hacia atrás esa suba llegó al 13,6%.

De todos modos, el indicador aún se ubica un 5,1% por debajo de su nivel promedio en 2023. En este sentido, el acumulado de enero-septiembre de 2024 presenta una disminución de 11,6% respecto a igual período de 2023. En cuanto a la comparación interanual, el retroceso es generalizado: once de las dieciséis ramas se mantienen con caídas contra octubre del 2023, aunque mejoró respecto al envío pasado, donde eran trece las ramas en rojo.

Los sectores con mayores caídas fueron Minerales no metálicos (-13,7%), Productos de metal, maquinaria y equipo (-9,8%), Otros equipos y aparatos (-6,7%), Muebles y otras industrias manufactureras (-2,9%) y Madera, papel, edición e impresión (-0,3%).

Por su parte, los sectores que aportaron positivamente fueron Alimentos y bebidas (+6,9%), Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear (+12,4%) y Automotores y otros eq. De transporte (+5,2%). En cuanto a los Alimentos y Bebidas, se destaca el buen desempeño en la molienda de oleaginosas, que experimentó un aumento del 107,1% interanual, contribuyendo con 2,8 puntos porcentuales al +2,6% del total interanual.

En términos más generales, registran contracciones los bienes de uso intermedio (-8,7% i.a.) y los bienes de capital  (-6,0% i.a.), mientras que los bienes de consumo no durables se ubicaron un 2,6% por encima del nivel alcanzado en el mismo mes del año anterior, apuntalados principalmente por la buena performance de la molienda de oleaginosas y cereales.

La construcción, el sector más golpeado del año

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) marcó una caída mensual desestacionalizada del 4,0% para octubre, más que compensando la recuperación de 1,9% de septiembre. De esta manera, el indicador se encuentra un 24,8% por debajo de su nivel en el mismo mes del 2023, mientras que en los primeros 8 meses del año acumula una caída del 29% interanual.

En cuanto a los insumos para la construcción, los que registraron mayores caídas desestacionalizadas fueron Asfalto (-13,3% mensual, insumo estrechamente relacionado con la obra pública), Cemento portland (-10,6%), Pinturas para la construcción (-10,2%), Hormigón (-9,6%), Pisos cerámicos (-2,5%), ladrillos huecos (-2,1%) y Yeso (-1,8%). Por el contrario, los insumos que crecieron en su comparación mensual desestacionalizada fueron Mosaicos (+4,1%), Hierro redondo y aceros para la construcción (+3,3%), Placas de yeso (+0,2%) y Artículos sanitarios de cerámica (+0,2%).

En adelante, según la encuesta cualitativa de la construcción elaborada en el marco del indicador, el panorama no es alentador para los encuestados. En este sentido, 61,7% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector se estanque (+-8,0 p.p. respecto a septiembre) durante los próximos tres meses, 20,8% estima que aumentará (-4,3 p.p.) y 17,5% que disminuirá (+3,7 p.p.).

¿Qué esperamos para lo que resta del año?

Pareciera que la actividad no termina de despegar. Aunque hasta septiembre se venía registrando una recuperación, sobre todo de la industria, octubre fue un mes negativo tanto para la industria y como para la construcción.

Esta última, que tuvo una mayor caída en octubre, tiene todavía mucho más terreno para recuperar que la industria, teniendo en cuenta la fuerte caída inicial del sector dado su componente procíclico con la actividad económica y la marcada caída en la inversión productiva y la obra pública. Además, la construcción es uno de los sectores de la economía más intensivos en materia de empleo, por lo que su paupérrimo desempeño no sólo tiene repercusiones en materia de actividad, sino también en el mercado laboral.

Por el lado de la industria, las ramas asociadas a estos sectores (energético, minero y agropecuario) seguirán con este buen desempeño en los próximos meses y serán los que traccionen la actividad industrial durante los últimos dos meses. Sin embargo, si bien las ramas que están más vinculadas a la demanda interna (que se vio gravemente deteriorada por la caída del ingreso disponible) comenzaron a recuperar, vienen más rezagadas y no volverían a niveles previos a la recesión a menos hasta mediados del próximo año.

Volviendo a la construcción, resulta crucial diferenciar la dinámica de la obra pública y la obra privada. Por el lado de la obra pública, difícilmente se vea una recuperación significativa dado el freno al gasto de capital llevado adelante por el Gobierno. Con respecto a la obra privada, la reaparición del crédito hipotecario, el blanqueo y la falta de alternativas de inversión podrían ser factores que jueguen a favor en adelante.

En este sentido, la baja en la cotización de los dólares paralelos resulta en un aumento de los costos de construcción en dólares. Entonces, mientras se mantenga el elevado costo relativo, la recuperación del sector va a depender de que los precios de las propiedades suban para que se vuelva rentable. Esto último dependerá de que termine pasando con la demanda, que viene siendo traccionada por el blanqueo y la reaparición del crédito hipotecario, aunque todavía con un stock de oferta previo elevado.

De cara a noviembre, los indicadores temprano de la actividad son mixtos. Por el lado de la construcción, el índice Construya (mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado para la construcción) registró una contracción mensual de 3,2% desestacionalizado, hilando cuatro meses consecutivos de caída, mientras que los despachos de cemento cayeron 3,4%. Sin embargo, por el lado de la industria, el verde se mantiene: la producción automotriz (ADEFA) mostró un incremento mensual del 4,4% s.e; aunque los patentamientos de 0km cayeron 1,9% m/m.