Salarios pasan de correr por delante a correr algo por detrás de los precios

La historia es conocida: la corrección cambiaria de inicio de ciclo produjo una aceleración en los precios que con rezago los salarios intentaron acompañar, recién pudiendo recuperarse en el 2do. semestre de 2024, donde los salarios pudieron ir superando mes a mes el incremento de los precios. Pero en este 2025, con un oficialismo que ha presionado con su pauta oficial (1% mensual), esa tendencia parece haberse revertido.

La velocidad a la que han venido actualizando los salarios en este comienzo de 2025 muestra en una desaceleración que los ubica corriendo algo por debajo de la inflación. Si tomamos a los principales gremios, se observa que de los acuerdos celebrados en este primer trimestre arrojan un promedio de aumento mensual de los salarios inferior al 2%, un piso que la inflación (aumento de los precios) aún no perforó.

Un ejemplo gráfico de esta desaceleración la tenemos en la paritaria de Camioneros, un gremio bien representativo. Si miramos la dinámica de mediano plazo de este gremio, al inicio de ciclo sufrió la aceleración de los precios, pero luego pudo recuperarse y se mantuvo por encima de la velocidad de la inflación hasta este primer trimestre de 2025, donde la velocidad del salario camionero se acopla a la velocidad de los precios.

Es cierto que de la mano de la presión oficial vía la no homologación para que los acuerdos salariales sean nominalmente más bajos, el porcentaje de aumento mensuales está bajando, pero también es cierto que los gremios han encontrado en la incorporación de sumas no remunerativas una forma de compensar esa presión. Le dan al gobierno lo que quiere (acuerdos bajos), pero toman de los empresarios lo que necesitan.

Constante recuperación de la actividad económica

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,6% s.e. en enero y, de esta manera encadenó nueve meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 8% desde entonces. De esta forma, la actividad se ubicó 6,5% por encima de enero del 2024, y continúa recuperándose de la fuerte recesión del año pasado.

A nivel sectorial, siete sectores se ubicaron por encima de los niveles de enero de 2024. Se destaca el fuerte aumento de la intermediación financiera (+25,7% i.a.), seguido por comercio, que avanzó un 11,3% i.a. Por su parte, la construcción registró su primera variación interanual positiva (+1,9%) tras 13 meses consecutivos de caída.

Por su parte, la industria y la construcción tampoco muestran un patrón claro a pesar de haber superado el piso de la recesión. Con relación a la construcción, el Índice Construya repuntó en febrero (+6,7% s.e.) luego de presentar caídas mensuales desde julio, mientras que los despachos de cemento actuaron en sentido contrario, luego de tres meses al alza, cayeron -2,4%. La industria continuó creciendo en febrero en la producción de acero (+5,7% s.e.) y en la producción de automóviles (+3,5% s.e.).

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento mensual del 0,6% s.e. en enero y, de esta manera encadenó nueve meses consecutivos de subas desde el piso de abril, acumulando una suba cercana al 8% desde entonces. De esta forma, la actividad se ubicó 6,5% por encima de enero del 2024, y continúa recuperándose de la fuerte recesión del año pasado. Con las correcciones hacia atrás, se cumplen tres meses en los que la caída de la actividad no es compensada por el agro: excluyendo el aporte del agro que creció +0,8%, el EMAE hubiera crecido +5,4% i.a.

En el primer mes del año, la actividad económica logró superar los niveles previos a la recesión iniciada en agosto de 2023. De este modo, la prolongada recesión iniciada en aquel momento y que fue profundizada durante el comienzo de 2024 con un fuerte recorte del gasto público y una corrección de precios relativos que afectó el poder adquisitivo, logró revertirse en los últimos meses del año. El repunte fue especialmente marcado a partir de junio.

 

A nivel sectorial, siete sectores se ubicaron por encima de los niveles de enero de 2024. Se destaca el fuerte aumento de la intermediación financiera (+25,7% i.a.), seguido por comercio, que avanzó un 11,3% i.a. Por su parte, la construcción registró su primera variación interanual positiva (+1,9%) tras 13 meses consecutivos de caída.

Sin embargo, se deben tomar con cautela las subas en Construcción y Comercio, ya que enero de 2024 fue un mes particular atravesado por la recesion y el freno en la obra pública. En el caso de comercio, la suba internual no implica necesariamente un fuerte repunte en enero de 2025, sino que se debe a la baja base de comparación. No obstante, el sector muestra una progresiva recuperación, y creció 10,9% s.e. desde el piso de abril. Aún así, sigue 2,6% por debajo de enero de 2023, un mes más representativo para evaluar su desempeño sin el efecto de la recesión.

Lo mismo ocurre al analizar las caídas interanuales: si bien se observa una moderación en las bajas, esto se debe principalmente a la mala base de comparación mencionada anteriormente. Sin embargo, se destaca la fuerte caída mensual de Hoteles y Restaurantes (-27,9%) en la serie desestacionalizada, explicado por el encarecimiento relativos de estos servicios, que fueron en parte sustituidos por el turismo emisivo. En enero, el turismo emisivo subió un 74,9% respecto mismo mes del año anterior, equivalente a mas de dos millones de personas. En contraste, el turismo receptivo se redujo un 25,8% i.a.

¿Qué esperamos hacia adelante?

Si bien la economía mostrará un crecimiento genuino, la recuperación continuará siendo heterogénea. Algunos sectores no lograrán recuperar lo perdido en 2024, como la industria y la construcción. En contraste, otros sectores que también sufrieron caídas el año pasado lograrán recomponerse en 2025, entre ellos el comercio, la actividad inmobiliaria y la intermediación financiera. Por otro lado, los sectores primarios —minería, petróleo y agro—, que moderaron la caída de la actividad a lo largo de 2024, mantendrán su sendero de crecimiento en 2025. No obstante, la recuperación de la actividad continuará con oscilaciones mes a mes y con diferentes velocidades según los sectores.

Los indicadores adelantados de actividad sugieren que febrero continuará con un crecimiento moderado, pero cada vez a un menor ritmo y con oscilaciones como viene ocurriendo desde octubre. En esa línea, las ventas minoristas PYME que habían registrado variaciones positivas en términos desestacionalizados desde octubre, revirtieron la tendencia en enero y profundizaron la caída en febrero (-2,9%). En contraste, el consumo masivo (según Nielsen) mantiene variaciones positivas desde octubre, mientras que el crédito al consumo creció un 6,3% en febrero.

Por su parte, la industria y la construcción tampoco muestran un patrón claro a pesar de haber superado el piso de la recesión. Con relación a la construcción, el Índice Construya repuntó en febrero (+6,7% s.e.) luego de presentar caídas mensuales desde julio, mientras que los despachos de cemento actuaron en sentido contrario, luego de tres meses al alza, cayeron -2,4%. La industria continuó creciendo en febrero en la producción de acero (+5,7% s.e.) y en la producción de automóviles (+3,5% s.e.). En la misma línea se encuentran el patentamiento de automóviles 0 km (+5,8%) y las ventas de autos usados (+0,1%).

Más allá de lo mencionado, y dejando de lado los temores que existían acerca de problemas en la cosecha, un contexto internacional todavía tenso y el hecho de transitar un año electoral, podrían agregar más ruido a la recuperación de la actividad.

La corrección de la actividad del año pasado nos permite pensar en un crecimiento del orden del 5% para el 2025, acompañado por importantes mejoras en la inversión y el consumo privado (+5,2%). De esta forma, el 2025 revertirá la caída del 2024 en términos de actividad.

 

 

El Libragate resiente la imagen del Gobierno, pero en menor medida que Milei

Habiendo pasado un mes del renombrado escándalo por la difusión del token $LIBRA por parte del presidente, la evaluación de desempeño del gobierno de Javier Milei registroen marzo una caída de algo más de 4 puntos porcentuales en la valoración positiva, y un incremento de 3,5 puntos porcentuales de la valoración negativa. Se trata de un registro que muestra un deterioro más atenuado del que se registró en la propia imagen de Javier Milei, lo que pudiera llevar a concluir que el impacto fue más decidido sobre la figura del presidente que sobre la imagen de su gestión, que aun así muestra un diferencial negativo de más de 10 puntos porcentuales.

Aun con el resentimiento en la imagen de gobierno registrada este mes, sus niveles de apoyos se mantienen por encima de los niveles de apoyos de los últimos dos mandatos presidenciales. El 40,3% de Javier Milei es un nivel de aprobación que 4 p.p. por encima del nivel que registraba Mauricio Macri a esta misma altura de su mandato, y más de 10 p.p. por encima del registrado por Alberto Fernández al mismo momento.

Pero como también lo venimos advirtiendo, no ocurre lo mismo con el nivel de desaprobación del desempeño del gobierno de Javier Milei, que sí es más bajo que el que registrábamos con Alberto Fernández a esta misma altura del mandato (63,9%), pero es más alto que el nivel de rechazo que registramos durante la gestión de Mauricio Macri a esta misma altura del mandato (42.6%).

El Libragate reubica a la corrupción como el principal problema del país 

En materia de preocupaciones, el dato destacado es la vuelta al top del ranking de la preocupación por la Corrupción, justo luego de que el gobierno atravesara el escándalo Libra, que despertó sospechas sobre la actitud del presidente en el asunto. Por otro lado, la Inseguridad siguió creciendo en términos de preocupaciones y llega a un nuevo máximo de toda nuestra serie, y la otra nota destacada es el descenso a un nuevo piso histórico de la preocupación por la inflación que perfora el piso del 10% y cae a 8,4% de menciones, el nivel más bajo de toda la serie. De hecho, la combinación de preocupaciones económicas (inflación y desempleo) sigue siendo una de las más baja de toda la serie, que lleva más de 10 años, solo superadas por la baja cantidad de menciones a esas preocupaciones que se registraron durante la pandemia.

Pero la vuelta al tope del ranking de la preocupación por la corrupción tiene algunas aristas interesantes para analizar, y que ayudan a entender el crecimiento de esa preocupación este mes en particular. Y la arista más llamativa es la creciente cantidad de menciones que registramos a esta preocupación entre los votantes de Sergio Massa. Siendo dentro de los grupos numerosos de votantes, los más opositores a Javier Milei, y habiendo ocurrido lo del caso Libra este último mes, no llama la atención que ese segmento de votantes deposite su preocupación en la corrupción.

Por otro lado, y en sentido opuesto, marzo marca un nivel muy bajo de preocupación por la Corrupción de votantes de Milei. De hecho, el 23% de menciones a la Corrupción como preocupación es el nivel más bajo de todo el ciclo. Mostrando una reacción contraria a la de votantes opositores. Como si LIBRA hubiera operado para incentivar o desincentivar preocupaciones.

¿Qué ocurrió en el mercado laboral el último año?

En base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el INDEC informó que la tasa de desempleo se redujo al 6,4% de la Población Económicamente Activa (PEA) durante el cuarto trimestre del año pasado. De esta forma, el desempleo aumentó +0,7 puntos en comparación con el cuarto trimestre de 2023, cuando estaba en 5,7%.

La tasa de actividad se mantuvo elevada, alcanzando el 48,8% de la población económicamente activa de los 31 aglomerados urbanos, su nivel más alto desde 2016. La participación en el mercado laboral creció 1,4% i.a. en el 2024 respecto el 2023, superando el crecimiento poblacional (aproximadamente 1%). Esto puede estar vinculado al inicio de la recuperación de la actividad a fines del año pasado, sobre todo en diciembre. También puede estar relacionado a que, dentro de los hogares, más integrantes deben incorporarse al mercado laboral para sostener los ingresos familiares.

La mejora en los distintos indicadores laborales dependerá de la trayectoria de la actividad. Si la economía continúa con la recuperación económica seguramente traccionará el nivel de empleo en todas sus modalidades y evitará que el desempleo continúe creciendo. A su vez, será relevante la heterogeneidad entre sectores en la recuperación de la actividad. Si bien esperamos que dos de los sectores más demandantes de empleo -industria y construcción- crezcan en 2025, no creemos que la expansión sea tal como para compensar la caída del 2024. No obstante, dado que el impacto de la recesión fue relativamente acotado en el mercado de trabajo, es de esperar que la recuperación posterior tampoco tenga un efecto diferencial.

 

En base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el INDEC informó que la tasa de desempleo se redujo al 6,4% de la Población Económicamente Activa (PEA) durante el cuarto trimestre del año pasado. De esta forma, el desempleo aumentó +0,7 puntos en comparación con el cuarto trimestre de 2023, cuando alcanzó 5,7%.

La tasa de actividad se mantuvo elevada, alcanzando el 48,8% de la población económicamente activa de los 31 aglomerados urbanos, su nivel más alto desde 2016. La participación en el mercado laboral creció 1,4% i.a. en el 2024 respecto el 2023, superando el crecimiento poblacional (aproximadamente 1%). Esto puede estar vinculado al inicio de la recuperación de la actividad a fines del año pasado, sobre todo en diciembre. También puede estar relacionado a que, dentro de los hogares, más integrantes deben incorporarse al mercado laboral para sostener los ingresos familiares.

El nivel de empleo alcanzó el 45,7% y, en este sentido, la cantidad de ocupados creció del 0,6% i.a., impulsada por un aumento cercano al 6% i.a. en el cuentapropismo. El empleo asalariado cayó 1,5% i.a., siendo mayor la caida del emplo formal (Casi 2% i.a.), mientras que el empleo informal se redujo en -0,8% i.a.

A pesar de que el empleo creció, el aumento en la desocupación, la subocupación y la ocupación demandante elevó la presión sobre el mercado laboral. Esto da cuenta tanto de una mayor necesidad de complementar y/o mehorar los ingresos laborales y de las condiciones poco deseables que muchos trabajadores enfrentan actualmente en sus empleos. Este escenario sugiere, que la búsqueda de empleo no se ha desalentado y que una mayor actividad económica podría generar mayor demanda de empleo.

Es probable esta tendencia se mantenga mientras los salarios no superen la inflación en la medida que las personas lo deseen. En este contexto, considerando que no debemos esperar mejoras salariales reales significativas en los próximos meses, la pregunta es si este escenario será suficiente para mantener la recuperación del consumo, como ocurrió en la segunda mitad de 2024.

En conjunto, el año cerró con un mercado laboral menos afectado de lo esperado, a pesar de la prolongada recesión, el fuerte recorte del gasto público y la paralización de la obra pública. No obstante, fueron los sectores mas informales del empleo y el ajuste por precios, en lugar de cantidades, los que ayudaron a mitigar el impacto general.

A modo de resumen, durante 2024, el desempleo promedio fue de 7,2%, creciendo 1,0 p.p. respecto a 2023. Asimismo, la mayor participación en el mercado de trabajo implicó un crecimiento de 0,3% i.a. en los ocupados, impulsado por un aumento del 3,5% i.a. en el cuentapropismo. En contraste, el empleo formal se redujo un 1,5% i.a., mientras que el empleo informal cayó un 1,2% i.a.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La mejora en los distintos indicadores laborales dependerá de la trayectoria de la actividad. Si la economía continúa con la recuperación económica seguramente traccionará el nivel de empleo en todas sus modalidades y evitará que el desempleo continúe creciendo. A su vez, será relevante la heterogeneidad entre sectores en la recuperación de la actividad. Si bien esperamos que dos de los sectores más demandantes de empleo -industria y construcción- crezcan en 2025, no creemos que la expansión sea tal como para compensar la caída del 2024. No obstante, dado que el impacto de la recesión fue relativamente acotado en el mercado de trabajo, es de esperar que la recuperación posterior tampoco tenga un efecto diferencial. 

USA: Aranceles y miedos de estanflación

Aranceles e inflación

El primer anuncio de política económica que realizó la nueva administración estadounidense, liderada por Donald Trump, fue la futura implementación de aranceles para las importaciones. La medida persigue un doble objetivo: incentivar la producción nacional en reemplazo de bienes de origen exterior y mejorar los ingresos para reducir el déficit fiscal que atraviesa el país norteamericano (cerca de 7%).

Cabe destacar que esto fue visto como una gran sorpresa para los mercados, ya que en la anterior experiencia de gestión del mencionado presidente había tardado casi un año en poner en marcha una política de estas características, además de hacerlo de forma mucho menos agresiva.

Luego de varias semanas de amenazas, Donald Trump efectivizó los incrementos de ciertas alícuotas. Por un lado, se amplió el arancel para las importaciones de origen chino, que pasaron de sufrir un 10% de cargo a 20%. Por otro, tanto los productos mexicanos como canadienses contarán con un arancel de 25%, haciendo realidad los anuncios del presidente estadounidense en su asunción. Como era de esperarse, las respuestas no tardaron en llegar: el primer ministro canadiense anunció un arancel reciproco por los próximos 21 días, mientras que China también impondrá un arancel para los productos agropecuarios importados desde Estados Unidos.

Además de configurar un escenario hostil a nivel geopolítico y un inicio de guerra comercial, hay un gran temor a que la medida tenga impactos inflacionarios significativos en la economía estadounidense. Si bien la inflación de febrero mejoró levemente respecto a las expectativas del mercado, aún se encuentra lejos del target del 2% de la FED. En el segundo mes del año, la variación interanual del CPI fue de 2,8%, 0,2 p.p. menos que el mes anterior pero aún se mantiene en un nivel elevado. A pesar de esto, la calma no llegó a las expectativas de inflación, que en febrero aceleraron hasta 4,9% y tocó su pico máximo desde noviembre de 2022, momento donde la inflación estaba en niveles considerablemente más altos.

La continuidad de los aranceles será clave en la configuración del escenario geopolítico y comercial a nivel internacional, pero también podría ser una pieza fundamental en las cuentas fiscales. Incrementar los ingresos por esta vía podría dejar espacio para reducir impuestos internos y así atraer empresas a los Estados Unidos, fortaleciendo la producción dentro de las fronteras para empresas nacionales.

Forward looking: adelanto de importaciones

Los anuncios de Donald Trump no fueron neutrales para el entramado empresarial estadounidense. Visualizando un aumento en el costo de los insumos y bienes finales importados, los productores americanos tomaron la decisión de adelantar las compras de aquellos bienes que provienen del exterior. El significativo aumento de las importaciones profundizó la balanza comercial negativa preexistente, que en enero llegó a un mínimo histórico con un déficit de USD 131.382 M. A su vez, la contracción mensual de enero con respecto a diciembre fue la más profunda de la que se tenga registro.

A raíz de este cambio en la dinámica de importaciones, la FED de Atlanta reestimó su nowcast de PIB para el primer trimestre de 2025. Mientras que el 26 de febrero estimaba un crecimiento anualizado de 2,3%, en sus siguientes publicaciones cambió radicalmente el resultado, entrando en terreno profundamente negativo. Actualmente, la estimación arroja una caída de 1,8% del PIB y los temores por una estanflación incrementaron.

Por su parte, el consumo, principal componente del producto estadounidense, ya empieza también a mostrar señales desalentadoras. Luego de un año mostrando avances mes a mes, en enero el consumo de las familias cayó 0,5% respecto a diciembre 2024, equivaliendo a una variación anualizada de -5,5%. La caída en el primer mes del año fue la más alta desde febrero 2021, coyuntura aún atravesada por los efectos de la pandemia.

Matizando a este contexto desafiante, el mercado laboral muestra señales mayormente positivas. Un desempleo que todavía se mantiene en niveles bajos y un crecimiento sostenido, pero desacelerando, de la creación de nóminas no agrícolas brindan buena salud al mercado laboral. Además, el JOLTS de enero exhibió que las vacantes de empleo crecieron mes contra mes y estuvieron por encima de las esperadas por el mercado.

Tasa sin cambios

En un contexto donde la actividad muestra señales de alerta y la inflación no cede al ritmo esperado, la FED decidió mantener su tasa de interés en el rango de 4,25%-4,5% por tercera reunión consecutiva. Esta pausa en el proceso de baja de tasas, iniciado en septiembre de 2024, refleja la tensión entre sus dos objetivos principales: reducir la inflación sin empujar a la economía a una recesión.

El ciclo de reducción de tasas comenzó con la intención de lograr un soft-landing, es decir, enfriar los precios sin frenar demasiado la actividad. Sin embargo, la persistencia de ciertas presiones inflacionarias y las señales mixtas desde el frente productivo llevaron a la FED a recalibrar su estrategia en diciembre, optando por una pausa que se mantiene hasta hoy. A partir del informe del FOMC, la FED lee un escenario con mayor incertidumbre que en diciembre y elige adoptar una estrategia de wait and see. El dot plot, por su parte, muestra que la FED ve dos recortes de tasa para lo que queda de 2025, finalizando el año en el rango de 3,75% – 4,00%.

Por su parte, las expectativas de mercado respecto a la tasa vienen marcando señales de una baja más agresiva de tasas. Mientras que a principios de febrero el mercado esperaba solo una baja de tasas de 0,25 bp en 2025, el cambio de pronóstico en el nowcast de Atlanta llevó a los mercados a proyectar un sendero de tasas más bajista con tres bajas durante este año. La expectativa más dovish del mercado a comparación del dot plot de la FED puede deberse a la modificación en las proyecciones de crecimiento que este organismo publicó: pasó de proyectar un crecimiento de 2,1% a 1,7% para 2025.

El contexto de la economía americana no es neutral para nuestro país. Una tasa estadounidense en un nivel más elevado continuaría dificultado el acceso al crédito internacional, a la par que fortalecería el dólar y disminuiría el precio de los commodities, perjudicando a emergentes. Sin embargo, la implementación de aranceles puede significar una oportunidad para Argentina. Si bien las tarifas podrían generar una guerra comercial y un cierre de ciertos mercados, también se abre la chance de que otros países pueden recurrir al nuestro para poder importar ciertos bienes, abriéndose así nuevos mercados para nuestro país.

Se sostiene el superávit fiscal

¿Cómo le fue al fisco en febrero?

El Sector Público Nacional No Financiero registró en el segundo mes del año un superávit primario de $1,2 billones. Con intereses que ascendieron a $0,9 billones, el superávit financiero resultante fue de $0,3 billones. Siguiendo la tónica observada en enero, el gasto primario creció más que los ingresos totales, que lograron revertir la contracción registrada en enero en la comparación interanual. No obstante, tanto el desempeño de los recursos como el de las erogaciones se encuentran condicionados por una baja base de comparación del año previo.

¿Qué explicó el resultado fiscal de febrero?  En esta oportunidad, los ingresos tributarios registraron una nueva alza real de 8,8% i.a y acumulan tres meses de expansión. A diferencia de enero, los recursos provenientes del Comercio Exterior registraron incrementos reales, mientras que tributos clave como el IVA, Ganancias y las Contribuciones a la Seguridad Social siguieron respaldando la recaudación, en un contexto de nulos ingresos excepcionales y sin contar con el soporte esencial que representó el Impuesto PAIS en 2024.  Por su parte, el gasto primario profundizó su recuperación, pero se encuentra en niveles históricamente bajos, situación que se replica para el gasto de capital y las transferencias a provincias que aumentaron con fuerzaen la comparación interanual, impulsados por la baja base de comparación de febrero de 2024.

Los Ingresos Totales crecieron 5,4% en la comparación interanual, pero terminaron un 14% por debajo de lo recaudado en enero. Históricamente febrero no es un mes de altos ingresos fiscales, sin embargo, este mes se encuentra en mínimos históricos registrados en el segundo mes del año (solo superado por 2020 y 2024).

Al interior de los ingresos tributarios se mantuvo la estructura observada en enero, con excepción de los ingresos provenientes del comercio exterior que en esta oportunidad contribuyeron positivamente creciendo 21% i.a real.

Sumado a ello, el repunte de los ingresos vinculados al nivel de actividad ha sido clave para dar sostén a la recaudación. Tanto IVA, como Ganancias y Seguridad Social volvieron a marcar contundentes mejoras reales respecto a los números de 2024, sin embargo, se redujeron en la comparación mensual. En detalle, el Impuesto al Valor Agregado, si bien cayó 14% respecto a lo recaudado en enero, avanzó 2,5% en la comparación interanual traccionado tanto por el IVA DGI como por el IVA DGA (que creció 9% i.a real luego de 11 meses de caída ininterrumpida). 

Por su parte lo recaudado por el impuesto a las Ganancias evidenció un crecimiento interanual real de 33% y acumula un cuatrimestre de subas ininterrumpidas. Cabe destacar que en los primeros meses del año anterior no se encontraba vigente el impuesto a las ganancias para la cuarta categoría hasta la puesta en marcha del Paquete Fiscal de la Ley Bases. En sintonía, los ingresos vinculados a la Seguridad Social avanzaron en términos reales un 32% interanual acumulando un semestre en alza.

Por el lado de las erogaciones, el Gasto Primario continúa en ascenso incrementándose en términos reales 19% i.a. De hecho, al analizar los números registrados en febrero de los últimos diez años, se observa que el monto ejecutado en esta ocasión solo supera al alcanzado en febrero del año pasado.

En cuanto al Gasto Social, las prestaciones crecieron 31% con incrementos en todas las partidas (excepto el item Otros Programas). En detalle, las Jubilaciones y Pensiones (incluyendo las Pensiones No Contributivas) le ganaron 50% a la inflación en la comparación interanual y acumulan cuatro meses de crecimiento real. En sintonía, la AUH sostuvo su crecimiento real (+58% i,a) y las Prestaciones del PAMI avanzaron 32%.

Tanto el Gasto de capital como las Transferencias a Provincias experimentaron un marcado crecimiento real interanual, pero la explicación radica en una baja base de comparación, ya que ambas partidas se encuentran en niveles históricamente bajos. De la misma manera, las erogaciones en Subsidios Económicos (que en 2024 redujeron su participación en términos del PIB en 0,6 p.p.) se ubican en su cifra más baja registrada en los últimos diez años. Esta partida cayó en febrero 37% y acumula 14 meses en rojo.

Por último, al descontar el efecto precios los Gastos en Funcionamiento (mayormente salarios) se mantuvieron a raya en relación al mismo mes de año previo, mientras que las Transferencias a Universidades se mantuvieron en terreno negativo un 60% i.a. por debajo de lo transferido en febrero 2024.

¿Qué esperamos hacia adelante?

El logro fiscal obtenido en 2024, producto de un marcado recorte del gasto público, le ha permitido dar al Gobierno una clara señal acerca de su compromiso con el orden fiscal. Sin embargo, en 2025 (año electoral donde históricamente aparecen mayores presiones sobre el gasto) sobran los argumentos para desviarse del rumbo elegido.

En concreto, el Gobierno apela a que una pronta recuperación de los tributos vinculados al nivel de actividad motorice la recaudación, ya que no cuenta con el aporte del Impuesto PAIS y no se prevén otros ingresos excepcionales.

En caso de que la economía interrumpa su recuperación, el orden fiscal deberá mantenerse pasando el bisturí sobre el gasto primario, que se encuentra ya en mínimos históricos. Considerando que más de la mitad del gasto se encuentra indexado por la nueva Ley de Movilidad Jubilatoria, un cambio en la composición de este ya no será tan flexible como lo fue en 2024.

En suma, con una pronta recuperación de la economía y manteniendo la austeridad fiscal el Gobierno debería poder alcanzar un superávit primario en 2025. No obstante, la magnitud de este dependerá de como se desarrolle el escenario electoral.

Milei impuso a Lijo y García Mansilla por decreto, el Senado busca bloquearlos

La historia ya es conocida: Milei manda en mayo 2024 dos pliegos para cubrir una vacante en la Corte Suprema de Justicia y otra por producirse. Allí comienza una negociación porque había cuestionamientos sobre la propuesta, sobre todo con el pliego de García Mansilla y por la ausencia de mujeres en la propuesta combinada. Dentro de la negociación se exploró un acuerdo más amplio que incluya la designación del Procurador General de la Nación, la ampliación de los miembros de la Corte Suprema, la designación de unos 140 jueces en diferentes juzgados a lo largo y ancho del país y otras cuestiones conexas. Pero el acuerdo no se alcanzaba y el Gobierno decidió aprovechar los últimos días que le quedaban de sesiones extraordinarias para designar los dos jueces por decreto apelando a una lectura generosa del artículo 99 inc. 19) de la constitución. Esto provocó la reacción del Senado que vio en esa actitud un desaire a la negociación que estaba abierta y pretende bloquear esa decisión.

Luego de la decisión del Presidente, los 3 integrantes de la Corte Suprema acordaron tomarle juramento a los jueces designados, así lo hicieron con Manuel García Mansilla que asumió en el cargo, pero no pudo hacerlo Ariel Lijo, porque el actual juez federal pretendía asumir tomándose licencia de su cargo como Juez, para evitar el riesgo de que de no prosperar su pliego en el Senado, no se quede sin el pan (su juzgado) y sin la torta (su lugar en la Corte Suprema) como dice el dicho.

La cuestión es que la decisión fue cuestionada desde diversos sectores de la oposición y provocó que en la Comisión de Acuerdos del Senado se avance en la formulación de un dictamen de comisión de rechazo del pliego de García Mansilla, y que desde el peronismo se advierta que también buscarán rechazar el pliego de Ariel Lijo en el recinto, pliego que ya cuenta con un dictamen favorable que lo habilita a tratarlo en el recinto.

Ahora hay convocada una Sesión para el jueves próximo en el Senado en donde se tratarían los dos pliegos y el peronismo advierte que tanto el de García Mansilla como el de Ariel Lijo serán rechazados al no conseguir el número de las 2/3 partes de los miembros presentes para ser aprobados. De esta forma se podría terminar de la peor forma para el Ejecutivo con una vuelta a foja cero en orden de cubrir las vacantes. Aunque queda todavía la duda de que hará García Mansilla que ya fue designado por la vía irregular y se le tomó juramento.

 

Industria y Construcción no sostienen la mejora

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 1,3% en enero de 2025. Sin embargo, desde su punto más bajo en marzo de 2024, acumula una recuperación del 10,7%. A pesar de la baja mensual, el índice se mantiene 7,1% por encima del nivel de enero de 2024, reflejando una mejora en la actividad manufacturera.

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) registró en enero una caída mensual desestacionalizada del 1,0%, tras dos meses consecutivos de crecimiento. Aun así, se ubicó solo un -1,3% por debajo del nivel de enero de 2024, mostrando una marcada desaceleración en su caída interanual si consideramos que el promedio de contracción en 2024 fue del 27,6%.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública. Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses.

La industria muestra altibajos en los últimos meses

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída desestacionalizada del 1,3% en enero de 2025. Sin embargo, desde su punto más bajo en marzo de 2024, acumula una recuperación del 10,7%. A pesar de la baja mensual, el índice se mantiene 7,1% por encima del nivel de enero de 2024, reflejando una mejora en la actividad manufacturera. Aun así, el indicador se posicionó 3,8% por debajo de su nivel promedio de 2024. En términos sectoriales, el desempeño mensual se deterioró en enero: once de las dieciséis ramas registraron caídas frente a diciembre.

De esta manera, varios sectores que habían subido en diciembre cerraron en rojo en enero. De los once que cayeron, se destacan Productos textiles (-7,3%), Productos minerales no metálicos (-7,2%) y Productos de caucho y plástico (-6,6%).  En resumen, un principio de año flojo para la industria. Por su parte, los sectores que aportaron positivamente en enero fueron los productos de tabaco (+16,2%), Industrias metálicas básicas (+5,6%), Otro equipo de transporte (+4,0%), Madera, papel, edición e impresión (+1,1%) y Productos de metal (+0,2%).

En cuanto a los Alimentos y Bebidas, se destaca el buen desempeño en la molienda de cereales que experimentó un aumento del 23,8% interanual, siendo el séptimo mes de fuerte subas interanuales consecutivas. En la misma línea, la molienda de oleaginosas presentó una suba del 18,7% i.a., aunque moderó su crecimiento.

En términos más generales, se destaca la fuerte suba los bienes de capital (23,8% i.a.) y los bienes de consumo no durable (6,3% i.a.). En contraste, los bienes de uso intermedio (-0,2% i.a) registraron caídas.  

El incremento en bienes de capital se explica, en parte, por la categoría Otros equipos, aparatos e instrumentos (50,7% i.a.), destacándose la fabricación de celulares y televisores, impulsada por una mayor disponibilidad de financiamiento y las dificultades para importar insumos desde enero de 2023. Esta recuperación se enmarca en un contexto donde las ramas más vinculadas a la demanda interna, afectadas por la caída del ingreso disponible, comenzaron a repuntar gradualmente gracias a la estabilización de los ingresos reales y el aumento del crédito al consumo, que creció 6,3% mensual real desestacionalizado en enero y febrero.

La construcción no sostuvo la mejora

El Indicador Sintético de la Construcción (ISAC) registró en enero una caída mensual desestacionalizada del 1,0%, tras dos meses consecutivos de crecimiento. Aun así, se ubicó solo un -1,3% por debajo del nivel de enero de 2024, marcando una desaceleración en su caída interanual si consideramos que el promedio de contracción en 2024 fue del 27,6%.

En cuanto a los insumos para la construcción, los que registraron mayores subas desestacionalizadas fueron Cales (+16,9), Hierro redondo y aceros para la construcción (+15,7%, explicando en 1,9 p.p.), Cemento portland (+9,05), Artículos sanitarios de cerámica (+7,6%) y Asfalto (+5,2%).

Sin embargo, el índice se vio arrastrado a la baja por las fuertes caídas de algunos insumos. Los insumos más afectados fueron los mosaicos graníticos y calcáreos (-23,9%), mientras que la grifería, los tubos de acero sin costura y el vidrio plano cayeron en conjunto un 23,2%, aportando -3,2 puntos a la caída del índice.

¿Qué esperamos hacia adelante?

El 2024 fue un año difícil tanto para la construcción como para la industria. Aunque hacia el cierre mostró señales de mejora, estas no fueron suficientes para compensar las caídas previamente acumuladas. Además, en el primer mes de 2025 ambos sectores volvieron a registrar descensos, evidenciando que la mejora no termina de ser sostenida.

De cara a febrero, los indicadores tempranos de actividad se mantuvieron en terreno positivo en febrero, aunque con un crecimiento menor que en enero. En la industria, la producción de automóviles creció un 3,5% en la serie desestacionalizada y se ubicó un 13,1% por encima de febrero de 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos moderó su desempeño frente a enero, cerrando con un aumento del 5,8% en la serie desestacionalizada (+73,0% i.a.), mientras que la venta de autos usados prácticamente no varió (+0,1%) pero creció un 40,3% interanual.

Por el lado de la industria, las ramas asociadas a sectores estratégicos (energético, minero y agropecuario) seguirán con este buen desempeño en los próximos meses y serán los que traccionen la actividad industrial. La llegada de nuevas lluvias en la zona núcleo marcan la recuperación de los cultivos. Hace un mes, las pérdidas eran críticas y se esperaba que el 50% de los cultivos no se pudieran cosechar, lo que mejora el panorama a futuro.

En cuanto a la construcción, el sector tiene mucho más para recuperar que la industria producto de la profunda caída inicial dado su componente procíclico con la actividad económica y la gran contracción en la inversión productiva y la obra pública. Sin embargo, las encuestas cualitativas realizadas por el INDEC reflejan la percepción de una continuidad en el estancamiento del sector para los próximos meses. En números, el 69,2% de las empresas de obras privadas encuestadas prevé que el nivel de actividad del sector se estanque (+5,7 p.p. respecto a diciembre) durante los próximos tres meses.

Esperamos que la construcción y la industria crezcan en 2025 y recuperen lo perdido en 2024. Sin embargo, no creemos que la construcción crecerá lo necesario para compensar la caída del 2024. La industria por su parte continuará presentando heterogeneidades en las distintas ramas. Algunas ramas lograrán recuperar lo perdido en 2024, mientras que otras podrán verse afectadas por la posible apertura de importaciones y cambios en los precios relativos.

Libragate: una crisis peligrosa para las condiciones de precariedad del Gobierno

El resultado electoral de 2023 además de ser disruptivo, fue disfuncional para asegurar una buena probabilidad de que Argentina resuelva los desafíos económicos que tenía por delante. La elección configuró el sistema político de un modo muy poco propicio para lograr éxito en la tarea, al consagrar a un presidente débil, que debía tomar decisiones muy complejas sin autonomía decisional (Gobierno de minoría). Todo ello configuraba una naturaleza del proceso político muy poco conveniente para resolver con rapidez el problema económico.

Pero el sistema pareciera haberse adecuado a las condiciones de excepción y el Presidente pudo avanzar no a través de acuerdos con otros actores políticos, sino aprovechando la tolerancia que otros actores del sistema han tenido con la situación, configurando de ese modo ciertas condiciones de excepción en materia de gobernabilidad. Lo que Milei puedo hacer, lo pudo hacer gracias a que el sistema se lo permitió hacer, y ello implica que en muchas ocasiones vimos a este presidente hacer cosas que otros presidentes no han hecho: firmar un DNU como el 70/2023, gobernar por segundo año consecutivo con plena discrecionalidad presupuestaria por falta de presupuesto o designar a dos jueces de la Corte Suprema por decreto en comisión.

Todas esas licencias que se tomó Javier Milei fueron gracias a la tolerancia que el sistema le tuvo a este presidente. Configurando de ese modo una suerte de formato delegativo de democracia (Ver recorte sobre Democracia Delegativa), que facilitó que el proceso político avanzara, pero paradójicamente deteriorando la calidad y la naturaleza del proceso político, en orden de ver un proceso ajustado a la institucionalidad vigente.

En buena medida, esa tolerancia se explica no solo porque los actores entienden el carácter excepcional de la situación (contexto económico y debilidad del presidente), sino porque ellos carecen de legitimidad suficiente para ejercer algún tipo de resistencia a la acción de gobierno. Es tan débil el gobierno, que la oposición lo podría obstruir, pero de hacerlo recogería el enojo y la desaprobación de la gente que quiere que se lo deje gobernar al presidente. No necesariamente por entusiasmo con el presidente, aunque este les ha devuelto razones para creer que puede resolver el problema, sino por la sensibilidad con la que se comprende toda la escena.

Pero toda esta dinámica se ha visto impactada por un hecho que introdujo un potencial motivo de desconfianza en el vínculo entre el Presidente y la gente, teniendo la peligrosa potencialidad de alterar toda la dinámica de gobernabilidad de excepción que le ha permitido al Milei gobernar: el presidente apareciendo como partícipe necesario en una estafa tipo rug pull con un token que promocionó desde su cuenta de X.

Lo cierto es que el hecho es el primero que tiene la peligrosidad de impactar en tres planos estructurales de la autoridad presidencial: su inteligencia, su credibilidad, y su honestidad. Y ello es delicado, porque este es un presidente que se alimenta casi exclusivamente de su legitimidad popular, y porque hasta aquí, el resto de los actores le han permitido hacer porque conservaba altos niveles de popularidad.

Si el escándalo produce una erosión en los niveles de popularidad del presidente, es de esperar que nos encontremos con mayor resistencia política del resto de los actores del sistema, que verían en ese deterioro una ampliación de sus márgenes de acción para ello. Si por algo Milei no encontró mayores resistencias a su acción de gobierno, ello fue porque había un marco de legitimidad popular que blindaba al presidente y lo empoderaba para accionar frente a los desafíos por resolver, esencialmente económicos.

Por ahora, el impacto en la conversación pública en redes ha sido altamente negativo (ver gráfico), y ello se ha visto reflejado además en la aparición del tema en los principales medios del mundo (New York Times, Wall Street Journal, The Economist, etc.). Pero podría ser un tema que quede encapsulado, por la resistencia del público a querer conocer más del tema. No sería la primera vez en la historia en que el público hace la vista gorda a conductas indebidas, porque quienes las cometieron le está resolviendo su vida cotidiana. El tiempo permitirá dimensionar mejor el impacto, y la peligrosidad del hecho para la naturaleza del proceso político.

 

El año comenzó con mayoría de grandes gremios rezagados del IPC enero

La decisión del Gobierno de intentar moderar el proceso paritario, presionando vía la no homologación de acuerdos, provocó que el comienzo de año no fuera mayormente positivo para las paritarias de los grandes gremios. Salvo excepciones, la mayoría de los grandes gremios quedó rezagado en sus aumentos salariales en relación al primer IPC del año, que fue el 2,2 de enero. De hecho, la pauta del propio gobierno del 1% mensual es una referencia que pretende que los salarios funcionen más como ancla de la desinflación que como acompañantes del deslizamiento de precios. Veremos cómo avanza este proceso, pero el comienzo fue deficitario.

 

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